La Huelva Cateta

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La Marisma de J.J. Conde

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Sábado, 8 septiembre 2012

Hace no mucho tiempo os presentábamos el libro de nuestro amigo y colaborador J.J. Conde, La Marisma, hoy queremos hablaros de nuevo de él tras haber disfrutado con el ejemplar con el que amablemente nos ha obsequiado. No se necesita ser hermeneuta para darse cuenta de que todo él está cargado de bella nostalgia.

J. J. Conde nació en Huelva. Comenzó su carrera literaria colaborando en prensa con tan sólo 17 años. Ha sido articulista de Odiel, Huelva Información, La Voz de Huelva, El Correo de Andalucía y las revistas especializadas Riñón y Carabela. En la actualidad escribe para El Periódico de Huelva, Calle Ficción, Letras, El Librepensador,… además de para este vuestro blog, La Huelva Cateta, habiéndonos deleitado con varios artículos de su autoría.

La Marisma consta de 49 artículos en los que describe sus numerosos encuentros a lo largo de su vida de forma sencilla, percibiéndose una gran humanidad. Escribe con una gran sensibilidad y ternura, éstos son algunos ejemplos: “Calañas es la casa de paredes encaladas, el pasillo de chinos blancos y el doblao de las encrucijadas. (…) Calañas es mi padre, sentado en le zaguán con su varita repelada y los pensamientos puestos quién sabe si en el Buenos Aires que Gardel cantaba.

O también esto otro: Mis queridos Reyes Magos: Aunque me digan que todo es enajenación de hombre ya envejentado, yo sigo esperando ilusiono en cada noche del cinco de enero de todos los años. Y espero porque sé que, como magos tenéis el don de transformar los sueños en hechos inmutables. (…) deseo una Huelva libre. Libre de ceremoniales caducos que no conducen sino a la parálisis de su desarrollo que debe ser imparable. Libre de falso onubensismo que portan algunos constantemente en los labios y que lo que oculta es inoperancia y desengaño”.   

Sr. Conde, la vida es así, el tiempo no corre sino que vuela, o como decía Nietzsche “El tiempo es un niño que mueve las piezas del juego. Usted narra: “La vida mía cuando era un niño. Mi vida de niño no sonriente. De los surcos creados tras cada sueño”.

En todo el escrito podemos leer muchos nombres de personas de Huelva: Paco Rivera, Fray Eloy, Fray Genaro de la Parroquia del Rocío, Juan Bautista Mojarro, María José,…y muchos otros que compartieron sus vidas con usted.

Asimismo, menciona a numerosos artistas como a Carlos Gardel, George Harrison, Ringo Starr, Martirio, Chano Domínguez, su grupo Los Keys, Los Canarios,…  Además, a poetas como Baudelaire, Edgar Allan Poe, Tagore, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández o Rubén Darío.

Nos parece que usted, como Tagore es grande en humildad, y como bien indica: “Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande”.

 

Gracias Sr. Conde por abrirnos su corazón.

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Entrevista a Eduardo Garrocho: El otro patrimonio cultural

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Sábado, 3 abril 2010

Eduardo Garrocho

A menudo hablamos de  edificios que formaban parte de nuestro pasado histórico y que, por dejadez o falta de iniciativa pública y privada, han acabado en el suelo, olvidados y derruidos, o en una semi-ruina manifiesta que da más asco que pena. Pero no dejan de ser piedras que se pierden y se van al olvido con la misma facilidad que se quitan las malas yerbas que nacen de forma espontánea en los jardines.

Peor es que nos olvidemos de las personas. A veces parece que hace falta que un onubense desaparezca o sea víctima de una desgracia para que se le reconozca y se le haga un homenaje.

Espero que no sea este el caso. Eduardo Garrocho es un flamenco de hoy y de ayer; por su trayectoria y por su presente. Una pulsión, un sentimiento, un poso de sabiduría que dice mucho y todavía tiene mucho que decir. Decir contando, decir cantando.

Qué ganas tengo de tener un monumento al fandango…Estamos en la cuna del fandango y algo más tendríamos que tener: no sé… por ejemplo, cabinas con el mapa de la provincia de Huelva, donde los turistas y los onubenses puedan escuchar el fandango propio de cada lugar, esta es su forma de empezar la entrevista para la que lo he citado.

Eduardo es natural de Palos de la Frontera, hijo de un guardia civil que se lo llevó a nacer a León, pero volvió de chiquetillo y no recuerda desde cuándo es aficionado al fandango.

Quizás comencé a escucharlo en la Romería de Palos… yo era un niño y la gente me animaba a cantar, tantas veces canté aquel fandango que dice “Que se llama Pepi Mora, Salvaor tiene una niña…, que me pusieron el Pepi Mora”. Luego dejé el cante, con la edad del pavo me dediqué al niñateo y se me olvidó el cante, salvo en las romerías. Yo cantaba sin saber hasta que a los veinte años entré en la Peña, cuando ya estaba casao y asentao, y empecé a conocer los distintos tipos de cantes, entré con el número de socio 53… y ahora tengo el número 8.

Y con aquella edad, más o menos, gana en Gibraleón un Premio Nacional de Fandango de Huelva. Luego graba algunos discos, “Saetas antiguas de Huelva y las actuales”, que sirvió de referencia para los aficionados porque estaba todo perdido, y “Besana”, donde se recogen 31 tipos de fandangos y 5 tipos de tonás. (…) De la Peña me echaron por criticón, bueno, y por preguntar que dónde estaban los dineros. Y con el tiempo me invitaron a volver. (…) Una vez escuché a alguien decir que hay quien sabe lo que canta y quien canta lo que sabe, por eso yo me preocupé por conocer qué era lo que estaba cantando.

Eduardo trabajó de visitador médico en Huelva y provincia (¡¡¡???): Cuando terminaba el trabajo me iba a la taberna del pueblo y empezaba a preguntar por aquí y por allá, qué era lo que se cantaba por allí. Hasta tal punto que ya todo el mundo sabía mi afición al cante, y había médicos que me buscaban a los cantaores antiguos del lugar y los llevaban pa que yo los conociera.

También ha formado parte de la coral Santa María de la Rábida. Donde empezó a interesarse por las Tonás de la provincia. Y así, unas veces solo, otras con la Peña y otras con la Coral, tuve la oportunidad de conocer Sudamérica, Europa y España entera. Y he actuado en el Lope de Vega de Sevilla, en el Palau de la Música de Barcelona -donde apenas si cantan los flamencos- y en el Margarita Xirgú de Buenos Aires, y en Puerto Rico, y en México, y en la República Dominicana…

Cuando se pusieron de moda las óperas flamencas hicimos unas seis… y actuábamos en los teatros. Entre otras, Horizontes -que cuenta la historia de un emigrante andaluz en Cataluña- y, la más sonada, …Y después América, con motivo de la celebración del Quinto Centenario.

Eduardo Garrocho cantando una saeta a la Virgen de la Esperanza en el Hotel Tartessos durante la Semana Santa de 2010

Saeta a la Virgen de la Esperanza. Semana Santa 2010. Vídeo: El Niño de la Ría.

Pero la Saeta…, la Saeta me gusta mucho. He hecho algo, para que este cante continúe y no se pierda. Y el Fandango… hay quien piensa que es un cante chico, pero está en Córdoba, en Sevilla, en Badajoz. Tiene musicalidad, letra, lo entiende tor mundo y es una bocaná de aire fresco se cante donde se cante.

Hace cinco años, gracias a un convenio entre la Peña y la Universidad de Huelva, empezaron a darse cursos de flamenco en la Universidad, en los que Eduardo es organizador y profesor.

El flamenco no se está perdiendo, quizás no hayamos entendido qué es exactamente la pureza del cante. Hay unos cánones establecidos, y hay que saber interpretarlos. No se trata de repetir, repetir, lo que ya se ha hecho. Hoy hay gente muy prepará, pero los medios de comunicación tienen mucha culpa que el flamenco no evolucione como antes.

Antes se cantaba de oído, y el flamenco podía crecer con lo que aportaba el cantaor que no recordaba. La tradición flamenca es recoger e interpretar. El flamenco no es para el pentagrama, está aquí, en la mente, y en la honradez del cantaor con el Cante. De intentar meter una letra en unos compases salía una aportación, lo que se llaman los fandangos naturales o personales.

Eduardo Garrocho cantando fandangos

En Huelva tenemos fandangos de los dos tipos, los personales y los locales, de un lugar concreto. (…) Me interesa que la gente reconozca que el flamenco ha mamao del folcklore. Las tonás de trillas, el romance, son flamencos. (…) El flamenco es por encima de todo andaluz: los gitanos ya llevaban 400 años en Andalucía cuando surgió el flamenco.

En los cursos de la Universidad, Eduardo se emplea como si acabara de empezar: El flamenco necesita que se explique, hay que hacerlo más entendible. Para disfrutarlo hay que conocerlo, pararse y escuchar.

El flamenco no se está perdiendo, pero es un bien cultural que nos pertenece y que también hay que proteger: La administración deja de la mano de Dios a las peñas flamencas para que sean los que velen por la pureza del cante… y las ayudas son pocas, muchas las pegas, y muchos más los papeles. ¿para cuándo el fin de la burocracia? Las entidades necesitan apoyo financiero y acompañamiento. Lo pido a voces porque se trata del acervo cultural de todo un pueblo, y somos nosotros los que tenemos que mirar por él.

Conchi.

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