La Huelva Cateta

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Sobre Huelva. Un proyecto de ensayo. Capítulo 2

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en jueves, 13 febrero 2014

Huelva es el olvido. Tiene que ser ese el motivo de la extraña maldición que perdura en esta tierra. Huelva siempre ha sido un rincón olvidado porque en ella habita el olvido. Lo sé.

No mucha gente recuerda hoy en día el origen del nombre del rio Guadalete y creo que es pertinente recordarlo pese a su aparente lejanía tanto en tiempo como en espacio, pues aunque desde la antigüedad clásica las localizaciones no nos llegaron exactas, creo que sí lo hicieron sus verdades intuitivas y ecos mitológicos.

Los fenicios y griegos asentados en Andalucía denominaron al Guadalete como el rio del olvido paradójicamente en memoria de una batalla entre ambos y a la vez para olvidar las ofensas que la causaron. Fue esa raíz Lete (el rio del olvido de la mitología griega o leteo en latín) la que los árabes reciclaron añadiéndole Guada- rio .

Puede que al igual que con localización exacta del mítico reino de Tartessos las fuentes no acertasen y dicho rio se encuentre también aquí, en estas tierras más allá de las columnas de Hércules. Porque pienso que el verdadero rio del olvido  tiene que estar en Huelva. Solo así se explica el olvido endémico que cubre la región desde tiempos inmemoriales acaso por una maldición de los antiguos dioses por extraer de la madre tierra tesoros que atrajeron a los distintos imperios desde que el hombre salió de las cuevas, como prueba el hecho de que Riotinto sea una de las explotaciones mineras más antiguas de la humanidad.

Eso explicaría el olvido y la enigmática (des)localización del reino de Tartessos mencionado incluso en la biblia. Maldición de la que ni siquiera el arqueólogo alemán Adolf Schulten pudo librarse y que se convirtió en una obsesión que se llevó a la tumba. Incluso con la mayor gesta ocurrida en nuestras tierras y de las pocas cosas que los onubenses reivindicamos con orgullo: el descubrimiento de América y la salida de las Carabelas de Palos de la Frontera no escapa al hecho de que solo sea recordado el Genovés Cristóbal Colon y pasaran al olvido de la historia los héroes onubenses Pinzones y la importantísima ayuda que recibió por parte del monasterio de la Rábida.

¿En que otro lugar si no es aquí se puede encontrar ánforas romanas semienterradas en pinares olvidados de la costa? El poder de evocación de esta tierra atrapara por siempre a los erráticos enamorados de los restos del naufragio de la historia. Únicamente hay que seguir las pistas que en esta casa de fantasmas nos dejaron sus anteriores ocupantes. Están ahí para el que quiera seguir el camino.

Solo en Huelva es posible recorrer sin guía ni control alguno las edades del hombre, sin que nada importe en el presente pues no hay futuro, solo olvido, lento y destructor, con la belleza de lo efímero.

Por eso recuerdo la fascinación infantil de ver la piedra de los sacrificios de los pueblos iberos que ocuparon la peña de Arias Montano y sus laberínticas grutas, recuerdo el hueco tallado en la pila tallada donde imaginaba debía situarse el corazón palpitante de la víctima.

¿Fantasía o verdad?

No lejos de aquellas cimas calizas unos aficionados al submarinismo encontraron en una gruta sumergida cientos de lámparas romanas (lucernas) durmiendo en el sedimento que  los milenios dejan al fondo de cristalinas aguas subterráneas. ¿Restos de mineros o un pozo de los deseos pagano?

Todo ello se perdió en Flandes.

Como bien saben los amantes de los minerales, en olvidados parajes del Andevalo se hallan minas en donde la tierra muestra sus cicatrices entre jara y silencio. Junto con elementos extraños y restos de la vida de mineros que dejaron sus herramientas y vidas casi como si fueran a volver de un momento a otro para continuar con su eterno picar.

Pueblos con arrogante carácter ingles que fueron abandonados en la desolación, restos de la casa del gobernador y su chimenea de lord, sus jardines, sus raros árboles de otros climas asilvestrados…todo semiderruido y alrededor : las casas de sus esclavos nativos.

Aldeas fantasmas que siguen ahí para el que quiera ver los restos del Titanic desde tierra, junto con perlas que la tierra aun guarda para coleccionistas intrépidos.

¿Encontrar tumbas hechas con laja cerca de riberas de ensueño? Busca los legendarios gurumelos en ciertos lugares y hallaras maravillas dolménicas despreciadas.

Escala montañas de Cuarcitas del paleolítico y descubrirás restos metálicos de las primeras fundiciones de razas que ya no existen.

Y ballenas enterradas en el Conquero… y casas árabes con mármol en islas marismeñas…Y fósiles tirados entre olivos…

Pero nada de esto importa al onubense de a pie. Y al no dársele valor al pasado y su  legado lo mejor que puede ocurrir es que continúe oculto, enterrado, abandonado, en la niebla protectora de la ignorancia y el disfrute de los iniciados.

El olvido fluye por las marismas de Onuba Aestuaria, fluye en el eterno ir y venir de mareas lunáticas que van borrando la memoria y el paso del tiempo con el limo y los ocasos rojizos, venas por las que sangra la tierra y por las que subieron y bajaron todos los imperios mediterráneos y nórdicos que llegaron para comerciar, para saquear, para conquistar, para vivir y morir cerca del corazón palpitante de la tierra sin que de ellos quedara aquí nada más que  mucho olvido y algunos restos sepultados por la marea de la historia. Fenicios, Griegos, Romanos, árabes, Vikingos, Castellanos, ingleses… todos bebieron del agua de leteo y navegaron sus marismas en algún fugaz momento.

A.S.Torres.

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Manita de pintura para las Carabelas

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en viernes, 12 abril 2013

Siempre me ha gustado el Muelle de las Carabelas. Me parece un lugar interesante y didáctico y sobre todo, una de las pocas apuestas turísticas-culturales que han tenido éxito en la tierra del culo del mundo. Por ello, cuando vienen familiares o amigos de fuera de Huelva intento llevarlos allí o al menos les recomiendo su visita y no debo ser el único, puesto que muchas veces los medios locales anuncian a bombo y platillo que es uno de los lugares más visitados de Andalucía y la verdad que no es para menos. Poder contemplar réplicas a ese tamaño de las naves descubridoras en el entorno del monasterio de La Rábida y sobre las aguas que las vieron partir es todo un placer.

Hacía bastante tiempo que no iba y hace poco decidí pasarme a ver si había algunas novedades desde la última vez que me pasé a verlas. Y si que las hay…

Desperfectos

Desperfectos en la madera

El aspecto y conservación externa de las 3 naves en general dejan bastante que desear. Piezas metálicas oxidadas, piezas faltantes y lo peor de todo es el aspecto de cubiertas, pasamanos y cascos. Pinturas descascarilladas, piezas de madera “comidas” y en general un deterioro que puede ir a más si no se trata.

Pasamanos de la borda de la Santa María

Pasamanos de la borda de la Santa María

Barandilla del alcázar de la Santa María

Barandilla del alcázar de la Santa María

Es cierto que el entorno salino, húmedo y …. bueno, lo que haya que se respira por aquí, no es el idóneo para conservar estructuras de madera, pero tampoco creo que el coste de reparación sea tan alto. Quizás si se hubiera cuidado un poco más a menudo (barnizando y repintando los cascos) se podría haber evitado el estado actual.

Aspecto general de la carabela Pinta

Aspecto general de la carabela Pinta

Desconozco los cuidados y el presupuesto que la Diputación dedica al muelle, pero creo que deberían de dejar de prometer humo en otros sentidos y dedicar un poco de mas esfuerzo a cuidar lo que ya tenemos.

Falta de pintura

Falta de pintura

Espero que las autoridades tomen nota y dediquen una pequeña partida a la reparación de los barcos. Intentemos cuidar un poco más los reclamos turísticos de esta pobre y maltratada provincia y sobre todo si es es uno de sus “productos estrella”. Esto en otros sitios perdonadme, pero no pasa.

Yo por mi parte estoy dispuesto a regalar una latita de pintura. He dicho pintura, dinero no porque no sé a dónde va…

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En un rincón del alma: Colombinas

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en domingo, 29 julio 2012

Tres carabelas de plata que desde Palos se adentraron en los océanos del mundo para arribar a un continente desconocido y americano. Americanista Huelva por los siglos de los siglos y Colón en la Punta del Sebo vigilante del quehacer heroico de nuestros marineros gigantes. Los eucaliptos en los márgenes del sueño chico en donde una “BH” negra rueda y canturrea “Mi Buenos Aires querido”. Club de los esfuerzos náutico-pesqueros y Real, semana a semana internacional colombina. Barquitas multicolores en el atardecer cuadriculado que dibuja el Muelle del Tinto. Frente por frente el recinto y en el recinto fluyendo la hermandad bajo la lona coloreada. Turrón, helados, algodón dulce, globos, manzana de caramelo, fritos y mariscos, coco troceado, pesca de los patitos, cuerdas con regalo seguro, tiro a la canasta, escopetas de tapones de corcho, tiro a la portería del portero que nunca se está quieto, cacharritos, tómbolas, chocolate con churros… El fandango de Paco arañando los adoquines de “la Pescadería” y avivando las almas que peregrinan entre farolillos. Se eleva el fandango y forma cuna que mece la gloria. “Música junto a la Ría”, en la Caseta Popular, en la Caseta Municipal, en la Caseta de Mayores. Solistas, orquestas, grupos y coros embelleciendo suelo y cielo de la efímera urbe con sus múltiples notas danzarinas. Y la brisa marinera que todo lo cubre.

Tres carabelas plateadas en Palos de la Frontera, el marco, la vocación, ganas de la mar y por ello ¡tierra!, tierra americana. Americanista perpetua Huelva y Colón austero en la Punta del Sebo escudriñando allende las fronteras. Los eucaliptus en los márgenes del sueño diminuto en que un tren de asientos de madera rueda y canturrea disimuladamente “Caminito”. Real Club de los marítimos esfuerzos, semana internacional colombina. Estigma de la “Gilda” y de barco pesquero pintado de tiempo. Enfrente el recinto y en el recinto abrazamiento bajo coloridos toldos. Patatas fritas, manojos de regaliz, la débil pinza a un euro, tiro con pistola de agua, puñetazos del chuleta a balón picudo, carrera de camellos, flores, flores, flores chinas, pata negra de mamífero artiodáctilo y suido, cacharritos, tómbolas, chocolate con churros… El flamenco acariciando “el Matadero” y calando ánimos caminadores entre farolillos. Volando va el flamenco, vuelo universal, seña de identidad y se cuela en la Caseta Popular, en la Caseta Municipal, en la Caseta de Mayores. “Música junto a la Ría” y solistas, orquestas, grupos y coros inundando suelo y cielo de la urbe perecedera con sus heterogéneas notas danzarinas. “Recre” colombino en el corazón. El firmamento resplandece en filigranas, palmeras de luces que se desgranan. Y la brisa marinera que todo lo envuelve.

J. J. Conde

(http://jjconde.blogspot.com.es)

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Los marinos de Huelva y el Descubrimiento

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en miércoles, 12 octubre 2011

De todos es conocida la historia de Cristóbal Colón y su llegada a estas tierras para preparar lo que acabaría siendo el Descubrimiento de América. Según cuenta la Historia (con mayúsculas) más o menos oficial, Colón llega junto con su hijo Diego al Monasterio de La Rábida hacia 1485, procedente de Portugal, donde no había tenido éxito planteando su expedición.  Pero ¿llegó Colón por casualidad a La Rábida? ¿venía buscando algo o a alguien en concreto? ¿sabían los marinos de las actuales costas de Huelva algo que Colón necesitaba conocer?

La villa de Palos había sufrido un importante crecimiento demográfico desde mediados del siglo XV gracias a la actividad comercial de sus marinos. Los palermos comerciaban con el Norte de Europa y el Mediterráneo, intercambiando bienes y pescado obtenidos en la zona de Guinea, y rivalizando con los portuguese del Algarve tanto en este comercio, como en el de esclavos. Los pilotos y marinos de estas costas eran expertos navegantes, no sólo de la costa atlántica europea, sino que se aventuraban en mares a priori menos conocidos.

…porque sólo los de Palos conocían de antiguo el mar de Guinea, como acostumbrados [estaban] desde el principio de la guerra a combatir con los portugueses y a quitarles los esclavos adquiridos a cambio de viles mercancías.

Alfonso de Palencia, Crónica de Enrique IV

Parece claro que, tanto la posición geográfica de Palos, como sus navegantes y los de los pueblos cercanos eran ideales para realizar una expedición como la que Colón planteaba. De hecho, el Padre Las Casas nos lo confirma cuando con referencia natural a Palos dice: «para donde pidió á sus altezas que le diesen recaudo para el viaje.» Los marineros que formaban las tripulaciones de las carabelas descubridoras no eran ni mucho menos malhechores sacados de las cárceles, sino hombres de mar de las poblaciones costeras y que habían sido reclutados por hombres de prestigio en toda la comarca como los Pinzón o los Niño.

Parece claro que Colón tenía interés en partir del puerto de Palos, pero ¿sólo vino Colón buscando marinos expertos? parece ser que no. Es posible que los pilotos de esta zona tuvieran unos conocimientos “no oficiales” que a Colón le podían interesar.  Es posible que algunos marinos del Condado de Niebla conocieran las costas americanas, aunque fuese sólo por casualidad, y sin entrar en teorías demasiado “polémicas”, como la defendida por Luisa Isabel Álvarez Duquesa de Medina Sidonia en la cuál esa “Guinea” sería en realidad las tierras de la desembocadura del Orinoco.

Esta teoría, lejos de ser nueva, aparece en algunos escritos del siglo XVI y XVII. Tomé Cano, que no era literato, sino hombre de mar, natural de las islas Canarias, dedicado á la construcción naval, escribió un Arte de fábrica de naos, publicado en el año 1611, y haciendo referencia al casual descubrimiento de las islas oceánicas antes que lo hiciera Colón, decía:

«Lo cual es así cosa certísima fuera de toda opinion y que así se platica y sabe hoy en la isla de la Madera y entre los viejos marineros de Portugal, el Algarve y lo que llaman el Condado [de Niebla]. E yo lo supe desta suerte de alguno dellos que conoció aquel tiempo y fijé de él, y lo decía por cosa muy llana, y muy pública.»

El pre-descubridor de América  más famoso por estas tierras es Alonso Sánchez, piloto de Huelva cuya nave fue desviada de su rumbo debido a una tormenta. El viento arrastró su carabela hasta una isla del Nuevo Mundo. A su vuelta, y estando moribundo, contó lo que le había ocurrido a Cristóbal Colón en la isla de Porto Santo, a donde había llegado junto con unos pocos supervivientes.

Estatua de Alonso Sánchez de Huelva

Estatua de Alonso Sánchez de Huelva

El padre Bartolomé de las Casas ya informa de una historia similar a la de Alonso Sánchez:

“Díjose que una carabela o navío que había salido de un puerto de España y que iba cargada de mercadería para Flandes o Inglaterra, o para los tractos, la cual, corriendo terrible tormenta, y arrebatada de la violencia e ímpetu de ella, vino diz que, a parar a estas islas y que aquesta fue la primera que las descubrió.”

Pero el primer cronista en indicar el nombre y la procedencia del marino que informó a Colón fue el Inca Garcilaso:

“Éste fue el primer principio y origendel descubrimiento del Nuevo Mundo, de la cual grandeza podía loarse la pequeña villa de Huelva, que tal hijo crió, de cuya relación, certificado Cristóval Colón, insistió tanto en su demanda, prometiendo cosas nuncavistas ni oídas, guardando como hombre prudente el secreto dellas, aunquedebaxo de confianca dió cuenta dellas a algunas personas de mucha autoridad acerca de los Reyes Católicos, que le ayudaron a salir con su empresa, que, si no fuera por esta noticia que Alonso Sánchez de Huelva le dió,no pudiera de sola su imaginación de cosmografía prometer tanto y tancertificado como prometió ni salir tan presto con la empresa del descubrimiento”

Pero no es el único caso. Existe también la figura de Pero Vázquez de la Frontera, marino residente en Palos y que había navegado en la expedición portuguesa que se había adentrado en el Atlántico en 1452 hasta alcanzar el mar de los Sargazos.  Colón al parecer se entrevistó con este viejo marino en Palos, según indican los testimonios de los pleitos Colombinos:

“Quel dicho Cristóbal Colón, antes que fuese a negociar con los Reyes Cathólicos sobrel dicho descubrimiento, vino a esta Villa de Palos…e posó en el monesterio de La Rábida, e de allí venía algunas vezes a esta Villa e hablava con un Pero Vasques de la Frontera, que era onbre muy sabio en el arte de la mar e avía ydo una ves a fazer el dicho descubrimiento con el ynfante de Portugal…”

Fernando Valiente

“Conosció (a Colón) y le vio harto pobre y nesçesitado…, y oyó dezir a un Pero Vasques de la Frontera, vezino de la villa de Palos, al tiempo quel dicho Colón vino a querer yr al dicho viaje, quel dicho Colón venía a tomar lengua y aviso del dicho Pero Vasques de la Frontera, como perona que avía sido criado del rey de Portugal y tenía noticia de la tierra de las dichas Yndias.”

Alonso Gallego

Algunos autores consideran estos testimonios como falsos o exagerados y que buscaban dañar la reputación de Colón. Pero los indicios no vienen únicamente de supuestos “enemigos” de Colón, sino que él mismo nos da un extraño dato en su diario de abordo:

“Sábado, 6 de octubre.
Navegó su camino al Oeste o Güeste, que es lo mismo. Anduvieron cuarenta leguas entre día y noche; contó a la gente treinta y tres leguas. Esta noche dijo Martín Alonso que sería bien navegar a la cuarta del Oeste, a la parte del Sudoeste; y al Almirante pareció que no decía esto Martín Alonso por la isla de Cipango, y el Almirante veía que si la erraban que no pudieran tan presto tomar tierra y que era mejor una vez ir a la tierra firme y después a las islas.

Este cambio de rumbo propuesto “misteriosamente” por Martín Alonso no fue tenido en cuenta por Colón hasta el día siguiente, cuando los indicios (el paso de unas aves en dirección suroeste) le obligaron a aceptar el consejo del marino de Palos.

“Domingo, 7 de octubre
Navegó a su camino al Oeste; anduvieron doce millas por hora dos horas, y después ocho millas por hora; y andaría hasta una hora de sol veintitrés leguas(…) porque pasaban gran multitud de aves de la parte del Norte al Sudoeste (por lo cual era de creer que se iban a dormir a tierra o huían quizá del invierno, que en las tierras de donde venían debía de querer venir, porque sabía el Almirante que las más de las islas que tienen los portugueses por las aves las descubrieron), por esto el Almirante acordó dejar el camino del Oeste y poner la proa hacia Oessudoeste, con determinación de andar dos días por aquella vía…”

5 días después desembarcaría en el Nuevo Mundo.

¿Casualidades? ¿elucubraciones? ¿teorías fantásticas? ¿o quizás existe un fondo basado en la realidad? quizás nunca lo sepamos.

http://www.reformation.org/spanish-garcilaso-de-la-vega.html

http://es.wikisource.org/wiki/Diario_de_a_bordo_del_primer_viaje_de_Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n:_texto_completo

Cesáreo Fernández-Duro, La tradición de Alonso Sánchez de Huelva, descubridor de tierras incógnitas

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