La Huelva Cateta

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Testimonios de la Huelva Escondida II

Publicado por lahuelvacateta en Martes, 6 Octubre 2009

Condal es otro de los amigos de este blog que ha participado en las visitas turísticas “La Huelva Escondida”. Atendiendo a la invitación que realizamos, nos ha mandado una colaboración en la que desea compartir con todos nosotros sus impresiones acerca de las dos visitas en las que ha participado. Os recordamos a todos aquellos que hayan acudido a esta aplaudida iniciativa, que nos pueden mandar su visión por email y la publicaremos como artículo, nuestro mail: lahuelvacateta@gmail.com.

Dos visitas.

Yo he participado en 2 visitas, el lunes y el martes, ambas por la tarde. El lunes se visitó el Cementerio Inglés, el cabezo de San Pedro (muro fenicio) y la parroquia de San Pedro (tumba de Ginés Martín). Estaban llenos los 2 autobuses y no hubo ni información previa de lo que se iba a hacer ni se pasó lista pese a la insistencia en que había que inscribirse antes “en persona” en la Plaza de las Monjas.

Cementerio Inglés. Foto: Condal

La visita al cementerio inglés fue bastante interesante pero da pena comprobar el lamentable estado del recinto y de las tumbas, al ser privado, el propietario tiene poco interés en su conservación y había basura y maleza a montones, y por lo visto ha llegado a estar mucho peor. El informador (Pepe Maldonado, creo que se llamaba) dio bastantes detalles de las familias allí enterradas, como por ejemplo la primera mujer del Doctor Mackay y dos hijos suyos, y dos aviadores ingleses cuyas lápidas eran las mejor conservadas ya que se encargaba de ello una institución británica.

Al finalizar esta visita se “cometió el error” de ir a ver lo que queda de la antigua Fuente Magna de la Plaza de las Monjas y que está en otra fuente a la entrada del Cementerio Municipal. Después tocaba el muro fenicio que hay en el Cabezo de San Pedro, aquí se cometió un error de organización, como el recinto donde está la excavación del muro es muy pequeño se dijo que se bajaría en grupos de 10 personas, cuando bajo el primer grupo el resto de la gente estuvo paseando por la finca (que también es privada), admirando las preciosas vistas que hay desde allí arriba, hablando con la propietaria oyendo desde arriba las explicaciones del informador o simplemente esperando su turno. Ese primer grupo tardó una media hora aproximadamente en subir ya que el informador se enrolló bastante en su alocución por lo que el resto del personal tuvo que bajar después con bastante prisa y sin apenas recibir explicaciones de lo que abajo había, con el consiguiente cabreo de algunos visitantes y de otra guía de la concejalía.

Muro Fenicio San Pedro. Foto: Condal

Por último se iba a visitar la tumba de Ginés Martín, pero con el tiempo que se perdió en la observación de los restos de la Fuente Magna y en las explicaciones al primer grupo en el muro del cabezo, resulta que comenzó la misa en la Parroquia de San Pedro por lo que no se pudo entrar al templo así que tras un breve resumen de la vida de Ginés Martín terminó la visita. La tumba de Ginés Martín está en la capilla de la Hermandad de Pasión, por lo que la lápida estaba en parte tapada con enseres de la Hermandad con motivo de la imposición de la medalla el sábado anterior, por lo que creo que a la Hermandad nadie le dijo lo de la visita.

Tumba de El Litri. Foto: Condal

Tumba Guillermo Sundheim. Foto: Condal

El martes por la tarde se visito el Cementerio de la Soledad (tumbas de Manolito Litri, William Martin y Guillermo Sundheim), el solar del antiguo Hospital Manuel Lois (fantasmas) y el antiguo Hospital de la Merced (más fantasmas). En esta ocasión si se pasó lista y a pesar de inscribirse muchas mas personas sólo se presentaron unas 60 aproximadamente. En el cementerio se habló de la vida y muerte de Guillermo Sundheim y Manolito Litri y de la interesante historia de William Martin, además se visitó otras tumbas como la de un aviador francés y otra que tiene una maldición.

Tumba William Martin. Foto: Condal

A continuación junto a donde estaba el Hospital Manuel Lois, la guía (no recuerdo su nombre) contó algunas apariciones fantasmagóricas a vecinos de la zona y vigilantes después de que el hospital se cerrará. Finalmente en La Merced se resumió la historia y los distintos usos del edificio, además de la presunta existencia del espíritu de una monja, y se visitó en un sótano el lugar donde se hacían las autopsias, incluida la de William Martin, hoy delegación de alumnos.

Visita en la Facultad de la Merced, antiguo hospital. Foto: Condal

Visita en la Facultad de la Merced. Foto: Condal

Como broche final en el Salón de Actos el, Concejal de Turismo tuvo unas palabras de agradecimiento hacia los asistentes a las visitas y hacia los informadores, y anunció la puesta en marcha en 2010 de un Plan Estratégico de Turismo en la ciudad de Huelva.

Por resaltar un aspecto negativo y otro positivo, en lo primero, creo que no ha estado bien planificado del todo, sobre todo en los tiempos, creo que por falta de practica. Y en lo positivo destacar que los guías estaban bastante bien informados y que durante las dos visitas hubo una interesante puesta en común entre los asistentes, que añadían su granito de arena en forma de comentarios informativos de su propia cosecha.

Condal

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Testimonios de la Huelva Escondida I

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 4 Octubre 2009

Durante los días 28 y 30 de Septiembre se celebró la X Edición de la Semana del Turismo.  Este año estaba dedicada a la Huelva Escondida, esos aspectos de Huelva que están “ocultos” normalmente a la vista de los visitantes y de los propios onubenses.

http://lahuelvacateta.wordpress.com/2009/09/23/x-semana-del-turismo-la-huelva-escondida/

Algunos colaboradores y asiduos del blog han tenido la suerte de poder participar en estas jornadas, y nos han enviado al correo sus opiniones y vivencias.  Estos correos los iremos publicando para que todos aquellos que no pudieron asistir a las excursiones, puedan conocer las historias, anécdotas y lugares de la “Huelva Escondida”. Desde aquí darles las gracias a todos los amigos de la Huelva Cateta por su colaboración.

Visita al cementerio inglés.

Durante la visita de las jornadas de turismo del lunes tuvimos la suerte de poder visitar el cementerio inglés, que habitualmente está cerrado al público. No os escandalicéis, un cementerio es sólo espejo de cómo eran los que lo construyeron y cómo somos los que hoy estamos vivitos y coleando.

Imposible resumir con mis palabras las magníficas explicaciones que dio Pepe, el funcionario de turismo. Desde ya digo que los errores son míos, que estoy en babia y si algo digo interesante, lo aprendí de él.

Huelva ha tenido varios cementerios. A medida que la ciudad ha necesitado crecer pacá o pallá, pos no hemos tenido más remedio que echar los muertos pal lao, questorban. Así, resulta de que debió de haber uno como por el hiper, que hubo que quitarlo para poder decir que el hiper es el centro de Huelva. Pero a lo que vamos, donde hoy está el cementerio nuestro, al que llevamos flores el uno de noviembre –siempre y cuando tradiciones anglosajonas de la noche antes no nos dejen una buena resaca- es el cementerio de La Soledad.  El cementerio inglés está lindando con el de La Soledad. Es más, si no sabes que más pallá hay una puerta, como la tapia es la misma,… pos no te das cuenta de que el cementerio inglés existe.

¿Y cómo es posible que haya allí ese cacho de cementerio, casi vacío, con cuatro tumbas y media desparruás, con una cantidad de yerbajos, que ¿pa qué me habré traío yo mis tacones? Abandonao de la mano de Dios,… claro, como el Dios del cementerio de al lao es otro.

(¿otro?) Y es que de hecho alguien preguntó si los ingleses no eran católicos. Y Pepe, que lo mismo sirve pa un roto que pa un descosío, no sólo nos contó la diferencia sino el origen de la Iglesia Anglicana.

Un lugar romántico donde los haya, que si lo hubiera diseñado el mismísimo Bécquer lo habría hecho igual.  Las tumbas, algunas  decoradas con una greca celta, más sencillas que las que estamos acostumbrados a ver, demostraban a veces signos de haber sido trasteadas y removidas, quién sabe por qué alguien se entretuvo entre la maleza en dejar siniestros signos. Pero más difícil es comprender –y Pepe lo explicó pero yo no me enteré- cómo es posible que tengamos algo tan singular en Huelva y que yo por ti, tu por mi, las distintas administraciones públicas, que son las que deben velar por este tipo de lugares que pertenecerán a una iglesia concreta que es privada o yo qué sé a quién, pero en definitiva que es parte de nuestro patrimonio- pues la casa sin barrer. Sin barrer, sin desbrozar la maleza, sin conservar… Dentro está nuestro pasado, tal vez no estén nuestros deudos  católicos que duermen en el cementerio de al lado. Pero dentro del cementerio inglés está una página de nuestro pasado, nuestra historia. ¿cuánto le cuesta a mis representantes legítimos (del Ayuntamiento, de la Junta, de la Diputación y del Gobierno Central) conservar un lugar de paseo, -memento mori- a salvo de cuatro colgaos que creen en el vudú o yo qué sé qué barbaridades intangibles, y no creen que nosotros formamos parte de una historia? ¿cuánto les cuesta –no en reuniones, convenios, fotos, firmas de acuerdos y demás trocherías- ofrecernos un espacio de paz y respeto que nos recuerde que somos parte de una herencia que, nos guste o no, tenemos?

La famosa ley de la memoria histórica todavía no se ha acordado de decirnos que memoria histórica es mirar con valentía hacia atrás, con orgullo hacia nosotros mismos y con esperanza e ilusión hacia el futuro. Se trata de reunirnos, no de saltar unos sobre otros como chacales.

La muerte no es una pantalla que se pone en rojo cuando termina un videojuego. Un cementerio no es lugar para borracheras. Hasta cuándo vamos a seguir  con esta actitud de niños chicos o avestruces que esconden la cabeza cuando no quieren mirar alrededor.

Conchi.

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X Semana del Turismo: La Huelva Escondida

Publicado por lahuelvacateta en Miércoles, 23 Septiembre 2009

Entre los días 28 y 30 de septiembre, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Turismo, la Concejalía de Alcaldía y Turismo del Ayuntamiento de Huelva pone en marcha la décima edición de la Semana del Turismo, este año dedicada a la “Huelva Escondida”. Consiste en una serie de excursiones por la ciudad acompañados de un guía, que nos irá mostrando en todo momento los aspectos a destacar durante las visitas.

Desde la Huelva Cateta invitamos a todos los amantes de la Historia de Huelva y que quieran conocerla un poco más, a apuntarse. A continuación os detallamos el programa, que puede consultarse en la web del Ayuntamiento de Huelva:

PROGRAMACIÓN:

  • Lunes, 28: Lo dedicamos a la “HUELVA OCULTA”. Las visitas programadas para este día contemplan turno de mañana y tarde. Para la primera parte de la jornada está prevista la visita guiada por los siguientes espacios:

1. CRIPTA DE LA CATEDRAL DE LA MERCED.
2. CRIPTA DE LA ERMITA DE LA SOLEDAD.
3. JARDINES DEL SANTURIO DE LA CINTA.

Para la jornada de tarde, está prevista la visita a:

1. CEMENTERIO INGLÉS.
2. MURO FENICIO DEL CABEZO DE SAN PEDRO.
3. TUMBA DE GINÉS MARTÍN EN LA IGLESIA DE SAN PEDRO.

  • Martes, 29: Nos acercamos a la “HUELVA LEGENDARIA Y MÁGICA”.

Por la mañana, el recorrido se inicia con la visita al Monumento a Alonso Sánchez en los jardines del Muelle, protagonista real de un viaje a América que supondría el pre-descubrimiento del continente antes que Colón. Continuaremos con el interior del Monumento a la Fe descubridora, gran desconocido por la mayoría de onubenses jóvenes. Finalizamos el itinerario en las salas del Museo de Huelva con un recorrido por aquellos restos arqueológicos que nos hablan de la mítica Tartessos y de la Huelva que describiera Estrabón y otros tantos historiadores clásicos.

Al inicio de la tarde comenzará la segunda parte de la jornada con un recorrido por las tumbas de personajes de gran peso histórico en la ciudad con Sundheim, Manolito “Litri” o la visita al enterramiento del “Hombre que nunca existió”; personaje que cambió el devenir de la Segunda Guerra Mundial gracias a la astucia del espionaje británico. A continuación, casi al caer la noche, realizaremos un breve pero interesantísimo recorrido por espacios e inmuebles de la ciudad que a lo largo de los años han originado curiosas historias de “fantasmas”. Lugares como el antiguo Manuel Lois o el antiguo Hospital de la Merced cuenta con escalofriantes y tenebrosas historias que ocurrieron tras sus muros y que son desconocidas por muchísimos onubenses.

  • Miércoles, 30: Lo dedicaremos a “LA HUELVA POPULAR DE AYER”. Lugares de gran tradición para nuestros mayores porque se erigieron en parte de su quehacer cotidiano: el Teatro Mora, la confitería Jorva, los almacenes del Barato, la taberna del Tupi, etc. Son recursos que tenemos la obligación de legar a la memoria de nuestras generaciones venideras. De enorme interés será la contemplación de las máscaras de la llamada “Casa del Diablo”, que hoy podemos contemplar en la fachada del Colegio oficial de farmacéuticos. Y para concluir, una visita a la casa de todos los onubenses, con la contemplación del Salón de Plenos del Ayuntamiento, espacio tan cercano a los onubenses pero al mismo tiempo tan lejano porque muchos no han tenido la oportunidad visitarlo.

Las inscripciones e información adicional se encuentran disponibles en el Punto de Información Turística de Plaza de las Monjas.

Todas las actividades son gratuitas y se realizarán en horario de mañana y tarde, siendo las plazas limitadas por lo que se ruega que todos los interesados se inscriban cuanto antes.

El inicio de los recorridos se realizará desde el Centro de Interpretación “Huelva, Puerta del Atlántico”.

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Una leyenda, un personaje y una realidad social

Publicado por lahuelvacateta en Viernes, 24 Julio 2009

El presente artículo nació como un comentario, tanto por su inmediatez y actualidad como por su relación con otros ya posteados, pero la diversidad de su contenido, cuya temática competía al menos a tres publicaciones recientes, junto a la acostumbrada extensión de mis opiniones (que en este caso está más que justificada) hizo que me decidiera finalmente a presentarlo como una colaboración.

La primera parte, la leyenda, pasó por mi cabeza al leer la refrescante propuesta de Northman, tan apropiada para estas estivales fechas donde la lectura acompaña siempre al sol y el rumor de las olas. No obstante, mi circunstancial y reciente relación con su ciudad, además de dificultar el conocimiento de su folklore popular podría conllevar el riesgo, al participar de ella, de parecer presuntuoso. Esto hizo que desestimara, en principio, la primera idea.

Sin embargo, una consecución de acontecimientos hizo que una incipiente réplica empezara a gestarse, haciéndome recordar, a su vez, el olvidado y descartado amago de comentario y llevándome, igualmente, a otro aparentemente inédito…En definitiva, que se trata de casi un “tres en uno”, como aquel legendario producto que, tal que ese ingenioso y escocido anuncio de “minute maid” nos recuerda, los que nos acercamos a la cuarentena rememoramos perfectamente.

Pero como no hay mejor explicación que los hechos intentaré poner luz en las tinieblas de mi dialéctica:

Todo empezó hace unos días, mientras desayunaba en un bar, bajo mi casa, en la Costa del Sol. Al hojear el periódico la noticia más hiriente, a pesar de no ser la principal, era la violación de una chica de 13 años por una pandilla de menores en Huelva, tan solo dos o tres días antes del mismo caso (con una chica de 12) en Córdoba.

El suceso, como ya saben todos ustedes, ocurrió en una playa de Isla Cristina (aunque en mi periódico constaba Punta Umbría), y sólo unas horas más tarde ya estaba en todas las televisiones y telediarios de la jornada. No es para menos, pues además de la abominación en sí, el poco espacio temporal entre un caso y otro, ambos en Andalucía, es más que preocupante, saltando todas las alarmas en cuanto al proteccionismo del menor, su impunidad, falta total de moral y ética, y desprecio a los principios básicos del derecho humano.

Inmediatamente recordé el artículo de los “burracos/canis/desaprensivos/delincuentes” e infinitas calificaciones más… ¿Que por qué ese “revival” si, aparentemente, esto no tiene nada que ver…? pues será porque sí que tiene que ver. Y aquí está la realidad social.

Obviando las opiniones de aquellos que se “ofenden” cuando se generaliza, que se “indignan” cuando coloquialmente se utiliza un término connotativamente negativo con el solo objeto de denominar una actitud vasta en su ominosidad, que quieren “situar” cada impersonal calificación en un sitio determinado y diferenciarlo de otro haciendo juegos malabares de patética y dudosa etimología…A pesar de quienes reivindican los sentimientos de todos los seres humanos, aunque muchos de estos sentimientos sean contrarios al término humano, de quienes piensan que los hay peores y hablan de corrupción o especulación…(que trillado y absurdo es esa reflexión cuando para todos lo primero es lo inminente y físico, es decir, el que te pone la navaja en el cuello…) y, en definitiva, de los que insisten, con su estrechez de miras, en particularizar sin darse cuenta de que cuando se generaliza se habla de una actitud que se puede concretar en tantísima gente.

A pesar, como digo, de que hay sujetos (a los que yo llamo canis o burracos porque me da la gana y porque fonéticamente me parece apropiado, pero que usted puede llamar hijos de puta, asesinos, chorizacos, desalmados o parásitos inmundos) que si bien se limitan a hacer el mundo más feo y desagradable con su actitud menuda, sin apalear, violar o asesinar, también es cierto que los que sí lo hacen (que según parece no son tan pocos como debieran) comparten, además, la misma actitud y forma de vida que los primeros.

A pesar de todo eso, vengo a corroborar lo ya escrito anteriormente, ahorrándoles el volver a redundar en las mismas reflexiones, aunque mi cinismo no me impida reconocer que ya lo he hecho.

No obstante, no es éste el único motivo de mi actual artículo sino su principio.

Cuando llegué a casa, varios programas de televisión hablaban y debatían sobre este preocupante y excesivamente frecuente comportamiento de muchos menores, hablando de algunos casos recientes cuando, de repente, uno de esos casos cobró especial protagonismo. Y aquí el personaje.

No estoy seguro de si se comentó o escribió algo al respecto en este Blog, pues creo que yo aún no lo frecuentaba, pero si no es así debería haberse hecho.

Entre aquellos sujetos que anteriormente he criticado incluyo cualquier condición y clase social, pero no incluyo aquellos que, por circunstancias diversas, han dado con sus huesos en la calle y sólo tratan de sobrevivir sin hacer daño a nadie ni a nada, respetando todo lo que pueden o saben o, en algunos casos, incluso dando momentáneamente (en su drama) un toque positivo a nuestras conciencias y espíritus. Es verdad que a veces “hacen feo”, nos recuerdan nuestras propias miserias o incluso nos asustan, pero por su propia y noble idiosincrasia acaba formando parte de nuestras vidas, y nunca negativamente.

Me refiero concretamente al “hombre de las flores”.

Como todos los que viven en el centro de Huelva o pasean por él saben, esta persona se situaba casi siempre en una puerta de la calle Concepción, donde exponía con delicadeza sus flores, unos increíbles ramilletes de rosas rojas que, sin más presentación ni anuncio, ofrecía tácitamente a aquel que quisiera darle algo a cambio.

La primera vez que lo vi iba acompañado de mi mujer. Fue ella quien me advirtió, con toda sinceridad, de la exquisitez y sencilla belleza de esos ramilletes que, ciertamente, llamaban la atención por la finura y sutileza en su elaboración. Como si aquel hombre hubiera hecho aquella actividad toda la vida y sólo sus maltratadas manos pudieran soportar el frágil encanto de esas incipientes rosas rojas, como la sangre, que apenas habían dejado de ser capullos.

Recuerdo que pensé de dónde sacaría esas increíbles flores y cómo sería posible llegar a tal perfección sin una extremada sensibilidad y cariño por la vida. Tal fue su impacto que aquella imagen nos acompañó durante bastantes metros y minutos.

No me llevé ninguna rosa, no llevaba dinero encima. No sabía entonces que nunca más tendría oportunidad de hacerlo…

El hombre de las flores. Foto: www.madeinhuelva.es

El hombre de las flores. Foto: www.madeinhuelva.es

Pedro Martínez (así leí, poco tiempo después, que se llamaba) no daba la imagen de un clásico indigente, y no sólo por sus flores aunque ello, por sí, hubiera bastado.

Aquel hombre desprendía una cierta dignidad, una tristeza casi “aristocrática” a la par que una evocación tan nostálgica como un poema de Salinas. Su rostro era el paradigma de la melancolía, siempre callado, con una elegante seriedad que lejos de ser hosco le daba un aire taciturno y romántico. Sus ojos claros y vidriados, (probablemente por el alcohol) encerraban quién sabe cuántos recuerdos. Su cuerpo, delgado y grácil, denotaba tranquilidad, paciencia y una relativa paz.

Toda idealización parte de sensaciones reales. Apenas coincidí con Pedro un par de veces, pero esa es la sensación que tuve entonces y el recuerdo que tengo ahora.

No me acuerdo qué día fue, sí que era fiesta, un domingo quizás, cuando vimos, Cristina y yo, una especie de capilla improvisada en una puerta de la calle Concepción.

No había vuelto a pensar en el hombre de las flores, ni siquiera nos percatamos que esa era su puerta. Decenas de velas encendidas, flores (entre ellas rosas rojas que apenas habían dejado de ser capullos), fotos y recortes de periódicos ocupaban todo el espacio que su menudo cuerpo no llegaba nunca a abarcar.

Ambos enmudecimos cuando leímos, en aquel recorte a modo de esquela, que habían hallado muerto al hombre de las flores. Ambos nos sobrecogimos cuando leímos que lo habían matado. Más tarde leí que había sido un menor, le había aplastado la cabeza con un tubo, o una viga, de una obra cercana al lugar donde dormía.

Pedro tenía familia que al parecer no le desatendía. Su hija contaba ayer en la televisión, en el programa anteriormente mencionado, que un día desapareció y hacía años que le buscaban. Nunca se imaginaron dónde estaba ni, mucho menos, ese final.

No obstante, aquel día en la calle Concepción, en la capilla improvisada llena de velas, flores, fotos y recortes de periódicos, incluso cartas anónimas y algún poema, la familia doliente del hombre de las flores fuimos todos los que, casi a diario, le veíamos sentado allí, haciendo su trabajo como nadie podría hacerlo. Elegante en sus posibilidades, digno en su porte.

Ninguna flor desapareció de aquella puerta durante varios días…Se ve que la gente, los de bien, tenían la misma impresión que tuvimos nosotros.

Foto: www.madeinhuelva.es

Foto: www.madeinhuelva.es, artículo de Huelva Información.

Este pequeño homenaje da lugar a la tercera historia, la leyenda. Y digo que fue una concatenación de cosas porque, cuando leí el artículo de las leyendas, me acordé de una que había leído en algún sitio. Buscándola de nuevo, no me sorprendió que fuera en un artículo de Salvador Campos Jara, ya que por aquel entonces yo estaba escribiendo el “Indio de Palos”.

Quizás algunos de ustedes la conozcan, se trata de la “Señora del Sobre”, también conocida como la “Señora de Negro”.

Parece ser que, desde hace bastantes años (incluso décadas), corre el rumor entre los pobres, mendigos e indigentes de Huelva que una señora, que nadie conoce y apenas han visto, deja ocasionalmente generosos donativos que, en muchos casos, han sacado de las calles a más de uno.

Esta filántropa y caritativa señora parece ser una beata enlutada que, esporádicamente, elige algún pobre a quien ayudar de forma altruista y totalmente de incógnito. Su “modus operandi”, según la leyenda, es el discreto depósito de un sobre, normalmente sin apercibimiento del agraciado, en el cajón, caja o recipiente de las limosnas, de manera que éste se desliza sin ser visto con el resto de las monedas, o cuando el aludido no está pendiente, y en cuyo interior suele haber una pequeña fortuna. Cuando el mendigo se percata, la Señora ha desaparecido y el objeto de sus sueños, en efectivo contante y sonante, esta delante de sus ojos.

Esta “leyenda”, con visos de realidad, ha traspasado fronteras y ha convertido el centro de Huelva en la “meca” de algunos indigentes,  incluso extranjeros, que vienen a probar suerte. Nadie sabe, sin embargo, el criterio de la generosa Dama, pero los mendigos, entre sus cábalas, barajan la posibilidad del aseo, el vestir decentemente y la aparente honradez, por lo que muchos se afanan en parecer y/o aparecer limpios, ocupados y exentos de toda embriaguez, alejándose del alcohol y las drogas, al menos durante su jornada “laboral”.

Bonita y ejemplarizante historia. Pero, ¿Qué tiene que ver con lo anteriormente descrito?, ¿cuál es la razón, aparentemente inconexa de esta leyenda que no tenía por qué haber pasado de un comentario en su lugar pertinente…?

La respuesta es tan simple como asombrosa.

Ya he comentado que el trágico y aborrecible suceso de Isla Cristina, totalmente de actualidad, y sus consecuencias han despertado todo tipo de críticas hacia la ley del menor. El caso de Pedro Martínez, “el hombre de las flores” es otro más de la larga lista de víctimas de este terrorífico despropósito que parece sacado de una película de Chicho Ibáñez Serrador. Su hija y nietas han tenido que sufrir, como otros, este mal entendido proteccionismo, así como la indiferencia y desfachatez del asesino de su padre en el pertinente juicio cuya condena, por lo ya citado, ha sido ridícula.

Pero la encadenación de los hechos llegó a mi mente tras escuchar el rasgado testimonio de esta mujer, su hija. En este caso, el móvil principal del asesinato fue el robo.

Pedro Martínez, la noche de su muerte estaba contento como raras veces. Su sueño se iba a hacer realidad: marcharse a la sierra y rodearse de la naturaleza, olvidar las duras calles de la ciudad.

Probablemente por este motivo invitó y repartió mucho dinero entre sus afines…Había recibido un generoso y desconocido donativo…, nada menos que… 3000 euros…

Pero la avaricia y execrable inhumanidad de un individuo que apenas contaba los 17 años, un “crío” con más de veinte causas pendientes y que en ese momento se encontraba fugado de un centro de menores, hizo que le siguiera y le golpeara repetidas veces hasta matarlo en el mismo lugar donde dormía, la plaza de la Soledad, frustrando así todos los planes y esperanzas de un pobre desgraciado al que por fin la suerte parecía haberle sonreído.

Esto lo escuche ayer, martes 20 de julio, por la mañana. Su hija, en un programa de televisión lo mencionó de pasada mientras, con natural indignación, pedía cuentas a la Junta de Andalucía…

Saquen sus propias conclusiones, pero a mi parecer, la “Señora del Sobre” tendrá más motivos que nunca para ser la “Señora de Negro” y llorar, sin duda, un nuevo luto tras la desaparición del Hombre de las Flores.

E. Carrillo.

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Leyendas, fantasmas y otros cuentos

Publicado por lahuelvacateta en Viernes, 17 Julio 2009

Este artículo nace con la simple idea de recopilar entre todos los asiduos al blog la mayor cantidad posible de leyendas y de historias relacionadas con Huelva. Esta ciudad no es tan pródiga en hechos fantasiosos o asombrosos como Sevilla, Córdoba o Granada, pero sí que conserva todavía algunas de ellas, que quizás no tengan el embrujo o la magia de las leyendas granadinas o sevillanas, sin embargo forman parte de nuestra tradición popular y en algunos casos, de nuestra Historia. A continuación comento algunas de las leyendas que han llegado a mis oídos.

Leyendas y fantasmas en la propia ciudad de Huelva tenemos algunas: por ejemplo, la leyenda o existencia real de un túnel que comenzaba en la zona de la plaza de toros y que llegaba por dentro de los cabezos (antes de construirse la Cuesta del Carnicero) hasta San Pedro. ¿Es acaso esta leyenda una referencia al acueducto romano que discurría por esas zonas? Historias y leyendas religiosas hay varias. No voy a nombrar aquí las ya conocidas y relacionadas con la Cinta, pero sí nombraré algunas más desconocidas, como por ejemplo el Cristo milagroso de la calle Enmedio. Un azulejo de un crucificado que la tradición popular atribuía al año 1241 (cuando Huelva aún era musulmana) y que obraba milagros.

En las cercanías de la ciudad, en ese inmenso laberinto de caños y marismas que la rodean tienen su escenario una serie de leyendas que quizás sean las más desconocidas. Cuentan que tras una noche de tormenta, un barco que se dirigía al fondeadero del antiguo pueblo de Saltés descubrió un náufrago agarrado a unos tablones. Enseguida se botó una barca para ir en su busca. La sorpresa de los marineros fue grande al comprobar que no era un marinero de un barco naufragado, sino un cristo nazareno agarrado a una cruz rota al igual que un náufrago se agarraría a unas tablas. Ese Cristo pasó a formar parte de las imágenes de la iglesia del pueblo de Saltés y posteriormente pasaría a la capilla de Saltés en la zona de la plaza Quintero Báez y finalmente a la iglesia de San Pedro, dónde desapareció en la Guerra Civil.

Otra leyenda de la marisma podría formar parte de una película de piratas: El corsario Papasoli asolaba las costas de Huelva y tenía fama de estar obsesionado por las ballenas y otros “monstruos marinos”. Aprovechándose de esto, el capitán Garrocho construyó una estructura sobre un barco y le pintó ojos y dientes simulando un monstruo marino. El barco-señuelo fue dejado varado cerca de la costa y sin los palos, de forma que pareciese una ballena. Cuando el pirata se acercó a comprobar lo que era fue acorralado y apresado.

Leyendas mucho más antiguas con algunos datos históricos hacen referencia a que los fenicios estuvieron en la isla de Saltés con la idea de fundar una ciudad. Hicieron un sacrificio a los dioses y el resultado fue un mal augurio, por lo que abandonaron la isla. En el lugar dónde el sacrificio fue benigno fundaron la actual Cádiz.

Continuando con las leyendas de la antigüedad, tenemos la referencia de que la colina de La Rábida (Rus Baal o Peña de Saturno) fue anteriormente un lugar dedicado en primer lugar a Baal y luego a Proserpina y Saturno donde se celebraban cultos a estos dioses infernales.

Saliendo de la leyenda y entrando en los datos Históricos, parece que el origen del topónimo Onoba está en Onos Baal, que significa la fortaleza de Baal. Este Baal era un dios de la zona de Asia Menor y que con el tiempo el cristianismo y el judaísmo lo transformaron en Beelzebub (señor de las moscas) y posteriormente en Belcebú… menudo origen.

Y para finalizar, he dejado a los fantasmas: los célebres del viejo Manuel Lois, los fantasmas de la Merced o el escocés del Hipercor son sólo algunos ejemplos que están más presentes en la cultura popular que otro tipo de historias.

Cristos náufragos, dioses paganos, piratas, fantasmas…se aceptan otras historias. Ah, y por si alguno lo pensaba, no me he inventado nada…

Northman.

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