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Las Fiestas de la Cinta

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en lunes, 8 septiembre 2008

Sinceramente creo que Huelva no se concebiría sin la figura de la Virgen María, pese a que nos encontramos en un momento de crisis de fe, aumentando de manera muy rápida el agnosticismo en nuestra sociedad actual, ni lo critico ni lo alabo, es una decisión libre. Y pese a todo esto, decir Huelva es decir Cinta.

Entre los datos históricos más interesantes podemos destacar que la Virgen de la Cinta es Alcaldesa Perpetua de la ciudad desde 1956, y fue Coronada canónicamente por el Cardenal Martínez Somalo, camarlengo de Su Santidad el Papa, el 26 de septiembre de 1992. Posteriormente la imagen de Nuestra Señora de la Cinta presidiría la Solemne Eucaristía que Su Santidad el Papa Juan Pablo II ofició en la Avenida de Andalucía en 1993.

La tradición popular cuenta que sobre el año 400 un hombre llamado Juan Antonio, zapatero de profesión, viniendo de Gibraleón sufrió un fuerte dolor en el costado, cayó al suelo e invocando a María Santísima por su Natividad, halló un cinto en el suelo y atándoselo sanó y siguió su camino. En acción de gracias construyó una pequeña capilla en el lugar del milagro, y un amigo pintor que tenía en casa recogido, de nombre Pedro Pablo, pintó en su interior, sobre la pared, una Señora sentada con el Niño en su regazo desnudo con unos zapatitos. El Niño lleva una Cinta en la mano derecha recordando el milagro del dolor y la Virgen una Granada en la mano izquierda que representa todas sus virtudes (la granada tiene una gran simbología cristiana). También dice la tradición que este zapatero regalaba a los niños pobres zapatos en el día de Navidad, de ahí que el Niño lleve zapatitos.

Azulejo de Zuloaga. Foto: www.wikipedia.org

Desde tiempos inmemoriales la Virgen de la Cinta ha sido guía del marinero y madre de los onubenses, pero hoy no queremos centrarnos sólo en el aspecto religioso de esta devoción, para eso hay otras páginas y publicaciones, sino también al aspecto popular de estas fiestas, irremisiblemente unido a los cultos religiosos.

Santuario de Nuestra Señora de la Cinta. Foto: Blaster_po

La Virgen de la Cinta, como todo el mundo sabe, se encuentra todo el año en el Santuario del Conquero, dónde se encuentra la verdadera y primitiva imagen de la Virgen: una pintura en el muro del altar mayor. La talla que procesiona es una imagen del círculo de Benito Hita del Castillo, de hacia 1760, cosa que algunos onubenses desconocen.

Mural y talla de la Virgen de la Cinta. Fotos: El Niño de la Rïa

La tradición dice que la Virgen bajará a Huelva el tercer domingo del mes de agosto, durante el rezo del Rosario. Éste es uno de los momentos más mágicos de la ciudad, viendo amanecer en las marismas del Odiel desde el cabezo. Hoy en día la Ermita se encuentra perfectamente integrada en uno de nuestros barrios, pero décadas atrás lo que hoy es La Orden no era mas que un campo de olivos. Este primer traslado, conocido popularmente como “la bajada de la Virgen” es seguido fervientemente por miles de onubenses que dejan sus destinos playeros y se reencuentran entorno a la patrona. El caminar de la Virgen es en silencio, roto sólo con los rezos y cánticos religiosos-populares, y el coro de campanilleros de la Virgen de la Cinta que interpreta coplas dedicadas a la Virgen y fandangos de la tierra; todo muy “cañí”.

Vídeos: El Niño de la Ría.

Habitualmente la Virgen bajaba hasta La Merced, que luego acabaría siendo Santa Iglesia Catedral (1953), donde se realizaba la novena y se trasladaba de nuevo al Santuario el día 8 de septiembre, día de su festividad. Lo hacía de una forma muy sencilla, y los más antiguos recuerdan, por ejemplo, un altar que se le montaba en Santa Lucía con pirotecnia incluida. En la Antigua Plaza de la Merced, y su entorno, se celebraban las Fiestas de la Cinta, con los clásicos puestos de feria y las “cunitas” en el cruce de la calle Vázquez Limón con la Cuesta del Carnicero. Entonces la plaza era otra, mejor que la actual por supuesto, y la forma de celebrar las fiestas también; una orquesta-charanga y baile, como se hacía y se hace en los pueblos. Las fiestas acababan con la marcha de la Virgen el día 8.

Plaza de la Merced y Paseo de la Independencia. Fotos: Colección HUELVA, siglo XX.

En los últimos años se ha modificado todo esto en algo, no sin cierta controversia. Desde la apertura de la Concepción es trasladada allí, donde se le realiza la novena, y es que desde su apertura se ha convertido en la iglesia de moda. Actualmente realiza la Procesión Solemne con las autoridades civiles, políticas y militares el día 7 por el centro de Huelva, y el 8 hace el camino de regreso de forma popular con banda de música. También se ha puesto de moda en los últimos años eso de cantarle a la Cinta; una forma como otra cualquiera de rezar cantando, o de lucirse ante un numeroso público según se mire. Ya se han hecho clásicas las plegarias de coros y grupos rocieros en el Paseo de la Independencia, en las Colonias, o de las peñas flamencas a lo largo de todo el recorrido. El día 6 se realiza la ofrenda floral, a caballo, no se sabe muy bien por qué, a las puertas de la Concepción.

El adjetivo popular que hemos venido utilizando para hablar de los traslados de la Virgen camufla, para muchos, un poco de anarquía del cortejo pues no cumple con los cánones típicos de una procesión, para otros es el día del pueblo de Huelva, que acompaña a su patrona de una forma sencilla, emotiva y multitudinaria. Aquí nos encontramos con los que la califican de cateta o de auténtica, aunque lo cierto es que al celebrar la procesión solemne del día 7 se cumple el expediente protocolario, y los traslados pasan a ser del pueblo completamente, además de forma contundente.

La Virgen de la Cinta bajando del Conquero. Fotos: El Niño de la Ría.

Desde la creación de la barriada de La Orden se decidió trasladar allí las fiestas, sufrieron un gran bajón de público que no se desplazaba hasta la parte alta de la ciudad. Recientemente se intentaron reactivar duplicando sus escenarios a la Plaza de la Merced por aquello de estar celebrando junto la Virgen, allí se programan conciertos de grupos musicales y orquestas. Esto ha sido muy bien acogido por los onubenses que no quieren desplazarse hasta el recinto ferial y en pleno centro de Huelva pueden disfrutar de las actuaciones, este año de La Guardia y Maki.

Desde mi punto de vista, que los dos escenarios principales de las fiestas se lleven a cabo en lugares donde no está la Virgen es un error; todos o casi todos los pueblos y ciudades celebran sus fiestas patronales en el entorno de la iglesia dónde ésta se encuentra y mas aún si durante todo el año esta tan lejos de la ciudad. Aunque la solución parece bastante difícil pese a que el recinto de La Orden es cada vez más reducido, puesto que la ubicación tradicional es materialmente imposible por la escasa capacidad, acústica y belleza de la actual Plaza de la Merced (esto merece otro artículo en profundidad).

Se echa de menos algún espectáculo taurino de categoría y lo suficientemente atractivo, aunque fuera de una sola tarde que completara el abono de la feria taurina de agosto.

Estas son las fiestas de la Cinta que fueron y son, su futuro es bastante incierto, en cuanto a las fiestas, por el mencionado escaso espacio del recinto ferial de La Orden. Allí hay una cantidad de metros cuadrados inutilizados durante todo el año que a la Gerencia Municipal de Urbanismo vendrían que ni pintados para dotaciones socio-culturales o de vivienda.

Pese a todo podemos congratularnos de que a pesar de todo su devoción no sólo se mantiene sino que aumenta entre los ciudadanos de estas tierras onubenses.

¡Viva la Virgen de la Cinta!

Guggenheim-ner.

Fuente: www.huelvacofrade.com

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