La Huelva Cateta

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¿Existió Tartessos?

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Lunes, 14 noviembre 2011

A una ciudad pequeña (y provinciana) como Huelva, corresponde un museo pequeñito, con un pequeño salón de actos que, el pasado jueves al menos, estaba bastante lleno. Y es que nuestro conferenciante, D. Juan Pedro Garrido Roiz, viene a su casa a contarnos si realmente Tartessos existió o no.

Para los que lo desconozcan, reseñar que Garrido Roiz es Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y profesor emérito de la misma Institución, es Arqueólogo y Antropólogo y fue director de las Excavaciones Arqueológicas en Huelva en la Necrópolis Orientalizante de la Joya y de las del Cabezo de la Esperanza, de San Pedro y en la calle Puerto.

Si algún Delegado o político en general no lo conocía de antemano, tal vez pudo tropezarse con un señor mayor y bajito, de ojos vivos y manos volanderas que durante hora y pico se explayó sobre un tema tan nuestro y tan ajeno como el pasodoble Mi Huelva tiene una Ría. Y así, en el corazón, tiene mi Huelva a Tartessos.

El conferenciante fue planteando una serie de preguntas y desgranando en un lenguaje popular e incluso divertido toda una serie de cuestiones previas. ¿Qué es Tartessos? ¿Dónde estaría? La Arqueología, la Lingüística, la Antropología,… al servicio de descubrir el pasado del suelo que pisamos. El suelo que heredamos, el suelo que habremos de legar.

Un pasado encerrado en un maletín de piel marrón, que se escapa a borbotones por las manos volanderas de un hombre pequeñito y sabio. Se enfada con algunas actuaciones recientes que han determinado el estudio de la arqueología en Huelva. Recuerda. Sonríe. Se permite alguna expresión de asombro. Rechaza las leyendas y las exageraciones que el mismo califica de “románticas”, pero escuchando sus palabras, el eco de otras palabras románticas viene a mi memoria. Con todo el respeto :

¿Qué es Tartessos?

De sus palabras surge, se levanta, pasea entre nosotros, vemos sus protagonistas anónimos y tan humanos como nosotros mismos, sus pasiones, sus miedos. Gente que sufrió con los mismos dolores que hoy sufrimos, que trabajó y pisó el suelo que hoy tan poquito respetamos. Gente de otros siglos, otras gentes que siguen vivas hasta tal punto que casi casi me atrevo a decir: ¿Qué es Tartessos? Tartessos es Usted.

Para el conferenciante la pregunta de ¿Qué es Tartessos? se ha planteado en cada época y se ha intentado responder en cada una de ellas con los instrumentos científicos que cada época posee. De esta forma, la respuesta no puede ser la misma cuando se la planteó en el siglo XVI Juan de Pineda que hoy día. Entre otras cosas en el siglo XVI no se tenía el conocimiento de la cronología de la prehistoria ni de la protohistoria que podemos tener hoy.

A falta de otras herramientas, los estudiosos antiguos han buscado de forma incansable una justificación de la existencia de Tartessos en las fuentes escritas, y por su antigüedad y autoridad La Biblia se convirtió en la gran fuente escrita por excelencia. Allí aparece Tarsis.

Este vocablo junto con el Tartessos que recogen los gentiles nos llevan a preguntarnos si hacen referencia a una misma cosa y a la identificación de los lugares nombrados con localidades actuales. Han corrido ríos de tinta de trabajos concienzudos, eruditos, falsarios, políticos, romáticos… toda una pléyade de autores han tratado el tema de Tartessos tanto en su vertiente de mito, de leyenda o de realidad.

La visión romántica que se forja principalmente en la época de los nacionalismos de los siglos XIX y XX llega casi hasta nuestros días. Un buen representante es el propio Schulten, émulo de otro gran romántico, Schliemann.

Y al igual que Fray Juan de Pineda, los estudios de Schulten utilizan los conocimientos y los métodos que se están utilizando en el momento en que se realizan. También los románticos tienen muy en cuenta la palabra escrita como fuente de estudio.

Pero cuando leemos el vocablo Tartessos en los griegos, hay que tener en cuenta que lo transmite Herodoto.

Busto de Heródoto. Imagen: http://es.wikipedia.org

Y Heródoto cuenta la historia de los griegos de Focea, un lugar de Asia Menor, que se lanzan a navegar y van de la ciudad de Samos, por el Mar Tirreno, y de ahí a Cerdeña, y de ahí a Baleares, y pasando las Columnas de Hércules… llegan a Tartessos. Da detalles de las naves de guerra, de los cincuenta remeros, pero Heródoto, el Historiador del Siglo V aC, está contando una historia que sucedió mucho tiempo atrás. Posiblemente en el Siglo VIII aC. ¿Sabe Heródoto cuándo comienzan a navegar los foceos hacia Tartessos?¿Significa lo mismo el término Tartessos para Heródoto que para nosotros? Para los griegos el concepto de de patria es bien distinto al nuestro, en cambio, es más importante el concepto de pertenencia a una ciudad, y también el concepto de un ámbito de actividad.

Reconstrucción del mapa de la ecúmene de Heródoto, circa 450 a. C.. Fuente: http://es.wikipedia.org

 ¿Quién fue el descubridor de Tartessos, el Colón Griego que vino buscando metales? ¿Qué encontraron los griegos cuando llegaron allí?

Los fenicios, que a pesar de haber inventado el alfabeto no nos han dejado grandes textos fueron los primeros en el arte de la navegación. Y en realidad el término fenicio no hace referencia tanto a una nación como a una actividad: la del comercio de la púrpura. Serían tal vez, “los tíos de la púrpura”

Por tanto, los fenicios asentados con anterioridad fue lo que encontraron los griegos. El relato de Heródoto no puede tomarse al pie de la letra. Desde luego los foceos de los que habla necesitarían barcos con quilla, barcos que pudieran mantener la dirección. Y los barcos de guerra son muy apropiados para semejante y peligroso periplo, pero son pequeños, ¿quedaría sitio libre para el posible comercio?¿y para la comida de los cincuenta remeros? Además la visión que daría Heródoto sería siempre la visión del griego conquistador, por eso cuando el habla de Argantonio puede referirse a un rey, o a uno de los basileus que él conoce en el mundo griego. En Historia siempre se habla desde lo que se conoce. O tal vez al nombrar a Argantonio sólo está diciendo… “el tío de la plata”. Podemos deducir que se trata del clásico rey-pastor propio de las sociedades que basan su riqueza en la ganadería con una organización familiar y una estructura social rural.

Todavía seguimos preguntándonos qué es Tartessos.

Parece que el vocablo TRTS, que estaba presente en el Tarsis de La Biblia, procede de alguna lengua semita y se le añadido algún sufijo griego -esssos. El vocablo TRTS estaría vinculado a los metales, y también se encontraría por el mediterraneo oriental.

Así pues, los griegos focenses encontrarían el grupo del rey-pastor y un grupo urbano formado por cananeos o fenicios. Tartessos sería el resultado de una primera colonización fenicia más la primera colonización griega, contada por Heródoto 300 años después de que ocurriera.

Los colonizadores vienen para quedarse. De alguna manera los matrimonios mixtos se dan, y con ellos nace una cultura criolla, esa cultura criolla es Tartessos, la acción de Oriente en Occidente durante tanto tiempo.

Pero este mundo también se acaba y también para su final se han barajado muchas hipótesis. Muchas hablan de un cambio de orientación del comercio. ¿Guerras? ¿La importancia de nuevas ciudades como Gádir?¿Desastres naturales?¿agotamiento de los recursos naturales?

En el relato mítico de la fundación de Gádir se habla de tres posibles “viajes” de fundación y que sólo el tercero tuvo éxito. Pero no sabemos si el segundo “viaje” se refiere a exactamente un viaje o una etapa de ocupación del territorio más allá de las Columnas de Hércules y que correspondería a la etapa de Tartessos.

La línea de la costa ha cambiado, tanto geológicamente como por la acción humana que supone su ocupación continuada.

Tartessos se acaba, pero Olvia, la Feliz, la Opulenta, continuará como un asentamiento humano de mayor o menor importancia a lo largo del tiempo.

Nota Aclaratoria: A las conferencias, a los mítines políticos y a las citas de enamorados se va muchas veces con una idea previa, de tal manera que oímos, no ya lo que nos dicen, sino lo que queremos oir. Espero no ser excesivamente infiel a las palabras del profesor.

Una frase para recordar: “…Y se ha encontrado más bronce en la Joya que en Cartago…”

Emilia.

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La arboleda perdida

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Martes, 31 agosto 2010

Me atrevo a tomar el título de la obra del maestro Alberti por las hojas, para denunciar lo que considero un nuevo desafuero.  En estos días de canícula, cuando una sombra es casi, cuestión de vida o muerte,  creo recordar que había unas banderolas en algunos puntos de la ciudad donde se podía leer algo así como “Huelva sostenible”. Algo habrá cuando sacan tanto pecho, pero hay cosas que lo contradicen y que me inquietan al respecto, como es el caso de nuestra arboleda.

Y no me refiero ahora a la difícil vida de un árbol en nuestra ciudad, que ha de sobrevivir a los pocos o nulos cuidados desde que lo plantan, a las agresiones vandálicas, a la falta de protección ante los parachoques, a la sierra sin compasión que los tala a la menor incidencia, a las “semitalas” (podas agresivas) algunas, incluso, en pleno verano cuando no hace falta ser ni aficionado a la jardinería para saber que es la peor época para hacerlo, incluso totalmente desaconsejable para la salud de la planta.

Tampoco me refiero a la proliferación de “plazas duras” (que en realidad son cubiertas de aparcamientos subterráneos, sin vegetación), ni al intento de convertir parques como el de la Esperanza en una de esas plazas duras. Ni siquiera a los cada vez más numerosos alcorques vacíos, o a la sustitución de árboles de gran porte y hoja caduca que refrescan en verano y permiten el paso del sol en invierno por arbolillos de jardín de hoja perenne y escasa sombra.

Vista parcial del Parque de La Esperanza, una arboleda amenazada

No,  hoy me refiero a algo que tiende a pasar desapercibido, que parece hacerse con la mayor discreción pero que, si no me equivoco, viene proliferando como una plaga a lo largo de toda la ciudad:  la eliminación de los propios alcorques (el agujero que rodea al tronco del árbol) donde antes ha habido árboles y ahora no queda ni el lugar para replantarlos.

Una vez descubierta la jugada, me tomé la molestia de hacer un recorrido por el centro y otras zonas y ocurre en todas las que he visitado. Pueden observarse, en el centro, en la plaza de la Soledad, calles Puerto, Ginés Martín, Vázquez Limón, Palos, Califas o Tres de agosto; en las avenidas de Julio Caro Baroja, Federico Molina, Pío XII, Guatemala, Galaroza o Pablo Rada; o también en las calles Jabugo, Cantero Cuadrado, Duque de Ahumada, Isla Cristina, Federico Mayo, Mckay y McDonald, Muñoz de Vargas, Antonio Machado, entorno del Mercado de San Sebastián, del consultorio Vg. de la Cinta o Barriada de El Rocío. No he recorrido toda la ciudad, pero presumo que en el resto ocurrirá algo parecido.

Hay casos en los que se observa el alcorque cubierto de cemento o de losetas, pero también se ha aprovechado la renovación del acerado para eliminar todo vestigio de los mismos. En la calle del Puerto, por ejemplo, se pueden observar ambos ejemplos en una acera y la de enfrente. Hay casos “curiosos” a los que no consigo encontrar explicación, como en la calle Tres de agosto donde en algunos, encima del cemento, han colocado maceteros, que tienen más desventajas que cualquier árbol (regado de por vida, ocupan más espacio, son papeleras para incívicos, no dan sombra ni sirven de refugio a los pájaros, etc). En fin, que cada vez se echan más de menos los árboles que nos van siendo sustraídos, su serena hermosura y su frescor. ¿Es esta la ciudad sostenible de que presumen? Lo será, desde luego, económicamente aunque esa explicación se contradiga con la proliferación de maceteros ¿lo hacen porque son así de pijas o por “amistades peligrosas”…?

No dejan de llegarnos noticias de aumento de temperaturas medias, máximas y mínimas por el cambio climático y en mis pesadillas imagino un futuro “cálido” con largas y soleadas aceras. Espero que sólo sea una pesadilla y que nuestro futuro sea más halagüeño.

Barriada del Rocío

Avenida Pío XII

Avenida Pío XII

Calle Palos

Plaza de La Soledad

Pablo Rada

Calle Julio Caro Baroja

Calle Isla Cristina

Calle Ginés Martín

Calle Duque de Ahumada

Alrededores Consultorio Virgen de la Cinta

Argantonio.

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Huelva Begins. Nativos, Fenicios, Tartessos y Griegos

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Domingo, 13 diciembre 2009

Al hilo de los diversos artículos en diarios locales que frecuentemente vienen publicándose, que incluso algún colaborador ha hecho llegar al blog (el último gracias a Fran Pazos), relacionados con los hallazgos arqueológicos que se vienen produciendo en la ciudad y siguiendo un poco en la línea de mi otro artículo sobre la ciudad de Tartessos en Huelva capital, me ha parecido interesante realizar una narración en la que contar cómo apareció nuestra ciudad y cómo llegó al momento en que entró en la historia, posiblemente la época en la que la actual Huelva obtuvo una mayor relevancia en el ámbito Mediterráneo, para llegar a ser tenida muy presente por los escritores clásicos.

Con todo ello, como ya dije en el anterior artículo, no pretendo entrar en si fue Tartessos una civilización propia o no, o si todos los fenicios eran realmente fenicios, sólo hacer un pequeño análisis de la historia más antigua de la ciudad, dar a conocer algunos detalles que muchos pueden que desconozcan e intentar animar a que se continúe investigando sobre esta historia.

Primero situémonos en el tiempo, y vamos a hacerlo en el III milenio a.C. En esta época Sumerios y Egipcios ya disfrutaban de civilizaciones organizadas, con escritura, leyes y ciudades. Sin embargo, en Europa Occidental aún no se atisbaba nada parecido, las personas que la habitaban seguían siendo nómadas, seminómadas o en algunos casos empezaban a crear asentamientos.

Pues uno de esos grupos de personas encontró, en lo que hoy es nuestra ciudad y sus proximidades, un lugar ideal para asentarse. La situación geográfica no era exactamente la actual ya que en aquellos tiempos se encontraba rodeada de agua casi en su totalidad, formando un istmo unido al resto de la península ibérica por una estrecha franja de tierra, correspondiendo esta zona con lo que ahora vendría a ser la carretera del cementerio hasta la Ribera. Por ahí llegaron y se encontraron unas condiciones excepcionales, un clima templado, amplias tierras para el cultivo y acceso a los innumerables recursos marinos, además de encontrarse protegidos de este mar por la altitud de los cabezos. Con estas circunstancias se inició el poblamiento de la zona que permanecerá hasta hoy.

En este punto, la Arqueología nos indica el afianzamiento de estos poblados, encontrándose en la zona del Seminario restos de esta época de enorme valor como ídolos cilíndricos o la localización de zonas de cultivo dedicadas a la vid, muy significativo ya que esto último sólo se había dado en Grecia (¿acaso se cultivaba la vid aquí antes de la llegada de los fenicios o griegos?). Con estos hallazgos puede decirse que se reescribe parte de la historia de Europa ya que demuestra que nuestra ciudad lleva habitada ininterrumpidamente mucho antes que ningún otro lugar de la zona occidental del continente.

No tardarían en comenzar a trabajar el gran recurso de la provincia, los minerales, que con el paso del tiempo serían decisivos en la evolución y crecimiento de la ciudad. Quizás estos primeros nativos de la zona, darían origen a lo que muchos consideran el Tartessos anterior a la época orientalizante.

El tiempo sigue pasando. Ya desde mitad del II milenio a.C., o incluso antes, en el Mediterráneo oriental venían apareciendo civilizaciones que se lanzaron a la exploración de dicho mar, entre ellos los fenicios, que se lanzaron a la búsqueda de nuevos mercados donde comerciar y la fundación de diversas colonias. A esto fue ayudando las mejoras tecnológicas navales, como la invención de la quilla, lo que permitía un mejor manejo de las embarcaciones, lo que propició ampliar el margen para explorar, llegando a cruzar el Estrecho de Gibraltar alcanzando una zona desconocida, donde dejaban la embarcación a 10 m. de la playa, y horas después se encontraba a 100 m. y que prácticamente era el fin del mundo, ya que más al Oeste no había nada.

Nuevamente vamos a situar en el tiempo un acontecimiento fundamental para la ciudad, que no es otro que la llegada de estos fenicios, más concretamente “tirios”. Para ello vamos a tomar como referencia la fundación de Cádiz, hasta ahora considerada la ciudad más antigua de Europa Occidental. A ésta, el historiador romano Marco Veleyo Patérculo la sitúa en el año 1104 a.C. (dice 80 años después de la Guerra de Troya), fecha poco probable examinando los hallazgos arqueológicos de la ciudad que no lo sitúan antes del siglo IX a.C., y recurriremos a Estrabón en su geografía de Iberia III, 5, sobre esta fundación, que entre otras cosas dice lo siguiente:

“…Tiempo después, los enviados avanzaron más allá del estrecho en torno a los 1500 estadios, hacia una isla consagrada a Heracles (¿los restos del templo romano de la isla Saltés?), situada junto a la ciudad de Onuba de Iberia, consideraron que las columnas (de Heracles) se hallaban allí e hicieron un sacrificio al dios; pero como de nuevo las víctimas no resultaron favorables, regresaron a casa…” y al siguiente intento fundaron Gades en su ubicación actual.

Como vemos, los fenicios antes de fundar Gades venían “dando vueltas” y comerciando por la zona, y este comercio hizo que mereciese la pena fundar una ciudad donde gestionarlo.

Su llegada a nuestra ciudad fue fundamental. Rápidamente se dieron cuenta de la riqueza mineral de la zona y no tardaron en contactar con indígenas, iniciando un comercio que se convirtió en muy productivo para ambas partes. Pronto comenzó a verse los beneficios para esos nativos que por comodidad comenzaré a llamar Tartessos.

A los sistemas de tratamiento de los minerales -que ya usaban-, se unieron otros que enseñaron los fenicios y que ya hacía un tiempo que se venían utilizando en el Mediterráneo oriental y que mejoraría sustancialmente la producción, como por ejemplo, la copelación para la extracción de la plata, llegando a producir grandes cantidades de este metal, que daría fama a la ciudad en todo el Mediterráneo, llegando a dar nombre a un teórico rey, Argantonio, cuyo prefijo hace referencia a la gran cantidad de este metal.

La cultura de los Tartessos pronto comenzó a impregnarse de la fenicia. Joyas, utensilios, religión…, todo comenzó a tener un aspecto de Mediterráneo oriental. Esta intensa relación de dos siglos daría paso, muy posiblemente, a un mestizaje de culturas y personas que a su vez daría paso al Tartessos más conocido, ese que durante siglos ha alimentado la imaginación de numerosos escritores.

Como resto de esa relación, podemos ver en la ciudad el muro fenicio del cabezo de San Pedro, que aunque en terrenos privados (en vías de expropiación según creo), suelen surgir ocasiones en la que poder visitarlo. Quizás gracias a esta circunstancia y a la preocupación del propietario del terreno, que hizo una pequeña construcción que lo protege, se encuentra en bastante buen estado. Este muro hasta ahora se consideraba que se trataba de un muro de contención, pero en los últimos tiempos cada vez son más las voces que lo ponen en duda, considerando que pudiera tratarse de un muro con carácter defensivo. Particularidades, como que carezca de zanja de cimentación, parecen avalar esta teoría. Pero volveremos a este cabezo más adelante.

Según el profesor Juan Pedro Garrido Roiz (cuyas ideas usaré en adelante), el producto del mestizaje tartesso-fenicio fue lo que más adelante se encontraron los primeros griegos que llegaron a la zona, que a la vista de la ya mencionada riqueza en metales eligieron el nombre para denominarla, Tartessos, que, sin profundizar mucho en su etimología, viene a significar “lugar de los metales”. Interesa identificar el origen de esos griegos, al igual que hicimos con los Tirios, ya que será de interés al final del artículo, y que no era otro que las ciudades griegas de Focea y Samos. Esta última ciudad fue también origen del que dicen que fue el primer griego que cruzó el estrecho, Kolaios de Samos que entabló amistad con el rey tartesio Argantonio, origen de las leyendas que le siguieron.

Este hecho ya fue el despegue definitivo. El inicio del comercio con el mundo griego hizo entrar definitivamente a nuestra ciudad en la historia, y digo nuestra ciudad porque considero que se trata de la renombrada ciudad de Tartessos, basándome en los hechos que ya menciono en el artículo al respecto que publiqué en este blog, además de la entidad, calidad y cantidad de restos arqueológicos hallados, y no igualados por ningún otro yacimiento de la época. Como dice el profesor Garrido “en la Joya se encontraron más bronces que en Cartago”, y él lo sabe mejor que nadie, ya que fue quien realizó la excavación. Además, hablar de la relación greco-tartesia, es hablar de metales, y los metales de Tartessos estaban en Huelva.

Pero el mundo griego en Huelva, cada vez da más sorpresas y lo que en principio parecía un asentamiento comercial, los hallazgos arqueológicos dejan ver la existencia de una colonia griega en nuestra ciudad, que pudiera tratarse de Olbia (nuevamente cito al profesor Garrido).

Para ello no hay más que fijarse en la cantidad de restos griegos que salen en los últimos hallazgos, vislumbrándose la situación de la misma en las calles Concepción, Puerto y Méndez Núñez, donde se han hallado gran cantidad de cerámicas, muchas de ellas de gran calidad, las últimas en Concepción, nº 3. Además, para reforzar la teoría de la ciudad griega, entre otros, se han hallado restos de culto a una diosa griega muy particular, Hestia, que suele identificarse con la Vesta romana, aunque a ésta se le había dado alguna atribución más. Para quienes no la conozcan, diré que se trata de una diosa de culto muy extendido en Grecia, que según la mitología es hermana de Zeus, Poseidón, Hades, Demeter y Hera, y formaba parte del panteón olímpico, hasta que -según algunos autores-, cedió el lugar a Dionisos. Pero esta diosa tenía una particularidad, era la única que no aparecía interviniendo en ningún mito griego y tiene su explicación. A muchos dioses se le rendían culto para viajar, comerciar, guerrear, explorar, etc., pero a Hestia sólo se le rendía culto en el hogar, única y exclusivamente (se le representaba con el fuego del hogar), lo que deja ver la existencia de que muchos griegos tenían su hogar en la calle Puerto, por ejemplo.

Todas estas circunstancias llevaron a la ciudad a su máximo esplendor, alcanzando una dimensión mayor que la Huelva de principios del siglo XX.

Estos foceos y samios, prácticamente monopolizan el comercio de Tartessos, hasta que éstos entre los años 540 y 535 a.C., sufrieron una estrepitosa derrota marítima en la batalla de Alalia contra cartagineses y etruscos, destruyendo gran parte de su flota, desapareciendo el comercio con los tartesios, y en definitiva, provocando la disipación de esta civilización como tal, ya que los cartagineses tenían orientado su comercio hacia otros lugares (esta es la hipótesis más probable de la desaparición del mundo tartesio). Esto daría paso los turdetanos, considerados herederos de los Tartessos, pero la huella permanecería, y signo de ello es lo que dice Estrabón sobre estos turdetanos: “…Los turdetanos están considerados como los más cultos de todos los iberos. Conocen la escritura y poseen, incluso, testimonios de su antiguo pasado: crónicas históricas, poemas y leyes en verso, que dicen ser de una antigüedad de seis mil años…” lo que deja ver lo evolucionada que estaba la civilización anterior a estos iberos.

Pero es interesante volver a hablar del Cabezo de San Pedro, como ya indiqué antes, ya que el Profesor Garrido Roiz defiende una interesante teoría, que no tiene nada de descabellada. Este cabezo reúne todas las condiciones para que en él se encontrase una acrópolis que dominase la ciudad tartesia. En su dominante posición albergaría los centros de poder y religiosos, que normalmente se van sustituyendo, con el paso del tiempo, con nuevas edificaciones con el mismo carácter, como por ejemplo el Castillo de los duques de Medina-Sidonia junto a la iglesia de San Pedro.

Pero como siempre, en estos casos sólo hay una forma de averiguarlo, y no es otra que excavando. Quizás sería una buena oportunidad, hacerlo cuando esos terrenos vuelvan a ser propiedad de la ciudad en lo que presumiblemente resultase un estudio muy fructífero, que quizás vuelva a rescribir la historia de la ciudad y de Europa Occidental. Mas como es habitual, dudo mucho que la administración local tenga interés en un estudio realmente serio del lugar, y mucho menos profundizando en los distintos estratos del subsuelo (que son muchos en Huelva) y quedándose, como siempre, en la primera piedra que se encuentren. Además, parecen más interesados, no sé con qué justificación, en la reconstrucción del castillo, cuando, quizás bajo tierra se encuentren restos suficientes para una posible utilización turística del lugar.

Esta idea podría trasladarse a otros lugares de la ciudad, como por ejemplo, la plaza situada en la unión de las calles Méndez Núñez y Puerto, considerada una reserva arqueológica, ya que nunca se ha construido nada en ese lugar, por lo que los restos, que a buen seguro se encuentran bajo ella, estarán intactos para su estudio, y deben ser numerosos e importantes a tenor del lugar en que se encuentra. Pero como siempre, parece destinado a ser una eterna reserva arqueológica, y encima le colocan unos jardines encima que hay que regar con la consiguiente filtración del agua, dañando posiblemente estos restos. En definitiva, sería de agradecer el profundizar más en los lugares donde se encuentran restos arqueológicos y dejar de poner excusas para no seguir excavando (esto también lo opina el profesor Garrido Roiz), que a buen seguro daría grandes sorpresas sobre la antigua ciudad de Tartessos y su repercusión. Recordar que, por ejemplo, del muro fenicio sólo hay descubierto unos 6 m. y en la necrópolis de la Joya aún hay tumbas por descubrir.

Neoptolemo.

Fuentes:

– Geografía de Iberia. Estrabón.

– Revista Historia de Nacional Geographic nº 50.

– Apuntes de las XII Jornadas de Arqueología y Territorio de Aljaraque.

www.huelvainformacion.es

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La ciudad de Tartessos en Huelva capital (2/2)

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Lunes, 23 marzo 2009

Emporio

Dejando a un lado la cuestión geográfica, otro texto destacable es de Pseudo Escimno donde indica: “Vecina a esta se encuentra la noble ciudad (…) de (…) Gadira, después de esta se halla (…) el riquísimo emporio llamado Tartessos, ciudad Ilustre”.

En esta cita es reseñable la descripción de la ciudad como emporio, entendiéndose como una ciudad meramente comercial, donde acudían distintas civilizaciones con esos objetivos. Y ¿cómo ajustar esta definición a esta teoría?

La arqueología ha dejado patente cómo en los territorios tartesios hay dos zonas diferenciadas, una la zona Huelva que aglutinaba el comercio de metales y productos de la siderurgia, y una segunda en la de Doñana más dedicada a la agricultura y ganadería.

Esta división es significativa ya que todos los textos que hablan de la mítica ciudad, hablan casi exclusivamente de su riqueza mineral, hecho muy relevante a mi entender.

Por otro lado, en el dragado que se hizo en la ría se hallaron numerosos objetos, como armas construidas en la zona, así como diversos objetos griegos y de otras civilizaciones (y más que queda en el fondo), lo que unido a otras circunstancias, demuestran, según numerosos autores, que en el lugar se encontraba un puerto comercial de gran importancia, muy posiblemente anterior a la fundación de Gadir.

Una vez en la ciudad de Huelva, se comprueba que está construida sobre la ciudad romana de Onuba, la cual, a su vez, se encuentra sobre la Huelva Tartesia, cuyos restos aparecen en una gran extensión. Al examinar la ciudad Tartesia, se comprueba que en ella hay tres zonas diferenciadas. Junto a la zona de los Tartessos, se encuentran otras dos a modo de barrios, uno meramente griego y otro fenicio, que convivieron con la citada civilización, y que estuvieron dedicados a comerciar. De hecho, en las excavaciones para la construcción de un edificio en la ciudad de Huelva, sobre lo que sería la zona griega, aparecieron innumerables restos de objetos de esta cultura. Igualmente están los restos de un muro de contención fenicio, construido por éstos como objeto del comercio establecido.

Todo ello deja ver claramente que la ciudad tartesia de Huelva, era un gran centro de comercio, ajustándose al texto antes citado, ya que demuestra la convivencia y las relaciones comerciales entre estas civilizaciones más que la colonización o conquista por parte de las extranjeras, si bien, ejercieron notable influencia sobre ellos (periodo orientalizante). Unido a ello, hay restos de otras civilizaciones como, por ejemplo, los etruscos, que eran conocidos como piratas muy agresivos fuera de sus posesiones, pero que al parecer también comerciaban en el lugar.

Una tumba real

Otra cuestión a tratar sería los extraordinarios hallazgos del Cabezo de la Joya, en plena ciudad de Huelva, donde se encontró una necrópolis en la que una de las tumbas tenía características distintas a lo hasta el momento encontrado.

En ella aparecieron gran cantidad de objetos de valor, nada habituales en las otras tumbas de esta civilización, destacando entre ellas un carro, posiblemente de guerra, que debió pertenecer al difunto, lo que da al hallazgo el carácter “único” y de posible tumba real, al no haber otra similar.

Carro hallado en la Joya

Carro hallado en la Joya

Si bien el carro es el hallazgo más significativo, no son menos las estelas funerarias que al parecer representan enterramientos reales. En ellas aparecen grabados de escenas con personajes en distintas situaciones y además, un carro de características casi idénticas al encontrado en la Joya, como se puede observar en las imágenes de a continuación.

estela-funeraria-tartessos

Estela funeraria de enterramientos reales

Esto posiblemente podría quedar bastante esclarecido si los textos grabados encontrados en la tumba algún día pudiesen descifrarse, y como aparece en uno de los rótulos del museo de Huelva “¿y si pusiese Argantonio?”.

La ciudad más antigua de Europa occidental

Hasta hace poco se hablaba de Cádiz como la ciudad más antigua, por su fundación por parte de los fenicios, pero en los últimos años parece quedar bastante argumentado que este título corresponde a Huelva capital, merced a los hallazgos en la zona del Seminario, donde se han encontrado gran cantidad de ídolos religiosos, así como señales claras del establecimiento de poblaciones y zonas de cultivo, todo esto con una antigüedad de 4500 a 5000 años.

Junto a esto, se han descubierto tumbas tartéssicas, romanas y árabes. Todos estos descubrimientos dejan bastante claro que una vez se asentaron los primeros pobladores en la zona de Huelva, ya no volvería a quedar la zona deshabitada.

Esto corroboraría la circunstancia citada en el punto que trataba el hecho peninsular de la zona, ya que a la franja del Seminario se accedería directamente a través de la zona por la que quedaba unida al resto del territorio (indicado en el plano anterior).

Por todo ello, es lógico pensar que una civilización como los Tartessos, que parece confirmado que era autóctona, surgiese de poblaciones asentadas en la zona desde mucho tiempo antes, ya que no sería producto de la colonización de otras civilizaciones, como es caso de la fundación de Cádiz, sino que cuando estas civilizaciones llegaron, los autóctonos ya habitaban en el lugar.

Conclusiones

Todo lo expuesto, hay que unirlo al hecho de que todos los esfuerzos en localizar la mítica ciudad se han centrado casi exclusivamente en la franja de Doñana, como he comentado, entre otras cosas para intentar localizar el supuesto lago que rodeaba la ciudad, forzando el ajuste del resto de características de la zona, no hallando nada que pudiese hacer suponer que en ese lugar ha habido una ciudad de estas características.

Como mencioné con anterioridad, los textos clásicos que sirven para su localización siempre tienden a la exageración, sobre todo teniendo en cuenta que trataban de describir una ilustre ciudad de una rica civilización, adaptando, a mi entender, lo que sabían del tema a lo que conocían directamente, y sobredimensionándolo.

Cabe destacar, el hecho que tras la desaparición de Tartessos por la influencia de Cartago, ya que  molestaba al comercio, ese “emporio” comercial se trasladaría a la zona de Gadir, lo que produjo una gran confusión entre los distintos autores, llegando a confundir Tartessos con esta ciudad.

Sin embargo, me parece evidente que punto por punto, la ciudad de Huelva reúne muchas más condiciones para ser Tartessos o la ciudad capital del reino. Resulta muy significativo el hecho que bajo Huelva y Onuba se encuentran los restos de la ciudad tartesia en prácticamente toda su extensión, quedando bien delimitada por las necrópolis halladas en los alrededores, no encontrándose restos de otra ciudad de estas dimensiones en otro lugar, y mucho menos con las condiciones geográficas necesarias.

Por último, me hago la siguiente pregunta ¿por qué nunca se ha encontrado la ciudad de Tartessos? Me inclino a pensar que es difícil de encontrar porque se halla bajo otras dos ciudades, Onuba y la actual Huelva, sin olvidar a la Welba árabe, lo que dificulta con mucho su investigación.

Por tanto, yo seguiré creyendo que bajo mis pies está la ciudad de Tartessos, al menos hasta que alguien, saque una teoría que me parezca más convincente, o se encuentre Tartessos en otro lugar, cosa que particularmente creo imposible.

Neoptolemo.

Fuentes:

AVIENO: Ora Marítima.
ESTRABÓN: Geografía III.
HERODOTO: Historia Libro I.
Carta de Eustatio a Dionisio, 337.
ESCIMNO, 164.
DEAMOS, MARÍA BELÉN: Revista Historia de National Geographic.
FERNÁNDEZ JURADO, JESÚS: Tartessos en el Tiempo.
Diario Odiel Información, 15 de Septiembre de 2006.
www.tartessos.info
www.wikipedia.org

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La ciudad de Tartessos en Huelva capital (1/2)

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Sábado, 21 marzo 2009

Volvemos a uno de nuestros temas favoritos, la Historia de Huelva, y queremos hacerlo con un artículo dedicado a los Tartessos de uno de nuestros nuevos colaboradores, Neoptolemo, en el que pone sobre la mesa una teoría resultado de sus propias indagaciones. Debido a su longitud lo dividimos en dos partes, esperamos que os guste:

Una vez que parece probada la existencia de Tartessos como civilización-reino (hecho que hasta no hace mucho tiempo se ponía en duda por algunos expertos, que la entendían como parte o colonización de otras civilizaciones como la fenicia), queda como gran incógnita saber cuál era la situación geográfica de la ciudad de Tartessos, o al menos la que sería la ciudad-capital del reino, o como algunos piensan, una especie de ciudad-estado al estilo de las polis griegas (cosa que parece lógica pensar que debió existir). O sino como capital de un reino, al menos como ciudad importante con la que comerciaban, con la suficiente riqueza mineral como para recordarla en sus textos y magnificarla.

Hasta la fecha no se ha hallado nada que pudiese parecerse a una ciudad de estas características. Para ello, sólo ha servido de guía las referencias en textos de autores clásicos (como en la Iliada de Homero con Troya), lo que ha inclinado a pensar a los más interesados en el tema, que su posible ubicación podría ser en la zona de Doñana y alrededores, ignorando prácticamente cualquier otra posibilidad.

Una vez leídos estos textos y temas relacionados, me gustaría exponer la teoría de que esa ciudad se encuentra bajo lo que hoy es Huelva capital, ya que a mi entender, reúne más características de las citadas en esos textos que la zona antes mencionada de Doñana. Para justificarlo, paso a analizar estos puntos que ayudarían a situar la legendaria ciudad:

Los ríos

Hasta ahora se ha pensado en la posibilidad de situar Tartessos-ciudad en Huelva, exclusivamente, por las claras referencias a la carga de minerales que arrastraba el río que rodeaba la ciudad. Como ejemplo, un texto de Escimno dice: “La nombrada Tartessos, ciudad ilustre, que trae el estaño arrastrado de la celtica, así como oro y cobre en mayor abundancia”.

Esta cita da, sin lugar a dudas, una relación directa de este río con el Tinto. Conocida es la enorme cantidad de mineral que transportaba y transporta y sobre todo, como señala el texto, el cobre, producto fundamental junto con el estaño en la época para la elaboración del bronce, y que eran minerales muy escasos en la Europa de aquellos años.

El río Tinto fue muy importante para los Tartessios, ya que parece demostrado que la riqueza de esta civilización (que debía ser mucha según relata Heródoto), se debía fundamentalmente a los minerales y la siderurgia desarrollada en el lugar, y es difícil encontrar otro río que transporte las grandes cantidades de minerales que arrastra el Tinto.

Además, es interesante recordar que el otro río que rodea la ciudad, el Odiel, también tiene en su recorrido una zona minera, donde en la actualidad se encuentra el Andévalo, lugar en el que se sitúan las minas de Tharsis.

Un río de dos bocas

Esta referencia junto con la anterior, parece la más confirmada por los textos clásicos. Dice por ejemplo Eustatio: “Dicen que el río Betis es un río de Iberia que tiene dos desembocaduras en medio de las cuales, como una isla, está la referida Tartessos…”. Según Estrabón: “(…) Dicen que teniendo el río dos bocas existía antes en el espacio entre ambas una ciudad llamada Tartessos…”.

huelva-aerea

Fotografía aérea actual de Huelva

Esta característica es una referencia muy clara y de gran importancia para la localización de Tartessos en Huelva, ya que ningún otro lugar tiene esta circunstancia  tan evidente, puesto que el Tinto y el Odiel, de común acuerdo, van a desembocar en un mismo punto (la actual Punta del Sebo), formando una muy definida “V” (obsérvense las ilustraciones).

Poniéndonos en el lugar de esos primeros griegos o fenicios que vieron la ciudad, éstos llegaron en barco por el Atlántico y al acercarse a lo que ahora se conoce como la ría de Huelva, pudieron ver con total nitidez cómo estos dos ríos desembocaban juntos, como dos brazos y entre ambos se hallaba la ciudad.

Río con mareas

Otra referencia que se vuelve a dar en esta localización, son las citas en textos clásicos que dicen de los ríos de Tartessos que tienen “mareas”, ya que tanto por el Tinto como por el Odiel se producen mareas que hacen sus efectos hasta bastantes kilómetros río arriba, llegando en el caso del Tinto, a afectar hasta la altura de la actual localización de San Juan del Puerto, a unos 15 kilómetros de la desembocadura.

Una isla

Otra de las circunstancias geográficas con la que los clásicos describen la ciudad se da en citas como la de Avieno en la que dice “El río Tartessos, que fluye del río ligustino por abiertos campos, ciñe por todas partes a la Isla con su corriente”. Pero esta cita, además, identifica Tartessos con Gadir, cosa muy improbable, por lo que podríamos ayudarnos de la cita anterior de Eustatio en la que se refiere a Tartessos en medio de los brazos del río “como una isla”, lo cual no concreta la definición como isla, sino que la aproxima a la definición de isla sin llegar a serlo. Esto vuelve a acercarlo a la localización en Huelva, ya que como se observa en la foto anterior y he citado antes, tiene forma de “V” entre dos ríos.

Pero además, las zonas en las que actualmente se encuentran marismas (muchas de ellas secas) y que son atravesadas por vías de ferrocarril y carreteras, en la época tartéssica eran zonas inundadas, dejando la ciudad en una localización peninsular con forma de péndulo, rodeada toda ella de agua, excepto por una franja de pocos kilómetros que la unía al resto del territorio, y por donde accedieron los primeros pobladores de la zona.

Un lago o laguna

Algunos autores citan un lago, al parecer un gran lago, mayor que cualquiera de los que ahora se encuentran por la zona. Este hecho, sin embargo, no es una característica unánime en la descripción del lugar por los distintos autores (debería serlo si era tan grande). De todas formas, podría justificarse la existencia de éste en el territorio.

Esto podría deberse a que la geografía de entonces no es exactamente como la actual, como hice referencia antes, sino que es muy significativa la retirada progresiva de las aguas de la costa en toda la ría y la desembocadura de los ríos.

Un ejemplo que podría ilustrar este hecho, es el caso que el río Tinto a su paso por las distintas poblaciones actuales no encuentra ningún puerto hasta la desembocadura, pero hasta mediados del siglo XX, esto no era así, ya que en poblaciones próximas a Huelva, como San Juan del Puerto, Moguer y Palos de la Frontera, habían puertos en lugares donde hoy día es imposible por la ya mencionada y paulatina retirada de las aguas. Como referencia más clara de esto es el puerto de Palos de donde salieron las naves colombinas, hoy inexistente.

La misma particularidad se da en el otro río. El lugar donde actualmente se encuentran las marismas del Odiel que hoy son reservas y parajes naturales, eran antes lugares inundados y que a la llegada de los primeros griegos probablemente les hizo pensar que habían llegado a la mítica laguna Estigia, lo que indica la apariencia del lugar en esa época.

marismas-en-tartessos

No obstante, vuelvo a reiterar que me parece poco fiable la descripción del supuesto lago, ya que no es citado por todos los autores, o al menos no era de las dimensiones que indican.

El río más largo de Iberia

Este puede ser el punto de mayor conflicto para esta teoría que defiendo, así como su identificación con el río Betis, nombre que pusieron los romanos al actual Guadalquivir, y que los griegos habían llamado río Tartessos.

Esta situación podría ser debida, como ya he comentado, a que los autores clásicos que describen el lugar no conocieron la zona ni la ciudad, y en la mayoría de los casos ni siquiera existía. Esto unido a la tendencia que existía de magnificar los hechos y lugares, sobre todo si pretendían hacer referencia a un territorio “ilustre”. Por lo que es lógico pensar que asimilaban lo que habían leído y escuchado a lo que conocían directamente, haciendo, en la medida de lo posible, que fuese más relevante.

Obviamente si hablaban del río Betis como tal, es seña de que no conocieron la época del río Tartessos, pero al ser el más notorio de la zona, valdría mejor para la intención de engrandecer la situación.

Igualmente, el Betis como es sabido, tampoco es el río mas largo de Iberia ya que es el Tajo, y no reúne el resto de características geográficas que parecen mas claras en la descripción del lugar, salvo que también tiene mareas.

Continúa…

Neoptolemo

Fuentes:

AVIENO: Ora Marítima.
ESTRABÓN: Geografía III.
HERODOTO: Historia Libro I.
Carta de Eustatio a Dionisio, 337.
ESCIMNO, 164.
DEAMOS, MARÍA BELÉN: Revista Historia de National Geographic.
FERNÁNDEZ JURADO, JESÚS: Tartessos en el Tiempo.
Diario Odiel Información, 15 de Septiembre de 2006.
www.tartessos.info
www.wikipedia.org

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