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Conclusiones de Tarteso, el Emporio del Metal

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Martes, 17 abril 2012

Como ya se anunció en este blog, entre el 14 y 17 de diciembre de 2011, se celebró en la Universidad de Huelva el I Congreso Internacional Tarteso; El emporio del metal, algo tan esperado como necesario para reunir todos los conocimientos sobre esta civilización, y aunque ha pasado un poco de tiempo voy a intentar resumir lo mucho que allí se trató y las informaciones y opiniones más interesantes, prestando más atención a las más nuevas o menos conocidas.

Este congreso, que surgió de la iniciativa del ex ministro Manuel Pimentel, el cual se lo propuso a la Universidad de Huelva, como lugar más indicado a tenor de la importancia de nuestra ciudad en todo lo relacionado con este asunto, no trataba de situar a la legendaria ciudad de Tarteso, tampoco de seguir tradiciones populares al respecto, trató de sacar del abandono en el que siempre se ha encontrado lo relacionado con esta civilización en nuestro país y que no se hubiese producido en ningún otro país europeo, con la intención de que todos los participantes en el congreso firmasen un manifiesto donde recoger los puntos incuestionables y en los que todos estuviesen de acuerdo.

Este manifiesto puede verse en el siguiente enlace:

http://terraeantiqvae.com/group/hispaniaprerromana/forum/topics/tarteso-existio-manifiesto-por-tarteso?xg_source=activity

Inauguración oficial del congreso

No obstante, el principal foco de fricción entre los participantes, que llegó a provocar aireadas e interesantes discusiones, se produjo al tratar el tema de si se puede considerar Tartesos lo anterior a la llegada de los fenicios. Para ello, los autodenominados hipercríticos se basaban en dos circunstancias para negarlo, el hecho de la ausencia de referencias étnicas en los textos de los autores clásicos que hablan de Tartesos y en que antes de la llegada fenicia, el rastro arqueológico es intermitente, dejando periodos de tiempo sin cubrir.

Este grupo era el más reducido, de hecho sólo dos de los participantes reconocieron formar parte de él, aunque con perspectiva positiva según dijeron, y esas dos circunstancias citadas se rebatieron de forma bastante adecuada con argumentos como la poca fiabilidad de los textos clásicos, de los que habría que distinguir entre los romanos y griegos, siendo estos últimos más antiguos (600-500 a.C.) y útiles, si bien más escasos, ya que los primeros se producen en un contexto helenístico, que ejerce demasiada influencia en su narración y suelen hacer referencia al mundo turdetano, además de estar más alejados en el tiempo. También, se incluyó la posibilidad de que los autores griegos integrasen Tartesos dentro de una etnos ibérica, a la que sí citan. Igualmente, cabe destacar que, por ejemplo, Heródoto habla de Tartesos y no de fenicios, pese a que conocía a estos últimos perfectamente.

De ellos y de todas las fuentes que citan esta cultura, trató la primera conferencia, comenzando por el mito griego de Gerión, hasta el leve intento de usar esta cultura para dignificar y dotar los origines nacionales de España y Andalucía más tarde, de cierta dignidad histórica, en un intento de separarlo del rastro islámico, circunstancias éstas que no llegaron a cuajar mucho, produciendo el abandono antes citado.

En cuanto a los restos arqueológicos, se dejó patente que no había tantos espacios temporales en su rastro además de las conocidas dificultades que tiene el estudio de esta época, como por ejemplo en Huelva que estaría situada sobre cualquier evidencia de este tipo y que cada cierto tiempo sorprende con una nueva aparición. Además, resulta evidente pensar, que cuando llegaron esos primeros fenicios, lo hicieron para comerciar con alguien y con conocimiento de los materiales existentes. Igualmente, se ha constatado, que antes de la llegada fenicia se produjo un incremento de la población y de las relaciones comerciales con el exterior en la zona, junto con otras circunstancias que veremos más adelante. Pese a esas dificultades para su estudio, es la civilización  protohistorica de la que se tiene más información.

Lo que sí quedó meridianamente claro es la necesidad de dedicar mucha más atención a la arqueología que a la literatura para su estudio, ajustando las teorías a los hallazgos y no al revés, quedando reducido en un dicho que, al parecer, suele repetirse en este ambiente: “MENOS AVIENO Y MÁS PICAR EL TERRENO”, cosa difícil de llevar a cabo ante las dificultades y poco interés de la Administración.

El siguiente apartado que más complicaciones da para su estudio, es el separar lo tartesio de lo fenicio, que si bien, quedó descartada la equiparación de ambas culturas, es bien conocida su hibridación, yuxtaposición o como queramos llamarlo, por lo que habría que empezar por aceptar esa situación, así como que la ambigüedad forma parte de ella, ya que esto también sucedió en otros lugares, como Grecia durante su llamado periodo oscuro, donde también existió interacción fenicia y nadie pone en duda la cultura posterior, sin duda ayudado por una narrativa propia, que en el caso tartesio no existió. En definitiva, aceptar que esa mezcla forma parte de la creación cultural.

Para ello, se intenta situar los primeros contactos, que como con todo lo relacionado con Tartesos, la arqueología va dando nuevas fechas continuamente, y éstos resultan que tuvieron lugar antes de la fundación de Gadir, y aquí vuelve a aparecer Huelva, donde se han encontrado los restos fenicios más antiguos de Europa occidental (hallazgos de la Plaza de las Monjas) y que alguno se atrevió a identificar esta ciudad con la Tharsis bíblica. Aún así, esos primeros contactos no deberían ser anteriores al 800 a.C. al ser ésta la fecha de la fundación de Cartago, que implicaría la expansión del comercio fenicio hacia el occidente.

Pero importante era tratar de situar territorialmente a Tartesos y fue el primer tema tratado en profundidad. Para ello, quedó claro que había que hacer dos distinciones territoriales. De la primera la formaría el área nuclear de esta civilización, que quedaría encuadrada en las provincias de Huelva, Sevilla y parte Córdoba y Cádiz.

Más problemático es situar la otra zona, que formaría un área periférica con influencia tartesia. Estas dificultades estarían ocasionadas en primer lugar al delimitarla a través del rastro arqueológico, ya que  da dos resultados diferentes según se use para ello la localización de estelas o de cerámicas de retícula bruñida. Además, en esta zona, cada vez se hace más difícil diferenciar lo tartesio de lo fenicio, constatándose, que en muchos casos, el proceso colonizador no se dio de sur a norte, que lo dotaría de un carácter tartesio, sino que se produjo desde Portugal al interior, que lo convierte en más fenicio, a tenor de ciertos análisis de Carbono 14. Aún así, este área de influencia tartesia llegaría hasta el Tajo y hasta Murcia y se produjo en los últimos siglos, posiblemente en busca de otros recursos mineros como el estaño.

Así mismo, la tartéside, parece que estaría dividida en varias ciudades independientes, cada una con su rey-jefe (tipo ciudad-estado), donde Argantonio, en su momento, pudo ser el más poderoso. De ellas formaría parte Huelva, que habría sido un importante centro indígena y el único realmente rico en metales.

En todo este contexto, Huelva, donde ya existía comercio anterior, se convertiría en el centro de distribución en el Mediterráneo de los productos locales, viéndose éste favorecido por las formas fenicias. Con esto se situaría Tartesos como parte del mundo panmediterraneo, identificado por autores clásicos como una charca donde beben ranas a su alrededor.

Otros detalles importantes que se trataron fueron la existencia de productos y tecnologías anteriores a los fenicios, lo que llevaría a apoyar aún más la idea de un Tartesos prefenicio. Como ejemplo se nombró el hecho de que pruebas de ADN (firmadas por más de 30 especialistas a nivel mundial) sitúan la aparición de la vid y el olivo en dos focos distintos, uno de ellos Anatolia y, sí, como seguramente pensaréis, el otro es el suroeste peninsular, con lo que resulta que ya se cultivaban en esta zona antes de los primeros contactos con el mundo del Mediterráneo Oriental.

Una de las mesas temáticas

Igualmente ocurre con la tecnología para la extracción de la plata, ya que se han encontrado escorias con restos de cobre y plomo, lo que descarta la acción fenicia, ya que la copelación, usada por éstos, sólo dejaría restos de plomo. Esta circunstancia es producto de la extracción de plata del cobre, que sólo se dio en España. Igualmente, relacionado con esto, también se han encontrado técnicas mineras distintas a las fenicias, como la aparición de hornos de vasijas, anteriores a los hornos de sangrado fenicios.

También, se trató la religión, de la que hay pocas referencias anteriores a la llegada fenicia, lo que pudo deberse a la integración de ésta en la sociedad, sin el uso de templos. No obstante, pueden encontrarse referencias a ella en las estelas funerarias que hacen referencia a algún mito con los grabados de dioses, guerreros o reyes divinizados. Igualmente existe una sincronía  del mundo precolonial con ritos mediterráneos. Así mismo, el hundimiento de armas en el agua no es de costumbre fenicia, como las armas halladas en el Odiel, y se hizo en este río y no en el Tinto por el “carácter” demoníaco de sus rojas aguas. A todo esto habría que unir una posible divinización del monarca.

Todo sería así hasta la llegada de los templos fenicios, lo que no excluye de la continuidad de los ritos indígenas y que llevaría a un uso conjunto de estos lugares, los cuales, se ha visto últimamente, que muy posiblemente además de uso religioso, tendría otros muy distintos como por ejemplo el de mercado. A todo ello, también habría que unir una interacción con la religión que traerían los griegos y que llevaría a la construcción de sus propios templos, como a los que correspondería los restos hallados en la calle Méndez Núñez.

No se descubrió nada nuevo sobre las causas de la desaparición de Tartesos. Se dieron posibles causas, como por problemas fenicios, con cambio de rey incluido, que podría haber influido en su comercio, la aparición de minas de plata en Grecia y alguna otra. Además, se intentó descartar la acción de Cartago, ya que fue muy posteriormente cuando éstos delimitaron sus áreas de comercio e influencia.

Con todo, la cultura tartesia se situaría temporalmente, entre finales del II milenio y 550 a.C., si bien, algún participante alargaría este periodo hasta el S. III a.C. que es cuando se empieza a hacer referencia a los turdetanos.

Y hasta aquí este pequeño resumen de lo que allí se habló durante unas 25 horas. La mayoría de las afirmaciones fueron dichas por los participantes, que en el artículo he preferido no mencionar, ya que al ser tantos lo haría demasiado embrollado, no obstante, quien esté interesado sólo tiene que preguntarlo y miraré en los apuntes.

De todas esas horas de conferencias me quedo, a parte de la información, con el entusiasmo con que muchos de los participantes trataron el tema, lo que da pie a pensar que se seguirá haciendo con seriedad y rigor, pese a las dificultades.

Neoptolemo.-

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¿Existió Tartessos?

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Lunes, 14 noviembre 2011

A una ciudad pequeña (y provinciana) como Huelva, corresponde un museo pequeñito, con un pequeño salón de actos que, el pasado jueves al menos, estaba bastante lleno. Y es que nuestro conferenciante, D. Juan Pedro Garrido Roiz, viene a su casa a contarnos si realmente Tartessos existió o no.

Para los que lo desconozcan, reseñar que Garrido Roiz es Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y profesor emérito de la misma Institución, es Arqueólogo y Antropólogo y fue director de las Excavaciones Arqueológicas en Huelva en la Necrópolis Orientalizante de la Joya y de las del Cabezo de la Esperanza, de San Pedro y en la calle Puerto.

Si algún Delegado o político en general no lo conocía de antemano, tal vez pudo tropezarse con un señor mayor y bajito, de ojos vivos y manos volanderas que durante hora y pico se explayó sobre un tema tan nuestro y tan ajeno como el pasodoble Mi Huelva tiene una Ría. Y así, en el corazón, tiene mi Huelva a Tartessos.

El conferenciante fue planteando una serie de preguntas y desgranando en un lenguaje popular e incluso divertido toda una serie de cuestiones previas. ¿Qué es Tartessos? ¿Dónde estaría? La Arqueología, la Lingüística, la Antropología,… al servicio de descubrir el pasado del suelo que pisamos. El suelo que heredamos, el suelo que habremos de legar.

Un pasado encerrado en un maletín de piel marrón, que se escapa a borbotones por las manos volanderas de un hombre pequeñito y sabio. Se enfada con algunas actuaciones recientes que han determinado el estudio de la arqueología en Huelva. Recuerda. Sonríe. Se permite alguna expresión de asombro. Rechaza las leyendas y las exageraciones que el mismo califica de “románticas”, pero escuchando sus palabras, el eco de otras palabras románticas viene a mi memoria. Con todo el respeto :

¿Qué es Tartessos?

De sus palabras surge, se levanta, pasea entre nosotros, vemos sus protagonistas anónimos y tan humanos como nosotros mismos, sus pasiones, sus miedos. Gente que sufrió con los mismos dolores que hoy sufrimos, que trabajó y pisó el suelo que hoy tan poquito respetamos. Gente de otros siglos, otras gentes que siguen vivas hasta tal punto que casi casi me atrevo a decir: ¿Qué es Tartessos? Tartessos es Usted.

Para el conferenciante la pregunta de ¿Qué es Tartessos? se ha planteado en cada época y se ha intentado responder en cada una de ellas con los instrumentos científicos que cada época posee. De esta forma, la respuesta no puede ser la misma cuando se la planteó en el siglo XVI Juan de Pineda que hoy día. Entre otras cosas en el siglo XVI no se tenía el conocimiento de la cronología de la prehistoria ni de la protohistoria que podemos tener hoy.

A falta de otras herramientas, los estudiosos antiguos han buscado de forma incansable una justificación de la existencia de Tartessos en las fuentes escritas, y por su antigüedad y autoridad La Biblia se convirtió en la gran fuente escrita por excelencia. Allí aparece Tarsis.

Este vocablo junto con el Tartessos que recogen los gentiles nos llevan a preguntarnos si hacen referencia a una misma cosa y a la identificación de los lugares nombrados con localidades actuales. Han corrido ríos de tinta de trabajos concienzudos, eruditos, falsarios, políticos, romáticos… toda una pléyade de autores han tratado el tema de Tartessos tanto en su vertiente de mito, de leyenda o de realidad.

La visión romántica que se forja principalmente en la época de los nacionalismos de los siglos XIX y XX llega casi hasta nuestros días. Un buen representante es el propio Schulten, émulo de otro gran romántico, Schliemann.

Y al igual que Fray Juan de Pineda, los estudios de Schulten utilizan los conocimientos y los métodos que se están utilizando en el momento en que se realizan. También los románticos tienen muy en cuenta la palabra escrita como fuente de estudio.

Pero cuando leemos el vocablo Tartessos en los griegos, hay que tener en cuenta que lo transmite Herodoto.

Busto de Heródoto. Imagen: http://es.wikipedia.org

Y Heródoto cuenta la historia de los griegos de Focea, un lugar de Asia Menor, que se lanzan a navegar y van de la ciudad de Samos, por el Mar Tirreno, y de ahí a Cerdeña, y de ahí a Baleares, y pasando las Columnas de Hércules… llegan a Tartessos. Da detalles de las naves de guerra, de los cincuenta remeros, pero Heródoto, el Historiador del Siglo V aC, está contando una historia que sucedió mucho tiempo atrás. Posiblemente en el Siglo VIII aC. ¿Sabe Heródoto cuándo comienzan a navegar los foceos hacia Tartessos?¿Significa lo mismo el término Tartessos para Heródoto que para nosotros? Para los griegos el concepto de de patria es bien distinto al nuestro, en cambio, es más importante el concepto de pertenencia a una ciudad, y también el concepto de un ámbito de actividad.

Reconstrucción del mapa de la ecúmene de Heródoto, circa 450 a. C.. Fuente: http://es.wikipedia.org

 ¿Quién fue el descubridor de Tartessos, el Colón Griego que vino buscando metales? ¿Qué encontraron los griegos cuando llegaron allí?

Los fenicios, que a pesar de haber inventado el alfabeto no nos han dejado grandes textos fueron los primeros en el arte de la navegación. Y en realidad el término fenicio no hace referencia tanto a una nación como a una actividad: la del comercio de la púrpura. Serían tal vez, “los tíos de la púrpura”

Por tanto, los fenicios asentados con anterioridad fue lo que encontraron los griegos. El relato de Heródoto no puede tomarse al pie de la letra. Desde luego los foceos de los que habla necesitarían barcos con quilla, barcos que pudieran mantener la dirección. Y los barcos de guerra son muy apropiados para semejante y peligroso periplo, pero son pequeños, ¿quedaría sitio libre para el posible comercio?¿y para la comida de los cincuenta remeros? Además la visión que daría Heródoto sería siempre la visión del griego conquistador, por eso cuando el habla de Argantonio puede referirse a un rey, o a uno de los basileus que él conoce en el mundo griego. En Historia siempre se habla desde lo que se conoce. O tal vez al nombrar a Argantonio sólo está diciendo… “el tío de la plata”. Podemos deducir que se trata del clásico rey-pastor propio de las sociedades que basan su riqueza en la ganadería con una organización familiar y una estructura social rural.

Todavía seguimos preguntándonos qué es Tartessos.

Parece que el vocablo TRTS, que estaba presente en el Tarsis de La Biblia, procede de alguna lengua semita y se le añadido algún sufijo griego -esssos. El vocablo TRTS estaría vinculado a los metales, y también se encontraría por el mediterraneo oriental.

Así pues, los griegos focenses encontrarían el grupo del rey-pastor y un grupo urbano formado por cananeos o fenicios. Tartessos sería el resultado de una primera colonización fenicia más la primera colonización griega, contada por Heródoto 300 años después de que ocurriera.

Los colonizadores vienen para quedarse. De alguna manera los matrimonios mixtos se dan, y con ellos nace una cultura criolla, esa cultura criolla es Tartessos, la acción de Oriente en Occidente durante tanto tiempo.

Pero este mundo también se acaba y también para su final se han barajado muchas hipótesis. Muchas hablan de un cambio de orientación del comercio. ¿Guerras? ¿La importancia de nuevas ciudades como Gádir?¿Desastres naturales?¿agotamiento de los recursos naturales?

En el relato mítico de la fundación de Gádir se habla de tres posibles “viajes” de fundación y que sólo el tercero tuvo éxito. Pero no sabemos si el segundo “viaje” se refiere a exactamente un viaje o una etapa de ocupación del territorio más allá de las Columnas de Hércules y que correspondería a la etapa de Tartessos.

La línea de la costa ha cambiado, tanto geológicamente como por la acción humana que supone su ocupación continuada.

Tartessos se acaba, pero Olvia, la Feliz, la Opulenta, continuará como un asentamiento humano de mayor o menor importancia a lo largo del tiempo.

Nota Aclaratoria: A las conferencias, a los mítines políticos y a las citas de enamorados se va muchas veces con una idea previa, de tal manera que oímos, no ya lo que nos dicen, sino lo que queremos oir. Espero no ser excesivamente infiel a las palabras del profesor.

Una frase para recordar: “…Y se ha encontrado más bronce en la Joya que en Cartago…”

Emilia.

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La ciudad de Tartessos en Huelva capital (2/2)

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Lunes, 23 marzo 2009

Emporio

Dejando a un lado la cuestión geográfica, otro texto destacable es de Pseudo Escimno donde indica: “Vecina a esta se encuentra la noble ciudad (…) de (…) Gadira, después de esta se halla (…) el riquísimo emporio llamado Tartessos, ciudad Ilustre”.

En esta cita es reseñable la descripción de la ciudad como emporio, entendiéndose como una ciudad meramente comercial, donde acudían distintas civilizaciones con esos objetivos. Y ¿cómo ajustar esta definición a esta teoría?

La arqueología ha dejado patente cómo en los territorios tartesios hay dos zonas diferenciadas, una la zona Huelva que aglutinaba el comercio de metales y productos de la siderurgia, y una segunda en la de Doñana más dedicada a la agricultura y ganadería.

Esta división es significativa ya que todos los textos que hablan de la mítica ciudad, hablan casi exclusivamente de su riqueza mineral, hecho muy relevante a mi entender.

Por otro lado, en el dragado que se hizo en la ría se hallaron numerosos objetos, como armas construidas en la zona, así como diversos objetos griegos y de otras civilizaciones (y más que queda en el fondo), lo que unido a otras circunstancias, demuestran, según numerosos autores, que en el lugar se encontraba un puerto comercial de gran importancia, muy posiblemente anterior a la fundación de Gadir.

Una vez en la ciudad de Huelva, se comprueba que está construida sobre la ciudad romana de Onuba, la cual, a su vez, se encuentra sobre la Huelva Tartesia, cuyos restos aparecen en una gran extensión. Al examinar la ciudad Tartesia, se comprueba que en ella hay tres zonas diferenciadas. Junto a la zona de los Tartessos, se encuentran otras dos a modo de barrios, uno meramente griego y otro fenicio, que convivieron con la citada civilización, y que estuvieron dedicados a comerciar. De hecho, en las excavaciones para la construcción de un edificio en la ciudad de Huelva, sobre lo que sería la zona griega, aparecieron innumerables restos de objetos de esta cultura. Igualmente están los restos de un muro de contención fenicio, construido por éstos como objeto del comercio establecido.

Todo ello deja ver claramente que la ciudad tartesia de Huelva, era un gran centro de comercio, ajustándose al texto antes citado, ya que demuestra la convivencia y las relaciones comerciales entre estas civilizaciones más que la colonización o conquista por parte de las extranjeras, si bien, ejercieron notable influencia sobre ellos (periodo orientalizante). Unido a ello, hay restos de otras civilizaciones como, por ejemplo, los etruscos, que eran conocidos como piratas muy agresivos fuera de sus posesiones, pero que al parecer también comerciaban en el lugar.

Una tumba real

Otra cuestión a tratar sería los extraordinarios hallazgos del Cabezo de la Joya, en plena ciudad de Huelva, donde se encontró una necrópolis en la que una de las tumbas tenía características distintas a lo hasta el momento encontrado.

En ella aparecieron gran cantidad de objetos de valor, nada habituales en las otras tumbas de esta civilización, destacando entre ellas un carro, posiblemente de guerra, que debió pertenecer al difunto, lo que da al hallazgo el carácter “único” y de posible tumba real, al no haber otra similar.

Carro hallado en la Joya

Carro hallado en la Joya

Si bien el carro es el hallazgo más significativo, no son menos las estelas funerarias que al parecer representan enterramientos reales. En ellas aparecen grabados de escenas con personajes en distintas situaciones y además, un carro de características casi idénticas al encontrado en la Joya, como se puede observar en las imágenes de a continuación.

estela-funeraria-tartessos

Estela funeraria de enterramientos reales

Esto posiblemente podría quedar bastante esclarecido si los textos grabados encontrados en la tumba algún día pudiesen descifrarse, y como aparece en uno de los rótulos del museo de Huelva “¿y si pusiese Argantonio?”.

La ciudad más antigua de Europa occidental

Hasta hace poco se hablaba de Cádiz como la ciudad más antigua, por su fundación por parte de los fenicios, pero en los últimos años parece quedar bastante argumentado que este título corresponde a Huelva capital, merced a los hallazgos en la zona del Seminario, donde se han encontrado gran cantidad de ídolos religiosos, así como señales claras del establecimiento de poblaciones y zonas de cultivo, todo esto con una antigüedad de 4500 a 5000 años.

Junto a esto, se han descubierto tumbas tartéssicas, romanas y árabes. Todos estos descubrimientos dejan bastante claro que una vez se asentaron los primeros pobladores en la zona de Huelva, ya no volvería a quedar la zona deshabitada.

Esto corroboraría la circunstancia citada en el punto que trataba el hecho peninsular de la zona, ya que a la franja del Seminario se accedería directamente a través de la zona por la que quedaba unida al resto del territorio (indicado en el plano anterior).

Por todo ello, es lógico pensar que una civilización como los Tartessos, que parece confirmado que era autóctona, surgiese de poblaciones asentadas en la zona desde mucho tiempo antes, ya que no sería producto de la colonización de otras civilizaciones, como es caso de la fundación de Cádiz, sino que cuando estas civilizaciones llegaron, los autóctonos ya habitaban en el lugar.

Conclusiones

Todo lo expuesto, hay que unirlo al hecho de que todos los esfuerzos en localizar la mítica ciudad se han centrado casi exclusivamente en la franja de Doñana, como he comentado, entre otras cosas para intentar localizar el supuesto lago que rodeaba la ciudad, forzando el ajuste del resto de características de la zona, no hallando nada que pudiese hacer suponer que en ese lugar ha habido una ciudad de estas características.

Como mencioné con anterioridad, los textos clásicos que sirven para su localización siempre tienden a la exageración, sobre todo teniendo en cuenta que trataban de describir una ilustre ciudad de una rica civilización, adaptando, a mi entender, lo que sabían del tema a lo que conocían directamente, y sobredimensionándolo.

Cabe destacar, el hecho que tras la desaparición de Tartessos por la influencia de Cartago, ya que  molestaba al comercio, ese “emporio” comercial se trasladaría a la zona de Gadir, lo que produjo una gran confusión entre los distintos autores, llegando a confundir Tartessos con esta ciudad.

Sin embargo, me parece evidente que punto por punto, la ciudad de Huelva reúne muchas más condiciones para ser Tartessos o la ciudad capital del reino. Resulta muy significativo el hecho que bajo Huelva y Onuba se encuentran los restos de la ciudad tartesia en prácticamente toda su extensión, quedando bien delimitada por las necrópolis halladas en los alrededores, no encontrándose restos de otra ciudad de estas dimensiones en otro lugar, y mucho menos con las condiciones geográficas necesarias.

Por último, me hago la siguiente pregunta ¿por qué nunca se ha encontrado la ciudad de Tartessos? Me inclino a pensar que es difícil de encontrar porque se halla bajo otras dos ciudades, Onuba y la actual Huelva, sin olvidar a la Welba árabe, lo que dificulta con mucho su investigación.

Por tanto, yo seguiré creyendo que bajo mis pies está la ciudad de Tartessos, al menos hasta que alguien, saque una teoría que me parezca más convincente, o se encuentre Tartessos en otro lugar, cosa que particularmente creo imposible.

Neoptolemo.

Fuentes:

AVIENO: Ora Marítima.
ESTRABÓN: Geografía III.
HERODOTO: Historia Libro I.
Carta de Eustatio a Dionisio, 337.
ESCIMNO, 164.
DEAMOS, MARÍA BELÉN: Revista Historia de National Geographic.
FERNÁNDEZ JURADO, JESÚS: Tartessos en el Tiempo.
Diario Odiel Información, 15 de Septiembre de 2006.
www.tartessos.info
www.wikipedia.org

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La ciudad de Tartessos en Huelva capital (1/2)

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Sábado, 21 marzo 2009

Volvemos a uno de nuestros temas favoritos, la Historia de Huelva, y queremos hacerlo con un artículo dedicado a los Tartessos de uno de nuestros nuevos colaboradores, Neoptolemo, en el que pone sobre la mesa una teoría resultado de sus propias indagaciones. Debido a su longitud lo dividimos en dos partes, esperamos que os guste:

Una vez que parece probada la existencia de Tartessos como civilización-reino (hecho que hasta no hace mucho tiempo se ponía en duda por algunos expertos, que la entendían como parte o colonización de otras civilizaciones como la fenicia), queda como gran incógnita saber cuál era la situación geográfica de la ciudad de Tartessos, o al menos la que sería la ciudad-capital del reino, o como algunos piensan, una especie de ciudad-estado al estilo de las polis griegas (cosa que parece lógica pensar que debió existir). O sino como capital de un reino, al menos como ciudad importante con la que comerciaban, con la suficiente riqueza mineral como para recordarla en sus textos y magnificarla.

Hasta la fecha no se ha hallado nada que pudiese parecerse a una ciudad de estas características. Para ello, sólo ha servido de guía las referencias en textos de autores clásicos (como en la Iliada de Homero con Troya), lo que ha inclinado a pensar a los más interesados en el tema, que su posible ubicación podría ser en la zona de Doñana y alrededores, ignorando prácticamente cualquier otra posibilidad.

Una vez leídos estos textos y temas relacionados, me gustaría exponer la teoría de que esa ciudad se encuentra bajo lo que hoy es Huelva capital, ya que a mi entender, reúne más características de las citadas en esos textos que la zona antes mencionada de Doñana. Para justificarlo, paso a analizar estos puntos que ayudarían a situar la legendaria ciudad:

Los ríos

Hasta ahora se ha pensado en la posibilidad de situar Tartessos-ciudad en Huelva, exclusivamente, por las claras referencias a la carga de minerales que arrastraba el río que rodeaba la ciudad. Como ejemplo, un texto de Escimno dice: “La nombrada Tartessos, ciudad ilustre, que trae el estaño arrastrado de la celtica, así como oro y cobre en mayor abundancia”.

Esta cita da, sin lugar a dudas, una relación directa de este río con el Tinto. Conocida es la enorme cantidad de mineral que transportaba y transporta y sobre todo, como señala el texto, el cobre, producto fundamental junto con el estaño en la época para la elaboración del bronce, y que eran minerales muy escasos en la Europa de aquellos años.

El río Tinto fue muy importante para los Tartessios, ya que parece demostrado que la riqueza de esta civilización (que debía ser mucha según relata Heródoto), se debía fundamentalmente a los minerales y la siderurgia desarrollada en el lugar, y es difícil encontrar otro río que transporte las grandes cantidades de minerales que arrastra el Tinto.

Además, es interesante recordar que el otro río que rodea la ciudad, el Odiel, también tiene en su recorrido una zona minera, donde en la actualidad se encuentra el Andévalo, lugar en el que se sitúan las minas de Tharsis.

Un río de dos bocas

Esta referencia junto con la anterior, parece la más confirmada por los textos clásicos. Dice por ejemplo Eustatio: “Dicen que el río Betis es un río de Iberia que tiene dos desembocaduras en medio de las cuales, como una isla, está la referida Tartessos…”. Según Estrabón: “(…) Dicen que teniendo el río dos bocas existía antes en el espacio entre ambas una ciudad llamada Tartessos…”.

huelva-aerea

Fotografía aérea actual de Huelva

Esta característica es una referencia muy clara y de gran importancia para la localización de Tartessos en Huelva, ya que ningún otro lugar tiene esta circunstancia  tan evidente, puesto que el Tinto y el Odiel, de común acuerdo, van a desembocar en un mismo punto (la actual Punta del Sebo), formando una muy definida “V” (obsérvense las ilustraciones).

Poniéndonos en el lugar de esos primeros griegos o fenicios que vieron la ciudad, éstos llegaron en barco por el Atlántico y al acercarse a lo que ahora se conoce como la ría de Huelva, pudieron ver con total nitidez cómo estos dos ríos desembocaban juntos, como dos brazos y entre ambos se hallaba la ciudad.

Río con mareas

Otra referencia que se vuelve a dar en esta localización, son las citas en textos clásicos que dicen de los ríos de Tartessos que tienen “mareas”, ya que tanto por el Tinto como por el Odiel se producen mareas que hacen sus efectos hasta bastantes kilómetros río arriba, llegando en el caso del Tinto, a afectar hasta la altura de la actual localización de San Juan del Puerto, a unos 15 kilómetros de la desembocadura.

Una isla

Otra de las circunstancias geográficas con la que los clásicos describen la ciudad se da en citas como la de Avieno en la que dice “El río Tartessos, que fluye del río ligustino por abiertos campos, ciñe por todas partes a la Isla con su corriente”. Pero esta cita, además, identifica Tartessos con Gadir, cosa muy improbable, por lo que podríamos ayudarnos de la cita anterior de Eustatio en la que se refiere a Tartessos en medio de los brazos del río “como una isla”, lo cual no concreta la definición como isla, sino que la aproxima a la definición de isla sin llegar a serlo. Esto vuelve a acercarlo a la localización en Huelva, ya que como se observa en la foto anterior y he citado antes, tiene forma de “V” entre dos ríos.

Pero además, las zonas en las que actualmente se encuentran marismas (muchas de ellas secas) y que son atravesadas por vías de ferrocarril y carreteras, en la época tartéssica eran zonas inundadas, dejando la ciudad en una localización peninsular con forma de péndulo, rodeada toda ella de agua, excepto por una franja de pocos kilómetros que la unía al resto del territorio, y por donde accedieron los primeros pobladores de la zona.

Un lago o laguna

Algunos autores citan un lago, al parecer un gran lago, mayor que cualquiera de los que ahora se encuentran por la zona. Este hecho, sin embargo, no es una característica unánime en la descripción del lugar por los distintos autores (debería serlo si era tan grande). De todas formas, podría justificarse la existencia de éste en el territorio.

Esto podría deberse a que la geografía de entonces no es exactamente como la actual, como hice referencia antes, sino que es muy significativa la retirada progresiva de las aguas de la costa en toda la ría y la desembocadura de los ríos.

Un ejemplo que podría ilustrar este hecho, es el caso que el río Tinto a su paso por las distintas poblaciones actuales no encuentra ningún puerto hasta la desembocadura, pero hasta mediados del siglo XX, esto no era así, ya que en poblaciones próximas a Huelva, como San Juan del Puerto, Moguer y Palos de la Frontera, habían puertos en lugares donde hoy día es imposible por la ya mencionada y paulatina retirada de las aguas. Como referencia más clara de esto es el puerto de Palos de donde salieron las naves colombinas, hoy inexistente.

La misma particularidad se da en el otro río. El lugar donde actualmente se encuentran las marismas del Odiel que hoy son reservas y parajes naturales, eran antes lugares inundados y que a la llegada de los primeros griegos probablemente les hizo pensar que habían llegado a la mítica laguna Estigia, lo que indica la apariencia del lugar en esa época.

marismas-en-tartessos

No obstante, vuelvo a reiterar que me parece poco fiable la descripción del supuesto lago, ya que no es citado por todos los autores, o al menos no era de las dimensiones que indican.

El río más largo de Iberia

Este puede ser el punto de mayor conflicto para esta teoría que defiendo, así como su identificación con el río Betis, nombre que pusieron los romanos al actual Guadalquivir, y que los griegos habían llamado río Tartessos.

Esta situación podría ser debida, como ya he comentado, a que los autores clásicos que describen el lugar no conocieron la zona ni la ciudad, y en la mayoría de los casos ni siquiera existía. Esto unido a la tendencia que existía de magnificar los hechos y lugares, sobre todo si pretendían hacer referencia a un territorio “ilustre”. Por lo que es lógico pensar que asimilaban lo que habían leído y escuchado a lo que conocían directamente, haciendo, en la medida de lo posible, que fuese más relevante.

Obviamente si hablaban del río Betis como tal, es seña de que no conocieron la época del río Tartessos, pero al ser el más notorio de la zona, valdría mejor para la intención de engrandecer la situación.

Igualmente, el Betis como es sabido, tampoco es el río mas largo de Iberia ya que es el Tajo, y no reúne el resto de características geográficas que parecen mas claras en la descripción del lugar, salvo que también tiene mareas.

Continúa…

Neoptolemo

Fuentes:

AVIENO: Ora Marítima.
ESTRABÓN: Geografía III.
HERODOTO: Historia Libro I.
Carta de Eustatio a Dionisio, 337.
ESCIMNO, 164.
DEAMOS, MARÍA BELÉN: Revista Historia de National Geographic.
FERNÁNDEZ JURADO, JESÚS: Tartessos en el Tiempo.
Diario Odiel Información, 15 de Septiembre de 2006.
www.tartessos.info
www.wikipedia.org

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