La Huelva Cateta

La otra cara de Huelva

Archivos de la categoría ‘Arquitectura’

La Gran Vía, La Gran Incertidumbre

Publicado por lahuelvacateta en Miércoles, 18 Noviembre 2009

Unos días después de la reapertura de un tramo de la avenida Martín Alonso Pinzón (Gran Vía) tras las obras de remodelación, las opiniones y las dudas de los onubenses no se han hecho esperar.

Lo primero que ha llamado la atención es la inclusión de palmeras en la vía. Una actuación que tiene sus pros y sus contras. Las palmeras elegidas no son del gusto de todo el mundo (algo imposible de conseguir). Le dan un aspecto “caribeño” a la avenida, y quizás algún otro tipo de arbolado hubiese quedado más acorde, si bien, los naranjos no creo que hubiesen sido una gran idea (como algunos apuntan), debido a las enfermedades que padecen. Aunque también es verdad, que ni las palmeras están a salvo de las plagas últimamente.

Uno de los aspectos positivos de la obra es el espacio libre que ha quedado en la plaza de la Constitución. Con su configuración actual, se pueden celebrar eventos que hasta ahora eran más incomodos de realizar debido a las dimensiones que tenía. Ahora bien, la disposición de los bancos (si es que es la definitiva) no tiene sentido, más bien parece una sala de espera, que los bancos de una plaza.

Si dejamos atrás los aspectos decorativos y visuales (al fin y al cabo, dependientes del gusto del que los admire), el gran problema de la remodelización es el tráfico. El Ayuntamiento ha admitido que todavía está en estudio el uso que se le va a dar a la avenida en cuanto al paso de vehículos se refiere. Las opciones serían la apertura al tráfico y la semi-peatonalización. La primera opción me parece absurda, puesto que sería una auténtica chapuza. Se contempla la posibilidad de abrirla durante determinadas horas. El tráfico estropearía el pavimento y los peatones volverían a utilizar la avenida únicamente bajo los soportales. La segunda opción contempla la apertura para servicios públicos (taxi y autobuses) y para los usuarios de garajes de zonas adyacentes. Actualmente, podemos pasear por la Gran Vía y observar cómo los peatones se adentran tímidamente en la zona peatonalizada, para volver a ocupar los soportales en cuanto un coche pasa. Una avenida “peatonal” no puede significar una aventura y un estado de alerta para las personas que están paseando por ella.

En cuanto al carril bici a ninguna parte, espero que sea un tramo que se acabe conectando con el resto de la red de carriles bici que se están construyendo. De momento lo he visto utilizar más por gente paseando con carritos a sus niños que por ciclistas.

Finalmente, me gustaría destacar la imagen dada ante el festival de cine Iberoamericano, cuya fiesta de apertura se celebró el sábado en la Casa Colón. El aspecto de los alrededores de la Casa Colón, llenos de maquinaria, tubos, vallados, arenas, socavones y carteles de obra, no es el más idóneo para enmarcar la celebración de un festival. La obra se podía haber planeado con suficiente antelación o haber dado prioridad a este primer tramo de la Gran Vía, en lugar del que se ha abierto, o incluso se podía haber cambiado el lugar de celebración para evitar la mala imagen ante el evento cultural más importante que se celebra en la ciudad.

Sin más, a los onubenses sólo nos queda esperar para ver el resultado final de la obra y la utilización que se le va a dar a la avenida. Esperando que por una vez, una buena idea no se quede sólo en eso.

Northman.

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Huelva en Google Street View

Publicado por lahuelvacateta en Viernes, 13 Noviembre 2009

Ya aparece Huelva en Google Street View, esa curiosa herramienta de la todopoderosa Google en la que podemos pasear virtualmente por cualquier ciudad prácticamente como si estuviéramos allí. Y no sólo Huelva, sino también varios pueblos de la provincia.

Aunque no deja de ser un “juguetito” para entretenerse durante un buen rato en Internet, son muchas las posibilidades que da este servicio, como mostrar el sitio exacto para negocios o sobre todo para facilitar la planificación de recorridos para los turistas. Sin embargo, bien es cierto que vulnera el importante derecho de la intimidad, y no sólo porque se ve a la gente paseando por la calle (aunque con la cara borrosa), sino porque nuestro jefe o pareja puede ver dónde estábamos ese octubre-noviembre de 2008, que es cuando se realizaron las capturas.

En cuanto al tema turístico, no creo que sea precisamente lo que más nos beneficie, mostrando a disposición de cualquiera aquellas vergüenzas que no eran visibles hasta que el turista no llegaba a nuestra ciudad. Y es que desafortunadamente nuestra querida Huelva, aunque bella para nosotros, adolece de la falta de edificios singulares por numerosas razones que hemos analizado en este blog, pero sobre todo, por nuestra característica dejadez histórica y falta de aprecio hacia nuestro patrimonio.

Nosotros sacaremos partido a esta curiosa utilidad para nuestras particulares denuncias. Mientras tanto os recomiendo daros un paseo por esta Huelva virtual, que dejamos enfocada en la iglesia de San Pedro, cuya dejadez ha motivado varios artículos:


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Sr. Rubio.

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El candelabro-farola de la Concepción

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 26 Octubre 2009

Estos días hemos podido comprobar como ha sido retirado el candelabro farola situado en la calle Concepción, justo delante de la puerta de la iglesia que da nombre a esta vía del centro onubense.

La farola tiene una historia bastante larga y llena de cambios de situación. Fue colocada en 1886 en el lugar que hasta hace poco ocupaba. 25 años después, en 1911, fue trasladada hasta la plaza de San Pedro, justo en el centro de la misma, en el espacio que ocupa el monumento actual.  De allí fue nuevamente movida hasta la Plaza de las Monjas. La calle Concepción de nuevo, la plaza frente al antiguo Cementerio de San Sebastián, la plaza frente al Cementerio de la Soledad y la calle Concepción otra vez más, son algunas de las paradas de este candelabro en su largo viaje por Huelva.  Incluso parece que también estuvo en la plaza de San Franciso.

Tantos cambios de situación en fechas tan cercanas (por las fotografías que se conservan) hace pensar en la existencia de al menos dos candelabros similares.

Candelabro en la calle Concepción

Candelabro en la calle Concepción

Pero volvemos al actual y único conservado (si es que existieron varios). La farola ha sido recientemente desmontada de su situación para proceder a su restauración y de paso facilitar la colocación del nuevo pavimento de la calle Concepción. Hasta aquí todo bien, el problema llega con la información aparecida en el periódico Huelva Información , en el cuál se deja en entredicho la restitución de la farola a su lugar original y la deja pendiente de un estudio de la Delegación de Cultura que dictamine si es apropiado colocarla allí ya que se encuentra en el entorno protegido del B.I.C. de la parroquia de la Concepción.

Esperemos que todo esto no sea más que un malentendido o una broma, puesto que no se entiende el daño que puede provocar esa farola en el entorno de la iglesia, sobre todo cuando ésta se encuentra en un entorno degradado en cuanto a patrimonio se refiere (rodeada de mondongos y mamotretos) y aún con más razón tras el crimen realizado en la “restauración” de la parroquia.

En fin, esperemos que por una vez, la sensatez impere en las actuaciones sobre el patromonio de esta ciudad.

Northman.

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Mercado del Carmen, 1868

Publicado por lahuelvacateta en Sábado, 29 Agosto 2009

Doña Carmen Heredia, harta de limpiar sardinas y caballas para la industria conservera ayamontina, emigró el siglo pasado a la capital onubense cuando los coches que circulaban por ella se contaban con una sola mano.

Ella siempre me contaba historias de su Mercado del Carmen, se llamaba como ella, de cuando en la Ibense expendían un recipiente “acorchado” lleno de helado y tras comerlo en casa había que devolver el cacharro.

- Prepáreme usted un pollo de campo.

Y el pollo andaba por allí vivo. Al rato, volvía y ya se lo tenía recién sacrificado y limpito.

- ¡Qué buenos estaban esos pollos! – asevera con los ojos.

- Eso era una maravilla: estaban los puestos de dentro, pero fuera se llenaba la calle de puestos de la gente de los pueblos que traían sus cosas para vender, ¡y qué lechugas niña! eso sí que erán lechugas y no las de ahora que saben a aire.

Mercado del Carmen

El Mercado del Carmen con sus 141 años de antigüedad, símbolo de lo que fuimos y ya no somos, campo y mar, tiene los días contados. Los planes de los maquiavélicos urbanistas es derribarlo, convertirlo en explanada  para aparcamiento de forma transitoria y posteriormente, en  una mondonguística “Plaza Mayor” sin alma ni substancia.

En otras ciudades, el modus operandi es distinto, ejemplo de ello son las rehabilitaciones del Mercado de San Miguel en Madrid o el Mercat de Santa Caterina en Barcelona, o más cerca en el Mercado Central de Cádiz:


Parte de nuestra historia reciente, nuevamente, hecha escombros.

Mari Gangrena.

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La destrucción del Parque de la Esperanza

Publicado por lahuelvacateta en Martes, 26 Mayo 2009

Hace un año dedicamos un artículo al Parque de la Esperanza, explicando su historia y exponiendo el proyecto de transformación en un párking. Hoy, 26 de mayo, ya es oficial, finalmente será destruido.

Hoy se ha votado en pleno la ejecución del proyecto de construcción de un nuevo párking en el lugar que ocupa actualmente el parque, y la mayoría representada por el PP en el Ayuntamiento ha dado los votos suficientes para que se lleve a cabo dicha actuación, pese a haberse quedados al final solos en dicha votación teniendo en contra al resto de partidos.

De poco sirve ya lamentarse.  El Cabezo de la Esperanza, testigo de la historia de Huelva desde el siglo IX a.C. y uno de los primeros lugares de asentamiento de pobladores en épocas pasadas, pasará a ser transformado en un párking con capacidad para 600 vehículos.

Parking Parque La EsperanzaProyecto Replanteado. Imagen: www.skyscrapercity.com

El proyecto no sólo ha sido rechazado por los grupos políticos locales, sino que también por las asociaciones vecinales y de comerciantes, cada uno con sus motivos, aunque de sus mayores inconvenientes estructurales se puede resaltar la peligrosidad de su ejecución para las edificaciones colindantes, puesto que dichos edificios fueron construidos sin pilotaje.

Aunque sin duda su mayor contradicción se da en que incumple los principales objetivos del Programa de Sostenibilidad Ambiental Ciudad 21 de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucia, en sus puntos:

  • La mejora del paisaje y las zonas verdes.
  • La protección de la flora y la fauna.
  • La calidad del aire.
  • La protección contra la contaminación acústica.
  • La mejora de movilidad urbana, que recomienda construir aparcamientos disuasorios en la periferia de las ciudades con el fin de inducir a los ciudadanos a utilizar tranporte público.

La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Huelva alude a que es un parque infrautilizado (¿qué uso hay que darle a un parque para que no sea considerado así?), cuando lo cierto es que supondrá la pérdida de la única zona verde que tiene el centro de Huelva.

Mientras tanto a Alfonso Aramburu se le ha ocurrido otra “gran idea” como la del cartel de Huelvallywood: colocar el párking en las Pirámides de Keada (Parque Alonso Sánchez para los que no sean asiduos de este blog), que pese a ser feo, es sin duda singular y un espectacular mirador de la ciudad.

Esperemos que al menos con el desmozado del cabezo no se pierda ese posible gran legado arqueológico que aparecerá en cuanto empiecen las obras.

Sr. Rubio.

Fuente: CNH, www.skyscrapercity.com

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Casas Desaparecidas: La Casa de Los Garrocho

Publicado por lahuelvacateta en Sábado, 9 Mayo 2009

Ya hemos hablado anteriormente de los Garrocho, una de las familias más importantes de Huelva durante la Edad Moderna. Los miembros de esta familia se dedicaron a la carrera militar y eclesiástica, llegando incluso a corregidores de la villa de Huelva. Los Garrocho debían tener una casa principal como correspondía a su rango, y decidieron construirla en la calle La Fuente, llamada así por una fuente que surtía agua procedente del acueducto romano hasta bien entrado el siglo XVIII.

Esta calle se encuentra muy cerca de la plaza de San Pedro, lugar en el que se encontraban los centros de poder de Huelva en los siglos XVI y XVII: el castillo, la iglesia mayor de San Pedro y las Casas del Cabildo.  Pero en el siglo XVI se inicia una tendencia clara a continuar el poblamiento en la parte baja de la villa (la zona de la calle Concepción),  que con el paso de los años superará en importancia a la de San Pedro. Los Garrocho construyen su casa en la zona más baja de la calle La Fuente, un lugar cercano a San Pedro, pero no demasiado alejado del centro comercial de la ciudad.

Esta casa era un caserón de dos plantas, de los mejores que existieron en la ciudad. Tenía el escudo nobiliario de los Garrocho sobre su puerta, y un patio con arcos y alrededor del cual se disponían las habitaciones. Existen referencias sobre los “jardines” de la casa, así como de unas pinturas que celebraban los “triumphos gloriosos de esta Galeota de Huelva”, el barco capitaneado por esta familia y que se encargaba de librar a la ciudad del peligro de los piratas berberiscos.

Recreacion Antigua Fachada GarrochoRecreación aproximada de la fachada elaborada a partir de una descripcion, de una foto y de un dibujo.

Garrocho en el pasadoFoto: “El Castillo de San Pedro”, J.L. Gozálvez, P. 95.

Pues bien,  llegaron los años finales del siglo XX y la casa se mantenía en pie hasta que a algún “iluminado” se le ocurrió la feliz idea de que era un edificio inservible y sin valor, que debía ser derribado para ensanchar la calle.

Dicho y hecho, la casa de los Garrocho fue completamente derribada. El escudo de armas del portón fue desmontado y hoy puede ser contemplado en los jardines del Santuario de la Cinta. Su espacio se encuentra actualmente ocupado por un edificio de viviendas que en sus bajos tiene los estudios de RTVE Huelva.

Calle La FuenteNorthman.

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¿VPOs por los suelos?

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 4 Mayo 2009

Seguro que muchos onubenses se habrán preguntado por esa abusiva campaña publicitaria con fondo anaranjado y un distinguible OHHH! con una naranja en vez de una O. Yo también lo he hecho, pero sobre todo después de ver que no sólo están llenando las paredes de carteles y pegatinas, sino incluso ¡el suelo!.

oh

De lo poco que puede uno enterarse al verla es de que se trata de una campaña para promocionar las VPO. El motivo es claro, la crisis en la que estamos sumidos y el alto precio al que oferta el Ayuntamiento las viviendas protegidas en Huelva ha hecho que la Junta haya decidido tomar cartas en el asunto y encargarse de promocionar 180 viviendas “a lo grande”. Para ello ha encargado a una empresa inmobiliaria granadina el desarrollo del proyecto, cuyos planos han sido firmados por el arquitecto local Joaquín Aramburu. No valoraré el dudoso gusto de esos edificios con forma de caja de zapatos que ha diseñado, de ellos al menos espero que sus futuros propietarios puedan meter sus coches en el garaje y no como ha pasado con “el muelle” del Nuevo Mercado del Carmen. Lo que me gustaría valorar es la agresiva campaña publicitaria que se ha llevado a cabo en Huelva.

vpo_el-carmenImagen: www.nuncaunavpoteofreciotanto.com

No conformándose con llenar la ciudad de carteles, poniéndolos en autobuses, paredes, periódicos, etc., han decidido llenar el acerado onubense con unas pegatinas naranjas redondas, para que ni andando puedas evitar mirar dicha publicidad. Ni que decir tiene que han logrado su propósito, llamar la atención del viandante, pero sinceramente, dudo de la legalidad de este comportamiento, que en definitiva puede suponer la apertura de la caja de Pandora para que otras campañas publicitarias colmen nuestras -no muy limpias calles- de pegatinas de otras formas y colores.

Ciertamente, las condiciones de las VPO en sí  son mejores que las que oferta el Ayuntamiento, lo cual es plausible, pero no cabe duda de que ese precio podía haber sido notablemente mejorado si se hubiera evitado esa millonaria e innecesaria campaña publicitaria. Y no sólo se hubiera ahorrado con ello, sino optando por otro arquitecto de menos “renombre” para el diseño del proyecto. Todo es poco con tal de reducir el desorbitado precio de las VPO. Cuando veo esas pegatinas pegadas en el suelo, me da la impresión de ver el dinero de nuestros impuestos, tirado.

Sr. Rubio.

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Huelva, encanto y desencanto

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 19 Abril 2009

Estimados lectores, la siguiente carta se muestra tal cual fue mandada a un periódico local (del cual no obtuve respuesta) entre finales de enero y principios de febrero aproximadamente, por lo cual parte de su contenido queda un poco desfasado. No obstante, antes de puntualizar algunos de sus comentarios con la intención de actualizarlos, me parece oportuno que la lean tal y como fue redactada, conservando así la primera impresión que un tuerto en un país de ciegos se pudiera haber llevado.

Por otro lado, espero sepan disculparme, si puedo parecer reiterativo (algo que no me gustaría) ya que algunas líneas les sonarán al haber aludido con anterioridad a ellas, pero, tras comunicárseme su inminente publicación (les recuerdo que formaba parte del anterior artículo) creí conveniente esta aclaración.

Gracias por anticipado.

Huelva, encanto y desencanto

Lo primero que pensé cuando llegué a Huelva hace unos meses fue “vaya, no está tan mal” Acostumbrado a vivir en ciudades más o menos grandes y monumentales (por mi trabajo) estaba preocupado con este último destino, pues entre las capitales andaluzas no es de las más afamadas, contaminación aparte. Aunque conocía Huelva por estar de paso, me sorprendí gratamente de un cierto cambio hacia un incipiente cosmopolitismo urbanita, barrios nuevos y modernos, plazas y avenidas aparentemente cuidadas, amén de las virtudes ya conocidas de la provincia (gastronomía, naturaleza, etc.).

Cuando, a finales de septiembre, fui a alquilar mi apartamento en la calle Puerto, lo primero que hice, al verla completamente destripada, fue preguntar a un operario cuando acabarían las obras, y volví a sorprenderme “en una semana”. Que diligencia, pensé, mientras veía día y noche cantidad de gente esmerándose en concluir.

Luego tras pasear durante días e insuflarme de la idiosincrasia de la ciudad empecé a convencerme de que, a pesar de no ser especialmente rica en su patrimonio histórico-artístico tenía cierto atractivo: el legado inglés y minero, su situación entre rías y marismas, algún que otro edificio curioso… Pero bastó con que pasaran un par de semanas para desmontar toda ilusión, y me explico: La competencia y esmero en reabrir la calle Puerto, espoleada claro está por las numerosas críticas a su retraso, se mostró como algo excepcional dada la dejadez de los meses posteriores, en los que las obras que debían continuar en el acerado brillaban por su ausencia. Las vallas en las aceras, la plaza del Mora Claros cerrada como depósito de escombros y máquinas, y el eterno e incomprensible andamio de la UGT (¿alguien podría informarme cual es su función además de estorbar y afear?) como parte tristemente integrante de uno de los pocos núcleos arquitectónicos interesantes del centro de Huelva, eran, desgraciadamente, lo único que permanecía y permanece en esta pequeña y céntrica calle que, sin embargo, se asemeja más bien a una Castellana o Alcalá por el tiempo que lleva y llevará en acabar su intervención, dada la intermitencia de los trabajos.

Por otro lado, no puedo ocultar mi decepción y disgusto cuando paseo y observo atentamente el espacio en el que me muevo, algo que me gusta hacer, ya sea por deformación profesional o auténtico placer, y encuentro verdaderos atentados contra la cultura y el pasado de este pueblo. Y digo esto porque, a pesar de todo, aún quedan rincones y calles trufados de bellísimas edificaciones que pasan desapercibidas entre desafortunadas construcciones (algunas bastante recientes) que intentan sobrevivir a la ruina resignadas a que alguna constructora las haga desaparecer o, en el mejor de los casos, las rehabilite transformándolas en un pastiche al que, sin ningún tipo de escrúpulos ni impedimentos, se le añade un piso destrozando cualquier posibilidad de salvación. Ustedes son onubenses, y a mí estas aberraciones me duelen como si lo fuera, por lo que, si bien se puede comprender que, en una época en que el respeto al patrimonio era algo gratuito e inconveniente, se mutilaran edificios modernistas y clasicistas para abrir en sus bajos nefastos escaparates y se prolongaran sus hermosas fachadas con abominables áticos funcionales (algo muy arraigado en la ciudad y cuyo mayor paradigma esta en el hotel Paris), lo que no puedo llegar a entender es que hoy, en pleno siglo XXI, se sigan cometiendo semejantes barbaridades, con el negligente beneplácito público y la apatía de unos ciudadanos tan agradables en su trato como indiferentes con su cultura; y para comprenderlo paséense por la calle Alonso Barbas adyacente a San Pedro, por citar un ejemplo de lo que, aún hoy, se sigue permitiendo.

A toda esta masacre patrimonial habría que añadir una increíble desidia en las obras públicas ya que, tras leer en varios periódicos locales como a las autoridades competentes se les llena la boca alardeando de las subvenciones conseguidas para inversiones públicas y adecentamiento urbano (véanse las numerosas opciones barajadas para peatonalizar la Gran Vía) las obras de la plaza Doce de Octubre, corazón de la ciudad, lleva meses congelada, con sus vallas interceptando el paso y el tráfico, desluciendo cualquier perspectiva urbana, impidiendo el uso y disfrute de los ciudadanos y dejando que los materiales que no se han llegado a utilizar (losas, pavimentos, bancos, etc..) se marchiten hacinados a la intemperie entre temporales de frío y lluvia.

Sinceramente, tengo ganas de acabar mi trabajo e irme. Dicen que ojos que no ven corazón que no siente, que quien ignora no sufre, y que del arte, la cultura y la estética no se come. Quizás tengan razón y la sensibilidad solo sea un lastre, pero seguramente sin ella ustedes no tendrían la oportunidad de conocer ciudades como Florencia, París, Barcelona y un largo etcétera… y, sobretodo, dejarse el dinero en ellas.

E. D. Carrillo

Posdata: A 7 de Abril de 2009, puedo y debo matizar ciertas cosas.

La primera que, tras ocho meses (sin contar el tiempo anterior a mi llegada) presenciando, al entrar y salir de mi casa en la calle Puerto, el perenne y estéril andamio en la fachada de la UGT, andamio doblemente inexplicable ya que, aparte de no tener más uso que tapar un interesante palacete costumbrista, afear la calle y estorbar a los transeúntes (pues durante el tiempo que llevo aquí jamás vi a nadie en él) estos aparatajes pertenecen a empresas que los alquilan por días (prefiero no saber quien habrá subvencionado tanto gasto inútil), pues por fin, antes de partir unos días por Pascua, vi que lo estaban desmontando. Cuantas veces me habrá escuchado mi pobre pareja blasfemar al respecto, al menos podré disfrutar un poco de su vista antes de marcharme.

Por otro lado, las interminables obras de la calle Puerto parece que han llegado a su fin, no obstante, debo apuntar algo que tiene relación con ambas cosas. Cuando empezaron a abrir el acerado la primera vez pensé: bien, finalmente tendrán que acordarse de desmontar el dichoso andamio de marras, pues, tanto para trabajar en lo que debieran hacer, así como cambiar el enlosado, sería inevitable tal operación. A medida que avanzaban en los trabajos veía, con incredulidad, como se abría toda la acera excepto el tramo comprendido por él, y cuando un día, incapaz de contener mi asombro, le pregunto a un operario por su posible y lógico desmonte la contestación fue tan diáfana como significativa: “a nosotros nos han dicho que de aquí a aquí (señalando la envergadura de la instalación) como si no existiera”. De modo que ahora, recién acabadas las “faraónicas” obras de una calle con apenas cincuenta metros, la renovada vía goza de un flamante y moderno acerado (más lo que haya por dentro) salvo, claro está, la parte que no existe, un parche de unos siete u ocho metros que, como una cata arqueológica, recordará siempre el preciado tesoro de una acera, si bien vieja, maltrecha, parcheada y sucia, convertida ahora en vestigio histórico a falta de mejores ejemplares.

Puede que las casas modernistas, costumbristas, racionalistas y, en definitiva, históricas de la ciudad no merezcan conservarse, la verdad es que ya no se adecuan a ninguna unidad estilística u homogénea (puesto que se las han cargado casi todas) por lo que, como con acierto fonético ha bautizado un colaborador, son los mondongos los únicos que unifican, pero, desde luego, no se le puede reprochar al Ayuntamiento su sensibilidad para con un andamio que, ya puestos, podría haberse adoptado como una nueva torre Eiffel, un Guggenheim o la pirámide del Louvre (a falta de otros monumentos..) en vez de retirarse poco después, y, sobretodo, su delicadeza por dejar ese testigo visual de los diferentes estratos “aceriles” para que todo viandante pueda pararse a reflexionar, cuando se percate del cambio, sobre los diferentes gustos históricos de las aceras urbanas a lo largo de las décadas.

Por otro lado, el resto de mi artículo sigue, por desgracia, en plena vigencia. Despropósitos y aberraciones arquitectónicas y patrimoniales aparte, lo más alucinante sigue siendo la plaza Doce de Octubre. Supongo que no tendré la misma suerte que con el andamio de la UGT. No he visto un solo movimiento cuando llegué y no lo veré cuando me marche, espero que sus onubenses hijos puedan verla acabada. Aunque, si la idea es dejarla tal cual como si de una moderna y vanguardista “instalación” se tratara, no se puede negar que “original” sería, además, al fin y al cabo, ya está pintarrajeada de grafitis como bautizo monumental…, se ve que ni los burracos (otro apropiado invento fonético que he leído) han podido resistir la impaciencia.

Atentamente.

Carrillo.

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La Casa de Los Trianes

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 12 Abril 2009

La calle Puerto fue durante siglos uno de los lugares preferidos por los onubenses adinerados para construir sus casonas. La antigua calle Puerto era una zona intermedia entre el barrio Alto de San Pedro, donde se encontraban los centros adinistrativos y de poder, y el barrio portuario y comercial de la Concepción. Esta fue la zona elegida por la familia Trianes para construir su casa-palacio.

casa-de-los-trianesCasa-palacio de Los Trianes, calle Puerto. Foto: Huelva, Ayer y Hoy nº 55.

Los Trianes, como ya dijimos en el anterior artículo, eran una familia procedente de Ayamonte cuyos miembros se dedicaron al comercio e incluso ocuparon cargos administrativos como el de alcaides del castillo de Huelva. En el siglo XVIII construyeron un caserón en la calle Puerto. Esta era una casa típica de una familia de importancia en la Huelva del siglo XVIII. Dos pisos de altura, portada con balconada y un patio de columnas construido con un pozo central y a cuyo alrededor se distribuían las dependencias de la vivienda.

patio-de-los-trianesPatio de la casa-palacio de Los Trianes. Foto: Huelva, Ayer y Hoy nº 55.

Con el paso de los siglos la casa fue ocupada por un cuartel de la Guardia Civil hasta su derribo definitivo. En su lugar se construyó el “mondonguístico” edificio de la Telefónica, y con ella desapareció una vez más un trozo de la Historia de la ciudad.

edificio-telefonicaEdificio de Telefónica en la calle Puerto. Foto: Sr. Rubio

Northman.

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Carta a Huelva

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 6 Abril 2009

Hace algunas semanas que, de forma esporádica, leo vuestro blog, el cual conocí mientras buceaba en la web en busca de un poco de luz que explicara (y resalto explicar porque justificar sería imposible) algunos de los incomprensibles atentados que, con alarmante constancia y sin un lógico paréntesis temporal, se vienen cometiendo, desde décadas, en el patrimonio cultural de esta ciudad.

No soy onubense, es más, apenas conocía la capital exceptuando alguna visita rápida de paso por los lugares colombinos, por lo que siempre tenía a Huelva, y perdonen la sinceridad, por el patito feo de Andalucía. No obstante, el afán natural que tengo por encontrar el idiosincrásico atractivo que cada ciudad (donde circunstancial y temporalmente me toca vivir por trabajo) puede tener, me llevó a apreciar más esta pequeña capital que, si se sabe mirar, posee, al menos, una exclusiva personalidad en ciertos aspectos. Pero precisamente esta observación más atenta es la que me hace ver la cantidad de despropósitos y aberraciones que han ido acabando con un patrimonio que, gracias a la expansión demográfica y florecimiento de la burguesía entre el XIX y pp. del XX, podría ser de los más homogéneos de esta época en la comunidad andaluza.

Pero lo peor no es lo que se ha hecho, algo que me apena profundamente cuando veo las abominables mutilaciones y desapariciones que indiscriminadamente y sin más criterio que la ignorancia, la desconsideración y el provecho rápido, se han ido cometiendo en edificios y lugares realmente emblemáticos, sino lo que, increíblemente, se sigue haciendo aún hoy, con la alevosía y desprecio de unos, la concomitancia y beneplácito de otros, la negligencia e incompetencia de pocos y la pasividad y apatía de muchos.

Señores del blog, soy natural de Ronda, he vivido muchos años en Granada, Florencia, Úbeda y Baeza y el centro de Madrid, he trabajado en Cáceres y otras ciudades de indudable índole monumental, no sólo porque en algún momento histórico fueron importantes, sino porque sus autoridades y ciudadanos tuvieron la sensibilidad e inteligencia de conservar su Cultura. Ahora cada vez que salgo a la calle me cuesta muchísimo abstraerme de lo que veo y, a medida que voy conociendo la historia de Huelva, me voy disgustando más. Lo que antes pasaba desapercibido ahora me salta a los ojos por lo que es y, sobretodo, por lo que pudo ser. No consigo entender, por ejemplo, como una corporación tan importante en la materia como el Colegio de Arquitectos (para más inri) ha podido hacer semejante aberración en uno de los edificios más singulares de Huelva de forma totalmente gratuita (menos mal que sus colegas aparejadores tuvieron mayor sensibilidad), o como se permitió en fecha relativamente reciente que se cargaran de esa forma el único edificio de envergadura monumental del centro “Hotel Paris” o Casa de la Bola, cuya nominación por los exclusivos ¾ de cúpula esférica que coronan su torre ya no tiene sentido al perderse su perspectiva con ese horroroso ático de dos pisos que aumenta su inadvertencia.

Tampoco tiene moderna explicación la nefasta costumbre local de derrumbar casas y edificios históricos para reconstruir auténticos “pastiches” que imitan penosamente las fachadas ya inexistentes (algo que, sinceramente daña el sentido estético del menos pintado) o, en el mejor de los casos, lo vacían por completo sin ninguna necesidad, dejando solo la fachada edificio en Plaza de las Monjas o, “antesdeayer” sin ir más lejos, el edificio de la Vasco-Navarra en la calle Marina, por poner solo dos ejemplos) con el único objeto de hacer una obra nueva más cómoda y rápida de construir, cuando lo normal, legal e incluso “comercial” es hacer las reformas convenientes conservando la estructura (plantas), entradas, escaleras y otras partes nobles del edificio. A esto habría que añadir las constantes fachadas que, tras apuntalarse, se pierden de edificios más pequeños pero igualmente interesantes (calle San José) o los, también usualmente retranqueos de factura local que “alargan” como un chicle fachadas que, supuestamente, deberían tener algún tipo de protección (calle Alonso Barbas), o proyectos tan provincianos y carentes de gusto como lo que se pretende hacer en el antiguo y centenario mercado, por dios ¿una plaza porticada de estilo castellano?, ¿no sería más inteligente conservar, al menos parte de su fachada (y por ende de su historia) e integrarla en un proyecto inteligente y moderno?

Pero lo que más me apena e indigna y, sinceramente, más me cuesta entender es el completo desinterés del onubense por su propia ciudad, por su cultura y por su historia. Esa total apatía mezcla de ignorancia y desidia, incapaz de comprender que el crecimiento y modernización de una ciudad debe ser equilibrado, estético y respetuoso con su patrimonio, que si éste desaparece, desaparece su historia y se convierte en una urbanización más carente de interés. Que disfrutar de una ciudad bella es gratis para el que vive en ella y es, precisamente, lo que hacemos cuando nos gastamos el dinero para visitar otras ciudades que han sabido comprenderlo. Que nuestra casa no sólo está de puertas para adentro, sino también afuera y no podemos permitirnos tirar la basura y mirar para otro lado. Que el sol y las terrazas están muy bien pero no es suficiente.

Llevo aquí cinco meses y me iré dentro de cuatro. Hace tres meses escribí una carta que mandé por mail a un periódico local y que no me publicaron, no sé si por su extensión o por lo anteriormente citado. Les agradecería que la publicaran donde creyesen conveniente, ya que muestra mi impresión, la de un foráneo que le gusta ser de donde vive, y que, matizada y ampliada con este escrito (ya que el tiempo no pasa en balde, y menos aquí) ayudase a abrir un poco los ojos a los posibles lectores que, con similares inquietudes, visiten este blog, ya que mi intención lejos de ofender a nadie es la de hacer una crítica constructiva pues, como ya he dicho, mientras viva aquí me siento un onubense más… aunque ciertas cosas me duelan más que a la mayoría de mis circunstanciales paisanos.

Carrillo.

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