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Ojos que no ven, corazón que no siente

Posted by La Huelva Cateta en Miércoles, 21 abril 2010

La solución a los fosfoyesos es (redoble de tambores)… TAPARLOS. Ojos que no ven, corazón que no siente, qué sabio es el refranero español. Taparlos con varias capas, entre ellas escombros de obras (quizás esperando que en un futuro sean declarados zona arqueológica…).

Así lo explica el Huelva Información: “Para cubrir las balsas se emplearán suelos y residuos de los alrededores, como los desechos de construcción y demolición o de cantera. Un sistema ya empleado anteriormente en la cobertura de la zona 4 de las balsas (Marismas de Mendaña, de ahí la llegada de las cenizas de Acerinox), pero que “va más allá”, asegura la directora del proyecto, la profesora del grupo de investigación de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia María José Martínez Sánchez. El objetivo final del proyecto es dar con la técnica para que “no haya transferencia de contaminación desde los fosfoyesos que suponga un peligro para la salud de las personas o los ecosistemas”.

En Odiel Información podemos leer otras palabras de Martínez Sánchez: “hemos hecho pruebas de laboratorio, ensayando los materiales que se pueden utilizar para su recuperación, para que no exista ningún riesgo que no sea asumible en cuanto a la transferencia de contaminantes.

Como prueba y en un plazo de cuatro semanas, se llevará a cabo una experiencia piloto sobre un área de unos 900 m2. Ésta consiste en “cubrir las zonas más llanas de las balsas con capas múltiples con el objetivo de evitar la transferencia de contaminantes al suelo o la Ría (metales pesados o radionucleidos), mientras que en la zona de contacto de la balsa con la marisma se ejecutará una barrera permeable activa, monitorizada, para comprobar que la contaminación no sale al exterior.”

A nosotros nos llaman la atención las palabras marcadas en negrita: ¿peligro?, ¿salud?, ¿riesgo?, ¿barreras perimetrales?, ¿contaminación?, ¿metales pesados?, ¿radionucleidos?. En qué quedamos, ¿son o no son contaminantes? Si nos decían hace unos días que no hay riesgo de contaminación, ¿por qué ahora se pone tanto esmero en aislarlos para evitar riesgos contaminantes? Se nota que los encargados de “La Comisión” ven Los Simpsons: enterremos la basura, que ya si eso se encargarán las generaciones futuras de hacer algo.

Lo más molesto de todo este asunto, es que nos tomen por tontos. Lo tapamos, y listo, en 10 años (que esa es otra, ¿tanto tiempo?) ya podremos llevar a nuestros niños a correr por ahí, ya podremos irnos de merendola, ya se puede organizar un campeonato de Mountain Bike. No se enteran los políticos (y también los científicos) que lo que antes había ahí era una marisma, una marisma como las del Odiel o Doñana, y ahora hay esto, comparad:

Lo que quiere decir que si no se eliminan los fosfoyesos, esto es lo que aparece en el punto 1 (dedicado a la Reparación de daños a las aguas, a las especies silvestres y los hábitat y la ribera del mar y de las rías)  del Anexo II de la ley de responsabilidad Medioambiental: La finalidad de la reparación primaria es restituir o aproximar los recursos naturales o los servicios de recursos naturales dañados a su estado básico. Si los recursos naturales o los servicios de recursos naturales dañados no se restituyen a su estado básico, se efectuarán reparaciones complementarias. La finalidad de la reparación complementaria es proporcionar un nivel de recursos naturales o servicios de recursos naturales –inclusive, si procede, en un lugar alternativo similar al que se habría proporcionado si el lugar dañado se hubiera restituido a su estado básico. En la medida en que sea posible y adecuado, el lugar alternativo deberá estar vinculado geográficamente al lugar dañado, teniendo en cuenta los intereses de la población afectada. Además, la ley indica en el caso de daños a zonas de ribera y rías que Si la reparación primaria no da lugar a la restitución del medio ambiente a su estado básico, se efectuará una reparación complementaria. Además, se efectuará una reparación compensatoria para compensar las pérdidas provisionales. Es decir, una reparación complementaria que consistiría en una actuación para reparar el daño de los fosfoyesos a la marisma (podría ser su tapado con tierras) y una actuación compensatoria que consiste acciones para compensar el hecho de que los recursos naturales (en este caso una marisma) no puedan prestar sus funciones ecológicas. Por supuesto que sustituir una marisma por un monte de escombros y tierra no es ninguna “actuación compensatoria”.

La ex consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo recordó que “el presidente Chaves me encargó la creación de una comisión de expertos para hacer la mejor restauración posible”. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define restaurar como: “Reparar, renovar o volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía.” Evidentemente no tenemos el mismo concepto de restaurar, porque para “La Comisión”, restaurar es tapar: “Cubrir con algo, de modo que impida ver o ser visto” (la definición de experto nos la ahorraremos). En definitiva, hacer lo mismo que ya hicieron con esta zona, mirad en la imagen lo “verde y bonita” que se ve, mirad lo “frondoso” de su vegetación:

Lo peor es que ni aún tapándolos vamos a quedarnos tranquilos. ¿Qué tipo de “residuos de los alrededores” van a utilizar para tapar los fosfoyesos? ¿tierra? ¿tapar la mierda con más mierda? En las zonas ya “restauradas” en el pasado nos colaron de estraperlo las famosas cenizas de Acerinox (esas sí que se ha demostrado que son peligrosas) y aquí nadie se enteró de nada exceptuando alguno que se llevaría algún regalo por mirar para otro lado.

Sabiendo la altura que tienen a día de hoy los fosfoyesos, y sabiendo que su cobertura será de varios metros, llegamos a la conclusión que lo que quieren hacer es realmente construir un cabezo. Ya que se tiran los cabezos, pues montamos uno aquí y ya tenemos a los ecologistas contentos, además, tendremos otro lugar a donde ir a ver las puestas de sol. Dentro de 10 años ya podremos proponerle otra cosa que visitar a los turistas como Ana, el parque de los fosfoyesos, con sus merenderos, sus carrriles bicis, sus columpios, para el lago qué mejor que agua sulfurosa de color turquesa, hay que ser innovadores y tener algo que no se tiene en otras ciudades.

Sabemos que la retirada total de los fosfoyesos es imposible (porque nadie la va a pagar), pero esperamos que la “resturación” de la zona se lleve a cabo con las mejores condiciones de seguridad y no como una simple chapuza de esas a las que estamos acostumbrados por aquí. ¿Cómo va a responder el terreno de la marisma ante el incremento de peso que va a suponer los millones de toneladas de escombros para tapar los fosfoyesos? ¿Qué tipo de cobertura vegetal va a llevar la zona? ¿Se terminará convirtiendo en un bosque fantasma? ¿Se cerrará la zona al paso? Estas son algunas preguntas que nos podemos hacer y que esperamos tengan contestación en un futuro no muy lejano.

Constructores de toda España, construid sin miedo, todos vuestros escombros tienen ya donde ubicarse, serán usados para tapar otros residuos, los fosfoyesos de Huelva, para que todos podamos decir “aquí no ha pasao ná“.

Sr. Rubio y Northman.

Posted in Medio Ambiente, Protesta, Sanidad | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 32 Comments »

 
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