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Desahucio en el campanario

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en miércoles, 17 octubre 2012

En los tiempos que vivimos son habituales ver noticias de desahucios de viviendas por el impago de hipotecas o alquiler, sin embargo en este caso desconocemos si nuestro protagonista, del reino animal, estaba al día en sus facturas, pero lo cierto que ha tenido el mismo fin.

Imagen de archivo de la Iglesia http://huelvapedia.wikanda.es

Ciconia Ciconia, comúnmente conocida como cigüeña blanca, es la especie que ha sufrido dicho acto. Esta ave había dispuesto su hogar, desde hace ya bastante tiempo, en el campanario de una iglesia, concretamente de la Iglesia Nuestra Señora de los Remedios de Aljaraque, un edificio del siglo XVI, el cual junto a este personaje ofrecía una las más clásicas imágenes de cualquier pueblo.

Pero el pasado día 11 de octubre, alguien, al parecer el párroco, consideró la necesidad realizar una reforma encaminada a evitar la presencia de cualquier especie animal en dicha torre, por lo tanto, su habitante junto con su nido, era el primer obstáculo a derribar.

Hasta aquí muchos pensarán que todo normal, y que posiblemente no es para tanto, el problema surge al comprobar que para realizar dicho acto hay que cumplir una legislación que es muy clara y requiere autorización ya que resulta que este ave, tan común por nuestra tierra, entre otras cosas por el clima, se encuentra inscrita en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en la categoría de Especial Interés y por tanto tal actuación está recogida como infracción grave en el artículo 74.3 de la Ley 8/2003 de 28 de octubre, de la flora y fauna silvestre, de la Junta de Andalucía, con una sanción de 601,02 a 60.101,21 euros.

Imagen tomada con un movil la misma mañana del desahucio

Imagen de la misma torre al día siguiente

Como ya se dijo antes, se puede pedir autorización para realizar esta acción, pero debe de reunir una serie de requisitos, entre ellos que el nido este deshabitado y que sea comprobado por un técnico de la Junta, y ni el estos, ni el resto se cumplían en este caso. Además, se da la circunstancia, que las cigüeñas en nuestra provincia, al parecer atraídas por su clima benevolente, han dejado de emigrar y se han establecido de forma permanente, lo que dificulta su desalojo. Sea como fuera, este animal no ha abandonado voluntariamente su hogar, más bien y siguiendo la tónica actual, ha sido desahuciado.

Además, ya dijimos que se trata de un edificio del S. XVI y por tanto sus reformas no se pueden realizar alegremente, pero ese es otro tema.

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Vengo a por lo del anuncio

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en domingo, 30 mayo 2010

…vengo a por lo del anuncio, hijo, hágame el favor, que llevo ya más de una hora esperando y tengo la circulación mu mala pa estar tanto rato de pie. Y que están entrando toas las que han llegao despues que yo, y a mí no me llama naide. Y aquí están entrando unas mocitas mu guapetonas, pero créame si le digo, que yo vargo tanto o más que ellas juntas. Porque yo llamé por teléfono antes de venir, que he tenío que cambiar lo del cintrón pa estar aquí a mi hora, y a mí me dijeron que no hacía farta hacer ná malo, que el trabajo este era solo y exclusivamente pa hablar por teléfono. Y a eso, a mí, no hay quien me gane. Mire usté que mi madre quería ponerme Eugenia, que es el nombre de una reina mu famosa o algo así, pero el bruto de mi padre se esquivocó estando en el juzgao, y me puso Eulalia. Tendría yo quince añillos cuando vino un cura nuevo al pueblo y le dijo a mi madre lo que el nombre quería decir: que charla bien. Y como pa aquellos entonces ya se veía venir cómo era yo, mi madre se fue pa mi padre con la espargata en la mano diciéndole «Hijolagrandísima, pos ya que te esquivocaste, haberle puesto Angustias como tu agüela, que por lo menos nos habríamos librao deste run-run tor santo día que no calla». Asín que fíjese usted si sé hablar bien yo o no.

Y lo otro que pedían en el anuncio del pediórico era lo de la experencia. Pos mire que yo tengo ya 72 años; si quiere má experencia que yo, búsquela en el cimenterio, porque las niñas esas que no han cumplío los 20 no la van a tener como yo.

Yo le digo mi verdad: apuro sí que me da de hablar de esas cosas, usted ya mentiende, digo delante de gente que no he visto nunca, ni las voy a ver, porque delante de mi marío, pobrecito, y de mis amigas y mis vecinas y mis cuñás… lo que haga farta. A mí es que me gustan estas cosas de charlar y a mi marío antes, cuando todavía sabía quién era yo, le hacían gracia. Ahora no, que le dio una cogestión y el pobrecito se ha quedao consumiíto, consumiíto en sus güesos y el pellejo. No tiene fuerzas ni pa reirse. Asín que usted por mi marío no se preocupe, que él no se va a enterar de ná; mejor asín, que no se entere. Porque si se diera cuenta de lo que hay, estiraba la patita hoy mismo. Figúrese usted, toíta la vía luchando, p’acá y p’allá, estrozaíto, que me cogió la artrosis hasta en las pestañas, los años tan malos que nos tocó vivir, como los burros que van con anteojeras mirando siempre palante con la ilusión de nuestra casita y poner a nuestros niños en su sitio. Eso es lo que más trabajito cuesta, educar a los niños en la vergüenza y el respeto. Hacerlos hombres de provecho, que no le deban ná a naide y miren con la cara levantá.

Y ahora se da una cuenta de esto, que to aquello que hicimos no ha servío de ná. Los hijos…¡qué desengaño más grande!  Que es por eso que estoy yo asquí, por defender lo que es mío, que me hace mucha fartita el dinero.

Porque mi chico, que mardita sea la leche que mamó que se la dí yo de mis entrañas, nos ha dao una puñalá mu grande. Hará cinco añillos que dice el mozo de arrejuntarse con una. Mi niño, con su carrera que se la dimos a base de pellizcos y su trabajito en un banco. Y ella, una pelandrusca que dice que sabe mucho de ordenadores. (¡Ay, Jesús, pa qué habré mentao yo ruina)

Pos que mi marío, y yo también (¿pa qué vi a engañarme?, yo también) le insistimos mucho al niño que no se fuera arrejuntao, sino que se casara como Dios manda. Y la pelandrusca dijo que vale, pero que ella, pa casarse, llevaba un piso en condiciones. Figúrate tú la boda, el viaje a Canecún, los afotos, el traje… pero lo que nos dió la puntilla fue el piso. Porque mi niño puso el piso a pagar en cincuenta años, que se dice pronto, y el banco le dijo que de avalismo pusiera la casa nuestra, de mi marío y mía.

Luego vinieron en seguía los churumbeles,  las discursiones, y las crisis, y la hipoteca empezó a subir y mi niño dijo que no llegaban entre los dos pa pagar. Fue entonces cuando a mi marío le dio la cogestión, por eso no se enteró de que el niño y la pelandrusca se han separao, ella se ha queao con el piso y los churumbeles, él duerme en el sofá de mi casa y to lo que gana es pa pagar la hipoteca de los cincuenta años, y yo estoy asquí porque no quiero que un día venga el banco a llevarse mi casa, que es el avalismo del piso de la pelandrusca, y mi marío con la cogestión y mi niño en el sofá. Asín que ya me puedes ir dando el trabajo…

La Pitoña.

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