Historias de Nuestra Huelva Cateta
Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 2 Marzo 2008
El nombre de este blog es La Huelva Cateta, y si decidimos este nombre para nuestro sitio es para destacar aquellas cosas que convierten a una parte de nuestra ciudad en cateta. Sabemos que afortunadamente la mayoría de la gente no lo es, pero comportamientos como el que nos relata una persona que desea conservar su anonimato, nos hacen ver, que si bien no es mayoría, si que se hacen notar lo suficiente como para parecerlo.
Antes de comenzar, queremos aprovechar para recordaros que nos podéis mandar vuestras historias, quejas y sugerencias o todo aquello que veáis que no os gusta, y para ello tenemos un correo electrónico, lahuelvacateta@gmail.com . Serán tratadas como la sección de Cartas al Director de cualquier periódico. Sin más, os dejamos con la susodicha historia:

En Huelva, y también en otras ciudades, tenemos una subcultura urbana coloquialmente conocida como “canis” o “burracos”, yo como me dirijo a este blog con tan característico nombre, los denominaré catetos, aunque más bien se agota el uso de adjetivos calificativos ante la forma de proceder de ciertas personas.
Hace algún tiempo venía yo en un autobús de la línea número 8 y en la parada que está en frente del Lidl, en la Universidad, subieron al bus varios chicos y chicas estudiantes que se sentaron en diferentes lugares del vehículo, una de ellas, tuvo la mala suerte de elegir sentarse junto a un grupo de dos o tres chavalas de 15 ó 16 años con la indumentaria típica de la subcultura antes nombrada, chandals ajustados de colores llamativos y franjas blancas en los laterales. Al poco, dichas individuas comenzaron a dar golpes y patadas a la estudiante, y pude ver como ésta se levantaba asustada y corría junto al conductor. Yo desconocía qué era lo que pasaba, pero al instante se acercó al conductor una mujer de unos 30-40 años que empezó a explicar al chofer que las jóvenes le habían pedido un cigarro a la estudiante, y ésta le dijo que no fumaba, y es por esto que comenzaron a pegar golpes y patadas a la pobre chica y todo ello acompañado de grandes gritos obscenos y amenazantes.
En el autobús se formó un guirigay tremendo y a los pocos metros, a la altura del pabellón de baloncesto (fijarse en la poca distancia recorrida), el conductor detuvo el autobús y mandó a las jóvenes conflictivas que bajaran del vehículo, y que si no lo hacían llamaría a la policía. Éstas al principio se negaban a bajarse, pero cuando vieron que el chofer llamaba a la policía se bajaron.
Pero ahora viene lo más sorprendente y kafkiano, las jóvenes que se apearon del autobús empezaron a correr (literalmente) detrás de él de parada en parada, y cada vez que éste se detenía en alguna parada empezaban a insultar y a hacer gestos con las manos como insinuando que les cortarían el cuello tanto a la estudiante como a la mujer que había relatado lo ocurrido al conductor del autobús. No voy a mencionar aquí por respeto lo que salía de aquellas bocas, ya que parecían las niñas del exorcista, pero lo cierto es que tanto la mujer como la estudiante estaban atemorizadas. Tanto es así que tuvieron que llamar a sus familiares para que vinieran a recogerlas a sus respectivas paradas ante las terribles amenazas que les lanzaban a ambas.
Ante la insistencia de las intimidaciones parada tras parada (parecían no cansarse de correr), el conductor tuvo que ponerse en contacto con la policía, pero ya me tocó bajarme en mi parada y desconozco cómo acabaría, pero cuando bajaba del autobús tanto la mujer como la estudiante seguían muy asustadas y se aferraban al conductor buscando protección, yo la verdad es que también pasé miedo como muchos de los ocupantes del autobús.
Habría que hacer una reflexión al respecto y plantearse qué es lo que está fallando en nuestra sociedad actual. No obstante, es preciso recordar que el tema de la educación ya ha sido tratado en otras ocasiones en este blog, pero es que es este un tema preocupante realmente, y se hace preciso retomarlo continuamente.

Fotos: www.frikipedia.es
Esta entrada fue publicada el Domingo, 2 Marzo 2008 a 15:03 y está archivada en Colaboraciones, Crítica Social, Protesta. Etiquetado: autobús, burracos, Canis, catetos, educación, Huelva. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.






















Ofelia escribió
Pues hace unos días, la semana pasada más concretamente, estando yo de compras en Hipercor, había tres muchachos (por llamarlos de alguna manera)que gritaban y corrían de un lado para otro como si estuvieran en la jungla. Pues sí, corrían, se escondían unos de otros y se golpeaban con lo primero que encontraban a mano, es decir, con artículos que estaban a la venta en el mencionado centro comercial, y todo ello, ante la mirada atónita tanto de trabajadores como de clientes. Para que se hagáis una idea, el aspecto que éstos tenían era el mismo que describís aquí en este comentario crítico.
¿Qué se puede hacer ante esta situación?
Saludos.
The Punisher escribió
Ayer domingo estuve en nuestro famoso parque botanico,(si tengo Tiempo hare un articulo) y me encontre con un grupo de burracos, que decir de este grupo de personas que no tienen respeto por nada, para empezar mientras que las personas normales ivamos paseando ellos ivan pegandoles patadas a los arboles le arrancaban las hojas…
A esto si que no hay derecho y lo peor que hay q joderse por la mierda de LEy del menor (donde los niños son dioses de la creacion) y no decir que te metan en un lio de cojones
AiuR escribió
Son animales y creo que abria que tratarlos como tales…. los q sirvan para trabajar pues a sol y sombra, y los que no, pues para dar de comer a los cochinos por ejemplo….
Cartayero escribió
Pues yo voy a ser claro, ojo por ojo y diente por diente. Si ellos son chulos, nosotros somos más, que se ponen violentos, a palos con ellos, que para algo esá la policia, se saca porras y golpe en la nuca, verás tu como despues de unos cuantos palos se piensan las cosas dos veces. Pero claro, para ello deberiamos tener una policia que esté concienciada y que quiera solucionar el problema. Es algo grave y ya no solo de barrios bajos, ahora estoy seguro que casi todos tenemos un vecino burraco. Con esta gentuza no vale la educación ni los psicólogos,que encima se lo pagamos nosotros con nuestros impuestos, ellos solo reaccionan con palos.
Ellos se creen mas chulos que nadie, con sus oros, seguramente robados, y sus chandals horteras de marca, tambien seguramente robados, porque ya me dirás tu de donde, un niñato de 15 años, saca tanto dinero para esas cosas, o cuando tienen 18 años van con BMW por la calle, con lo caros que son.
Por mi los encerraba a todos en un barco, y ala, a galeras a remar, que se pierdan por ahi, que ganabamos todos. Ganariamos en seguridad, en tranquilidad, que ya no puede uno salir tranquilo a la calle, por que no sabe si se va a encontrar con un niñato de esos y de como puede reaccionar.
Northman escribió
Necesitamos algun tipo de limpieza étnica, enfermedad selectiva o un superagente tipo robocop que elimine la basura de nuestras calles, porque esto hoy por hoy no tiene remedio. Como mucho se podra intentar educar a los niños para que en un futuro no se conviertan en esos elementos consumidores de oxígeno y nikes de muelles.
Esto cada vez va a peor. Un burraco genera más burracos al igual que un macaco tiene macaquitos. De esta forma se perpetua la especie y el burraquismo se extiende imparable infectando ejemplares “sanos” de la especie humana.
Alguna que otra vez he leido a algun “espabilao” intentando clasificar a los burracos/canis como una tribu urbana…¿¿una tribu urbana?? el burraquismo no es una moda ni una tribu (pa mi las tribus son los arapajoes, los magiares o los pigmeos). El burraquismo es la máxima expresión de la ignorancia, la falta de educación y la estupidez . Todo esto unido con la juventud, el alcohol y el sentirse indestrutibles e intocables hacen que se apoderen de alli donde van.
En fin, yo sigo esperando que algun dia se den cuenta de su error o que se extingan por agotamiento genetico.
un saludo surmano