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Conclusiones de Tarteso, el Emporio del Metal

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Martes, 17 abril 2012

Como ya se anunció en este blog, entre el 14 y 17 de diciembre de 2011, se celebró en la Universidad de Huelva el I Congreso Internacional Tarteso; El emporio del metal, algo tan esperado como necesario para reunir todos los conocimientos sobre esta civilización, y aunque ha pasado un poco de tiempo voy a intentar resumir lo mucho que allí se trató y las informaciones y opiniones más interesantes, prestando más atención a las más nuevas o menos conocidas.

Este congreso, que surgió de la iniciativa del ex ministro Manuel Pimentel, el cual se lo propuso a la Universidad de Huelva, como lugar más indicado a tenor de la importancia de nuestra ciudad en todo lo relacionado con este asunto, no trataba de situar a la legendaria ciudad de Tarteso, tampoco de seguir tradiciones populares al respecto, trató de sacar del abandono en el que siempre se ha encontrado lo relacionado con esta civilización en nuestro país y que no se hubiese producido en ningún otro país europeo, con la intención de que todos los participantes en el congreso firmasen un manifiesto donde recoger los puntos incuestionables y en los que todos estuviesen de acuerdo.

Este manifiesto puede verse en el siguiente enlace:

http://terraeantiqvae.com/group/hispaniaprerromana/forum/topics/tarteso-existio-manifiesto-por-tarteso?xg_source=activity

Inauguración oficial del congreso

No obstante, el principal foco de fricción entre los participantes, que llegó a provocar aireadas e interesantes discusiones, se produjo al tratar el tema de si se puede considerar Tartesos lo anterior a la llegada de los fenicios. Para ello, los autodenominados hipercríticos se basaban en dos circunstancias para negarlo, el hecho de la ausencia de referencias étnicas en los textos de los autores clásicos que hablan de Tartesos y en que antes de la llegada fenicia, el rastro arqueológico es intermitente, dejando periodos de tiempo sin cubrir.

Este grupo era el más reducido, de hecho sólo dos de los participantes reconocieron formar parte de él, aunque con perspectiva positiva según dijeron, y esas dos circunstancias citadas se rebatieron de forma bastante adecuada con argumentos como la poca fiabilidad de los textos clásicos, de los que habría que distinguir entre los romanos y griegos, siendo estos últimos más antiguos (600-500 a.C.) y útiles, si bien más escasos, ya que los primeros se producen en un contexto helenístico, que ejerce demasiada influencia en su narración y suelen hacer referencia al mundo turdetano, además de estar más alejados en el tiempo. También, se incluyó la posibilidad de que los autores griegos integrasen Tartesos dentro de una etnos ibérica, a la que sí citan. Igualmente, cabe destacar que, por ejemplo, Heródoto habla de Tartesos y no de fenicios, pese a que conocía a estos últimos perfectamente.

De ellos y de todas las fuentes que citan esta cultura, trató la primera conferencia, comenzando por el mito griego de Gerión, hasta el leve intento de usar esta cultura para dignificar y dotar los origines nacionales de España y Andalucía más tarde, de cierta dignidad histórica, en un intento de separarlo del rastro islámico, circunstancias éstas que no llegaron a cuajar mucho, produciendo el abandono antes citado.

En cuanto a los restos arqueológicos, se dejó patente que no había tantos espacios temporales en su rastro además de las conocidas dificultades que tiene el estudio de esta época, como por ejemplo en Huelva que estaría situada sobre cualquier evidencia de este tipo y que cada cierto tiempo sorprende con una nueva aparición. Además, resulta evidente pensar, que cuando llegaron esos primeros fenicios, lo hicieron para comerciar con alguien y con conocimiento de los materiales existentes. Igualmente, se ha constatado, que antes de la llegada fenicia se produjo un incremento de la población y de las relaciones comerciales con el exterior en la zona, junto con otras circunstancias que veremos más adelante. Pese a esas dificultades para su estudio, es la civilización  protohistorica de la que se tiene más información.

Lo que sí quedó meridianamente claro es la necesidad de dedicar mucha más atención a la arqueología que a la literatura para su estudio, ajustando las teorías a los hallazgos y no al revés, quedando reducido en un dicho que, al parecer, suele repetirse en este ambiente: “MENOS AVIENO Y MÁS PICAR EL TERRENO”, cosa difícil de llevar a cabo ante las dificultades y poco interés de la Administración.

El siguiente apartado que más complicaciones da para su estudio, es el separar lo tartesio de lo fenicio, que si bien, quedó descartada la equiparación de ambas culturas, es bien conocida su hibridación, yuxtaposición o como queramos llamarlo, por lo que habría que empezar por aceptar esa situación, así como que la ambigüedad forma parte de ella, ya que esto también sucedió en otros lugares, como Grecia durante su llamado periodo oscuro, donde también existió interacción fenicia y nadie pone en duda la cultura posterior, sin duda ayudado por una narrativa propia, que en el caso tartesio no existió. En definitiva, aceptar que esa mezcla forma parte de la creación cultural.

Para ello, se intenta situar los primeros contactos, que como con todo lo relacionado con Tartesos, la arqueología va dando nuevas fechas continuamente, y éstos resultan que tuvieron lugar antes de la fundación de Gadir, y aquí vuelve a aparecer Huelva, donde se han encontrado los restos fenicios más antiguos de Europa occidental (hallazgos de la Plaza de las Monjas) y que alguno se atrevió a identificar esta ciudad con la Tharsis bíblica. Aún así, esos primeros contactos no deberían ser anteriores al 800 a.C. al ser ésta la fecha de la fundación de Cartago, que implicaría la expansión del comercio fenicio hacia el occidente.

Pero importante era tratar de situar territorialmente a Tartesos y fue el primer tema tratado en profundidad. Para ello, quedó claro que había que hacer dos distinciones territoriales. De la primera la formaría el área nuclear de esta civilización, que quedaría encuadrada en las provincias de Huelva, Sevilla y parte Córdoba y Cádiz.

Más problemático es situar la otra zona, que formaría un área periférica con influencia tartesia. Estas dificultades estarían ocasionadas en primer lugar al delimitarla a través del rastro arqueológico, ya que  da dos resultados diferentes según se use para ello la localización de estelas o de cerámicas de retícula bruñida. Además, en esta zona, cada vez se hace más difícil diferenciar lo tartesio de lo fenicio, constatándose, que en muchos casos, el proceso colonizador no se dio de sur a norte, que lo dotaría de un carácter tartesio, sino que se produjo desde Portugal al interior, que lo convierte en más fenicio, a tenor de ciertos análisis de Carbono 14. Aún así, este área de influencia tartesia llegaría hasta el Tajo y hasta Murcia y se produjo en los últimos siglos, posiblemente en busca de otros recursos mineros como el estaño.

Así mismo, la tartéside, parece que estaría dividida en varias ciudades independientes, cada una con su rey-jefe (tipo ciudad-estado), donde Argantonio, en su momento, pudo ser el más poderoso. De ellas formaría parte Huelva, que habría sido un importante centro indígena y el único realmente rico en metales.

En todo este contexto, Huelva, donde ya existía comercio anterior, se convertiría en el centro de distribución en el Mediterráneo de los productos locales, viéndose éste favorecido por las formas fenicias. Con esto se situaría Tartesos como parte del mundo panmediterraneo, identificado por autores clásicos como una charca donde beben ranas a su alrededor.

Otros detalles importantes que se trataron fueron la existencia de productos y tecnologías anteriores a los fenicios, lo que llevaría a apoyar aún más la idea de un Tartesos prefenicio. Como ejemplo se nombró el hecho de que pruebas de ADN (firmadas por más de 30 especialistas a nivel mundial) sitúan la aparición de la vid y el olivo en dos focos distintos, uno de ellos Anatolia y, sí, como seguramente pensaréis, el otro es el suroeste peninsular, con lo que resulta que ya se cultivaban en esta zona antes de los primeros contactos con el mundo del Mediterráneo Oriental.

Una de las mesas temáticas

Igualmente ocurre con la tecnología para la extracción de la plata, ya que se han encontrado escorias con restos de cobre y plomo, lo que descarta la acción fenicia, ya que la copelación, usada por éstos, sólo dejaría restos de plomo. Esta circunstancia es producto de la extracción de plata del cobre, que sólo se dio en España. Igualmente, relacionado con esto, también se han encontrado técnicas mineras distintas a las fenicias, como la aparición de hornos de vasijas, anteriores a los hornos de sangrado fenicios.

También, se trató la religión, de la que hay pocas referencias anteriores a la llegada fenicia, lo que pudo deberse a la integración de ésta en la sociedad, sin el uso de templos. No obstante, pueden encontrarse referencias a ella en las estelas funerarias que hacen referencia a algún mito con los grabados de dioses, guerreros o reyes divinizados. Igualmente existe una sincronía  del mundo precolonial con ritos mediterráneos. Así mismo, el hundimiento de armas en el agua no es de costumbre fenicia, como las armas halladas en el Odiel, y se hizo en este río y no en el Tinto por el “carácter” demoníaco de sus rojas aguas. A todo esto habría que unir una posible divinización del monarca.

Todo sería así hasta la llegada de los templos fenicios, lo que no excluye de la continuidad de los ritos indígenas y que llevaría a un uso conjunto de estos lugares, los cuales, se ha visto últimamente, que muy posiblemente además de uso religioso, tendría otros muy distintos como por ejemplo el de mercado. A todo ello, también habría que unir una interacción con la religión que traerían los griegos y que llevaría a la construcción de sus propios templos, como a los que correspondería los restos hallados en la calle Méndez Núñez.

No se descubrió nada nuevo sobre las causas de la desaparición de Tartesos. Se dieron posibles causas, como por problemas fenicios, con cambio de rey incluido, que podría haber influido en su comercio, la aparición de minas de plata en Grecia y alguna otra. Además, se intentó descartar la acción de Cartago, ya que fue muy posteriormente cuando éstos delimitaron sus áreas de comercio e influencia.

Con todo, la cultura tartesia se situaría temporalmente, entre finales del II milenio y 550 a.C., si bien, algún participante alargaría este periodo hasta el S. III a.C. que es cuando se empieza a hacer referencia a los turdetanos.

Y hasta aquí este pequeño resumen de lo que allí se habló durante unas 25 horas. La mayoría de las afirmaciones fueron dichas por los participantes, que en el artículo he preferido no mencionar, ya que al ser tantos lo haría demasiado embrollado, no obstante, quien esté interesado sólo tiene que preguntarlo y miraré en los apuntes.

De todas esas horas de conferencias me quedo, a parte de la información, con el entusiasmo con que muchos de los participantes trataron el tema, lo que da pie a pensar que se seguirá haciendo con seriedad y rigor, pese a las dificultades.

Neoptolemo.-

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El Buscador de Agua. Las galerías subterráneas del Conquero

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Miércoles, 21 marzo 2012

José Manuel Gómez Baena es un onubense amigo de este blog, que ya jubilado desde 1996 de su profesión de empleado de banca, dedica su tiempo a escribir y también a divulgar. Sus preferencias literarias han ido encaminadas a los relatos cortos, donde ha cosechado éxitos en diversos certámenes. Ahora nos sorprende con una novela, mezcla de historia y ficción, en la que nos cuenta la historia de lo que pudo ser la construcción de las galerías subterráneas de los cabezos de Huelva, situándolo en la época tartéssica, mucho antes de la estimación “oficial” de su construcción.

Cuando los árabes llegaron a la vieja Onuba, la gran obra hidráulica que son las galerías subterráneas del Conquero, ya estaban hechas, pues contienen vestigios romanos; pero cuando llegaron los romanos… ¿estaban ya hechas? La posibilidad existe ya que sólo se han estudiado arqueológicamente 125 metros de los 2000 de longitud, encontrándose no sólo material de construcción romano, sino también otros materiales de difícil investigación que podrían ser más remotos. Tal y como explica en el ejemplar con el que amablemente nos ha obsequiado: “(…) las galerías subterráneas que captan el agua del acuífero colgante de los Cabezos del Conquero. Envueltas en el desconocimiento, hay muchas teorías que quieren explicar su origen, (…) los arqueólogos encuentran indicios romanos, árabes, medievales, modernos, pues cada civilización en su época trató de aportar algo para conservarlas y poder aprovecharse de su agua; pero ¿qué pueblo poderoso e inteligente las construyó?”.

De ahí parte la historia que nos cuenta José Manuel Gómez Baena en su libro El Buscador de Agua. Las Galerías Subterráneas del Conquero. Se trata de una historia de ficción en la que Gómez Baena escribe sobre hechos reales, pero los traslada a una época imaginaria, si bien lo hace con la intención de mostrar su grandeza, y si es posible, sembrar la duda de su origen. El libro está lleno de descripciones, evitando en todo momento emplear palabras complejas, utiliza una prosa natural, sencilla, siendo de fácil lectura, incluso para personas no entendidas en la materia: “(…) Onoba es una población tranquila, donde aparte de una menor actividad en el comercio con los pueblos del mar interior por culpa de las exigencias impuestas por Cartago, todo sigue igual. (…) Pero esa población tranquila ha disminuido bastante en los últimos años, (…) Varios factores han jugado para que eso ocurra; pero quizás el más importante sea la falta de agua”.

Así que, un extranjero, el griego Kalimos que era natural de un pueblecito cercano a Atenas, sería quien construyera aquella maravillosa obra de ingeniería por la que “el Señor de Onoba se sentía gozoso por haber confiado, por instinto, en el buscador de agua. (…) Viéndolo delante de él en el gran sillón de plata maciza, Melario no se cansaba de elogiarlo. Mi querido Kalimos, mi agradecimiento y el del reino de Tartessos no tiene límites por haber enriquecido a la ciudad de Onoba con ese grandioso manantial de agua dulce”.

Nos gustaría recomendar este libro a todos aquellos que aman la historia de Huelva y que les gusta trasladarse con la imaginación a otra época. Los interesados podrán encontrarlo en las librerías de Huelva “Beta” y en “Siglo XXI”, aunque como nos cuenta José Manuel, su mayor objetivo es que el mayor número posible de onubenses sepa de la existencia de este acueducto subterráneo, y que aprendamos a defenderlo y a ponerlo en valor.

Gracias José Manuel, y mucha suerte.

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Manifiesto para la creación de un Museo Tartésico en el Banco de España

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Jueves, 9 febrero 2012

A.M.O. son las siglas de la La Asociación de Amigos del Museo Onubense, una asociación sin ánimo de lucro miembro de la Federación Española de Amigos de los Museos, y de la Agencia Andaluza del Voluntariado, que desde 2008 trata de canalizar los esfuerzos de un grupo de personas privadas en beneficio del Museo.

Recientemente han redactado un manifiesto y solicitan la adhesión del mayor número posible de onubenses para un gran objetivo, lograr convertir al edificio del Banco de España en un museo tartésico, algo especialmente importante en una ciudad como Huelva que tiene un importante déficit museístico.

Esto dice el Manifiesto al que os podréis adherir, como hemos hecho nosotros, en su página web:

Las instituciones culturales, centros docentes y asociaciones ciudadanas firmantes, en atención a un legado histórico que tenemos la obligación de conservar, difundir y transmitir a generaciones futuras, convienen en exponer a las autoridades competentes las siguientes consideraciones.

Las investigaciones arqueológicas en Huelva han aportado una abundante documentación material con hallazgos tan destacados como el depósito de bronces del estuario del Tinto-Odiel, los magníficos ajuares de la Necrópolis de La Joya, los registros de escritura y de cerámicas griegas y fenicias más antiguas del Mediterráneo Centro-Occidental y miles de cerámicas griegas con representación de los más destacados pintores de figuras negras de Grecia. Hacia la misma época, siglos X-VI a.C., han podido constatarse actividades tan significativas como una triple metalurgia de plata, hierro y cobre, talleres de marfil, sistemas planificados de cultivos de vid y una serie de relaciones comerciales de medio y largo alcance con Oriente Próximo, Chipre, Grecia, Cartago, Etruria, islas del Mediterráneo Central, Portugal y fachada atlántica africana.

La repercusión de estos importantes hallazgos, con implicaciones en temas tan discutidos y recurrentes como Tartesos y Tarsis de las fuentes escritas, se encuentra acreditada por numerosas referencias en las más prestigiosas revistas especializadas españolas y extranjeras.

Los problemas surgen a la hora de disponer de un marco expositivo adecuado que el Museo Provincial de la ciudad, falto de espacio y debiendo atender a un ámbito más amplio que el arqueológico, en absoluto satisface. Como consecuencia, un sinfín de piezas que merecen estar a la vista se almacena en sus depósitos. Por fortuna, recientemente ha quedado libre de uso un inmueble que responde perfectamente a la necesidad expuesta mediante su conversión en un Museo Tartésico. El antiguo Banco de España en la Plaza de Las Monjas es un edificio neoclásico ideal para exhibir dignamente la documentación material referida. Los ejemplos de conversión en museos arqueológicos de edificios similares son incontables y gozan de una enorme tradición y prestigio. En el presente caso, a la conformidad de diseño arquitectónico se une la circunstancia no menos favorable de su ubicación en el centro de la ciudad. Esta localización facilita las visitas y, al coincidir con la antigua ciudad protohistórica, permite su integración junto a hitos como el muro fenicio de San Pedro o, en un futuro, a espacios arqueológicos colindantes que todavía pueden recuperarse, como la denominada “Plaza Arqueológica” o la citada Plaza de Las Monjas.

Desde otra perspectiva, es evidente la destacada proyección cultural, educativa, social y turística que la propuesta conlleva, por lo que sería muy lamentable perder esta oportunidad irrepetible destinando el edificio a otros usos.

¡Unete a la campaña de adhesión!

No olvidéis pasaros por el blog de la A.M.O. tanto parar adheriros al manifiesto, como para uniros a la asociación que tiene importantes ventajas como la asistencia a conferencias,la participación en viajes y visitas culturales y la entrada gratuita a 28 museos y entidades culturales de toda España, su dirección es:

http://amohuelva.blogspot.com

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De la Atlántida a Tartessos

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Martes, 10 mayo 2011

Finding Atlantis o lo que es lo mismo: Buscando la Atlántida, es el título de uno de los últimos documentales del National Geographic. Dicho documental sitúa en Doñana esta isla legendaria desaparecida en el mar, mencionada y descrita por primera vez en los diálogos Timeo y el Critias, textos del filósofo griego Platón.

Toda esta historia (la reciente, puesto que esta hipótesis se ha barajado varias veces en distintas épocas) comienza en el año 2.003, cuando unas imágenes por satélite detectan en las marismas del Parque Nacional de Doñana unos anillos concéntricos en el terreno. Es entonces cuando el físico alemán Rainer W. Kühne se preocupa de estudiar estos hallazgos y cae en la cuenta de que estos círculos concéntricos fueron descritos por Platón en el Timeo y Critias en relación al aspecto de la Atlántida.

En aquel momento, cuando Kühne dio a conocer su hallazgo, la prensa trata con sorna la noticia y vilipendia la investigación del físico, por lo que el físico decide publicar los fundamentos y pruebas de su teoría en una revista científica: Antiquity, lo que dio lugar a que se tratara el tema con respeto, ya que iba avalado por una publicación de gran calidad donde no cabían disparates y errores como los que pretendían colocar sobre el estudio del físico alemán.

Y aquí entran en juego nuestras instituciones. A raíz de la investigación de Rainer W. Kühne el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) comienza un estudio en el año 2.004, que se intensifica notablemente durante el año 2.007, en el que tratan de buscar indicios y pruebas acerca de los que parecían ser los últimos vestigios de una ciudad engullida por un tsunami en las marismas de Doñana.

Pero el verdadero “salto a la fama” de esta historia se produce cuando el arqueólogo Richard Freund, de la Universidad de Hartford e investigador de National Geographic, acude a España interesado por las investigaciones de Kühne y del CSIC, respectivamente. Entonces Freund construye con los indicios una hipótesis que es presentada a National Geographic y deciden hacer un documental, que ya ha sido estrenado en Estados Unidos pero que llegará a España este verano.

Os dejo el documental: (Los videos del Youtube se pueden traducir de una forma muy fácil. Una vez que le dais al play localizáis en la esquina inferior de la derecha un símbolo con “CC”. Pincháis y le dáis a transcribir audio, os sale un recuadro y clicáis en aceptar. Volvéis a darle al símbolo de “CC” esta vez pincháis en traducir subtítulos buscais spanish:español y clicáis en aceptar, la traducción no es perfecta pero menos es nada):

Está claro que los del National Geographic con una serie de indicios que aún hay que demostrar se han apresurado a sacar unas conclusiones. El primer Tsunami en la península está datado en el 200 A.C. aprox. Y aunque se sabe que quizás hubo anteriores, de momento no está demostrado. Siguen las investigaciones pero de momento no hay ningún fenómeno de estas características datado en el 9000 A.C. aprox. que es cuando desaparece, de haber existido, esta legendaria civilización.

Por lo tanto, quizás por fin hayan dado con la ubicación de Tartessos y siguen empeñados con el mito de la Atlántida.

Tartessos fue el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente. Posible heredera del Bronce final atlántico.

La primera fuente histórica que alude a Tartessos es la Historia de Herodoto, del sigloV a. C. que habla del rey Argantonio (significa Hombre de plata y se dice que gobernó cien años) y su incontable riqueza, sabiduría y generosidad.

A pesar de que hay numerosos restos arqueológicos en el sur de España, como el tesoro del Carambolo, que se consideran pertenecientes a la cultura tartésica, la ciudad de Tartessos aún no ha sido hallada. Su posible emplazamiento ha sido objeto de estudio por el arqueólogo e hispanista alemán Adolf Schulten (1870-1960), que murió sin ver cumplido su sueño de encontrar la ciudad. Su teoría sobre la ciudad de Tartessos fue muy polémica y muchos la tacharon de fantasiosa. Creyó que la ciudad podría estar en el coto de Doñana, siendo avalada esta tesis por el hallazgo de la Estela Tartésica de Villamanrique, ocurrido el 22 de marzo de 1978 en el paraje denominado Chillas (situado en Villamanrique de la Condesa, Sevilla, una localidad limítrofe con el Parque Nacional de Doñana) por dos de sus vecinos (D. Manuel Zurita Chacón y D. Manuel Carrasco Díaz). Esta inscripción arqueológica en piedra única, del s. VI a. C., que nos documenta sobre la escritura indígena, se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.

Siguiendo la hipótesis de Doñana, los investigadores del CSIC Sebastián Celestino y Juan Villarías Robles, el profesor de la Universidad de Huelva Antonio Rodríguez y el historiador Ángel León hicieron desde el verano de 2005 hasta el de 2008 una campaña geofísica, superficial y de fotografía aérea en la zona de la Marisma de Hinojos, donde fotografías satelitales y muestras del subsuelo sugieren que podrían haber restos antrópicos, desconociéndose por el momento su datación.

En el siglo VI a. C., Tartessos desaparece abruptamente de la historia, posiblemente barrida por Cartago y las demás colonias fenicias (Gadir, metrópolis fenicia, se encontraba en pleno reino tartessio) que, después de la batalla de Alalia, entre Cartago y Grecia, le hicieron pagar así su alianza con los griegos focenses. Otros dicen que fue refundada, sobre condiciones poco claras, con el nombre de Carpia. Los romanos llamaron a la amplia Bahía de Cádiz ‘Tartessius Sinus’, pero el reino ya no existía.

También se considera que el agotamiento de las vetas de minerales, fuente principal de su riqueza comercial, habría colapsado la economía tartésica y creado convulsiones sociales al perder las élites la fuente de su riqueza y poder, basado en el comercio exterior. Una vez desaparecidas las élites, habría desaparecido la unidad política y social de los núcleos tartésicos.

Otras teorías afirman que su desaparición pudo deberse a invasiones de los celtas e incluso se habla de que pudo haber un terremoto.

Más recientemente se ha planteado que esta civilización pudo ser barrida del mapa por la sucesión de desastres naturales en la zona.

El arqueólogo e historiador onubense de la Universidad de Huelva: Claudio Lozano Guerra-Librero formó parte de “Finding Atlantis”. Sigue con las investigaciones sobre este tema y declaró que aún habiendo algunos indicios, National Geographic se ha apresurado en sacar este documental. Os dejo una intervención suya en el programa radiofónico de Onda Cero “La Rosa de los Vientos”.Pinchad el siguiente enlace:

Entrevista a Claudio Lozano

Para terminar os dejo el pregón que el profesor Riquelme dio el pasado verano en las fiestas del barrio romano. Persona entrañable que tiene unos métodos muy curiosos de investigación. Dice haber encontrado la Atlántida o Tartessos y lo sitúa en la Isla Saltés. También habla de que localiza estructuras de la época romana, nosotros estuvimos en La Peguera y pudimos vislumbrar sitios dónde pudieran encontrarse, dentro de poco quizás tengáis noticias sobre este asunto.

Os dejo el video del pregón de Riquelme y perdonad el estado de la imagen y la falta de educación de la gente que no para de hablar:

En definitiva y para concluir podemos decir que la gente de National Geographic ha pecado de sensacionalista y ha actuado de forma poco científica, si bien hay algunos indicios remotos sobre la Atlántida no son nada concluyentes.

Hay que tener paciencia y dejar trabajar a los investigadores para que arrojen luz sobre este asunto tan apasionante e interesante. Seguramente que tendremos nuevas noticias dentro de no mucho tiempo y este tema tendrá una repercusión mundial tras el interés mostrado por National Geographic.

Mientras tanto nos quedamos con la idea de que se encontrará por fin la ciudad de Tartessos. Ya no sólo veremos este nombre rotulando peluquerías, hoteles y demás comercios en la provincia sino que podremos ubicarlo de una vez y podremos visitarlo. Quien sabe…

William Martin. (Publicado originalmente en la web www.foropuntaumbria.com)

Fuentes:

http://www.nationalgeographic.com.es/

http://es.wikipedia.org

http://periodismoymisterio.blogspot.com

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