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¿Se repite la Historia?

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en jueves, 21 mayo 2009

La finalidad de la historia es explicar el presente, decir por qué el mundo que nos rodea es como es. El futuro depende del pasado. Por tanto, la Historia es pasado, es presente y se proyecta hacia el futuro, hacia nuevas posibilidades. No obstante, esas nuevas posibilidades deben servir para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, sin excluir a ni uno sólo de nosotros.

Pero “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. ¿La Historia se repite? Una respuesta a ello la tenemos en lo que está ocurriendo con el Polo Químico e Industrial de Huelva. Me dí cuenta de ello, tras la lectura de un libro para un trabajo universitario: Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. La historia del año de los tiros. Libro que está basado esencialmente en Ríotinto entre los años 1873-1900. Trata sobre “el conflicto de los humos”, y está relacionado con las “teleras” o calcinaciones al aire. Relata también los hechos de El Año de los Tiros (4-2-1888), basándose en distintas versiones, y el tan polémico y ya mencionado conflicto de “los humos”, y los antihumistas. Mas, con esta reflexión, lo que pretendo es que cada cual saque sus propias conclusiones o posibles similitudes de estos acontecimientos pasados con lo que está ocurriendo hoy día en Huelva.

Teleras RioTintoTeleras de Ríotinto. Imagen: http://andresmarincejudo.blogspot.com

Son 2 los temas destacables que impregnan este periodo:

1) La lucha de los antihumistas para que se aplique el Decreto

En 1888 hubo un debate en las Cortes en el que se trató el tema de Los humos de Huelva. Y tras diversos estudios realizados, éstos dieron lugar a la promulgación del Decreto de Albareda mediante el cual se prohibía las calcinaciones al aire libre. El año 1889 transcurre entre reuniones y reticencias continuas de las autoridades y sin ninguna prueba que demuestre que el Decreto comenzara a aplicarse. Este mismo año vuelve el escepticismo, al quedar otro trabajador asfixiado en las minas y vuelve el descontento en el pueblo de Río Tinto por el plazo dado de 3 años para terminar con las teleras, ya que éste se consideraba excesivo. Acusan a Cánovas de no colaborar con la Causa de los Pueblos, por los intereses que tienen en las minas. Por su parte, Manuel de la Paliza propone la realización de un convenio cuyas propuestas serían: 1) Las empresas aceptarán constituir tribunales mixtos con representantes de empresas y pueblos. 2) Los pueblos y empresas designarán a sus representantes. 3) Los representantes de ambos fijarán las indemnizaciones.

Los vecinos de los pueblos afectados, no confiarían en esos tribunales mixtos y ven el Convenio como un capricho de la empresa para evitar el Decreto, ya que éste era incompatible con el Convenio. Asimismo, Ordóñez Ricón redactó una circular (que estuvo a punto de ser boicoteada por la empresa) convocando a una reunión a los representantes de cada pueblo para decidir qué se debería reivindicar. Esta reunión no agradó al Gobernador, que intentó que no se celebrara, mediante el envío de cartas a los alcaldes y a los propios convocantes. A raíz de estos acontecimientos comienza a surgir rumores que hablan de una posible derogación del Decreto. En el ámbito nacional, los contrarios a la prohibición de las calcinaciones, aconsejaban al Gobierno que no cumpliera el Decreto.

Teleras Riotinto 2Teleras. Imagen: http://zalamealareal.blogspot.com

2) La actitud de marcha atrás de los obreros ante la política de despidos de la Río Tinto Company.

A partir de 1890, se produce la aplicación del Decreto de Albareda para acabar con las teleras, pero esto a su vez supone el despido de muchos trabajadores. La empresa justifica los despidos por una reducción del sistema, y culpa a los antihumistas de la situación que viven los obreros en ese momento, consiguiendo así que se dé la vuelta a la actitud de los mineros, que comenzarán protestas para pedir trabajo y culparán a los antihumistas de su situación laboral. Una vez los obreros son despedidos, éstos empezarán a reunirse con políticos, dueños de otras empresas con el único fin de arreglar su situación, reuniones que no tienen éxito.

Los sectores que apoyaban a la empresa y la propia Río Tinto Company aprovecharían la situación de los obreros para realizar algunas maniobras como: 1) Sobornar a los políticos para que ayudasen a la empresa. 2) Cargar duramente contra los antihumistas, con el único fin de poner a los obreros en contra de éstos. 3) La compañía logró también convencer a la Academia de Medicina, con el fin de que  declarasen que el dióxido de azufre no era perjudicial para la salud.

A raíz de toda esta manipulación, los obreros comenzaron a manifestarse pidiendo trabajo y se formaron comisiones con el fin de convencer a los obreros que aún estuvieran a favor del Decreto. En febrero de 1890 se comienza el ataque más duro contra el Decreto de Albareda, que terminará con su derogación en diciembre de 1890. Este ataque se centró sobre todo, en la utilización de pruebas médicas que decían que las teleras no contaminaban tanto como decían los antihumistas y que no eran perjudiciales para la salud. En los años posteriores a la derogación del Decreto, volvieron a producirse manifestaciones exigiendo el cierre de las teleras, además, encontraron un método por el que el azufre de la pirita en vez de perderse en humo, se podía recuperar para los fabricantes de ácidos. Ante esto, las teleras se fueron cerrando poco a poco, cerrándose la última en 1907.

Con respecto a la mortalidad y morbilidad en las minas de Ríotinto, no hay referencias exactas sobre cómo influyó las teleras en la mortalidad, puesto que los propios médicos modificaban los informes para favorecer a la empresa. Si se realizara un estudio en profundidad sobre ese periodo, observaremos lo mucho que creció la mortalidad y morbilidad a causa de enfermedades que se contraían como consecuencia de la forma de trabajar en las minas. Las enfermedades más destacables desde 1873-1899 en la Cuenca Minera fueron: tuberculosis, traumatismos, enfermedades digestivas (destacando en el síndrome diarreico), epidemias, enfermedades cardiovasculares, enfermedades infecciosas, enfermedades de las vías respiratorias, enfermedades infecto-contagiosas, etc.

Por su parte, el Doctor Pulido (que había sido enviado para comprobar la insalubridad y lo que contaminaban las teleras), nos habla de unas sensaciones de opresión en el pecho, picor de ojos, hipersecreción mucosa y falta de aire en general, al situarse en la salida de humo de una telera. Hay que destacar el aumento de la mortalidad infantil debido a la contaminación y al trabajo en las minas, cosa que supuestamente estaba prohibida según la Ley Benot de 1873, que prohibía el trabajo en ellas a menores de 10 años. Pero no hay referencia alguna a que esta Ley se cumpliera, según nos cita Gil Varón. El periodo de mayor mortalidad fue desde 1873-1890, posteriormente hubo un débil descenso en general entre hombres y mujeres, pero aumentó el número de casos en los niños destacando, sobre todo, el síndrome diarreico.

Los trabajadores eran conscientes del impacto negativo (sobre la salud de ellos mismos y de sus propios familiares) de las calcinaciones al aire libre, pues veían cómo sus hijos morían masivamente como consecuencia de síndrome diarreico. Pero ellos estaban “entre dos aguas”, es decir, si eran despedidos morirían de hambre, si trabajaban alargaban un poco más sus tristes agonías. Naturalmente, optaron por esto último, recordemos que en estos años no existían las jubilaciones anticipadas, ni el subsidio por desempleo, ni el ERE (Expediente de Regulación de Empleo) y a quien era despedido sólo le esperaba el hambre y la miseria. Mientras tanto, en Madrid decían que “la gente de Huelva es muy belicosa”.

El Niño de la Ría.

Fuente: Ferrero Blanco, Mª D. (2006): Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. La historia del año de los tiros. Servicio de Publicaciones de La Universidad de Huelva. Huelva.

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El auténtico triángulo de la muerte

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en miércoles, 26 noviembre 2008

Muchas son las historias que hemos oído acerca del Triángulo de las Bermudas, una línea imaginaria trazada entre las Islas Bermudas, Puerto Rico y Florida. Desde mediados del siglo XIX, parece ser que 50 barcos y 20 aviones han desaparecido. Charles Berlitz, en 1974, escribió El Triángulo de las Bermudas, y tres años después Lawrence David Kusche respondía con El misterio del Triángulo de las Bermudas solucionado, en el que demostró que muchos de los casos aparecidos en prensa ni siquiera existieron, y que la mayoría de las tragedias se situaban fuera de los límites del Triángulo.

bermuda-triangle-triangulo-de-las-bermudasMapa: descansandodelmundo.blogspot.com

Fantasía o realidad, lo cierto es que en España existe un auténtico triángulo de la muerte. Abarca las provincias andaluzas de Huelva, Sevilla y Cádiz, en las cuales se registra un riesgo de mortalidad por cánceres diversos un 28% más elevado que la media nacional. Este dato, uno de los pocos que se tienen sobre el tema, lo arrojó un estudio que efectuó la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en colaboración con el Instituto Municipal de la Salud Pública de Huelva y la Escuela Andaluza de Salud Pública, ya obsoleto, pues data de hace más de una década.

Foto: El Blog de Forestman

Mientras tanto, la Junta de Andalucía se olvida del tema. Al respecto, la Consejera de Salud, Mª Jesús Montero, afirmaba que “el número de casos de cáncer en Huelva es similar a los del resto de Andalucía y España”. De este modo, desoye las cifras lanzadas por informes como el de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica sobre salud respiratoria, que dice que Huelva es la provincia con más asmáticos de España, con un 14,6%, en contraposición con la tasa de una gran ciudad como Barcelona, que se sitúa en un 6,4%.

Por otro lado, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha llevado a cabo hasta seis informes sobre el diagnóstico ambiental y sanitario de la Ría de Huelva. En el mismo se justifica su elaboración porque “se había detectado un exceso de mortalidad por cáncer en la zona de la Ría de Huelva con respecto a otras provincias andaluzas o de España”. No obstante, en su última edición, el informe concluye que “actualmente no existen diferencias relevantes entre los niveles de arsénico, cadmio, cromo, cobre y níquel entre la población de la Ría de Huelva y el resto de capitales de provincia de Andalucía”.

En su contra se alzan las voces de Greenpeace, que, según mediciones propias, en conjunción con la Mesa de la Ría, organismo local, detectaron una radiación 111 veces superior al máximo permitido, en una zona situada a un kilómetro escaso del centro de Huelva. Ante tal magnitud, la organización ecologista ha sido tachada de catastrofista por el CSIC, si bien éstos, en su segundo informe, del 2001, ya recogían que “hay un exceso de mortalidad masculina por cáncer del 10% en Huelva y del 7% en la Ría con respecto al resto de capitales andaluzas. En el caso de las mujeres, este exceso es del 6%”.

En definitiva, parece ser este un nuevo debate entre órganos institucionales de diverso signo y organizaciones paralelas. Lo lamentable y bochornoso de este hecho es que las cifras que manejan, como si de una guerra por aclarar la afluencia a una manifestación, son las de la tasa de mortalidad de una ciudad, algo que parece no ser tenido en cuenta por ninguno de los implicados. Sin duda, sería necesario un estudio definitivo y esclarecedor, más allá de posiciones políticas, bien desde el Gobierno, bien desde la Junta de Andalucía, bien desde ayuntamientos. De lo contrario, este siniestro triángulo de la muerte en pleno sur de España irá adquiriendo la condición de leyenda que posee su homónimo frente a costas americanas. Quizá así nos presten más atención.

Esto que han leído no es un artículo más al uso para criticar el panorama de contaminación que sufrimos en Huelva, y que es objeto de guerra dialéctica por los distintos agentes sociales, mientras los ciudadanos, cada uno con su respetable opinión, lo sufrimos cada día en nuestras carnes y, sobre todo, en nuestros pulmones. Quiero en esta ocasión llamar la atención, una vez más, sobre la dejadez de quienes nos gobiernan, y es que este artículo fue escrito por mí mismo en el mes de abril de 2006, y ya entonces la cosa parecía venir de lejos. Como pueden observar, poco o nada ha cambiado la situación. Los onubenses seguimos sin conocer de forma empírica por qué padecemos más cáncer que el resto de los españoles. ¿Tan poco expeditiva es la ciencia española en el siglo XXI? ¿Somos capaces de seleccionar un embrión genéticamente capaz de salvar a un niño, y no de hacer una medición sobre los niveles de contaminación? Perdonen, pero no me lo creo.

Con los motivos expuestos en este post y otros más que se pueden consultar en este enlace, la plataforma Mesa de la Ría ha convocado una manifestación para mañana jueves 27 de Noviembre a las 20:00. Está previsto que parta de la plaza de la Merced y llegue hasta la plaza de las Monjas.

Nipho.

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