La Huelva Cateta

La otra cara de Huelva

Archivos de la categoría ‘Urbanismo’

Obras Catetas

Publicado por lahuelvacateta en Sábado, 4 Julio 2009

Que Huelva capital está hecha un Cristo es algo que no escapa a nadie que se pasee por alguna de las calles de nuestra ciudad. El 80% de las calles, siendo exagerado como buen andaluz, está siendo reparada, arreglada o destrozada por las obras que el Ayuntamiento ha acometido gracias al plan de “salvación” que el Gobierno de la nación ha procedido a repartir amablemente a los ayuntamientos de todo tipo y condición.

Sea bienvenida esa inyección de dinero para que se palie, siquiera un poco, la terrible plaga del paro. Tal vez sirva la estrategia para pasar estos meses e inyectar trabajo, y moral, a los parados, sobre todo a los de la construcción. Esperemos que el parche, que tan caro nos va a costar en impuestos, sirva para animar la economía, el mismo tipo de economía, por cierto, que nos ha llevado a esta situación.

Pero la cuestión no es si la inyección de nuestro dinero, en forma de ayudas, va a revitalizar la economía de este país. La cuestión es si en Huelva nuestro Ayuntamiento está haciendo los deberes y ejecutando obras que sean interesantes y eficientes para los ciudadanos.

De momento habría que decir que, hábilmente, el consistorio ha paralizado muchas de sus inversiones previstas, para usar el dinero que viene de Madrid en otras obras distintas, ya que ese dinero no puede ser usado en obra ya presupuestada. Estas obras nuevas, a veces, pueden parecer no necesarias y suponen un gasto absurdo en muchos casos, teniendo en cuenta que hay otras muchas necesidades que cubrir. El Ayuntamiento está usando ese dinero para varias cosas que son, cuanto menos, extrañas. A saber:

Por un motivo desconocido, el Ayuntamiento está eliminando los aparcamientos de las calles a marchas forzadas. Ejemplos de ello son la eliminación de la Gran Vía como arteria de comunicación transversal del centro. Sin motivación alguna se va a trasformar esta calle céntrica en peatonal. Una calle peatonal significa que en ella los viandantes pasean y habitualmente encuentran tiendas, comercios, cafeterías, restaurantes o bares donde poder descansar. Pero… ¿qué clase de comercios existen en la Gran Vía? Por no haber no hay ni siquiera locales comerciales donde ubicarlos. Los hay a partir del hotel Tartessos hacia el punto, pero no hacia la Plaza de las Monjas que en ese tramo es meramente una calle “administrativa”. Otro ejemplo de eliminación de todos los aparcamientos es el de la plaza, o calle que no se sabe bien lo que es, de Villamundaka (si se escribe así). Ahí tampoco tiene sentido peatonalizar la calle para trasformarla en una ¿plaza? dura. Se pondrá algún arbolito de esos raquíticos y con eso cumplirán el objetivo de decir que respetan el medio ambiente (en la calle Málaga, muy cerquita, desaparecieron todos los árboles, que tendrían unos 40 años, para ser sustituidos por nuevos y jovencitos retoños que no dan ni sombras, ni se les espera que den en varios años).

VillamundakaCalle Villamundaka. Imagen: Google Earth.

¿Por qué el Ayuntamiento hace esa labor de zapa con respecto a los aparcamientos? ¿Es porque quiere velar por la salud de los onubenses tal vez? ¿Es para dar un nuevo impulso al trasporte público municipal, tan desastroso actualmente? ¿Quizá sea para mantener un ambiente más limpio y ecológico en la ciudad? Podría ser, pero mucho me temo que la lógica me dice que la razón a este ataque masivo es una razón más cercana, más mundana si se quiere. La razón es puramente crematística y no es otra que el Ayuntamiento pretende vender sus plazas de garaje creadas ya, o futuras, como las del parque de La Esperanza, para que sus ingresos aumenten y puedan construirse cosas mas interesantes como fuentes o rotondas. Si de paso se benefician los dueños de las constructores mejor que mejor. El problema es pues de pura y dura especulación, ni más ni menos.

Siguiendo con las obras “catetas”, hay en proyecto una gran macro-obra que se va a llevar a cabo en el Molino de la Vega, que se pretende reconvertir despojándole de su aire industrial. ¿Se van a eliminar todos los talleres de por allí? Y ¿Dónde se van a poner por cierto? Puede que la remodelación sea necesaria, incluso beneficiosa, pero mucho me temo que se hará como siempre se hacen estas cosas sin tener en cuenta las necesidades de la población. Y mientras estas obras nuevas se proyectan a bombo y platillo, las inversiones necesarias para otras que ya estaban proyectadas se retrasan sine die, por ejemplo la remodelación del viejo estadio que lleva ya años de parón y que no parece empezar, o avanzar, nunca.

Esas son algunas de las cosas conocidas que están ocurriendo, obras sin ton ni son, y gasto absurdo y abusivo en otras. ¿Por qué quitar los adoquines de Pablo Rada para asfaltar? ¿A quién molestan? Y mientras tanto el parque Moret no se termina, el parque Alonso Sánchez abandonado porque era el monumento megalómano del “otro”, y así sucesivamente.

Una vez mas vemos la incapacidad y la incompetencia de los que nos gobiernan, tanto a nivel local, como provincial o nacional. Pero no nos quejemos. Hemos votado a nuestros dirigentes. Si no los quisiéramos, elegiríamos a otros… ¿o no?

Gabriel Martín 2009.

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La destrucción del Parque de la Esperanza

Publicado por lahuelvacateta en Martes, 26 Mayo 2009

Hace un año dedicamos un artículo al Parque de la Esperanza, explicando su historia y exponiendo el proyecto de transformación en un párking. Hoy, 26 de mayo, ya es oficial, finalmente será destruido.

Hoy se ha votado en pleno la ejecución del proyecto de construcción de un nuevo párking en el lugar que ocupa actualmente el parque, y la mayoría representada por el PP en el Ayuntamiento ha dado los votos suficientes para que se lleve a cabo dicha actuación, pese a haberse quedados al final solos en dicha votación teniendo en contra al resto de partidos.

De poco sirve ya lamentarse.  El Cabezo de la Esperanza, testigo de la historia de Huelva desde el siglo IX a.C. y uno de los primeros lugares de asentamiento de pobladores en épocas pasadas, pasará a ser transformado en un párking con capacidad para 600 vehículos.

Parking Parque La EsperanzaProyecto Replanteado. Imagen: www.skyscrapercity.com

El proyecto no sólo ha sido rechazado por los grupos políticos locales, sino que también por las asociaciones vecinales y de comerciantes, cada uno con sus motivos, aunque de sus mayores inconvenientes estructurales se puede resaltar la peligrosidad de su ejecución para las edificaciones colindantes, puesto que dichos edificios fueron construidos sin pilotaje.

Aunque sin duda su mayor contradicción se da en que incumple los principales objetivos del Programa de Sostenibilidad Ambiental Ciudad 21 de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucia, en sus puntos:

  • La mejora del paisaje y las zonas verdes.
  • La protección de la flora y la fauna.
  • La calidad del aire.
  • La protección contra la contaminación acústica.
  • La mejora de movilidad urbana, que recomienda construir aparcamientos disuasorios en la periferia de las ciudades con el fin de inducir a los ciudadanos a utilizar tranporte público.

La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Huelva alude a que es un parque infrautilizado (¿qué uso hay que darle a un parque para que no sea considerado así?), cuando lo cierto es que supondrá la pérdida de la única zona verde que tiene el centro de Huelva.

Mientras tanto a Alfonso Aramburu se le ha ocurrido otra “gran idea” como la del cartel de Huelvallywood: colocar el párking en las Pirámides de Keada (Parque Alonso Sánchez para los que no sean asiduos de este blog), que pese a ser feo, es sin duda singular y un espectacular mirador de la ciudad.

Esperemos que al menos con el desmozado del cabezo no se pierda ese posible gran legado arqueológico que aparecerá en cuanto empiecen las obras.

Sr. Rubio.

Fuente: CNH, www.skyscrapercity.com

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Trampa Mortal

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 18 Mayo 2009

Retomamos nuestra vena más crítica con una demanda muy concreta de una barriada de Huelva, exactamente el Huerto Paco. Las imágenes que acompañan este post corresponden al acerado de la calle Arquitecto Alejandro Herrero, a la altura del número 7.

Arquitecto Alejandro HerreroImagen: Google Earth.

Las actuaciones de mejora en esta barriada previstas en el PlanE se prorrogan indefinidamente en el tiempo y nos encontramos con una calle que está en un estado verdaderamente lamentable. Los baches del asfalto hacen impracticable la vía para los vehículos, pero peor aún es encontrarse con un acerado que derrocha dejadez, y para muestra un botón. Esta tapa de uno de los suministros se encuentra caída desde hace más de tres semanas y las llamadas de los vecinos a los “Hombres de Harrelson” no son atendidas, suponemos que porque piensan reparar la calle en breve, aunque puede que sea porque el responsable de su reparación deba ser la propia empresa suministradora.

Tapa Alcantarilla

Tapa Alcantarilla 2

Lo cierto y verdad es que ese punto es bastante peligroso para niños y sobre todo ancianos. Lo mínimo exigible es colocar una chapa o como poco señalizar con alguna baliza la peligrosidad de ese agujero.

Sr. Rubio.

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¿VPOs por los suelos?

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 4 Mayo 2009

Seguro que muchos onubenses se habrán preguntado por esa abusiva campaña publicitaria con fondo anaranjado y un distinguible OHHH! con una naranja en vez de una O. Yo también lo he hecho, pero sobre todo después de ver que no sólo están llenando las paredes de carteles y pegatinas, sino incluso ¡el suelo!.

oh

De lo poco que puede uno enterarse al verla es de que se trata de una campaña para promocionar las VPO. El motivo es claro, la crisis en la que estamos sumidos y el alto precio al que oferta el Ayuntamiento las viviendas protegidas en Huelva ha hecho que la Junta haya decidido tomar cartas en el asunto y encargarse de promocionar 180 viviendas “a lo grande”. Para ello ha encargado a una empresa inmobiliaria granadina el desarrollo del proyecto, cuyos planos han sido firmados por el arquitecto local Joaquín Aramburu. No valoraré el dudoso gusto de esos edificios con forma de caja de zapatos que ha diseñado, de ellos al menos espero que sus futuros propietarios puedan meter sus coches en el garaje y no como ha pasado con “el muelle” del Nuevo Mercado del Carmen. Lo que me gustaría valorar es la agresiva campaña publicitaria que se ha llevado a cabo en Huelva.

vpo_el-carmenImagen: www.nuncaunavpoteofreciotanto.com

No conformándose con llenar la ciudad de carteles, poniéndolos en autobuses, paredes, periódicos, etc., han decidido llenar el acerado onubense con unas pegatinas naranjas redondas, para que ni andando puedas evitar mirar dicha publicidad. Ni que decir tiene que han logrado su propósito, llamar la atención del viandante, pero sinceramente, dudo de la legalidad de este comportamiento, que en definitiva puede suponer la apertura de la caja de Pandora para que otras campañas publicitarias colmen nuestras -no muy limpias calles- de pegatinas de otras formas y colores.

Ciertamente, las condiciones de las VPO en sí  son mejores que las que oferta el Ayuntamiento, lo cual es plausible, pero no cabe duda de que ese precio podía haber sido notablemente mejorado si se hubiera evitado esa millonaria e innecesaria campaña publicitaria. Y no sólo se hubiera ahorrado con ello, sino optando por otro arquitecto de menos “renombre” para el diseño del proyecto. Todo es poco con tal de reducir el desorbitado precio de las VPO. Cuando veo esas pegatinas pegadas en el suelo, me da la impresión de ver el dinero de nuestros impuestos, tirado.

Sr. Rubio.

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Huelva, encanto y desencanto

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 19 Abril 2009

Estimados lectores, la siguiente carta se muestra tal cual fue mandada a un periódico local (del cual no obtuve respuesta) entre finales de enero y principios de febrero aproximadamente, por lo cual parte de su contenido queda un poco desfasado. No obstante, antes de puntualizar algunos de sus comentarios con la intención de actualizarlos, me parece oportuno que la lean tal y como fue redactada, conservando así la primera impresión que un tuerto en un país de ciegos se pudiera haber llevado.

Por otro lado, espero sepan disculparme, si puedo parecer reiterativo (algo que no me gustaría) ya que algunas líneas les sonarán al haber aludido con anterioridad a ellas, pero, tras comunicárseme su inminente publicación (les recuerdo que formaba parte del anterior artículo) creí conveniente esta aclaración.

Gracias por anticipado.

Huelva, encanto y desencanto

Lo primero que pensé cuando llegué a Huelva hace unos meses fue “vaya, no está tan mal” Acostumbrado a vivir en ciudades más o menos grandes y monumentales (por mi trabajo) estaba preocupado con este último destino, pues entre las capitales andaluzas no es de las más afamadas, contaminación aparte. Aunque conocía Huelva por estar de paso, me sorprendí gratamente de un cierto cambio hacia un incipiente cosmopolitismo urbanita, barrios nuevos y modernos, plazas y avenidas aparentemente cuidadas, amén de las virtudes ya conocidas de la provincia (gastronomía, naturaleza, etc.).

Cuando, a finales de septiembre, fui a alquilar mi apartamento en la calle Puerto, lo primero que hice, al verla completamente destripada, fue preguntar a un operario cuando acabarían las obras, y volví a sorprenderme “en una semana”. Que diligencia, pensé, mientras veía día y noche cantidad de gente esmerándose en concluir.

Luego tras pasear durante días e insuflarme de la idiosincrasia de la ciudad empecé a convencerme de que, a pesar de no ser especialmente rica en su patrimonio histórico-artístico tenía cierto atractivo: el legado inglés y minero, su situación entre rías y marismas, algún que otro edificio curioso… Pero bastó con que pasaran un par de semanas para desmontar toda ilusión, y me explico: La competencia y esmero en reabrir la calle Puerto, espoleada claro está por las numerosas críticas a su retraso, se mostró como algo excepcional dada la dejadez de los meses posteriores, en los que las obras que debían continuar en el acerado brillaban por su ausencia. Las vallas en las aceras, la plaza del Mora Claros cerrada como depósito de escombros y máquinas, y el eterno e incomprensible andamio de la UGT (¿alguien podría informarme cual es su función además de estorbar y afear?) como parte tristemente integrante de uno de los pocos núcleos arquitectónicos interesantes del centro de Huelva, eran, desgraciadamente, lo único que permanecía y permanece en esta pequeña y céntrica calle que, sin embargo, se asemeja más bien a una Castellana o Alcalá por el tiempo que lleva y llevará en acabar su intervención, dada la intermitencia de los trabajos.

Por otro lado, no puedo ocultar mi decepción y disgusto cuando paseo y observo atentamente el espacio en el que me muevo, algo que me gusta hacer, ya sea por deformación profesional o auténtico placer, y encuentro verdaderos atentados contra la cultura y el pasado de este pueblo. Y digo esto porque, a pesar de todo, aún quedan rincones y calles trufados de bellísimas edificaciones que pasan desapercibidas entre desafortunadas construcciones (algunas bastante recientes) que intentan sobrevivir a la ruina resignadas a que alguna constructora las haga desaparecer o, en el mejor de los casos, las rehabilite transformándolas en un pastiche al que, sin ningún tipo de escrúpulos ni impedimentos, se le añade un piso destrozando cualquier posibilidad de salvación. Ustedes son onubenses, y a mí estas aberraciones me duelen como si lo fuera, por lo que, si bien se puede comprender que, en una época en que el respeto al patrimonio era algo gratuito e inconveniente, se mutilaran edificios modernistas y clasicistas para abrir en sus bajos nefastos escaparates y se prolongaran sus hermosas fachadas con abominables áticos funcionales (algo muy arraigado en la ciudad y cuyo mayor paradigma esta en el hotel Paris), lo que no puedo llegar a entender es que hoy, en pleno siglo XXI, se sigan cometiendo semejantes barbaridades, con el negligente beneplácito público y la apatía de unos ciudadanos tan agradables en su trato como indiferentes con su cultura; y para comprenderlo paséense por la calle Alonso Barbas adyacente a San Pedro, por citar un ejemplo de lo que, aún hoy, se sigue permitiendo.

A toda esta masacre patrimonial habría que añadir una increíble desidia en las obras públicas ya que, tras leer en varios periódicos locales como a las autoridades competentes se les llena la boca alardeando de las subvenciones conseguidas para inversiones públicas y adecentamiento urbano (véanse las numerosas opciones barajadas para peatonalizar la Gran Vía) las obras de la plaza Doce de Octubre, corazón de la ciudad, lleva meses congelada, con sus vallas interceptando el paso y el tráfico, desluciendo cualquier perspectiva urbana, impidiendo el uso y disfrute de los ciudadanos y dejando que los materiales que no se han llegado a utilizar (losas, pavimentos, bancos, etc..) se marchiten hacinados a la intemperie entre temporales de frío y lluvia.

Sinceramente, tengo ganas de acabar mi trabajo e irme. Dicen que ojos que no ven corazón que no siente, que quien ignora no sufre, y que del arte, la cultura y la estética no se come. Quizás tengan razón y la sensibilidad solo sea un lastre, pero seguramente sin ella ustedes no tendrían la oportunidad de conocer ciudades como Florencia, París, Barcelona y un largo etcétera… y, sobretodo, dejarse el dinero en ellas.

E. D. Carrillo

Posdata: A 7 de Abril de 2009, puedo y debo matizar ciertas cosas.

La primera que, tras ocho meses (sin contar el tiempo anterior a mi llegada) presenciando, al entrar y salir de mi casa en la calle Puerto, el perenne y estéril andamio en la fachada de la UGT, andamio doblemente inexplicable ya que, aparte de no tener más uso que tapar un interesante palacete costumbrista, afear la calle y estorbar a los transeúntes (pues durante el tiempo que llevo aquí jamás vi a nadie en él) estos aparatajes pertenecen a empresas que los alquilan por días (prefiero no saber quien habrá subvencionado tanto gasto inútil), pues por fin, antes de partir unos días por Pascua, vi que lo estaban desmontando. Cuantas veces me habrá escuchado mi pobre pareja blasfemar al respecto, al menos podré disfrutar un poco de su vista antes de marcharme.

Por otro lado, las interminables obras de la calle Puerto parece que han llegado a su fin, no obstante, debo apuntar algo que tiene relación con ambas cosas. Cuando empezaron a abrir el acerado la primera vez pensé: bien, finalmente tendrán que acordarse de desmontar el dichoso andamio de marras, pues, tanto para trabajar en lo que debieran hacer, así como cambiar el enlosado, sería inevitable tal operación. A medida que avanzaban en los trabajos veía, con incredulidad, como se abría toda la acera excepto el tramo comprendido por él, y cuando un día, incapaz de contener mi asombro, le pregunto a un operario por su posible y lógico desmonte la contestación fue tan diáfana como significativa: “a nosotros nos han dicho que de aquí a aquí (señalando la envergadura de la instalación) como si no existiera”. De modo que ahora, recién acabadas las “faraónicas” obras de una calle con apenas cincuenta metros, la renovada vía goza de un flamante y moderno acerado (más lo que haya por dentro) salvo, claro está, la parte que no existe, un parche de unos siete u ocho metros que, como una cata arqueológica, recordará siempre el preciado tesoro de una acera, si bien vieja, maltrecha, parcheada y sucia, convertida ahora en vestigio histórico a falta de mejores ejemplares.

Puede que las casas modernistas, costumbristas, racionalistas y, en definitiva, históricas de la ciudad no merezcan conservarse, la verdad es que ya no se adecuan a ninguna unidad estilística u homogénea (puesto que se las han cargado casi todas) por lo que, como con acierto fonético ha bautizado un colaborador, son los mondongos los únicos que unifican, pero, desde luego, no se le puede reprochar al Ayuntamiento su sensibilidad para con un andamio que, ya puestos, podría haberse adoptado como una nueva torre Eiffel, un Guggenheim o la pirámide del Louvre (a falta de otros monumentos..) en vez de retirarse poco después, y, sobretodo, su delicadeza por dejar ese testigo visual de los diferentes estratos “aceriles” para que todo viandante pueda pararse a reflexionar, cuando se percate del cambio, sobre los diferentes gustos históricos de las aceras urbanas a lo largo de las décadas.

Por otro lado, el resto de mi artículo sigue, por desgracia, en plena vigencia. Despropósitos y aberraciones arquitectónicas y patrimoniales aparte, lo más alucinante sigue siendo la plaza Doce de Octubre. Supongo que no tendré la misma suerte que con el andamio de la UGT. No he visto un solo movimiento cuando llegué y no lo veré cuando me marche, espero que sus onubenses hijos puedan verla acabada. Aunque, si la idea es dejarla tal cual como si de una moderna y vanguardista “instalación” se tratara, no se puede negar que “original” sería, además, al fin y al cabo, ya está pintarrajeada de grafitis como bautizo monumental…, se ve que ni los burracos (otro apropiado invento fonético que he leído) han podido resistir la impaciencia.

Atentamente.

Carrillo.

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Continúan los derrumbes

Publicado por lahuelvacateta en Miércoles, 15 Abril 2009

Ante el gran número de comentarios sobre el tema, hemos decidido crear una nueva entrada con la noticia aparecida en el Huelva Información el día 15 de abril de 2009.

Ya hace unos días que la información acerca de una casa derribada en la calle San José había aparecido en diferentes partes del blog en forma de comentarios de nuestros lectores (Colabora, Carta a Huelva, etc). Hoy se confirma la noticia: un edificio de estilo racionalista construido por el prestigioso arquitecto local José María Pérez Carasa en 1937, concretamente el número 17 de la calle San José, ha sido derribado cuando debía ser conservado, ya que la Gerencia de Urbanismo había ordenado el mantenimiento de su fachada.

Fachada demolida en la calle San José. Foto: www.huelvainformacion.es

Tal y como reseña el diario Huelva Información: “Esta obra de 1937, destinada en sus orígenes a casa de renta y construida por iniciativa de Placido Rodríguez Álvarez, resume el gusto de su arquitecto, José María Pérez Carasa, por el juego de volúmenes y la complejidad en la composición de huecos. Según la guía de arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Huelva estábamos ante un edificio racionalista de gran belleza. Constaba de dos plantas, se organizaba una vivienda en planta baja y dos en planta primera. Disponía de un lavadero mancomunado en la azotea, resuelto a modo de torreón, componiendo volumétricamente la fachada. Destacaba el gusto y la elegancia en el empleo de los materiales y la compleja composición de huecos.”

La noticia que aparece en prensa en el día de hoy no es nueva en realidad. El edificio lleva varias semanas derruido, después de mantenerse en pie la fachada mediante un “chapucero” andamiaje durante mucho tiempo. La empresa constructora, que paradojicamente se llama “Ciudad Ideal, S.L.”,  deberá pagar una multa que en cualquier caso será de una cantidad irrisoria. El mismo artículo apunta una sanción de aproximadamente 6000 euros, que además de ser insignificantes para una constructora supone un acicate para aquellas empresas constructoras que encuentren impedimentos económicos en la conservación de otras fachadas de edificios de la ciudad.

Vergonzoso. En esta ciudad parece que no se aprende nunca.

Northman y Sr. Rubio.

Fuente: www.huelvainformacion.es

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Carta a Huelva

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 6 Abril 2009

Hace algunas semanas que, de forma esporádica, leo vuestro blog, el cual conocí mientras buceaba en la web en busca de un poco de luz que explicara (y resalto explicar porque justificar sería imposible) algunos de los incomprensibles atentados que, con alarmante constancia y sin un lógico paréntesis temporal, se vienen cometiendo, desde décadas, en el patrimonio cultural de esta ciudad.

No soy onubense, es más, apenas conocía la capital exceptuando alguna visita rápida de paso por los lugares colombinos, por lo que siempre tenía a Huelva, y perdonen la sinceridad, por el patito feo de Andalucía. No obstante, el afán natural que tengo por encontrar el idiosincrásico atractivo que cada ciudad (donde circunstancial y temporalmente me toca vivir por trabajo) puede tener, me llevó a apreciar más esta pequeña capital que, si se sabe mirar, posee, al menos, una exclusiva personalidad en ciertos aspectos. Pero precisamente esta observación más atenta es la que me hace ver la cantidad de despropósitos y aberraciones que han ido acabando con un patrimonio que, gracias a la expansión demográfica y florecimiento de la burguesía entre el XIX y pp. del XX, podría ser de los más homogéneos de esta época en la comunidad andaluza.

Pero lo peor no es lo que se ha hecho, algo que me apena profundamente cuando veo las abominables mutilaciones y desapariciones que indiscriminadamente y sin más criterio que la ignorancia, la desconsideración y el provecho rápido, se han ido cometiendo en edificios y lugares realmente emblemáticos, sino lo que, increíblemente, se sigue haciendo aún hoy, con la alevosía y desprecio de unos, la concomitancia y beneplácito de otros, la negligencia e incompetencia de pocos y la pasividad y apatía de muchos.

Señores del blog, soy natural de Ronda, he vivido muchos años en Granada, Florencia, Úbeda y Baeza y el centro de Madrid, he trabajado en Cáceres y otras ciudades de indudable índole monumental, no sólo porque en algún momento histórico fueron importantes, sino porque sus autoridades y ciudadanos tuvieron la sensibilidad e inteligencia de conservar su Cultura. Ahora cada vez que salgo a la calle me cuesta muchísimo abstraerme de lo que veo y, a medida que voy conociendo la historia de Huelva, me voy disgustando más. Lo que antes pasaba desapercibido ahora me salta a los ojos por lo que es y, sobretodo, por lo que pudo ser. No consigo entender, por ejemplo, como una corporación tan importante en la materia como el Colegio de Arquitectos (para más inri) ha podido hacer semejante aberración en uno de los edificios más singulares de Huelva de forma totalmente gratuita (menos mal que sus colegas aparejadores tuvieron mayor sensibilidad), o como se permitió en fecha relativamente reciente que se cargaran de esa forma el único edificio de envergadura monumental del centro “Hotel Paris” o Casa de la Bola, cuya nominación por los exclusivos ¾ de cúpula esférica que coronan su torre ya no tiene sentido al perderse su perspectiva con ese horroroso ático de dos pisos que aumenta su inadvertencia.

Tampoco tiene moderna explicación la nefasta costumbre local de derrumbar casas y edificios históricos para reconstruir auténticos “pastiches” que imitan penosamente las fachadas ya inexistentes (algo que, sinceramente daña el sentido estético del menos pintado) o, en el mejor de los casos, lo vacían por completo sin ninguna necesidad, dejando solo la fachada edificio en Plaza de las Monjas o, “antesdeayer” sin ir más lejos, el edificio de la Vasco-Navarra en la calle Marina, por poner solo dos ejemplos) con el único objeto de hacer una obra nueva más cómoda y rápida de construir, cuando lo normal, legal e incluso “comercial” es hacer las reformas convenientes conservando la estructura (plantas), entradas, escaleras y otras partes nobles del edificio. A esto habría que añadir las constantes fachadas que, tras apuntalarse, se pierden de edificios más pequeños pero igualmente interesantes (calle San José) o los, también usualmente retranqueos de factura local que “alargan” como un chicle fachadas que, supuestamente, deberían tener algún tipo de protección (calle Alonso Barbas), o proyectos tan provincianos y carentes de gusto como lo que se pretende hacer en el antiguo y centenario mercado, por dios ¿una plaza porticada de estilo castellano?, ¿no sería más inteligente conservar, al menos parte de su fachada (y por ende de su historia) e integrarla en un proyecto inteligente y moderno?

Pero lo que más me apena e indigna y, sinceramente, más me cuesta entender es el completo desinterés del onubense por su propia ciudad, por su cultura y por su historia. Esa total apatía mezcla de ignorancia y desidia, incapaz de comprender que el crecimiento y modernización de una ciudad debe ser equilibrado, estético y respetuoso con su patrimonio, que si éste desaparece, desaparece su historia y se convierte en una urbanización más carente de interés. Que disfrutar de una ciudad bella es gratis para el que vive en ella y es, precisamente, lo que hacemos cuando nos gastamos el dinero para visitar otras ciudades que han sabido comprenderlo. Que nuestra casa no sólo está de puertas para adentro, sino también afuera y no podemos permitirnos tirar la basura y mirar para otro lado. Que el sol y las terrazas están muy bien pero no es suficiente.

Llevo aquí cinco meses y me iré dentro de cuatro. Hace tres meses escribí una carta que mandé por mail a un periódico local y que no me publicaron, no sé si por su extensión o por lo anteriormente citado. Les agradecería que la publicaran donde creyesen conveniente, ya que muestra mi impresión, la de un foráneo que le gusta ser de donde vive, y que, matizada y ampliada con este escrito (ya que el tiempo no pasa en balde, y menos aquí) ayudase a abrir un poco los ojos a los posibles lectores que, con similares inquietudes, visiten este blog, ya que mi intención lejos de ofender a nadie es la de hacer una crítica constructiva pues, como ya he dicho, mientras viva aquí me siento un onubense más… aunque ciertas cosas me duelan más que a la mayoría de mis circunstanciales paisanos.

Carrillo.

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Las VPO onubenses (regresamos…)

Publicado por lahuelvacateta en Miércoles, 18 Marzo 2009

Allá por el mes de Diciembre de 2007 tal y como reflejaba en este artículo en este mismo blog, me sentí la persona más afortunada del mundo por haberme tocado un piso de protección oficial promovido por nuestro Ayuntamiento. No voy a entrar en más detalles pues en el citado artículo lo dejé todo bien claro.

Como soy masoquista y no acabé lo suficientemente bien escarmentado de dicha situación, me volví a inscribir en otra promoción del Ayuntamiento. En esta ocasión se trataba de poco más de 100 pisos VPO repartidos entre el Seminario y Parque Moret. Fui al sorteo y no resulté agraciado en el mismo así que me olvidé del tema. A los pocos meses (hablo de mediados del 2008) me llegó una carta certificada de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) en la que se me instaba a presentarme en sus oficinas debido a que como suplente, me habían adjudicado un piso VPO (otro más).

vpo-seminario

Zona de las VPO del Seminario. Imagen: maps.google.es

Foto: www.huelvainformacion.es

Fui a la cita establecida y me empezaron a hablar de las maravillas del piso, que si la amplitud, calidades, garaje, etc… y llegó el mágico momento de los números. Les pido a los lectores que no estén sentados que lo hagan ipso-facto: por un piso de PROTECCIÓN OFICIAL (resalto las mayúsculas) de poco más de 80 metros cuadrados pedían la barbaridad de 42.000€ de entrada más una hipoteca a 25 años de 650€ al mes. No es ninguna broma, queridos lectores. No me levanté de la silla por simple educación, y les dije que me lo pensaría. Me podría extender con muchos comentarios sobre la gestión inmobiliaria de nuestro querido Ayuntamiento pero lo considero perder el tiempo.

Cuando ya tenía totalmente olvidado el tema y me había jurado a mí mismo no presentar más instancias para más promociones del Consistorio, recibo hace poco más de un mes con más estupor que sorpresa otra carta certificada de la EMV en la que decía más o menos, que debido a la situación financiara y económica que estamos sufriendo, han mejorado las condiciones de pago de los pisos de la última promoción sorteada y me ofrecen otro piso (el tercero en mi dilatada vida existencial). Si, aquellos mismos pisos que ya rechacé hace unos 6 meses. En definitiva, que ya se habían recorrido todas las personas de la lista y que seguían con los pisos vacíos.

Voy a la EMV para que me muestren esas nuevas y fabulosas condiciones de pago y efectivamente, la cosa ha mejorado. Me ofrecen un pisillo de 60 m2, 2 habitaciones y garaje por 14.000 € de entrada y una hipoteca de 450 € al mes, con un importe total de 93.000 €. No está nada mal, si señor, me sigue pareciendo caro para ser VPO pero la situación va mejorando. Y digo que me sigue pareciendo caro porque este Ayuntamiento, hace apenas 5 años vendían estos mismos tipos de pisos por apenas 30.000 €. En poco más de 3 años aumentaron el precio en más de un 200%. ¡Viva la especulación inmobiliaria pública!

Mi situación laboral actual (en paro) me impidió aceptar el piso aunque me lo tendría que haber pensado bastante.

Pensé que con estas nuevas condiciones de pago, los demás integrantes de la lista de espera se quedarían con los pisos pero pobre de mí, estaba totalmente equivocado:

Huelva Información: Más de mil onubenses ya han renunciado a su VPO por no poder pagarla

Al final, al Ayuntamiento le ha explotado la burbuja en las manos y se ha quedado con un montón de pisos vacíos que nadie los quiere. Absolutamente ridículo y claro ejemplo de la Huelva Cateta.

El Pájaro Espino.

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HUELVALLYWOOD

Publicado por lahuelvacateta en Lunes, 2 Marzo 2009

La mañana del domingo el periódico Odiel nos sorpende con una noticia en portada que, nada más verla, me acordé de La Huelva Cateta. El titular es: Una idea para igualar Hollywood y Huelva. Se acompaña de un fotomontaje del cabezo del Conquero con un letrero enorme con la palabra HUELVA, al más puro estilo del famoso cartel de las colinas de Hollywood.

huelvallywood

Imagen: www.odielinformacion.es

Imagen: http://kinoarticulos.wordpress.com

La idea parte del arquitecto Alfonso Aramburu, que aprovechando el hermanamiento que se quiere hacer entre Huelva y Hollywood, propone colocar unos carteles de 25 metros en la cima del Conquero, en la zona del repetidor de televisión. Las letras serían visibles a más de 1 Km de distancia, desde el puente de Punta Umbría. Según el diario Odiel, “la idea, nada costosa, supondría un nuevo aliciente turístico para relanzar la ciudad onubense”. Esta idea se contempla como “un símbolo de Huelva”, y como pie de foto: “Alfonso Aramburu ha visto en el cabezo del Conquero un motivo más para fomentar el turismo en Huelva capital”.

En mi opinión, no creo que unos cartelones blancos sobre un cabezo sean un aliciente para atraer turismo (hay que ser muy cutre como para venir a ver eso). Tampoco me parece bien el buscar símbolos de la ciudad copiando ideas de otras. Los cartelones de Hollywood son famosos por la propia fama de la ciudad, y no al revés. En lugar de esto, deberíamos poner en valor los símbolos que ya tiene nuestra ciudad, aprovechando la ría y los cabezos, conservando el poco patrimonio que nos queda y realizando actuaciones de calidad en los nuevos planteamientos de la ciudad.

Como colofón del artículo comentar que la ciudad de Hollywood con la que se quiere hermanar Huelva no es la que todos conocemos, sino “un Hollywood que está en Florida rodeada de marisma y con puerto de mar, por lo que se parece bastante a Huelva”.

En mi humilde opinión, y con todos mis respetos al Hollywood de Florida, somos cutres hasta para esto…

Northman.

Fuente: Odiel Información, 1 de marzo de 2009.

¿Estás de acuerdo con la idea de Alfonso Aramburu de colocar el cartel a lo Hollywood en el Conquero?

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Otra casa… al carajo

Publicado por lahuelvacateta en Domingo, 8 Febrero 2009

Pues sí, ha vuelto a ocurrir, un edificio del siglo XIX acaba de convertirse en un magnífico solar listo y preparado para ser ocupado por un estupendo mondongo hormigonado. La casa derribada es la que albergaba el célebre comercio Chaguaceda en la calle Concepción. El dueño del negocio, Juan Antonio Chaguaceda, contaba al diario Odiel que el edificio “fue declarado en estado de ruinas y nos vimos obligados a abandonarlo previo acuerdo económico con los propietarios“, todo ello tras 40 años de alquiler en la calle más céntrica de Huelva.

derribo-chaguaceda2

Junto a ella existió hasta hace unos años, un caserón de similar tamaño (y posiblemente época) con una entrada adornada con columnillas que soportaban un arco sobre la puerta. Esa casa (una de mis preferidas) fue convertida en escombros y sobre su solar se construyó lo que hoy es Springfield. Su vecina aguantó unos cuantos años más (cerrada y pintada entera de blanco para disimular su ruina), pero con el tiempo también ha sucumbido a la piqueta para dejar paso a una “Huelva mejor”…

El que quiera ver una casa parecida en estructura, pero con más adornos y detalles en la fachada que la desaparecida, puede contemplarla justo enfrente de la iglesia de la Concepción.

Ahora sólo nos queda esperar a ver con que churro nos sorprenden….

Northman.

Foto: El Niño de la Ría.

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