La Huelva Cateta

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Sobre Huelva. Un proyecto de ensayo. Capítulo 2

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Jueves, 13 febrero 2014

Huelva es el olvido. Tiene que ser ese el motivo de la extraña maldición que perdura en esta tierra. Huelva siempre ha sido un rincón olvidado porque en ella habita el olvido. Lo sé.

No mucha gente recuerda hoy en día el origen del nombre del rio Guadalete y creo que es pertinente recordarlo pese a su aparente lejanía tanto en tiempo como en espacio, pues aunque desde la antigüedad clásica las localizaciones no nos llegaron exactas, creo que sí lo hicieron sus verdades intuitivas y ecos mitológicos.

Los fenicios y griegos asentados en Andalucía denominaron al Guadalete como el rio del olvido paradójicamente en memoria de una batalla entre ambos y a la vez para olvidar las ofensas que la causaron. Fue esa raíz Lete (el rio del olvido de la mitología griega o leteo en latín) la que los árabes reciclaron añadiéndole Guada- rio .

Puede que al igual que con localización exacta del mítico reino de Tartessos las fuentes no acertasen y dicho rio se encuentre también aquí, en estas tierras más allá de las columnas de Hércules. Porque pienso que el verdadero rio del olvido  tiene que estar en Huelva. Solo así se explica el olvido endémico que cubre la región desde tiempos inmemoriales acaso por una maldición de los antiguos dioses por extraer de la madre tierra tesoros que atrajeron a los distintos imperios desde que el hombre salió de las cuevas, como prueba el hecho de que Riotinto sea una de las explotaciones mineras más antiguas de la humanidad.

Eso explicaría el olvido y la enigmática (des)localización del reino de Tartessos mencionado incluso en la biblia. Maldición de la que ni siquiera el arqueólogo alemán Adolf Schulten pudo librarse y que se convirtió en una obsesión que se llevó a la tumba. Incluso con la mayor gesta ocurrida en nuestras tierras y de las pocas cosas que los onubenses reivindicamos con orgullo: el descubrimiento de América y la salida de las Carabelas de Palos de la Frontera no escapa al hecho de que solo sea recordado el Genovés Cristóbal Colon y pasaran al olvido de la historia los héroes onubenses Pinzones y la importantísima ayuda que recibió por parte del monasterio de la Rábida.

¿En que otro lugar si no es aquí se puede encontrar ánforas romanas semienterradas en pinares olvidados de la costa? El poder de evocación de esta tierra atrapara por siempre a los erráticos enamorados de los restos del naufragio de la historia. Únicamente hay que seguir las pistas que en esta casa de fantasmas nos dejaron sus anteriores ocupantes. Están ahí para el que quiera seguir el camino.

Solo en Huelva es posible recorrer sin guía ni control alguno las edades del hombre, sin que nada importe en el presente pues no hay futuro, solo olvido, lento y destructor, con la belleza de lo efímero.

Por eso recuerdo la fascinación infantil de ver la piedra de los sacrificios de los pueblos iberos que ocuparon la peña de Arias Montano y sus laberínticas grutas, recuerdo el hueco tallado en la pila tallada donde imaginaba debía situarse el corazón palpitante de la víctima.

¿Fantasía o verdad?

No lejos de aquellas cimas calizas unos aficionados al submarinismo encontraron en una gruta sumergida cientos de lámparas romanas (lucernas) durmiendo en el sedimento que  los milenios dejan al fondo de cristalinas aguas subterráneas. ¿Restos de mineros o un pozo de los deseos pagano?

Todo ello se perdió en Flandes.

Como bien saben los amantes de los minerales, en olvidados parajes del Andevalo se hallan minas en donde la tierra muestra sus cicatrices entre jara y silencio. Junto con elementos extraños y restos de la vida de mineros que dejaron sus herramientas y vidas casi como si fueran a volver de un momento a otro para continuar con su eterno picar.

Pueblos con arrogante carácter ingles que fueron abandonados en la desolación, restos de la casa del gobernador y su chimenea de lord, sus jardines, sus raros árboles de otros climas asilvestrados…todo semiderruido y alrededor : las casas de sus esclavos nativos.

Aldeas fantasmas que siguen ahí para el que quiera ver los restos del Titanic desde tierra, junto con perlas que la tierra aun guarda para coleccionistas intrépidos.

¿Encontrar tumbas hechas con laja cerca de riberas de ensueño? Busca los legendarios gurumelos en ciertos lugares y hallaras maravillas dolménicas despreciadas.

Escala montañas de Cuarcitas del paleolítico y descubrirás restos metálicos de las primeras fundiciones de razas que ya no existen.

Y ballenas enterradas en el Conquero… y casas árabes con mármol en islas marismeñas…Y fósiles tirados entre olivos…

Pero nada de esto importa al onubense de a pie. Y al no dársele valor al pasado y su  legado lo mejor que puede ocurrir es que continúe oculto, enterrado, abandonado, en la niebla protectora de la ignorancia y el disfrute de los iniciados.

El olvido fluye por las marismas de Onuba Aestuaria, fluye en el eterno ir y venir de mareas lunáticas que van borrando la memoria y el paso del tiempo con el limo y los ocasos rojizos, venas por las que sangra la tierra y por las que subieron y bajaron todos los imperios mediterráneos y nórdicos que llegaron para comerciar, para saquear, para conquistar, para vivir y morir cerca del corazón palpitante de la tierra sin que de ellos quedara aquí nada más que  mucho olvido y algunos restos sepultados por la marea de la historia. Fenicios, Griegos, Romanos, árabes, Vikingos, Castellanos, ingleses… todos bebieron del agua de leteo y navegaron sus marismas en algún fugaz momento.

A.S.Torres.

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Un Tsunami en Méndez Núñez

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Viernes, 21 septiembre 2012

De todos es conocida la historia del terremoto de Lisboa y el posterior maremoto que azotó las costas onubenses en el año 1755. También es conocido que no ha sido el primero ni será el último fenómeno de este tipo que afectará a nuestras playas. Estudios recientes han determinado la existencia de tsunamis a través de las capas de sedimentos que estas olas depositan a su paso (llamadas “tsunamitas”). Se han detectado en la actual provincia de Huelva capas correspondientes a tsunamis en los años 1755, 1531, 949, 881, 395 antes de nuestra era,  y otros 8 anteriores al nacimiento de Cristo, entre ellos destacables los de 550 a.C. y 2500 a.C. correspondientes con las fechas aproximadas de declive de las culturas tartésica y megalítica.

Pero aparte de estas capas de sedimentos, se ha encontrado otro indicio que parece corresponder con los destrozos causados por un maremoto en un edificio.

Durante la excavación arqueológica de 1998 en la calle Méndez Núñez nº 7 y 8 de Huelva,  dirigida por Manuel Osuna y codirigida por Gustavo A. Rey, aparecieron una serie de estructuras de piedra que se correspondían con los cimientos de varios edificios, entre ellos un posible santuario de planta trapezoidal. Algunos de los muros de este santuario parecían haber sido derribados por fuerzas naturales y no por causa del hombre.

Al continuar la excavación, aparecieron conchas de moluscos marinos. De entre todos los tipos de moluscos encontrados destacaba una gran concentración de conchas procedentes de especies de alta mar, y no de zonas costeras. El resto correspondían a fósiles de conchas de los cabezos y acumulaciones (basureros ) procedentes del consumo humano. A estos indicios se le sumaba la aparición de un horno metalúrgico cuyo metal se habia solidificado de forma instantánea.

La fecha en la que se ha datado este evento es el siglo VII a.C. El tsunami conocido más cercano es el del 550 a.C.

En aquella época la ría de Huelva no era una zona de marismas, sino un estuario abierto que formaba una bahía. La protección de la barra de Punta Umbría y de las islas no existía (sólo Saltés emergía sobre las aguas). Todo esto provocaba que el impacto de un tsunami sobre la ciudad de Huelva fuese mucho mayor que en épocas más recientes.

Paleografia ría de Huelva

Paleografia ría de Huelva

El edificio del santuario fue desmontado y trasladado piedra a piedra al Museo de Huelva con la idea de ser reconstruido. Sin embargo, las piedras fueron almacenadas y continúan durmiendo en el limbo de las piedras.

Fuentes:

www.huelvainformacion.es

http://chocotoxico.blogspot.com

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Conclusiones de Tarteso, el Emporio del Metal

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Martes, 17 abril 2012

Como ya se anunció en este blog, entre el 14 y 17 de diciembre de 2011, se celebró en la Universidad de Huelva el I Congreso Internacional Tarteso; El emporio del metal, algo tan esperado como necesario para reunir todos los conocimientos sobre esta civilización, y aunque ha pasado un poco de tiempo voy a intentar resumir lo mucho que allí se trató y las informaciones y opiniones más interesantes, prestando más atención a las más nuevas o menos conocidas.

Este congreso, que surgió de la iniciativa del ex ministro Manuel Pimentel, el cual se lo propuso a la Universidad de Huelva, como lugar más indicado a tenor de la importancia de nuestra ciudad en todo lo relacionado con este asunto, no trataba de situar a la legendaria ciudad de Tarteso, tampoco de seguir tradiciones populares al respecto, trató de sacar del abandono en el que siempre se ha encontrado lo relacionado con esta civilización en nuestro país y que no se hubiese producido en ningún otro país europeo, con la intención de que todos los participantes en el congreso firmasen un manifiesto donde recoger los puntos incuestionables y en los que todos estuviesen de acuerdo.

Este manifiesto puede verse en el siguiente enlace:

http://terraeantiqvae.com/group/hispaniaprerromana/forum/topics/tarteso-existio-manifiesto-por-tarteso?xg_source=activity

Inauguración oficial del congreso

No obstante, el principal foco de fricción entre los participantes, que llegó a provocar aireadas e interesantes discusiones, se produjo al tratar el tema de si se puede considerar Tartesos lo anterior a la llegada de los fenicios. Para ello, los autodenominados hipercríticos se basaban en dos circunstancias para negarlo, el hecho de la ausencia de referencias étnicas en los textos de los autores clásicos que hablan de Tartesos y en que antes de la llegada fenicia, el rastro arqueológico es intermitente, dejando periodos de tiempo sin cubrir.

Este grupo era el más reducido, de hecho sólo dos de los participantes reconocieron formar parte de él, aunque con perspectiva positiva según dijeron, y esas dos circunstancias citadas se rebatieron de forma bastante adecuada con argumentos como la poca fiabilidad de los textos clásicos, de los que habría que distinguir entre los romanos y griegos, siendo estos últimos más antiguos (600-500 a.C.) y útiles, si bien más escasos, ya que los primeros se producen en un contexto helenístico, que ejerce demasiada influencia en su narración y suelen hacer referencia al mundo turdetano, además de estar más alejados en el tiempo. También, se incluyó la posibilidad de que los autores griegos integrasen Tartesos dentro de una etnos ibérica, a la que sí citan. Igualmente, cabe destacar que, por ejemplo, Heródoto habla de Tartesos y no de fenicios, pese a que conocía a estos últimos perfectamente.

De ellos y de todas las fuentes que citan esta cultura, trató la primera conferencia, comenzando por el mito griego de Gerión, hasta el leve intento de usar esta cultura para dignificar y dotar los origines nacionales de España y Andalucía más tarde, de cierta dignidad histórica, en un intento de separarlo del rastro islámico, circunstancias éstas que no llegaron a cuajar mucho, produciendo el abandono antes citado.

En cuanto a los restos arqueológicos, se dejó patente que no había tantos espacios temporales en su rastro además de las conocidas dificultades que tiene el estudio de esta época, como por ejemplo en Huelva que estaría situada sobre cualquier evidencia de este tipo y que cada cierto tiempo sorprende con una nueva aparición. Además, resulta evidente pensar, que cuando llegaron esos primeros fenicios, lo hicieron para comerciar con alguien y con conocimiento de los materiales existentes. Igualmente, se ha constatado, que antes de la llegada fenicia se produjo un incremento de la población y de las relaciones comerciales con el exterior en la zona, junto con otras circunstancias que veremos más adelante. Pese a esas dificultades para su estudio, es la civilización  protohistorica de la que se tiene más información.

Lo que sí quedó meridianamente claro es la necesidad de dedicar mucha más atención a la arqueología que a la literatura para su estudio, ajustando las teorías a los hallazgos y no al revés, quedando reducido en un dicho que, al parecer, suele repetirse en este ambiente: “MENOS AVIENO Y MÁS PICAR EL TERRENO”, cosa difícil de llevar a cabo ante las dificultades y poco interés de la Administración.

El siguiente apartado que más complicaciones da para su estudio, es el separar lo tartesio de lo fenicio, que si bien, quedó descartada la equiparación de ambas culturas, es bien conocida su hibridación, yuxtaposición o como queramos llamarlo, por lo que habría que empezar por aceptar esa situación, así como que la ambigüedad forma parte de ella, ya que esto también sucedió en otros lugares, como Grecia durante su llamado periodo oscuro, donde también existió interacción fenicia y nadie pone en duda la cultura posterior, sin duda ayudado por una narrativa propia, que en el caso tartesio no existió. En definitiva, aceptar que esa mezcla forma parte de la creación cultural.

Para ello, se intenta situar los primeros contactos, que como con todo lo relacionado con Tartesos, la arqueología va dando nuevas fechas continuamente, y éstos resultan que tuvieron lugar antes de la fundación de Gadir, y aquí vuelve a aparecer Huelva, donde se han encontrado los restos fenicios más antiguos de Europa occidental (hallazgos de la Plaza de las Monjas) y que alguno se atrevió a identificar esta ciudad con la Tharsis bíblica. Aún así, esos primeros contactos no deberían ser anteriores al 800 a.C. al ser ésta la fecha de la fundación de Cartago, que implicaría la expansión del comercio fenicio hacia el occidente.

Pero importante era tratar de situar territorialmente a Tartesos y fue el primer tema tratado en profundidad. Para ello, quedó claro que había que hacer dos distinciones territoriales. De la primera la formaría el área nuclear de esta civilización, que quedaría encuadrada en las provincias de Huelva, Sevilla y parte Córdoba y Cádiz.

Más problemático es situar la otra zona, que formaría un área periférica con influencia tartesia. Estas dificultades estarían ocasionadas en primer lugar al delimitarla a través del rastro arqueológico, ya que  da dos resultados diferentes según se use para ello la localización de estelas o de cerámicas de retícula bruñida. Además, en esta zona, cada vez se hace más difícil diferenciar lo tartesio de lo fenicio, constatándose, que en muchos casos, el proceso colonizador no se dio de sur a norte, que lo dotaría de un carácter tartesio, sino que se produjo desde Portugal al interior, que lo convierte en más fenicio, a tenor de ciertos análisis de Carbono 14. Aún así, este área de influencia tartesia llegaría hasta el Tajo y hasta Murcia y se produjo en los últimos siglos, posiblemente en busca de otros recursos mineros como el estaño.

Así mismo, la tartéside, parece que estaría dividida en varias ciudades independientes, cada una con su rey-jefe (tipo ciudad-estado), donde Argantonio, en su momento, pudo ser el más poderoso. De ellas formaría parte Huelva, que habría sido un importante centro indígena y el único realmente rico en metales.

En todo este contexto, Huelva, donde ya existía comercio anterior, se convertiría en el centro de distribución en el Mediterráneo de los productos locales, viéndose éste favorecido por las formas fenicias. Con esto se situaría Tartesos como parte del mundo panmediterraneo, identificado por autores clásicos como una charca donde beben ranas a su alrededor.

Otros detalles importantes que se trataron fueron la existencia de productos y tecnologías anteriores a los fenicios, lo que llevaría a apoyar aún más la idea de un Tartesos prefenicio. Como ejemplo se nombró el hecho de que pruebas de ADN (firmadas por más de 30 especialistas a nivel mundial) sitúan la aparición de la vid y el olivo en dos focos distintos, uno de ellos Anatolia y, sí, como seguramente pensaréis, el otro es el suroeste peninsular, con lo que resulta que ya se cultivaban en esta zona antes de los primeros contactos con el mundo del Mediterráneo Oriental.

Una de las mesas temáticas

Igualmente ocurre con la tecnología para la extracción de la plata, ya que se han encontrado escorias con restos de cobre y plomo, lo que descarta la acción fenicia, ya que la copelación, usada por éstos, sólo dejaría restos de plomo. Esta circunstancia es producto de la extracción de plata del cobre, que sólo se dio en España. Igualmente, relacionado con esto, también se han encontrado técnicas mineras distintas a las fenicias, como la aparición de hornos de vasijas, anteriores a los hornos de sangrado fenicios.

También, se trató la religión, de la que hay pocas referencias anteriores a la llegada fenicia, lo que pudo deberse a la integración de ésta en la sociedad, sin el uso de templos. No obstante, pueden encontrarse referencias a ella en las estelas funerarias que hacen referencia a algún mito con los grabados de dioses, guerreros o reyes divinizados. Igualmente existe una sincronía  del mundo precolonial con ritos mediterráneos. Así mismo, el hundimiento de armas en el agua no es de costumbre fenicia, como las armas halladas en el Odiel, y se hizo en este río y no en el Tinto por el “carácter” demoníaco de sus rojas aguas. A todo esto habría que unir una posible divinización del monarca.

Todo sería así hasta la llegada de los templos fenicios, lo que no excluye de la continuidad de los ritos indígenas y que llevaría a un uso conjunto de estos lugares, los cuales, se ha visto últimamente, que muy posiblemente además de uso religioso, tendría otros muy distintos como por ejemplo el de mercado. A todo ello, también habría que unir una interacción con la religión que traerían los griegos y que llevaría a la construcción de sus propios templos, como a los que correspondería los restos hallados en la calle Méndez Núñez.

No se descubrió nada nuevo sobre las causas de la desaparición de Tartesos. Se dieron posibles causas, como por problemas fenicios, con cambio de rey incluido, que podría haber influido en su comercio, la aparición de minas de plata en Grecia y alguna otra. Además, se intentó descartar la acción de Cartago, ya que fue muy posteriormente cuando éstos delimitaron sus áreas de comercio e influencia.

Con todo, la cultura tartesia se situaría temporalmente, entre finales del II milenio y 550 a.C., si bien, algún participante alargaría este periodo hasta el S. III a.C. que es cuando se empieza a hacer referencia a los turdetanos.

Y hasta aquí este pequeño resumen de lo que allí se habló durante unas 25 horas. La mayoría de las afirmaciones fueron dichas por los participantes, que en el artículo he preferido no mencionar, ya que al ser tantos lo haría demasiado embrollado, no obstante, quien esté interesado sólo tiene que preguntarlo y miraré en los apuntes.

De todas esas horas de conferencias me quedo, a parte de la información, con el entusiasmo con que muchos de los participantes trataron el tema, lo que da pie a pensar que se seguirá haciendo con seriedad y rigor, pese a las dificultades.

Neoptolemo.-

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Manifiesto para la creación de un Museo Tartésico en el Banco de España

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Jueves, 9 febrero 2012

A.M.O. son las siglas de la La Asociación de Amigos del Museo Onubense, una asociación sin ánimo de lucro miembro de la Federación Española de Amigos de los Museos, y de la Agencia Andaluza del Voluntariado, que desde 2008 trata de canalizar los esfuerzos de un grupo de personas privadas en beneficio del Museo.

Recientemente han redactado un manifiesto y solicitan la adhesión del mayor número posible de onubenses para un gran objetivo, lograr convertir al edificio del Banco de España en un museo tartésico, algo especialmente importante en una ciudad como Huelva que tiene un importante déficit museístico.

Esto dice el Manifiesto al que os podréis adherir, como hemos hecho nosotros, en su página web:

Las instituciones culturales, centros docentes y asociaciones ciudadanas firmantes, en atención a un legado histórico que tenemos la obligación de conservar, difundir y transmitir a generaciones futuras, convienen en exponer a las autoridades competentes las siguientes consideraciones.

Las investigaciones arqueológicas en Huelva han aportado una abundante documentación material con hallazgos tan destacados como el depósito de bronces del estuario del Tinto-Odiel, los magníficos ajuares de la Necrópolis de La Joya, los registros de escritura y de cerámicas griegas y fenicias más antiguas del Mediterráneo Centro-Occidental y miles de cerámicas griegas con representación de los más destacados pintores de figuras negras de Grecia. Hacia la misma época, siglos X-VI a.C., han podido constatarse actividades tan significativas como una triple metalurgia de plata, hierro y cobre, talleres de marfil, sistemas planificados de cultivos de vid y una serie de relaciones comerciales de medio y largo alcance con Oriente Próximo, Chipre, Grecia, Cartago, Etruria, islas del Mediterráneo Central, Portugal y fachada atlántica africana.

La repercusión de estos importantes hallazgos, con implicaciones en temas tan discutidos y recurrentes como Tartesos y Tarsis de las fuentes escritas, se encuentra acreditada por numerosas referencias en las más prestigiosas revistas especializadas españolas y extranjeras.

Los problemas surgen a la hora de disponer de un marco expositivo adecuado que el Museo Provincial de la ciudad, falto de espacio y debiendo atender a un ámbito más amplio que el arqueológico, en absoluto satisface. Como consecuencia, un sinfín de piezas que merecen estar a la vista se almacena en sus depósitos. Por fortuna, recientemente ha quedado libre de uso un inmueble que responde perfectamente a la necesidad expuesta mediante su conversión en un Museo Tartésico. El antiguo Banco de España en la Plaza de Las Monjas es un edificio neoclásico ideal para exhibir dignamente la documentación material referida. Los ejemplos de conversión en museos arqueológicos de edificios similares son incontables y gozan de una enorme tradición y prestigio. En el presente caso, a la conformidad de diseño arquitectónico se une la circunstancia no menos favorable de su ubicación en el centro de la ciudad. Esta localización facilita las visitas y, al coincidir con la antigua ciudad protohistórica, permite su integración junto a hitos como el muro fenicio de San Pedro o, en un futuro, a espacios arqueológicos colindantes que todavía pueden recuperarse, como la denominada “Plaza Arqueológica” o la citada Plaza de Las Monjas.

Desde otra perspectiva, es evidente la destacada proyección cultural, educativa, social y turística que la propuesta conlleva, por lo que sería muy lamentable perder esta oportunidad irrepetible destinando el edificio a otros usos.

¡Unete a la campaña de adhesión!

No olvidéis pasaros por el blog de la A.M.O. tanto parar adheriros al manifiesto, como para uniros a la asociación que tiene importantes ventajas como la asistencia a conferencias,la participación en viajes y visitas culturales y la entrada gratuita a 28 museos y entidades culturales de toda España, su dirección es:

http://amohuelva.blogspot.com

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¿Existió Tartessos?

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Lunes, 14 noviembre 2011

A una ciudad pequeña (y provinciana) como Huelva, corresponde un museo pequeñito, con un pequeño salón de actos que, el pasado jueves al menos, estaba bastante lleno. Y es que nuestro conferenciante, D. Juan Pedro Garrido Roiz, viene a su casa a contarnos si realmente Tartessos existió o no.

Para los que lo desconozcan, reseñar que Garrido Roiz es Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y profesor emérito de la misma Institución, es Arqueólogo y Antropólogo y fue director de las Excavaciones Arqueológicas en Huelva en la Necrópolis Orientalizante de la Joya y de las del Cabezo de la Esperanza, de San Pedro y en la calle Puerto.

Si algún Delegado o político en general no lo conocía de antemano, tal vez pudo tropezarse con un señor mayor y bajito, de ojos vivos y manos volanderas que durante hora y pico se explayó sobre un tema tan nuestro y tan ajeno como el pasodoble Mi Huelva tiene una Ría. Y así, en el corazón, tiene mi Huelva a Tartessos.

El conferenciante fue planteando una serie de preguntas y desgranando en un lenguaje popular e incluso divertido toda una serie de cuestiones previas. ¿Qué es Tartessos? ¿Dónde estaría? La Arqueología, la Lingüística, la Antropología,… al servicio de descubrir el pasado del suelo que pisamos. El suelo que heredamos, el suelo que habremos de legar.

Un pasado encerrado en un maletín de piel marrón, que se escapa a borbotones por las manos volanderas de un hombre pequeñito y sabio. Se enfada con algunas actuaciones recientes que han determinado el estudio de la arqueología en Huelva. Recuerda. Sonríe. Se permite alguna expresión de asombro. Rechaza las leyendas y las exageraciones que el mismo califica de “románticas”, pero escuchando sus palabras, el eco de otras palabras románticas viene a mi memoria. Con todo el respeto :

¿Qué es Tartessos?

De sus palabras surge, se levanta, pasea entre nosotros, vemos sus protagonistas anónimos y tan humanos como nosotros mismos, sus pasiones, sus miedos. Gente que sufrió con los mismos dolores que hoy sufrimos, que trabajó y pisó el suelo que hoy tan poquito respetamos. Gente de otros siglos, otras gentes que siguen vivas hasta tal punto que casi casi me atrevo a decir: ¿Qué es Tartessos? Tartessos es Usted.

Para el conferenciante la pregunta de ¿Qué es Tartessos? se ha planteado en cada época y se ha intentado responder en cada una de ellas con los instrumentos científicos que cada época posee. De esta forma, la respuesta no puede ser la misma cuando se la planteó en el siglo XVI Juan de Pineda que hoy día. Entre otras cosas en el siglo XVI no se tenía el conocimiento de la cronología de la prehistoria ni de la protohistoria que podemos tener hoy.

A falta de otras herramientas, los estudiosos antiguos han buscado de forma incansable una justificación de la existencia de Tartessos en las fuentes escritas, y por su antigüedad y autoridad La Biblia se convirtió en la gran fuente escrita por excelencia. Allí aparece Tarsis.

Este vocablo junto con el Tartessos que recogen los gentiles nos llevan a preguntarnos si hacen referencia a una misma cosa y a la identificación de los lugares nombrados con localidades actuales. Han corrido ríos de tinta de trabajos concienzudos, eruditos, falsarios, políticos, romáticos… toda una pléyade de autores han tratado el tema de Tartessos tanto en su vertiente de mito, de leyenda o de realidad.

La visión romántica que se forja principalmente en la época de los nacionalismos de los siglos XIX y XX llega casi hasta nuestros días. Un buen representante es el propio Schulten, émulo de otro gran romántico, Schliemann.

Y al igual que Fray Juan de Pineda, los estudios de Schulten utilizan los conocimientos y los métodos que se están utilizando en el momento en que se realizan. También los románticos tienen muy en cuenta la palabra escrita como fuente de estudio.

Pero cuando leemos el vocablo Tartessos en los griegos, hay que tener en cuenta que lo transmite Herodoto.

Busto de Heródoto. Imagen: http://es.wikipedia.org

Y Heródoto cuenta la historia de los griegos de Focea, un lugar de Asia Menor, que se lanzan a navegar y van de la ciudad de Samos, por el Mar Tirreno, y de ahí a Cerdeña, y de ahí a Baleares, y pasando las Columnas de Hércules… llegan a Tartessos. Da detalles de las naves de guerra, de los cincuenta remeros, pero Heródoto, el Historiador del Siglo V aC, está contando una historia que sucedió mucho tiempo atrás. Posiblemente en el Siglo VIII aC. ¿Sabe Heródoto cuándo comienzan a navegar los foceos hacia Tartessos?¿Significa lo mismo el término Tartessos para Heródoto que para nosotros? Para los griegos el concepto de de patria es bien distinto al nuestro, en cambio, es más importante el concepto de pertenencia a una ciudad, y también el concepto de un ámbito de actividad.

Reconstrucción del mapa de la ecúmene de Heródoto, circa 450 a. C.. Fuente: http://es.wikipedia.org

 ¿Quién fue el descubridor de Tartessos, el Colón Griego que vino buscando metales? ¿Qué encontraron los griegos cuando llegaron allí?

Los fenicios, que a pesar de haber inventado el alfabeto no nos han dejado grandes textos fueron los primeros en el arte de la navegación. Y en realidad el término fenicio no hace referencia tanto a una nación como a una actividad: la del comercio de la púrpura. Serían tal vez, “los tíos de la púrpura”

Por tanto, los fenicios asentados con anterioridad fue lo que encontraron los griegos. El relato de Heródoto no puede tomarse al pie de la letra. Desde luego los foceos de los que habla necesitarían barcos con quilla, barcos que pudieran mantener la dirección. Y los barcos de guerra son muy apropiados para semejante y peligroso periplo, pero son pequeños, ¿quedaría sitio libre para el posible comercio?¿y para la comida de los cincuenta remeros? Además la visión que daría Heródoto sería siempre la visión del griego conquistador, por eso cuando el habla de Argantonio puede referirse a un rey, o a uno de los basileus que él conoce en el mundo griego. En Historia siempre se habla desde lo que se conoce. O tal vez al nombrar a Argantonio sólo está diciendo… “el tío de la plata”. Podemos deducir que se trata del clásico rey-pastor propio de las sociedades que basan su riqueza en la ganadería con una organización familiar y una estructura social rural.

Todavía seguimos preguntándonos qué es Tartessos.

Parece que el vocablo TRTS, que estaba presente en el Tarsis de La Biblia, procede de alguna lengua semita y se le añadido algún sufijo griego -esssos. El vocablo TRTS estaría vinculado a los metales, y también se encontraría por el mediterraneo oriental.

Así pues, los griegos focenses encontrarían el grupo del rey-pastor y un grupo urbano formado por cananeos o fenicios. Tartessos sería el resultado de una primera colonización fenicia más la primera colonización griega, contada por Heródoto 300 años después de que ocurriera.

Los colonizadores vienen para quedarse. De alguna manera los matrimonios mixtos se dan, y con ellos nace una cultura criolla, esa cultura criolla es Tartessos, la acción de Oriente en Occidente durante tanto tiempo.

Pero este mundo también se acaba y también para su final se han barajado muchas hipótesis. Muchas hablan de un cambio de orientación del comercio. ¿Guerras? ¿La importancia de nuevas ciudades como Gádir?¿Desastres naturales?¿agotamiento de los recursos naturales?

En el relato mítico de la fundación de Gádir se habla de tres posibles “viajes” de fundación y que sólo el tercero tuvo éxito. Pero no sabemos si el segundo “viaje” se refiere a exactamente un viaje o una etapa de ocupación del territorio más allá de las Columnas de Hércules y que correspondería a la etapa de Tartessos.

La línea de la costa ha cambiado, tanto geológicamente como por la acción humana que supone su ocupación continuada.

Tartessos se acaba, pero Olvia, la Feliz, la Opulenta, continuará como un asentamiento humano de mayor o menor importancia a lo largo del tiempo.

Nota Aclaratoria: A las conferencias, a los mítines políticos y a las citas de enamorados se va muchas veces con una idea previa, de tal manera que oímos, no ya lo que nos dicen, sino lo que queremos oir. Espero no ser excesivamente infiel a las palabras del profesor.

Una frase para recordar: “…Y se ha encontrado más bronce en la Joya que en Cartago…”

Emilia.

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3000 años de historia en la Ría de Huelva

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Domingo, 29 mayo 2011

¿Quién no ha oído hablar de las espadas y otros objetos que aparecieron en la ría de Huelva? Creo que algunos más y otros menos hemos oído alguna referencia a este tema. Pero, ¿se valora a este hecho como es debido? Creo que no, y por eso intentaré desarrollar un poco el tema para darlo a conocer algo más.

La historia comenzó a finales de marzo de 1923, cuando realizando un dragado de la ría, la draga “Cinta” comenzó a extraer del fondo a unos 23 metros del muelle de la compañía minera de Tharsis y entre 7,5 y 9,5 m. de profundidad bajo el lodo, una serie de objetos metálicos, junto con algunos trozos de madera y el mismo lodo.

Localización del lugar en la actualidad

Estos objetos metálicos resultaron ser unas 400 piezas de bronce, entre las que se encontraban unas 40 espadas (28 completas) de entre 70 y 75 cm, puñales de entre 15 y 40 cm, puntas de lanza, de entre 15 y 49 cm y flechas, así como otro tipo de objetos como fíbulas, botones, broches de cinturón, agujas, anillas, remaches, pasadores, cilindros macizos, y los que podrían ser trozos de cascos. Una amplia muestra de estos objetos pueden verse en el Museo Provincial de Huelva. De este tipo de objetos ya habían aparecido algunos en España, pero la cantidad total de todos ellos era muy inferior a los aparecidos en nuestra ría, y algunos como las puntas de lanzas, flechas y botones eran muy escasas en España e incluso en Europa, y otros como las fíbulas eras las primeras que aparecían.

Rápidamente el mundo de la arqueología de la época volvió su mirada hacia Huelva. Hay que tener en cuenta que en aquella época la arqueología sobre la protohistoria española y el mundo tartesio estaba llena de conjeturas. Schulten buscaba, con escaso éxito, la ciudad de Tartessos en Doñana, escasas voces situaban el centro de esta civilización en Huelva capital, ya que aún no había sido localizado ningún otro yacimiento arqueológico de esta época en la ciudad. Éstos comenzarían a aparecer en los cabezos de la ciudad a partir de los años 50 y 60, con lo que comenzarían  a unirse las piezas del puzzle.

Lo primero sería intentar averiguar la procedencia y datar lo objetos, comprobándose que el diseño de éstos correspondía posiblemente a la zonas de oeste europeo celta o del Egeo, por ejemplo, el tipo de espadas, denominado “lengua de carpa”, era propio del oeste, aunque si bien el diseño era de esa zona, los objetos tenían alguna particularidad de esta zona, por lo que daba pie múltiples teorías. Parece que pudieran tratarse de objetos del norte u oeste europeo, pero procedente del comercio con el Mediterráneo central u oriental, con la posibilidad de que alguno hubiese sido reparado o refundido aquí. El análisis de los isótopos de plomo del cobre de estos objetos, indica que éste procede de dos yacimientos distintos y no coinciden con el cobre de esta zona, por lo que parece definitivo que su elaboración primera no se dio aquí, como muchos han pensado, aunque quizás sí una refundición posterior. No obstante, están elaborados con una notable técnica metalúrgica en aleaciones y formas,  con tasas de estaño ligeramente inferior a otros depósitos ingleses y franceses y muy superior a los del Mediterráneo.

Recreación y comparación paleogeográfica de la ría de Huelva en la época de los depósitos (Revista Complutum extra nº 5)

Otra cuestión es la datación, y en este punto vuelven a aparecer múltiples opiniones, pero casi todas ellas las sitúan antes incluso de la llegada de fenicios a comerciar con Tartessos, situándola entre los siglos XIII aC a IX aC. Pruebas del carbono 14 realizadas en restos de madera que se encontraban junto a estas piezas, la sitúan entre los años 880 a 850 aC. Estas dataciones indican la antigüedad del comercio del puerto de Huelva, anterior incluso al comercio con fenicios y por supuestos griegos, mostrando la importancia de este comercio, sobre todo, de metales, tanto procedentes de las zonas mineras de Riotinto y Tharsis como proveniente del exterior, durante cientos de años, y que con altos y bajos ha llegado, sin interrupción a lo que es el Puerto de hoy en día.

Interesa, además, intentar saber los motivos por los que estos objetos se encontraban depositados en el fondo de nuestra ría, lo que ha dado, nuevamente, pie a múltiples teorías. El hecho de que todas estas piezas apareciesen en poco espacio, indica que se trata de un único depósito. Las teorías más posibles son las que hacen referencia al posible hundimiento de un barco que iba dedicado al comercio o que tuviese un fin votivo, ya que al parecer era propio de esa época realizar ofrendas a los dioses sumergiendo en lagos y similares armas y objetos de este tipo.

Algunos objetos encontrados en la ría en 1923

Pero no se limita a este hallazgo las apariciones de este tipo en nuestra ría. Unos años después, en 1930, otro objeto de enorme valor arqueológico se localizó en ella. Se trataba del primer casco griego hallado en nuestro país. Es un casco de tipo corintio (el modelo griego más reconocible), fabricado en cobre puro, finamente trabajado en sus detalles, el cual presentaba una rotura en su parte posterior, que por el diseño del mismo se ha datado entre los años 550 y 525 ac, la época final del comercio con los griegos.

Su aparición nuevamente hizo girar las miradas arqueológicas a la ría, e hizo volar la imaginación de los arqueólogos de la época. El mismo Schulten, publicó un artículo tratando el tema, y se comenzó a pensar que procedía de algún conflicto belicoso, y que la rotura trasera era producto de un golpe que provocaría la muerte del portador del mismo. Con el paso del tiempo y una vez más frío los ánimos, fueron surgiendo nuevas teorías. Aún no se sabe a ciencia cierta el por qué de la aparición del casco en ese lugar, pero nuevamente pudiera tratarse de motivos votivos,  ya que otro casco griego, que apareció con posterioridad en Jerez, lo hizo en circunstancias parecidas y como ya hice referencia antes, era habitual este tipo de prácticas. No obstante, este tipo de casco es muy escaso en Europa Occidental. El casco, lamentablemente, no puede ser apreciado en Huelva, ya que desde un principio se traslado para su estudio al Museo de Historia de Madrid, y si no me equivoco, ahora se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid.

Casco encontrado en la ría en 1930

Pero en esta época, la arqueología tenía un escaso control y después han ido surgiendo en poder de distintas personas, diversos objetos que al parecer han aparecido en distintos lugares de la ría. Dos espadas, en 1943 y 1963 y diversos objetos más de bronce, de los que en algunos casos se desconoce el lugar exacto de su localización, por lo que se puede pensar que alguno más puede haber, y lo que parece más probable es que aún quede más en el fondo, pero que sólo nuevos dragados sacarían a la luz.

Todo esto daría forma, a lo que unido a los hallazgos arqueológicos que desde los años 50 y 60 vienen localizándose en la ciudad y sobre todo en los cabezos, a la fase previa de lo que luego se convertiría en el mundo tartesio del que hablan los clásicos.

Estos objetos de la ría de Huelva tienen un extraordinario valor arqueológico, por la cantidad y calidad de los mismos, no sólo muy abundantes en Huelva, sino escasos en el resto de España y Europa, y unidos a los yacimientos en la ciudad, sitúan a nuestra ciudad como el lugar más importante de la península y unos de los mas importantes de la Europa Occidental en la época del Bronce final, lo que ha llevado a numerosos estudios sobre el asunto, tanto a nivel nacional como internacional, quedando constancia en numerosas y prestigiosas publicaciones sobre arqueología.

Pese a todo, la importancia de estos hallazgos parece que es inversamente proporcional al conocimiento que los onubenses tenemos de ello y al interés que hasta ahora despierta en las administraciones, ya que bajo mi punto de vista, hay mucho qué saber y son muchas sus posibilidades de explotación e investigación y, aparte del Museo Provincial, es difícil encontrar información al respecto y muy especializada, a no ser que te lo tomes muy a conciencia. Aunque en esta ultima campaña para las municipales he visto alguna pequeña referencia a la historia más antigua de la ciudad y a la puesta en valor de hallazgos arqueológicos en los programas electorales. Quién sabe, a lo mejor algún día se deciden a tratarlo en serio.

Neoptolemo.

Bibliografía:

– Revista Complutum (Universidad Complutense de Madrid) Extra nº 5

– El casco griego de Huelva (Reeditado por la Diputación de Huelva)

– Armas y Objetos de bronce extraídos en los dragados del Puerto de Huelva. (Editado por Diputación de Huelva).

– Isótopos de plomo aplicados al registro arqueológico prehistórico y protohistórico: El caso del depósito de armas de la Ría de Huelva. Dr. Mark A. Hunt Ortiz

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Huelva Begins. Nativos, Fenicios, Tartessos y Griegos

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Domingo, 13 diciembre 2009

Al hilo de los diversos artículos en diarios locales que frecuentemente vienen publicándose, que incluso algún colaborador ha hecho llegar al blog (el último gracias a Fran Pazos), relacionados con los hallazgos arqueológicos que se vienen produciendo en la ciudad y siguiendo un poco en la línea de mi otro artículo sobre la ciudad de Tartessos en Huelva capital, me ha parecido interesante realizar una narración en la que contar cómo apareció nuestra ciudad y cómo llegó al momento en que entró en la historia, posiblemente la época en la que la actual Huelva obtuvo una mayor relevancia en el ámbito Mediterráneo, para llegar a ser tenida muy presente por los escritores clásicos.

Con todo ello, como ya dije en el anterior artículo, no pretendo entrar en si fue Tartessos una civilización propia o no, o si todos los fenicios eran realmente fenicios, sólo hacer un pequeño análisis de la historia más antigua de la ciudad, dar a conocer algunos detalles que muchos pueden que desconozcan e intentar animar a que se continúe investigando sobre esta historia.

Primero situémonos en el tiempo, y vamos a hacerlo en el III milenio a.C. En esta época Sumerios y Egipcios ya disfrutaban de civilizaciones organizadas, con escritura, leyes y ciudades. Sin embargo, en Europa Occidental aún no se atisbaba nada parecido, las personas que la habitaban seguían siendo nómadas, seminómadas o en algunos casos empezaban a crear asentamientos.

Pues uno de esos grupos de personas encontró, en lo que hoy es nuestra ciudad y sus proximidades, un lugar ideal para asentarse. La situación geográfica no era exactamente la actual ya que en aquellos tiempos se encontraba rodeada de agua casi en su totalidad, formando un istmo unido al resto de la península ibérica por una estrecha franja de tierra, correspondiendo esta zona con lo que ahora vendría a ser la carretera del cementerio hasta la Ribera. Por ahí llegaron y se encontraron unas condiciones excepcionales, un clima templado, amplias tierras para el cultivo y acceso a los innumerables recursos marinos, además de encontrarse protegidos de este mar por la altitud de los cabezos. Con estas circunstancias se inició el poblamiento de la zona que permanecerá hasta hoy.

En este punto, la Arqueología nos indica el afianzamiento de estos poblados, encontrándose en la zona del Seminario restos de esta época de enorme valor como ídolos cilíndricos o la localización de zonas de cultivo dedicadas a la vid, muy significativo ya que esto último sólo se había dado en Grecia (¿acaso se cultivaba la vid aquí antes de la llegada de los fenicios o griegos?). Con estos hallazgos puede decirse que se reescribe parte de la historia de Europa ya que demuestra que nuestra ciudad lleva habitada ininterrumpidamente mucho antes que ningún otro lugar de la zona occidental del continente.

No tardarían en comenzar a trabajar el gran recurso de la provincia, los minerales, que con el paso del tiempo serían decisivos en la evolución y crecimiento de la ciudad. Quizás estos primeros nativos de la zona, darían origen a lo que muchos consideran el Tartessos anterior a la época orientalizante.

El tiempo sigue pasando. Ya desde mitad del II milenio a.C., o incluso antes, en el Mediterráneo oriental venían apareciendo civilizaciones que se lanzaron a la exploración de dicho mar, entre ellos los fenicios, que se lanzaron a la búsqueda de nuevos mercados donde comerciar y la fundación de diversas colonias. A esto fue ayudando las mejoras tecnológicas navales, como la invención de la quilla, lo que permitía un mejor manejo de las embarcaciones, lo que propició ampliar el margen para explorar, llegando a cruzar el Estrecho de Gibraltar alcanzando una zona desconocida, donde dejaban la embarcación a 10 m. de la playa, y horas después se encontraba a 100 m. y que prácticamente era el fin del mundo, ya que más al Oeste no había nada.

Nuevamente vamos a situar en el tiempo un acontecimiento fundamental para la ciudad, que no es otro que la llegada de estos fenicios, más concretamente “tirios”. Para ello vamos a tomar como referencia la fundación de Cádiz, hasta ahora considerada la ciudad más antigua de Europa Occidental. A ésta, el historiador romano Marco Veleyo Patérculo la sitúa en el año 1104 a.C. (dice 80 años después de la Guerra de Troya), fecha poco probable examinando los hallazgos arqueológicos de la ciudad que no lo sitúan antes del siglo IX a.C., y recurriremos a Estrabón en su geografía de Iberia III, 5, sobre esta fundación, que entre otras cosas dice lo siguiente:

“…Tiempo después, los enviados avanzaron más allá del estrecho en torno a los 1500 estadios, hacia una isla consagrada a Heracles (¿los restos del templo romano de la isla Saltés?), situada junto a la ciudad de Onuba de Iberia, consideraron que las columnas (de Heracles) se hallaban allí e hicieron un sacrificio al dios; pero como de nuevo las víctimas no resultaron favorables, regresaron a casa…” y al siguiente intento fundaron Gades en su ubicación actual.

Como vemos, los fenicios antes de fundar Gades venían “dando vueltas” y comerciando por la zona, y este comercio hizo que mereciese la pena fundar una ciudad donde gestionarlo.

Su llegada a nuestra ciudad fue fundamental. Rápidamente se dieron cuenta de la riqueza mineral de la zona y no tardaron en contactar con indígenas, iniciando un comercio que se convirtió en muy productivo para ambas partes. Pronto comenzó a verse los beneficios para esos nativos que por comodidad comenzaré a llamar Tartessos.

A los sistemas de tratamiento de los minerales -que ya usaban-, se unieron otros que enseñaron los fenicios y que ya hacía un tiempo que se venían utilizando en el Mediterráneo oriental y que mejoraría sustancialmente la producción, como por ejemplo, la copelación para la extracción de la plata, llegando a producir grandes cantidades de este metal, que daría fama a la ciudad en todo el Mediterráneo, llegando a dar nombre a un teórico rey, Argantonio, cuyo prefijo hace referencia a la gran cantidad de este metal.

La cultura de los Tartessos pronto comenzó a impregnarse de la fenicia. Joyas, utensilios, religión…, todo comenzó a tener un aspecto de Mediterráneo oriental. Esta intensa relación de dos siglos daría paso, muy posiblemente, a un mestizaje de culturas y personas que a su vez daría paso al Tartessos más conocido, ese que durante siglos ha alimentado la imaginación de numerosos escritores.

Como resto de esa relación, podemos ver en la ciudad el muro fenicio del cabezo de San Pedro, que aunque en terrenos privados (en vías de expropiación según creo), suelen surgir ocasiones en la que poder visitarlo. Quizás gracias a esta circunstancia y a la preocupación del propietario del terreno, que hizo una pequeña construcción que lo protege, se encuentra en bastante buen estado. Este muro hasta ahora se consideraba que se trataba de un muro de contención, pero en los últimos tiempos cada vez son más las voces que lo ponen en duda, considerando que pudiera tratarse de un muro con carácter defensivo. Particularidades, como que carezca de zanja de cimentación, parecen avalar esta teoría. Pero volveremos a este cabezo más adelante.

Según el profesor Juan Pedro Garrido Roiz (cuyas ideas usaré en adelante), el producto del mestizaje tartesso-fenicio fue lo que más adelante se encontraron los primeros griegos que llegaron a la zona, que a la vista de la ya mencionada riqueza en metales eligieron el nombre para denominarla, Tartessos, que, sin profundizar mucho en su etimología, viene a significar “lugar de los metales”. Interesa identificar el origen de esos griegos, al igual que hicimos con los Tirios, ya que será de interés al final del artículo, y que no era otro que las ciudades griegas de Focea y Samos. Esta última ciudad fue también origen del que dicen que fue el primer griego que cruzó el estrecho, Kolaios de Samos que entabló amistad con el rey tartesio Argantonio, origen de las leyendas que le siguieron.

Este hecho ya fue el despegue definitivo. El inicio del comercio con el mundo griego hizo entrar definitivamente a nuestra ciudad en la historia, y digo nuestra ciudad porque considero que se trata de la renombrada ciudad de Tartessos, basándome en los hechos que ya menciono en el artículo al respecto que publiqué en este blog, además de la entidad, calidad y cantidad de restos arqueológicos hallados, y no igualados por ningún otro yacimiento de la época. Como dice el profesor Garrido “en la Joya se encontraron más bronces que en Cartago”, y él lo sabe mejor que nadie, ya que fue quien realizó la excavación. Además, hablar de la relación greco-tartesia, es hablar de metales, y los metales de Tartessos estaban en Huelva.

Pero el mundo griego en Huelva, cada vez da más sorpresas y lo que en principio parecía un asentamiento comercial, los hallazgos arqueológicos dejan ver la existencia de una colonia griega en nuestra ciudad, que pudiera tratarse de Olbia (nuevamente cito al profesor Garrido).

Para ello no hay más que fijarse en la cantidad de restos griegos que salen en los últimos hallazgos, vislumbrándose la situación de la misma en las calles Concepción, Puerto y Méndez Núñez, donde se han hallado gran cantidad de cerámicas, muchas de ellas de gran calidad, las últimas en Concepción, nº 3. Además, para reforzar la teoría de la ciudad griega, entre otros, se han hallado restos de culto a una diosa griega muy particular, Hestia, que suele identificarse con la Vesta romana, aunque a ésta se le había dado alguna atribución más. Para quienes no la conozcan, diré que se trata de una diosa de culto muy extendido en Grecia, que según la mitología es hermana de Zeus, Poseidón, Hades, Demeter y Hera, y formaba parte del panteón olímpico, hasta que -según algunos autores-, cedió el lugar a Dionisos. Pero esta diosa tenía una particularidad, era la única que no aparecía interviniendo en ningún mito griego y tiene su explicación. A muchos dioses se le rendían culto para viajar, comerciar, guerrear, explorar, etc., pero a Hestia sólo se le rendía culto en el hogar, única y exclusivamente (se le representaba con el fuego del hogar), lo que deja ver la existencia de que muchos griegos tenían su hogar en la calle Puerto, por ejemplo.

Todas estas circunstancias llevaron a la ciudad a su máximo esplendor, alcanzando una dimensión mayor que la Huelva de principios del siglo XX.

Estos foceos y samios, prácticamente monopolizan el comercio de Tartessos, hasta que éstos entre los años 540 y 535 a.C., sufrieron una estrepitosa derrota marítima en la batalla de Alalia contra cartagineses y etruscos, destruyendo gran parte de su flota, desapareciendo el comercio con los tartesios, y en definitiva, provocando la disipación de esta civilización como tal, ya que los cartagineses tenían orientado su comercio hacia otros lugares (esta es la hipótesis más probable de la desaparición del mundo tartesio). Esto daría paso los turdetanos, considerados herederos de los Tartessos, pero la huella permanecería, y signo de ello es lo que dice Estrabón sobre estos turdetanos: “…Los turdetanos están considerados como los más cultos de todos los iberos. Conocen la escritura y poseen, incluso, testimonios de su antiguo pasado: crónicas históricas, poemas y leyes en verso, que dicen ser de una antigüedad de seis mil años…” lo que deja ver lo evolucionada que estaba la civilización anterior a estos iberos.

Pero es interesante volver a hablar del Cabezo de San Pedro, como ya indiqué antes, ya que el Profesor Garrido Roiz defiende una interesante teoría, que no tiene nada de descabellada. Este cabezo reúne todas las condiciones para que en él se encontrase una acrópolis que dominase la ciudad tartesia. En su dominante posición albergaría los centros de poder y religiosos, que normalmente se van sustituyendo, con el paso del tiempo, con nuevas edificaciones con el mismo carácter, como por ejemplo el Castillo de los duques de Medina-Sidonia junto a la iglesia de San Pedro.

Pero como siempre, en estos casos sólo hay una forma de averiguarlo, y no es otra que excavando. Quizás sería una buena oportunidad, hacerlo cuando esos terrenos vuelvan a ser propiedad de la ciudad en lo que presumiblemente resultase un estudio muy fructífero, que quizás vuelva a rescribir la historia de la ciudad y de Europa Occidental. Mas como es habitual, dudo mucho que la administración local tenga interés en un estudio realmente serio del lugar, y mucho menos profundizando en los distintos estratos del subsuelo (que son muchos en Huelva) y quedándose, como siempre, en la primera piedra que se encuentren. Además, parecen más interesados, no sé con qué justificación, en la reconstrucción del castillo, cuando, quizás bajo tierra se encuentren restos suficientes para una posible utilización turística del lugar.

Esta idea podría trasladarse a otros lugares de la ciudad, como por ejemplo, la plaza situada en la unión de las calles Méndez Núñez y Puerto, considerada una reserva arqueológica, ya que nunca se ha construido nada en ese lugar, por lo que los restos, que a buen seguro se encuentran bajo ella, estarán intactos para su estudio, y deben ser numerosos e importantes a tenor del lugar en que se encuentra. Pero como siempre, parece destinado a ser una eterna reserva arqueológica, y encima le colocan unos jardines encima que hay que regar con la consiguiente filtración del agua, dañando posiblemente estos restos. En definitiva, sería de agradecer el profundizar más en los lugares donde se encuentran restos arqueológicos y dejar de poner excusas para no seguir excavando (esto también lo opina el profesor Garrido Roiz), que a buen seguro daría grandes sorpresas sobre la antigua ciudad de Tartessos y su repercusión. Recordar que, por ejemplo, del muro fenicio sólo hay descubierto unos 6 m. y en la necrópolis de la Joya aún hay tumbas por descubrir.

Neoptolemo.

Fuentes:

– Geografía de Iberia. Estrabón.

– Revista Historia de Nacional Geographic nº 50.

– Apuntes de las XII Jornadas de Arqueología y Territorio de Aljaraque.

www.huelvainformacion.es

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El Origen de la Escritura en Huelva

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Lunes, 25 agosto 2008

Hace unas semanas, Álvaro, uno de los comentaristas del blog, nos mandaba un correo electrónico en el que nos ponía al tanto de lo que había oído en un programa de radio: según unos recientes estudios, el origen de la escritura se sitúa precisamente en nuestra provincia.

El programa de radio no es otro que el fabuloso La Rosa de los Vientos en Onda Cero, programa que recomiendo oír si se tiene inquietud por aprender cosas de historia y cultura en general, su único inconveniente es su intespectivo horario de madrugada en los fines de semana. El programa en el que se habló de tal investigación fue concretamente el del día 3 de agosto y os dejo a vuestra disposición en mp3 la parte en la que se entrevistó a la doctora Ana María Vázquez, autora del ensayo Las Golondrinas de Tartessos y defensora de la tesis mencionada en el título del artículo.

Entrevista a Ana María Vázquez en La Rosa de Los Vientos (obtenido de www.rosaventeros.es)

El libro de la doctora Ana María Vázquez, evidencia a tenor de las pruebas encontradas en Huelva datadas 4.000 años a.C., que los signos de escritura ya existían en la Península Ibérica antes que llegarán a sus costas los fenicios. Según esta hipótesis, los fenicios se apoderaron de estos signos de escritura para configurar su alfabeto, por lo que la tesis que plantea la profesora de Historia Antigua sugiere la posibilidad de que fueron los pobladores del sur de lo que hoy es España los que enseñaron a los fenicios a escribir, y no al revés, como hasta la fecha mantienen la mayoría de los estudios publicados sobre el origen de la escritura.

La raíz de su investigación se encuentra en unos objetos actualmente expuestos en el Museo Provincial de Huelva y que su datación los sitúa en la época megalítica (IV-III milenio a.C.). Estos enseres proceden de yacimientos de La Zarzita, en Santa Bárbara de Casa y del Dolmén de San Bartolomé de la Torre, y en ellos se aprecian una serie de signos gráficos que pertenecen a un tipo de escritura megalítica del suroeste ibérico. Se trata de todo un hallazgo puesto que las actuales tesis de los historiadores sitúan la aparición de la escritura en la península entre los años 800 y 900 a.C.

Hay tesis actuales que estiman que los primeros signos aparecieron en la cultura sumeria (3.300 a.C.), y desde hace 20 años se está estudiando una serie de signos gráficos interpretados como “escritura sin descifrar” que proceden de la zona del Danubio, en la cultura Vinça, datada en el 7.000 a.C. Por lo tanto, quizás no se pueda decir que en Huelva sea donde se comenzó a escribir en todo el mundo (aunque tampoco se puede decir lo contrario), pero sí se puede decir que fuimos los primeros de la península y de los primeros de Occidente y sobre todo que, no fueron los fenicios los que fueron los creadores y los que nos enseñaron, aquí ya existía una protoescritura cuando ellos llegaron. Además, los restos encontrados en Huelva serían un tipo de signo previo a los cuneiformes propios de la cultura sumeria y que hasta ahora son considerados como los primeros signos de escritura.

Ana María Vázquez es Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid y doctora en Historia Antigua. Es profesora y tutora de dicho departamento de la UNED desde 1980, así mismo, es miembro de diversas organizaciones como la Asociación Española de Amigos de la Arqueología, la Asociación Española de Estudios Clásicos, la Asociación Internacional de Estudios Romanos, el International Council of Indoeuropean and Thracian Studies, el Instituto de Estudios Fenicios, etc. Además es autora de casi treinta publicaciones y ensayos entre los que se encuentran Diana en la Religiosidad Panorromana , el Diccionario del Mundo Antiguo , El Mundo Griego , De los Inicios a la Conquista Romana , Historia de Roma I, La República Romana, o Grecia y El Mundo Griego. También ha escrito diversos artículos, participado en numerosos congresos y ha sido responsable de programas didácticos de televisión y radio.

Los hay que dicen que Huelva no tiene nada, y que nunca hemos sido nada. Intentaremos seguir demostrando lo contrario poco a poco, con hechos, sin pecar de chauvinismo. Esperemos haber demostrado que disponemos de un Museo Provincial con una cantidad de material increíble que ni siquiera ha podido ser clasificado por la material falta de espacio. A ver si tiene pronta solución…

Sr. Rubio (bajo la idea original de Álvaro).

Fuentes: Huelva Información del 30 de Marzo de 2005, Web Dra. Ana María Vázquez Hoys, www.ondacero.es, www.raultristan.com, www.diariocordoba.com, www.rosaventeros.es.

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