La Huelva Cateta

La otra cara de Huelva

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La ciudad de Salthish

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 28 Junio 2009

¿Cuántas veces hemos oído e incluso dicho, que en Huelva no hay monumentos, edificios o construcciones antiguas que visitar?

Y no se está falto de razón, pero no lejos de aquí y sin salir de Huelva, nos encontramos unos restos arqueológicos realmente importantes, mucho más de lo que podría parecer a la vista de lo poco divulgado que esta su existencia.

Dentro de las Marismas del Odiel, en la isla Saltes y más concretamente en la zona conocida como el Almendral, se encuentran los restos de una ciudad medieval musulmana, la ciudad de Salthish. Pero no nos equivoquemos, no se tratan de unos simples restos de una pequeña población, se trata de toda la estructura de una ciudad completa, perfectamente definida, de forma ortogonal (calles rectas y perpendiculares que es poco habitual en las ciudades islámicas), y que llegó a alcanzar una población de 10000 habitantes, y estamos hablando de 10000 habitantes de la época, que va desde el siglo VIII al XIII d.C.

Salthish (0)

En ella se pueden encontrar restos de una fortaleza con seis torres cuadradas y muros de más de dos metros de grosor, así como numerosas casas, construidas apoyadas unas sobre otras, con un patio central, pavimentos de ladrillo cocido, pozos decorados con motivos florares y brocal de cerámica vidriada, y en algunas, jardines, además de un puerto desde donde, entre otras cosas, se dirigían a lo que hoy es Punta Umbría, a recoger agua.

Pero no es sólo una ciudad medieval musulmana. Igualmente aparecen restos de poblamientos romanos, de salazones y de un templo de la época, esto también tiene su importancia ya que el lugar demuestra un asentamiento continuado desde la antigüedad hasta la época musulmana.

Pero aún excavando mas profundo, encontramos restos tartésicos a varios metros de profundidad. Cabe señalar que esta isla era uno los lugares citados como posible ubicación de la ciudad de Tartessos, ya que reúne prácticamente los mismos requisitos que Huelva capital y además es una isla (requisitos recogidos en el artículo de “La ciudad de Tartessos en Huelva capital”). Una de las razones por la que la descartaban como localización de la ciudad, era porque se pensaba que la isla era demasiado pequeña para esa ciudad (aunque quizás no).

Esta ciudad basaba su economía, al parecer por los restos encontrados, en la metalurgia del hierro, siendo el último eslabón en el tratamiento de este metal, aunque también tenían ricos cultivos de legumbres y cereales además de ganadería.

Pasó por varias conquistas, siendo sede de la Taifa de los Bekríes, después formó parte del reino de taifa de Huelva y Saltés, siendo finalmente conquistada por el reino de Taifa de Sevilla de al- Mutadid. Permaneció habitada hasta que en el siglo XIII, XIV sufrió un rápido despoblamiento, y a finales de este último ya solo quedaban ruinas de la ciudad. No se sabe a ciencia cierta a qué fue debido, pero la ciudad no presenta signo de que llegase a ser cristiana y quizás fuese el periodo de conquistas cristianas lo que provocase este despoblamiento.

Como curiosidad, pese a que en la actualidad es un paraje natural de enorme valor ecológico, esta zona después de la desaparición de la ciudad se consideraba poco saludable llegando a ser utilizado como leprosería. También se usó como coto de caza de los nobles.

En el lugar se han realizado excavaciones desde mediados de los años 80, que han ido sacando estos restos y descubriendo cimientos de viviendas y otros edificios de la ciudad medieval, pero estas ya hace unos años que pararon, y aunque quedaron acondicionados para poder visitar diversos restos con algún panel explicativo, estos al quedar prácticamente abandonados, paulatinamente han ido quedando cubiertos por la vegetación que crece inapelablemente.

Salthish (1)

Salthish (2)

Los terrenos en los que se encuentra ubicado el yacimiento, hasta hace poco eran de propiedad privada (alguna vez se intentó incluso especular urbanísticamente con la isla) pero hace poco que fue adquirida por la Junta de Andalucía, al ejercer derecho de retracto, como se informa en este enlace:

http://www.huelvainformacion.es/article/huelva/300382/saltes/una/ciudad/islamica/corazon/marismas/odiel.html#opi

Por lo que espero que esto provoque la vuelta a su excavación y estudió, y se acondicione para posibles visitas.

En la actualidad no puede visitarse, pero no por el abandono ni por razones administrativas, sino porque como es sabido, se encuentra en un paraje natural en el que en estos momentos está criando el águila pescadora, hecho este, también de importancia ya que al parecer esto no ocurría en España desde hace 35 años. Sin embargo, es muy posible que a partir de agosto pueda volver a visitarse, previa solicitud en el “Centro de visitantes de Marismas del Odiel“, que se encuentra en Calatilla, dónde además os informarán sobre lo que necesitéis, aunque como ya indiqué, sólo está al descubierto una pequeña parte de la cuidad y desde hace un tiempo está casi todo tapado por la vegetación, pero sin duda, sería muy interesante acceder y poder disfrutarlo.

Salthish (3)

Estos restos, a mi modo de ver, tienen un gran potencial, arqueológico, histórico e incluso turístico, ya que pasa por ser el yacimiento arqueológico más importante de la provincia, que en una ciudad como la nuestra con escasez de lugares que visitar, no vendría mal algo así, acondicionado y cuidado de posibles expolios. Y es que la historia de Huelva es amplia y variada aunque a veces no nos acordemos de ella, y nos limitemos siempre a lo mismo.

Neoptolemo.

Enlaces de interés relacionados:

http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/noticias.asp?ref=3274

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/gpba/huelva/visitas/Conjunto%20Lugares%20Colombinos,%20Isla%20de%20Saltes,%20Huelva/Conjunto%20Lugares%20Colombinos,%20Isla%20de%20Saltes,%20Huelva.htm

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Trampa Mortal

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 18 Mayo 2009

Retomamos nuestra vena más crítica con una demanda muy concreta de una barriada de Huelva, exactamente el Huerto Paco. Las imágenes que acompañan este post corresponden al acerado de la calle Arquitecto Alejandro Herrero, a la altura del número 7.

Arquitecto Alejandro HerreroImagen: Google Earth.

Las actuaciones de mejora en esta barriada previstas en el PlanE se prorrogan indefinidamente en el tiempo y nos encontramos con una calle que está en un estado verdaderamente lamentable. Los baches del asfalto hacen impracticable la vía para los vehículos, pero peor aún es encontrarse con un acerado que derrocha dejadez, y para muestra un botón. Esta tapa de uno de los suministros se encuentra caída desde hace más de tres semanas y las llamadas de los vecinos a los “Hombres de Harrelson” no son atendidas, suponemos que porque piensan reparar la calle en breve, aunque puede que sea porque el responsable de su reparación deba ser la propia empresa suministradora.

Tapa Alcantarilla

Tapa Alcantarilla 2

Lo cierto y verdad es que ese punto es bastante peligroso para niños y sobre todo ancianos. Lo mínimo exigible es colocar una chapa o como poco señalizar con alguna baliza la peligrosidad de ese agujero.

Sr. Rubio.

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Cartas al Director: “Huelva sin humos”

Publicado por lahuelvacateta en Martes, 28 Abril 2009

Hemos recibido un email de un amable colaborador a modo de “Cartas al Director”. No queríamos dejar de darle la oportunidad de expresar su indignación con ciertas cosas de Huelva. De paso aprovechamos para recordar a todos los lectores que aceptamos colaboraciones que serán publicadas como artículo, y para eso está nuestro correo electrónico: lahuelvacateta@gmail.com.

Huelva, 22 de abril de 2009.

Señor Director: Criticar el onubensismo, por ciertos personajes que defienden por su interés particular, la nefasta, contaminante y peligrosa industria química asentada en Huelva, es bastante sospechoso y tiende a tergiversar la verdad.

Si el ciudadano de Huelva, el onubense, reniega y solicita la supresión de la contaminación en Huelva, está en su perfecto derecho.

Otra cosa es que no luchara en su día porque no se asentara dicha industria, que aunque ofreciera puestos de trabajo, a la larga traería problemas de salud y medioambientales, arruinando a la vez nuestra preciosa ría.

Aquí en Huelva, por el “pasotismo” generalizado, el conformismo y la desidia, se ha permitido, se permite y lo que es peor, se permitirá, que el político de turno, cometa y realice auténticas barbaridades, tanto ambientales, como urbanísticas, quitándole a Huelva casi todo su encanto, arrasando el casco antiguo, edificios y monumentos históricos que pasaron a convertirse en bloques de cemento, para ganancias de constructoras e inmobiliarias, con la aprobación de los “padres de la patria” (políticos).

Y se toleró y consintió, que la Huelva marinera que siempre fue, se convirtiera en industrial, no dando opción de que derivara en una Huelva turística y por supuesto marinera; por lo tanto, es una barbaridad y un abuso que todavía algunas personas por interés personal, y no nacidos ni criados en HUELVA, sigan defendiendo esta industria nefasta y peligrosa.

Y sin más por ésta, me despido con un cordial saludo, dándole las gracias anticipadamente por la publicación de mi carta.

Francisco JIMENEZ URRETA.

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Huelva, encanto y desencanto

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 19 Abril 2009

Estimados lectores, la siguiente carta se muestra tal cual fue mandada a un periódico local (del cual no obtuve respuesta) entre finales de enero y principios de febrero aproximadamente, por lo cual parte de su contenido queda un poco desfasado. No obstante, antes de puntualizar algunos de sus comentarios con la intención de actualizarlos, me parece oportuno que la lean tal y como fue redactada, conservando así la primera impresión que un tuerto en un país de ciegos se pudiera haber llevado.

Por otro lado, espero sepan disculparme, si puedo parecer reiterativo (algo que no me gustaría) ya que algunas líneas les sonarán al haber aludido con anterioridad a ellas, pero, tras comunicárseme su inminente publicación (les recuerdo que formaba parte del anterior artículo) creí conveniente esta aclaración.

Gracias por anticipado.

Huelva, encanto y desencanto

Lo primero que pensé cuando llegué a Huelva hace unos meses fue “vaya, no está tan mal” Acostumbrado a vivir en ciudades más o menos grandes y monumentales (por mi trabajo) estaba preocupado con este último destino, pues entre las capitales andaluzas no es de las más afamadas, contaminación aparte. Aunque conocía Huelva por estar de paso, me sorprendí gratamente de un cierto cambio hacia un incipiente cosmopolitismo urbanita, barrios nuevos y modernos, plazas y avenidas aparentemente cuidadas, amén de las virtudes ya conocidas de la provincia (gastronomía, naturaleza, etc.).

Cuando, a finales de septiembre, fui a alquilar mi apartamento en la calle Puerto, lo primero que hice, al verla completamente destripada, fue preguntar a un operario cuando acabarían las obras, y volví a sorprenderme “en una semana”. Que diligencia, pensé, mientras veía día y noche cantidad de gente esmerándose en concluir.

Luego tras pasear durante días e insuflarme de la idiosincrasia de la ciudad empecé a convencerme de que, a pesar de no ser especialmente rica en su patrimonio histórico-artístico tenía cierto atractivo: el legado inglés y minero, su situación entre rías y marismas, algún que otro edificio curioso… Pero bastó con que pasaran un par de semanas para desmontar toda ilusión, y me explico: La competencia y esmero en reabrir la calle Puerto, espoleada claro está por las numerosas críticas a su retraso, se mostró como algo excepcional dada la dejadez de los meses posteriores, en los que las obras que debían continuar en el acerado brillaban por su ausencia. Las vallas en las aceras, la plaza del Mora Claros cerrada como depósito de escombros y máquinas, y el eterno e incomprensible andamio de la UGT (¿alguien podría informarme cual es su función además de estorbar y afear?) como parte tristemente integrante de uno de los pocos núcleos arquitectónicos interesantes del centro de Huelva, eran, desgraciadamente, lo único que permanecía y permanece en esta pequeña y céntrica calle que, sin embargo, se asemeja más bien a una Castellana o Alcalá por el tiempo que lleva y llevará en acabar su intervención, dada la intermitencia de los trabajos.

Por otro lado, no puedo ocultar mi decepción y disgusto cuando paseo y observo atentamente el espacio en el que me muevo, algo que me gusta hacer, ya sea por deformación profesional o auténtico placer, y encuentro verdaderos atentados contra la cultura y el pasado de este pueblo. Y digo esto porque, a pesar de todo, aún quedan rincones y calles trufados de bellísimas edificaciones que pasan desapercibidas entre desafortunadas construcciones (algunas bastante recientes) que intentan sobrevivir a la ruina resignadas a que alguna constructora las haga desaparecer o, en el mejor de los casos, las rehabilite transformándolas en un pastiche al que, sin ningún tipo de escrúpulos ni impedimentos, se le añade un piso destrozando cualquier posibilidad de salvación. Ustedes son onubenses, y a mí estas aberraciones me duelen como si lo fuera, por lo que, si bien se puede comprender que, en una época en que el respeto al patrimonio era algo gratuito e inconveniente, se mutilaran edificios modernistas y clasicistas para abrir en sus bajos nefastos escaparates y se prolongaran sus hermosas fachadas con abominables áticos funcionales (algo muy arraigado en la ciudad y cuyo mayor paradigma esta en el hotel Paris), lo que no puedo llegar a entender es que hoy, en pleno siglo XXI, se sigan cometiendo semejantes barbaridades, con el negligente beneplácito público y la apatía de unos ciudadanos tan agradables en su trato como indiferentes con su cultura; y para comprenderlo paséense por la calle Alonso Barbas adyacente a San Pedro, por citar un ejemplo de lo que, aún hoy, se sigue permitiendo.

A toda esta masacre patrimonial habría que añadir una increíble desidia en las obras públicas ya que, tras leer en varios periódicos locales como a las autoridades competentes se les llena la boca alardeando de las subvenciones conseguidas para inversiones públicas y adecentamiento urbano (véanse las numerosas opciones barajadas para peatonalizar la Gran Vía) las obras de la plaza Doce de Octubre, corazón de la ciudad, lleva meses congelada, con sus vallas interceptando el paso y el tráfico, desluciendo cualquier perspectiva urbana, impidiendo el uso y disfrute de los ciudadanos y dejando que los materiales que no se han llegado a utilizar (losas, pavimentos, bancos, etc..) se marchiten hacinados a la intemperie entre temporales de frío y lluvia.

Sinceramente, tengo ganas de acabar mi trabajo e irme. Dicen que ojos que no ven corazón que no siente, que quien ignora no sufre, y que del arte, la cultura y la estética no se come. Quizás tengan razón y la sensibilidad solo sea un lastre, pero seguramente sin ella ustedes no tendrían la oportunidad de conocer ciudades como Florencia, París, Barcelona y un largo etcétera… y, sobretodo, dejarse el dinero en ellas.

E. D. Carrillo

Posdata: A 7 de Abril de 2009, puedo y debo matizar ciertas cosas.

La primera que, tras ocho meses (sin contar el tiempo anterior a mi llegada) presenciando, al entrar y salir de mi casa en la calle Puerto, el perenne y estéril andamio en la fachada de la UGT, andamio doblemente inexplicable ya que, aparte de no tener más uso que tapar un interesante palacete costumbrista, afear la calle y estorbar a los transeúntes (pues durante el tiempo que llevo aquí jamás vi a nadie en él) estos aparatajes pertenecen a empresas que los alquilan por días (prefiero no saber quien habrá subvencionado tanto gasto inútil), pues por fin, antes de partir unos días por Pascua, vi que lo estaban desmontando. Cuantas veces me habrá escuchado mi pobre pareja blasfemar al respecto, al menos podré disfrutar un poco de su vista antes de marcharme.

Por otro lado, las interminables obras de la calle Puerto parece que han llegado a su fin, no obstante, debo apuntar algo que tiene relación con ambas cosas. Cuando empezaron a abrir el acerado la primera vez pensé: bien, finalmente tendrán que acordarse de desmontar el dichoso andamio de marras, pues, tanto para trabajar en lo que debieran hacer, así como cambiar el enlosado, sería inevitable tal operación. A medida que avanzaban en los trabajos veía, con incredulidad, como se abría toda la acera excepto el tramo comprendido por él, y cuando un día, incapaz de contener mi asombro, le pregunto a un operario por su posible y lógico desmonte la contestación fue tan diáfana como significativa: “a nosotros nos han dicho que de aquí a aquí (señalando la envergadura de la instalación) como si no existiera”. De modo que ahora, recién acabadas las “faraónicas” obras de una calle con apenas cincuenta metros, la renovada vía goza de un flamante y moderno acerado (más lo que haya por dentro) salvo, claro está, la parte que no existe, un parche de unos siete u ocho metros que, como una cata arqueológica, recordará siempre el preciado tesoro de una acera, si bien vieja, maltrecha, parcheada y sucia, convertida ahora en vestigio histórico a falta de mejores ejemplares.

Puede que las casas modernistas, costumbristas, racionalistas y, en definitiva, históricas de la ciudad no merezcan conservarse, la verdad es que ya no se adecuan a ninguna unidad estilística u homogénea (puesto que se las han cargado casi todas) por lo que, como con acierto fonético ha bautizado un colaborador, son los mondongos los únicos que unifican, pero, desde luego, no se le puede reprochar al Ayuntamiento su sensibilidad para con un andamio que, ya puestos, podría haberse adoptado como una nueva torre Eiffel, un Guggenheim o la pirámide del Louvre (a falta de otros monumentos..) en vez de retirarse poco después, y, sobretodo, su delicadeza por dejar ese testigo visual de los diferentes estratos “aceriles” para que todo viandante pueda pararse a reflexionar, cuando se percate del cambio, sobre los diferentes gustos históricos de las aceras urbanas a lo largo de las décadas.

Por otro lado, el resto de mi artículo sigue, por desgracia, en plena vigencia. Despropósitos y aberraciones arquitectónicas y patrimoniales aparte, lo más alucinante sigue siendo la plaza Doce de Octubre. Supongo que no tendré la misma suerte que con el andamio de la UGT. No he visto un solo movimiento cuando llegué y no lo veré cuando me marche, espero que sus onubenses hijos puedan verla acabada. Aunque, si la idea es dejarla tal cual como si de una moderna y vanguardista “instalación” se tratara, no se puede negar que “original” sería, además, al fin y al cabo, ya está pintarrajeada de grafitis como bautizo monumental…, se ve que ni los burracos (otro apropiado invento fonético que he leído) han podido resistir la impaciencia.

Atentamente.

Carrillo.

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Carta a Huelva

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 6 Abril 2009

Hace algunas semanas que, de forma esporádica, leo vuestro blog, el cual conocí mientras buceaba en la web en busca de un poco de luz que explicara (y resalto explicar porque justificar sería imposible) algunos de los incomprensibles atentados que, con alarmante constancia y sin un lógico paréntesis temporal, se vienen cometiendo, desde décadas, en el patrimonio cultural de esta ciudad.

No soy onubense, es más, apenas conocía la capital exceptuando alguna visita rápida de paso por los lugares colombinos, por lo que siempre tenía a Huelva, y perdonen la sinceridad, por el patito feo de Andalucía. No obstante, el afán natural que tengo por encontrar el idiosincrásico atractivo que cada ciudad (donde circunstancial y temporalmente me toca vivir por trabajo) puede tener, me llevó a apreciar más esta pequeña capital que, si se sabe mirar, posee, al menos, una exclusiva personalidad en ciertos aspectos. Pero precisamente esta observación más atenta es la que me hace ver la cantidad de despropósitos y aberraciones que han ido acabando con un patrimonio que, gracias a la expansión demográfica y florecimiento de la burguesía entre el XIX y pp. del XX, podría ser de los más homogéneos de esta época en la comunidad andaluza.

Pero lo peor no es lo que se ha hecho, algo que me apena profundamente cuando veo las abominables mutilaciones y desapariciones que indiscriminadamente y sin más criterio que la ignorancia, la desconsideración y el provecho rápido, se han ido cometiendo en edificios y lugares realmente emblemáticos, sino lo que, increíblemente, se sigue haciendo aún hoy, con la alevosía y desprecio de unos, la concomitancia y beneplácito de otros, la negligencia e incompetencia de pocos y la pasividad y apatía de muchos.

Señores del blog, soy natural de Ronda, he vivido muchos años en Granada, Florencia, Úbeda y Baeza y el centro de Madrid, he trabajado en Cáceres y otras ciudades de indudable índole monumental, no sólo porque en algún momento histórico fueron importantes, sino porque sus autoridades y ciudadanos tuvieron la sensibilidad e inteligencia de conservar su Cultura. Ahora cada vez que salgo a la calle me cuesta muchísimo abstraerme de lo que veo y, a medida que voy conociendo la historia de Huelva, me voy disgustando más. Lo que antes pasaba desapercibido ahora me salta a los ojos por lo que es y, sobretodo, por lo que pudo ser. No consigo entender, por ejemplo, como una corporación tan importante en la materia como el Colegio de Arquitectos (para más inri) ha podido hacer semejante aberración en uno de los edificios más singulares de Huelva de forma totalmente gratuita (menos mal que sus colegas aparejadores tuvieron mayor sensibilidad), o como se permitió en fecha relativamente reciente que se cargaran de esa forma el único edificio de envergadura monumental del centro “Hotel Paris” o Casa de la Bola, cuya nominación por los exclusivos ¾ de cúpula esférica que coronan su torre ya no tiene sentido al perderse su perspectiva con ese horroroso ático de dos pisos que aumenta su inadvertencia.

Tampoco tiene moderna explicación la nefasta costumbre local de derrumbar casas y edificios históricos para reconstruir auténticos “pastiches” que imitan penosamente las fachadas ya inexistentes (algo que, sinceramente daña el sentido estético del menos pintado) o, en el mejor de los casos, lo vacían por completo sin ninguna necesidad, dejando solo la fachada edificio en Plaza de las Monjas o, “antesdeayer” sin ir más lejos, el edificio de la Vasco-Navarra en la calle Marina, por poner solo dos ejemplos) con el único objeto de hacer una obra nueva más cómoda y rápida de construir, cuando lo normal, legal e incluso “comercial” es hacer las reformas convenientes conservando la estructura (plantas), entradas, escaleras y otras partes nobles del edificio. A esto habría que añadir las constantes fachadas que, tras apuntalarse, se pierden de edificios más pequeños pero igualmente interesantes (calle San José) o los, también usualmente retranqueos de factura local que “alargan” como un chicle fachadas que, supuestamente, deberían tener algún tipo de protección (calle Alonso Barbas), o proyectos tan provincianos y carentes de gusto como lo que se pretende hacer en el antiguo y centenario mercado, por dios ¿una plaza porticada de estilo castellano?, ¿no sería más inteligente conservar, al menos parte de su fachada (y por ende de su historia) e integrarla en un proyecto inteligente y moderno?

Pero lo que más me apena e indigna y, sinceramente, más me cuesta entender es el completo desinterés del onubense por su propia ciudad, por su cultura y por su historia. Esa total apatía mezcla de ignorancia y desidia, incapaz de comprender que el crecimiento y modernización de una ciudad debe ser equilibrado, estético y respetuoso con su patrimonio, que si éste desaparece, desaparece su historia y se convierte en una urbanización más carente de interés. Que disfrutar de una ciudad bella es gratis para el que vive en ella y es, precisamente, lo que hacemos cuando nos gastamos el dinero para visitar otras ciudades que han sabido comprenderlo. Que nuestra casa no sólo está de puertas para adentro, sino también afuera y no podemos permitirnos tirar la basura y mirar para otro lado. Que el sol y las terrazas están muy bien pero no es suficiente.

Llevo aquí cinco meses y me iré dentro de cuatro. Hace tres meses escribí una carta que mandé por mail a un periódico local y que no me publicaron, no sé si por su extensión o por lo anteriormente citado. Les agradecería que la publicaran donde creyesen conveniente, ya que muestra mi impresión, la de un foráneo que le gusta ser de donde vive, y que, matizada y ampliada con este escrito (ya que el tiempo no pasa en balde, y menos aquí) ayudase a abrir un poco los ojos a los posibles lectores que, con similares inquietudes, visiten este blog, ya que mi intención lejos de ofender a nadie es la de hacer una crítica constructiva pues, como ya he dicho, mientras viva aquí me siento un onubense más… aunque ciertas cosas me duelan más que a la mayoría de mis circunstanciales paisanos.

Carrillo.

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Dejadez en La Rábida

Publicado por lahuelvacateta en Martes, 10 Marzo 2009

Quizás nos salgamos un poco de nuestra jurisdicción con este artículo, pero si hay un lugar emblemático para los onubenses, tanto capitalinos como provinciales, ese es el Monasterio de La Rábida y su entorno, paradigma de las Gestas Exploradoras donde los haya.

Por eso el lamentable aspecto que muestran los jardines circundantes y los miradores sobre la Ría del Tinto es claro motivo de denuncia: pintadas que no se borran, basura que no se recoge “en tiempo y forma”, zonas accesibles para vehículos que debieran estar restringidas para los mismos, etc.

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El primer aldabonazo es para nuestra conciencia y valores urbanos, el segundo para la Administración o administraciones que, con su desidia e inoperancia, permiten o auspician actuaciones tan poco civilizadas como las que muestran las fotografías que remarcan esta denuncia. Tenemos una provincia bella y con una carga histórica difícilmente comparables, ¡creámonoslo!.

Joyito Boy.

Fotos: Joyito Boy.

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Las comparaciones son odiosas

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 15 Febrero 2009

Las comparaciones son odiosas, es verdad, pero también es verdad que uno siente cierta envidia al escuchar los piropos hacia Cádiz en las coplas del carnaval. Coplas en las que se mezclan críticas con otras frases llenas de orgullo y cariño por su ciudad. Alguno me dirá que son solo canciones típicas y tópicas, y que en el carnaval Colombino también se escuchan piropos parecidos y dirigidos a Huelva. Es igual pero no es lo mismo.

El sentimiento de orgullo y patriotismo chico que existe en muchas ciudades que nos rodean, no se corresponde con el que existe en Huelva. La pasión con la que un gaditano (o un sevillano) defiende su tierra no existe aquí.

Muchas veces me he preguntado la causa del pasotismo del onubense, que ve como su ciudad es maltratada y no mueve ni una pestaña. Aquí da igual que nos contaminen, nos hagan mondongos, nos hagan falsas promesas, nos maltraten el patrimonio… al choquero parece que sólo le interesa si el Recre ha ganado el partido del domingo…

Partiendo de la base de que todos los gobernantes son más o menos igual de malos en todas partes, la culpa de muchas de las cosas que ocurren en Huelva la tenemos nosotros, por nuestro pasotismo, por nuestra resignación o porque en verdad “nos la pela” lo que pase en la ciudad “mientras a mi no me pase nada..”

Por eso cuando escucho el carnaval de Cádiz, hablo con amigos gaditanos y veo cómo defienden su tierra (al igual que un granadino o un cordobés por ejemplo) lo único que puedo sentir es envidia, y esperar a que poco a poco vayamos consiguiendo aquí una implicación semejante entre el onubense y su ciudad.

Poco a poco…

Northman.

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Un Festival venido a menos

Publicado por lahuelvacateta en Jueves, 20 Noviembre 2008

Esta entrada iba a titularse “El Festival Cateto”, en consonancia con el nombre del blog que nos acoge, pero, después de reflexionar, hemos considerado que era sumamente exagerado el calificativo, pues, pese a todos los defectos y carencias, esa definición no le haría justicia, ya que éste consideramos que es un gran Festival.

Es cierto que estamos viviendo tiempos de crisis que pueden afectar a presupuestos y recortar expectativas. Este condicionante parece que se ha notado mucho en la edición nº 34 del Festival Iberoamericano de Cine de Huelva, que es al que nos estamos refiriendo desde el principio y sobre el que vamos a escribir en estas líneas, no con afán destructivo sino todo lo contrario, ya que, del análisis de lo acontecido, hasta ahora se pueden sacar conclusiones y alternativas para mejorar el Festival en sí.

Centrémonos en primer lugar en la ceremonia de inauguración que tuve ocasión de presenciar. Ésta tuvo lugar el pasado sábado día 15 a las 8 de la tarde. Estas ceremonias en todos los festivales son la nota “glamourosa” y la imagen que cara al exterior se le quiere dar al evento. La parte del glamour ha estado eficazmente cubierta, siendo la actriz y modelo onubense Laura Sánchez la que actuó como presentadora y maestra de ceremonias. La entrada de los invitados especiales y actores fue la clásica de este tipo de eventos donde se sustituyó la alfombra roja por la azul, color de Huelva.

Hasta ahí nada que objetar.

Pero comenzó la gala y ahí se comenzaron a ver las carencias de presupuesto y, lo que es peor, de ideas. La presentadora, era su papel escrito, se limitó a presentar a los jurados y a las películas de la sección oficial, en sendos vídeos, para finalizar dando paso a los actores y director de la película “Esperpentos” que, naturalmente, glosaron su obra y se retiraron para poder ver el film. Eso fue todo. En 15 escasos minutos se ventiló una gala de presentación.

Si alguien pensaba en ver algún espectáculo referido al cine, o a Huelva, se debió de llevar una gran desilusión. Anecdóticamente, y ya sabemos que son muy suyos, los actores y actrices acudieron vestidos de calle. ¿Esmoquin o al menos traje y traje de gala para ellas? Pues no, salvo dos actores mejicanos que iban muy bien trajeados y la directora y actrices de “Polvo nuestro que estás en los cielos” con una vestimenta acorde a la prestancia supuesta de la inauguración. Era curioso ver cómo el público, sobre todo ellas, iban mucho mejor engalanadas que los invitados especiales, actores y actrices, de la gala, salvando a los antes mencionado, a Pilar Barden y a la presentadora de la gala que lucía espectacular con su metro noventa de altura. Imposible no fijarse en ella.

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Nuestro punto de vista consiste en que este acto, escaparate del festival, debe ser algo mas lúdico, mas atractivo y espectacular, tal y como se ha hecho en otras ocasiones. Es fundamental que esta inauguración esté dotada de un ritmo y una puesta en escena cinematográfica, ya que de un Festival dedicado al cine estamos hablando. Esta presentación que hemos soportado, tan “modesta”, puede hacerse perfectamente para los medios sin necesidad de formar tal revuelo de invitados y saldría mucho mas barata, si eso es lo que se pretende. Como no es ese el objetivo, deberíamos ir a un espectáculo de verdad. Un espectáculo que, por sí mismo, haga atractivo el festival al público de aquí y de fuera. Un, si nos permiten, “Pregón” del Festival con sus particularidades cinematográficas. Contar una historia en la que se impliquen los elementos característicos de Huelva y por supuesto del Festival y de los actores y actrices. De la película inaugural no decimos nada pues parece un buen comienzo el proyectar un film basado en la obra de Valle-Inclán, ese genial gran desconocido de las letras españolas. Críticos habrá que puedan opinar mucho más atinadamente que nosotros.

Pero eso no es todo lo que, en nuestra opinión se debería mejorar. Un problema de fondo, de siempre, del Festival es su poca implicación con la ciudad de Huelva y de ésta con el Festival. Para empezar las proyecciones se encuentran alejadas de la sede del Festival varios kilómetros. Las Salas Cinebox, en el oprobioso centro Aqualon, no son las más adecuadas para este evento. Es cierto que no hay otras y por tanto culpa no es de la organización este extremo, pero también es verdad que la ubicación es pésima. Además, la sede del Festival, La Casa Colon, está vacía y sus salas sin contenido. Un marco tan espectacular queda relegado a nada cuando el público pasea por allí y observa que lo que está es el “escenario” y faltan los “actores” y los “eventos”. Sólo hay una exposición y además en la entrada del edificio, muy interesante por otra parte y recomendable para todos. En los patios interiores no hay nada.

Estos espacios deberían ser cubiertos para que el “choquero” paseara por allí implicándose en el Festival. ¿Cómo? pues con ideas novedosas que puedan hacer que esto se cumpla. Propondríamos el montar más exposiciones relativas al cine, tal vez adornar más los patios interiores de la Casa Colón. Por qué no unos stands con libros dedicados al cine o a la literatura iberoamericana donde se pudieran adquirir. Más actividades por parte de los invitados: que no pongan sólo su cara y cobren, sino que participen en conferencias y mesas redondas en las diferentes salas. Concursos de fotografía, concursos de relatos cinematográficos, implicación de la Universidad de Huelva en actos o seminarios que tendrían lugar en la sede central (este año hay un acto de ese tipo pero se celebra en La gota de Leche). La sección de cortometrajes se podrían pasar en continuo en vídeo para que los interesados pudieran incluso votar cambiando el jurado de “expertos” por el voto popular, éste con garantías claro está. Incluso podría llevarse a cabo durante todo el Festival conciertos y pasacalles dedicados a la música de cine. Sabemos que esto cuesta dinero, pero desde luego daría más animación y realce a la fiesta.

El Festival se ha convertido en una actividad muy elitista donde la implicación de los ciudadanos en el mismo se encuentra difuminada y es casi nula. Se hacen esfuerzos cara a los colegios para acercar a los chavales al mismo, pero son claramente insuficientes. Es triste pensar que si el Festival quiere salir hacia delante hay que “popularizarlo”, al menos en su aspecto externo. El pasado domingo, en la estupenda mesa redonda dedicada al genial Rafael Azcona, estaban los medios acreditados, que no tienen por qué saber del guionista, y una docena escasa de público que quería saber y escuchar, nadie más ¿Sólo hay en Huelva media docena de amantes del cine? ¿Nadie se interesa por una mesa redonda en la que están personajes tan importantes como Manuel Vicens, Ángel Sánchez-Arguindey, Sancho Gracia o Jose Luis García Sánchez? Ese tipo de cosas, la ausencia de público, es inevitable, pero se podría ganar por otro lado y hacer convivir manifestaciones más “populares” con las más “intelectuales” y “sesudas”. Ese equilibrio no está presente y es sinceramente una lástima, ya que la calidad de lo que se exhibe es más que notable.

Nuestro Festival languidece por falta de alegría y por las nefastas condiciones culturales de Huelva. A nadie interesa el mismo, tal vez por falta de promoción e, indiscutiblemente, por las dificultades para acceder a los cines, desplazados al quinto infierno y en donde, además, tienen que pagar no menos de cinco euros por aparcar el coche (tendríamos que recordar que no hay ninguna línea de autobús que pase por allí, ni se le espera).

Esos son los problemas y algunas soluciones que hemos presentado. Esperemos, por el bien de la ciudad, que este Festival tan nuestro, y tan interesante e importante que hay que pregonarlo bien alto, no desaparezca por culpa de una mal entendida cultura de élite que no todos somos capaces de hacer nuestra.

Gabriel Martín 2008.

Fotos y Vídeo: www.festicinehuelva.com

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El parque botánico José Celestino Mutis

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 9 Noviembre 2008

El siglo XVIII español no fue tan oscuro como cuentan las historias. Se gestó la pérdida del Imperio, algo que a día de hoy sólo preocupa a un grupo de nostálgicos obsoletos, pero dio grandes figuras en el terreno del pensamiento y de la investigación científica. Una de estas figuras fue Lorenzo Hervás y Panduro (1735-1809), que catalogó, hasta donde pudo, todas las lenguas del mundo en una obra enciclopédica que nadie conoce (otro gallo cantaría, si el hombre hubiera sido inglés, francés o alemán).

José Celestino Mutis

José Celestino Mutis. Imagen: www.larramendi.es

También tuvimos nuestro Linneo, José Celestino Mutis (1732-1808), natural de Cádiz, teólogo y botánico que se afanó en recoger y catalogar especies de Sudamérica, y que da nombre a un parque botánico muy coqueto que nadie conoce. Sí, en el término de Palos de la Frontera, junto al muelle turístico de las carabelas hay un parque con especies de todo el mundo que no conocen ni los que van en autobuses al monasterio de la Rábida, y para mí, que es el sitio más agradable para pasear. Pero desgraciadamente, de la existencia de este parque no sabe nadie. Veamos su “espectacular” sitio web:

http://www.diphuelva.es/contenido_basico.asp?idContenido=454

Los periódicos anuncian exposiciones y encuentros con motivo del segundo aniversario de la muerte de José Celestino Mutis. Sospecho que los responsables del parque no se han enterado de tal efemérides o, aún peor, no saben quién es ese señor Mutis…

De las tres veces que he estado allí, en sólo una encontré a una pareja paseando. Es un lugar gratuito y desierto a todas horas. Lo peor es la dejadez en que se encuentra. Cuantas más veces voy, menos especies hay; y lo mismo puedo decir del resto del parque, que tiene especies de Madagascar, Laos, Chile, Japón o Sudáfrica. No hay guías (claro, ¿a quien guiarían?), tan sólo jardineros en prácticas arrastrando mangueras (bastante tienen con cuidar el césped). Los turistas que van a ver las carabelas no saben que existe tal parque al ladito.

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Desde lo alto de la colina del parque, rodeado de árboles de formas retorcidas e inhalando la fragancia de alguna flor de Uzbekistán, hay una vista preciosa: las tuberías metálicas de las refinerías frente a la costa donde descargan los petroleros y, un poco más allá, tras los pinos, la rémora del Polo Químico.

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Huelva, hoy, es esto: la ignorancia, el catetismo.

Les ánimo a que vayan al parque, antes de que el recorte presupuestario lo mande a la nada.

Lector.

Fotos: Lector.

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San Pedro un año después

Publicado por lahuelvacateta en Jueves, 6 Noviembre 2008

Hace justo un año (y dos días para ser exactos) comenzábamos nuestra andadura por la red de redes con un post de presentación que empezaba así: Somos un grupo de amigos que sentimos pasión por nuestra ciudad y nos duele ver cómo suceden y se hacen cosas verdaderamente detestables, impropias de una ciudad con tanta identidad.”

Para nuestro primer artículo hicimos valer nuestra carta de presentación y decidimos dedicarlo al deplorable estado de los exteriores de la iglesia de San Pedro. A decir verdad, éste fue uno de los detonantes de la fundación del blog, ver el penoso y consentido estado del monumento más importante y antiguo de nuestra ciudad, testigo de varias culturas y que había sido recientemente reformado haciéndolo valer como siempre se había merecido.

La dejadez de sus alrededores y sobre todo los grafitis que invadían su fachada (o los tags como nos apuntaron en su día) eran las principales causas de nuestra crítica, dando a relucir la imagen de la incultura y la irresponsabilidad. La incultura (o catetismo) de aquellos que destrozan nuestro escaso patrimonio con maldad e ignorancia; y la irresponsabilidad de aquellos que permiten que permaneciese así, y son varias las instituciones implicadas en este hecho.

Ese fue el motivo de nuestro primer artículo, y desgraciadamente un año después no sólo sigue en ese estado sino que ha ido a peor y por eso queríamos volver a hablar de la Iglesia de San Pedro en nuestro primer aniversario. Aquí dejamos una muestra de la dejadez que reina en el recinto:

1muro-de-san-pedro

2escaleras-de-san-pedro

7hierbajos-en-san-pedro

Mientras que los responsables se ponen de acuerdo sobre a quién corresponde arreglarlo y cómo hacerlo, “los artistas” de los tags (para evitar ofender a los grafiteros) siguen pintarraqueando vilmente nuestro más importante edificio histórico.

4trasera-de-san-pedro

5puerta-trasera-de-san-pedro

6algo-quemado-en-san-pedro1

3fachada-de-san-pedro

Valga de nuevo nuestra crítica y llamada a la atención, esperemos que tenga solución en breve espacio de tiempo como ya tuvieron en su día algunas de las quejas que hemos llevado a cabo en este sitio de protesta durante todo el año. Seguiremos al píe del cañón con vuestra inestimable colaboración. Nuestro correo electrónico: lahuelvacateta@gmail.com

Sr. Rubio.

Fotos: Northman y El Niño de la Ría.

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