La Huelva Cateta

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La mar de Huelva

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en domingo, 17 junio 2012

Puede que no haya gozo más intenso que la contemplación de la mar. Capa inmensa repleta de encantamientos, lo mismo al alba que a la tarde o en la clara lunar. Manto galano de azules y de verdes espolvoreado de sal. Espejo mágico en donde tan pocas veces el hombre se mira, y cuando se mira el hombre abre su corazón prieto de par en par para comulgar en secreto y limpiarse el alma y a la vez la paz que le toca hondo y, con ello, el renacimiento de un hombre nuevo.

Puede que no haya gozo más intenso que la contemplación de la mar. La mar que nos abraza cada día, como queriéndonos proteger de cualquier embestida que nos hiciera caer de bruces y desfallecer. La mar tuya. La mar mía. La mar, tuya y mía. Mar salpicada de gestas en la historia y cuna de agua de marinos gigantes: marinos que se quedaron inmortalizados a cincel en el granito de las piedras. La mar, lejana y rosa, que a escondidas buscaba mi ánimo inocente aquellas tardes en las que camino del “quinto pino”, con la manigueta acariciando el aro de hierro, me adentraba por entre las marismas y allí me quedaba ya, preso de un sueño atiborrado de pesqueros y de olas, del olor del salitre y de gaviotas.

Puede que no haya gozo más intenso que la contemplación de la mar. La mar que recibimos como regalo en el amanecer de un tiempo, y que a fuerza de darle la espalda y la espalda darle se nos convirtió en cristal opaco en el que las figuras se quedan difuminadas y la espuma, ¡ay, la espuma!, que ya no es nacarada. Que se fundieron en la mar otros hábitos muy distintos, impropios de la seña marinera, y fueron abriendo en canal, poco a poco, el cordón umbilical que nos mantuvo pegados al borbotear incesante de sus aguas, a su emblemática corriente, a su abrazo milenario, a la cadencia de un entorno privilegiado. Mar de reflejos vivos, de majestuosas onduladas y de barquitas de colores; que por pasivos nos la desfiguraron en nombre de una progresión mal entendida y miope, desprovista de sentimientos, sin querencias ninguna, sin más metas que la socavación de la identidad propia a costa de lo que fuera. La mar. La ría. Cómplice la ría de un sinfín de emociones y de cánticos: del amor etéreo de dos estudiantes de “Preu” en noches de luna llena, del muelle del Tinto entre las sombras enmarcado, de la playa de la Gilda como la palma de la mano, del Balneario de la Cinta hecho a manera de barco inmaculado, de los eucaliptos en interminable hilera, de Colón austero y vigilante… ¡de cuántas cosas!

(Foto: http://www.pueblos-espana.org)

Puede que, definitivamente, no haya gozo más intenso que la contemplación de la mar. La mar de Huelva. A la que debemos entregarnos en cuerpo y alma sin más dilación, sin más espera, con las ganas bien dispuestas, con el orgullo enraizado por haber sido engendrados bajo su mirada de plata y serena. La mar de Huelva, la que quisiéramos que fuera y la que podemos hacer que sea si aunamos las voluntades y como un solo marinero la trabajamos desde cubierta. La mar de Huelva, la que tenemos que llevar en todo momento suspendida de los labios para que aún más se extienda, la que debe estar constantemente en nuestros corazones impresa. La mar de Huelva, onubenses. La mar de Huelva, la nuestra.

J.J. Conde

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Mohammed Hammú, la nueva Zenobia de Moguer, presentará en breve su segunda novela

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en miércoles, 1 junio 2011

Hace ya algunas semanas que esperamos que se ponga a la venta la segunda novela de Mohammed Hammú. Mientras tanto, me acerco al autor para que nos dé algunas pistas de qué podemos encontrar en Huria. Mar memoria y quién es este escritor.

Mohammed Hammú, al igual que Zenobia, abandonó un día su ciudad por la mágica Moguer.

-Hammu, ¿te consideras “moguereño por amor” o “moguereño consorte”?

-En realidad soy nómada de los caminos y Moguer es un destino que busqué por Amor.

-A lo largo de tu vida ha habido diversas etapas marcadas por diferentes ciudades. ¿Hasta qué punto el terruño imprime un carácter, permite una visión y de qué forma se plasma eso en tus historias?

-El terruño es una parte muy significativa en nuestra identidad pues está en las impresiones, creeencias, incluso sensaciones, pero es una “parte” no lo es “todo” porque el mundo es una Tierra más grande e invita a descubrir y experimentar aún más. Por eso soy nómada, para no echar ancla en ningún puerto.

 -Moguer es tierra de poetas y de nada menos que un Nobel…¿es casualidad? o más bien, ¿qué tiene que haber de bueno o de malo en el ambiente para que mucha gente sienta la necesidad de escribir? ¿qué le lleva a una persona a esa necesidad de expresarse por medio de la palabra y, en tu caso, la ficción?

-No hay casualidades, todo se debe a un principio esencial del transcurso de nuestras experiencias y en un momento concreto de nuestro desarrollo se desencadena una parte específica de nuestro proceso evolutivo. Por ello, nada es casual y Moguer debe mucho al mundo de la escritura por su tranquilidad, sus secretos a voces entre las esquinas, el sabor cercano de los bosques, del mar, de las creencias, etc. Creo que Juan Ramón Jiménez se impregnó de todas estas escenas, imágenes y las supo transcribir en mensajes escritos. Tuvo la necesidad de contarlo en papel en vez de sentarse en una terraza y ver el tiempo pasar en silencio. Y le agradezco mucho su no silencio y su bello arte de su escritura.

-La palabra oral, la palabra escrita. ¿qué prefieres que permanezca la palabra gracias a la escritura o el poder sanador y reconciliador de la palabra oral, aunque termine olvidándose en el tiempo?

-La palabra oral es parte de un mundo mágico dónde es preciso tener bien despierto los cinco sentidos para no descuidar ningún detalle. Es una expresión temporal y es necesario toda la atención para saborear bien el momento. En cambio, la palabra escrita permite más tiempo, pausas que en la oralidad no es posible. Pero tanto la palabra oral como la escrita son acciones hermanas de la comunicación, de la transmisión y, por tanto, nos conducen al mismo camino: embellecer el silencio con palabras.

-La conversación con Hammu puede dilatarse en el tiempo… tanto, que a través de ella se viaja en el espacio y el tiempo. Se adquieren puntos de vista diversos y aparentemente contradictorios que crean un poliedro de colores. Su especialidad es la de narrador oral, y se le nota. Cuando se le escucha hablar, su figura desaparece para dar lugar a los personajes, a los paisajes y a los sentimientos. Se transforma, se abandona. Hammu deja de ser Hammu, pero ¿en quién o en qué se transforma?¿cuál es la voz que nos habla?

-Creo que habla el caminante nómada que se desprende de los atuendos típicos y que anhela encontrar miradas vecinas que compartan con él un mismo horizonte.

-¿Hasta qué punto una discapacidad física muy visible puede convertirse en un acicate, en una forma de superación y de potenciación de otras capacidades -altas capacidades en tu caso- como son la narración oral y la escritura?

-Es importante haber descubierto desde muy jovencito la marca de ser DIFERENTE y esto establece un parámetro, una ecuación bien importante en las relaciones que establece la sociedad en el criterio de vivir a traves de CUOTAS. Lo importante en este tiempo de vida es observar lo ingenuo que es no creernos diferentes unos de otros y crear un marketing muy elegante, pero en realidad paternalista sobre la DIFERENCIA. Este no ser IGUAL es lo que nos marca en nuestras vivencias y no es negativo, sino todo lo contrario, nos enriquece a traves del camino. Y a mi lo ha hecho mostrándome un sin fin de palabras que enarbolecen la elegancia y la humanidad en DIFERENTES sociedades.

-Y volviendo a Huria. Mar Memoria ¿puedes adelantarnos algo? ¿podremos verla en la Feria del Libro?

-Sólo sé al día de hoy que a principios de junio ya estará frente a los lectores y su evolución está por ver. Me gustaría que estuviera en la Feria del Libro y haré lo posible por mostrarla allí pero esa es otra historia que aún no está escrita. Si deseaís leer un fragmento de la novela, podeís consultar el siguiente enlace:

http://www.hammutopia.com/Huria.pdf y aquí ya tendreís una primera sensación.

Mohammed Hammú es tan expresivo con sus palabras como con sus gestos y su silencio. Sólo nos queda desearle lo mejor para su libro y para que siga deleitando a todos los que se acercan a escuchar sus relatos. Bueno, una última cuestión:

-Hammu, ¿te sientes molesto por haberte comparado con Zenobia? ¿O más bien te  podrías identificar con ella a pesar de ser de épocas, sexo y culturas diferentes?

-Ser DIFERENTE también incluye esto, es decir, las épocas sólo son tiempos y el tiempo de hoy mañana algunos lo llamaran también épocas. Lo que hoy es importante, mañana será relativo. Referente al sexo, nunca olvido que antes de ser XY, me germiné como XX y procedo de una XX. Y en cuanto a culturas diferentes, creo que la única cultura real e importante es la HUMANA y esta no tiene fronteras. Y que me relaciones con Zenobia, es un gran honor, de traductor a traductora.

Conchi.

Enlaces de Interés:

http://www.hammutopia.com
http://www.facebook.com/oralidad
http://www.twitter.com/oralidad
http://www.youtube.com/user/HAMMUTOPIA?feature=mhum#p/u
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_europa.asp?ID=7473

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XI Semana del Turismo

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en jueves, 16 septiembre 2010

La Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Huelva, está organizando la XI Semana del Turismo que se desarrollará entre los días 4 y 8 de octubre, bajo el título “Huelva y el Mar”. Se adjunta programa definitivo.

Las personas interesadas en participar en las actividades propuestas, deberán realizar la inscripción previa (se adjunta) y hacer llegar vía email (turismo@huelva.es) o fax (959 260 707) una inscripción por actividad y persona. Las plazas son limitadas y se respetará el orden de llegada.

FICHA INSCRIPCIÓN SEMANA DEL TURISMO

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Epílogo a Huelva

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en sábado, 5 diciembre 2009

Hola a todos.

Como algunos saben, he colaborado esporádicamente en este blog con algún que otro artículo y comentario, intentando no abusar, pues en la moderación está la virtud y, sobretodo, no ofender o herir susceptibilidades (ya que sin conocimiento no hay sabiduría). A pesar de todo, hay quienes han tenido que sufrir la extensión de mis escritos, lo cual agradezco, ya que mi objetivo original era el desahogo, la denuncia y el alegato, pero sobretodo la sinceridad y la buena intención.

Era, además la primera vez que participaba en un blog, y lo hacía por la necesidad interior e imperiosa de defender aquello que me sorprendió encontrar y que nunca deberían perder, aquello por lo que pueden estar orgullosos y por lo que deben avergonzarse o avergonzar para mantener dicho orgullo, algo que intenté expresar con mi “Carta a Huelva”, y en lo que he insistido cuando ha sido oportuno.

Y comento esto porque quizás en Huelva es donde más sorprendido he quedado en cuanto a las expectativas que se tiene de un lugar.

Para bien y para mal es la gran desconocida, precedida por la mala imagen (ganada a pulso, todo hay que decirlo) que tanto los de fuera como, sorprendentemente, los de dentro se empeñan en dar.

Sólo después de vivir en Huelva he comprendido el alcance de un “sambenito” que, desgraciadamente, impide ver más allá en una ciudad que hace falta buscar para encontrar, y quizás su principal hándicap radique, precisamente, en la falta de confianza de sus habitantes que, en la mayoría de los casos, ignoran el valor de lo que tienen impidiendo a su vez que otros lo vean y provocando una cerrazón generalizada que, por otro lado (desde el egoísmo de un “esteta”) no deja de tener su aliciente en la sorpresa.

Es por esto que, en lugar de volver a la crítica (tenía en mente un ambicioso proyecto, con imágenes desconocidas para muchos, donde el antes y el después del urbanismo arquitectónico en Huelva no dejara lugar a réplica) he preferido despedirme con un simple elenco de imágenes que, circunstancialmente, fui captando durante mi estancia aquí (modestas en sus posibilidades y calidad pero ricas en su “contenido”) y con las que espero expresar mi mejor experiencia en una tierra que ya he adoptado, como muchas otras, sintiendo mía.

Ría de Huelva al atardecer

Y como tal, paisano de adopción que no elección, defiendo afuera con tanto empeño como critico dentro. Ustedes, conocen perfectamente esta dualidad propia de cualquier chovinismo, al igual que pueden imaginar la perplejidad en las caras de quienes, sin “conocer” esta ciudad, me escuchan describir sus virtudes. Pero también es verdad que para enseñar hay que sentir y, de esa manera, transmitir.

Punta del Sebo y puerto exterior al fondo. Confluencia entre las rías del Tinto y el Odiel

Siempre he mantenido que el mar es suficiente para aportar interés al lugar menos interesante, Rilke escribió de mi ciudad natal: “Si Ronda tuviera mar, que mar tan azul sería”. La capacidad hipnótica del agua, similar a la del fuego, su inmensidad, su movimiento es un valor añadido.

Ría del Odiel y marismas al fondo

Ría de Punta Umbría a su paso por las Marismas

Y Huelva no sólo tiene mar, algo común al resto de ciudades costeras, tiene una situación peculiar, exclusiva, que la diferencia y, por tanto, la caracteriza haciéndola singular y en consecuencia interesante. Dos ríos que, tras abrazarla,  se confunden con el mar y, cual hermafrodita confuso, cambian nominativamente de género aludiendo a la belleza femenina, al tiempo que el dulzor se vuelve sal y adquiere la madurez de un delta.

Uno de ellos tan singular que resucita a medida que su color rojo se torna azul y el otro dividido por una red de esteros, caños y brazos que, como venas, lo atraviesan sugiriendo una legendaria y mitológica civilización, de evocador nombre, que anticipa el grandioso Atlántico.

Marismas del Odiel

Marismas del Odiel

Marismas del Odiel

Y entre ellos una lengua de tierra rodeada de agua cuyo vértice se prolonga artificialmente, adentrándose en el océano varios kilómetros, rematándose en un faro, simple en forma y tamaño, pero impresionante en su ubicación (¿sabían que se barajó la posibilidad de trasladar el monumento a Colón a esa situación?). Una obra de ingeniería aparentemente simple en su forma pero ambiciosa en su función. El espigón más largo y profundo, la playa más extraña. Mar y tierra a un lado, arena y mar al otro, y al final…. las olas que baten, los barcos que pasan cerca cuando están lejos…, otra vez la inmensidad del mar.

Playa del Espigón con el faro al fondo

Desde allí el azul de otra Punta, la de nombre oscuro. Un océano verde envuelve la arena y reta, con sus olas de coníferas, a el verdadero mar que sigue moviendo, en sus corrientes caprichosas, la tierra de sitio, formando flechas y rías que horadan de nuevo una costa dorada.

Flecha de El Rompido

Y como telón de fondo…el sol. Otra vez singular y diferente. Un sol de albas y ocasos. Una luz que, lejos de ser blanca, se descompone en su verdadera naturaleza, recorriendo todo su espectro. Imitando a las marismas en sus infinitas direcciones, dando lugar a los atardeceres más espectaculares, donde el astro rey no se esconde, se sumerge, robando destellos a el metal y el hierro de una herencia extranjera.

Cargadero de mineral de la Río Tinto & Co. Atardecer en la Ría

Atardecer en la Ría. Marismas y cargadero de Tharsis al fondo

De nuevo peculiar. Origen de un imperio arrebatado al mar: América, y víctima de otro llegado del mar: el británico.

La revolución industrial en contraste con el feudalismo moderno que cambia de nuevo la fisionomía del pueblo, el legado inglés. Ferrocarriles que parten del interior de la tierra (abismos babilónicos construidos por el hombre) con destino de nuevo al mar.

Corta Atalaya. Ríotinto

Cicatrices metálicas que cortan la Ría, adornando sin quererlo el agua que ocupan.

Cargadero

Una transición entre dos siglos que dejan ostentación y sufrimiento, pero también novedades en actividades reservadas para caballeros y cuyo rango de “decano” adquirirá la ciudad en todas sus variantes. La más antigua integración de razas, culturas y clases sociales: el deporte.

Y una isla antigua en el centro de la ciudad moderna, un reducto de otra época, de otro país y de otro clima. La Inglaterra victoriana en el suroeste de España, curiosos contrastes dignos de conservar.

Barrio “obrero” Reina Victoria.

Como curiosos y extraños son los personajes, locales, provinciales o extranjeros, pero todos relacionados con la Ciudad. Conquistadores, descubridores y renegados, piratas y aindiados, negros esclavos y blancas foráneas, espías locales e internacionales, bases aparentemente neutrales en época de guerra y hombres que nunca existieron pero que cambiaron destinos. Todos me han cautivado (y alguno absorbido).

Santuario Virgen de la Cinta.

Todo esto es Huelva, todo se conoce pero no se disfruta. Si algo hace interesante a una ciudad es aquello que no tienen otras. Obviaré algo esencial en mi caso por no romper la retórica: la buena gastronomía, pero, como las meigas, haberla haila (y de sobra) por lo que unido al clima y al carácter, tan benigno uno como otro, completan un indudable atractivo que el Monstruo Químico (a pesar de una perversa atracción estética en las iluminadas noches, propias de ciencia-ficción), no ha podido aún arrebatar.

Petroquímica Repsol. Luces y chimeneas

Cargadero de Mineral y muelle

Real Club de Mar. Al fondo el puente entre Saltes y la isla de Enmedio

Cargadero al anochecer

Hace algunos meses que abandoné Huelva. Mis paseos por el muelle en la pleamar, los atardeceres en la ribera de la Ría o a los pies de un coloso casi centenario, que abrazado a una cruz, mira sempiterno al nuevo continente, vienen de cuando en cuando a mi memoria.

Ocaso desde el Muelle del Río Tinto

“Fe Descubridora”

Y , a pesar de recalar  actualmente en una ciudad Patrimonio de la Humanidad (que no viene al caso nombrar), de haber cambiado el mar por la piedra…, la hecho de menos, pues pocas veces me he llegado a implicar tanto en tan poco tiempo.

Ahora, aquí, sigo lamentándome de cosas que no me gustan, cosas que no se hacen bien… Estoy habituado a andar entre obras de arte, me siento bien entre ellas, pero me acostumbré tanto a apreciar los pequeños detalles (en Huelva se hace imprescindible) que la cantidad de monumentos no logra tapar los desmanes, no los justifica… Es lo único que achaco a Huelva…, haberme hecho más sensible.

Atentamente.

Enrique D. Carrillo

Especialista en Arte y Conservación/Restauración de BB.CC.

Fotos: Enrique D. Carrillo.

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