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De la Atlántida a Tartessos

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en martes, 10 mayo 2011

Finding Atlantis o lo que es lo mismo: Buscando la Atlántida, es el título de uno de los últimos documentales del National Geographic. Dicho documental sitúa en Doñana esta isla legendaria desaparecida en el mar, mencionada y descrita por primera vez en los diálogos Timeo y el Critias, textos del filósofo griego Platón.

Toda esta historia (la reciente, puesto que esta hipótesis se ha barajado varias veces en distintas épocas) comienza en el año 2.003, cuando unas imágenes por satélite detectan en las marismas del Parque Nacional de Doñana unos anillos concéntricos en el terreno. Es entonces cuando el físico alemán Rainer W. Kühne se preocupa de estudiar estos hallazgos y cae en la cuenta de que estos círculos concéntricos fueron descritos por Platón en el Timeo y Critias en relación al aspecto de la Atlántida.

En aquel momento, cuando Kühne dio a conocer su hallazgo, la prensa trata con sorna la noticia y vilipendia la investigación del físico, por lo que el físico decide publicar los fundamentos y pruebas de su teoría en una revista científica: Antiquity, lo que dio lugar a que se tratara el tema con respeto, ya que iba avalado por una publicación de gran calidad donde no cabían disparates y errores como los que pretendían colocar sobre el estudio del físico alemán.

Y aquí entran en juego nuestras instituciones. A raíz de la investigación de Rainer W. Kühne el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) comienza un estudio en el año 2.004, que se intensifica notablemente durante el año 2.007, en el que tratan de buscar indicios y pruebas acerca de los que parecían ser los últimos vestigios de una ciudad engullida por un tsunami en las marismas de Doñana.

Pero el verdadero “salto a la fama” de esta historia se produce cuando el arqueólogo Richard Freund, de la Universidad de Hartford e investigador de National Geographic, acude a España interesado por las investigaciones de Kühne y del CSIC, respectivamente. Entonces Freund construye con los indicios una hipótesis que es presentada a National Geographic y deciden hacer un documental, que ya ha sido estrenado en Estados Unidos pero que llegará a España este verano.

Os dejo el documental: (Los videos del Youtube se pueden traducir de una forma muy fácil. Una vez que le dais al play localizáis en la esquina inferior de la derecha un símbolo con “CC”. Pincháis y le dáis a transcribir audio, os sale un recuadro y clicáis en aceptar. Volvéis a darle al símbolo de “CC” esta vez pincháis en traducir subtítulos buscais spanish:español y clicáis en aceptar, la traducción no es perfecta pero menos es nada):

Está claro que los del National Geographic con una serie de indicios que aún hay que demostrar se han apresurado a sacar unas conclusiones. El primer Tsunami en la península está datado en el 200 A.C. aprox. Y aunque se sabe que quizás hubo anteriores, de momento no está demostrado. Siguen las investigaciones pero de momento no hay ningún fenómeno de estas características datado en el 9000 A.C. aprox. que es cuando desaparece, de haber existido, esta legendaria civilización.

Por lo tanto, quizás por fin hayan dado con la ubicación de Tartessos y siguen empeñados con el mito de la Atlántida.

Tartessos fue el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente. Posible heredera del Bronce final atlántico.

La primera fuente histórica que alude a Tartessos es la Historia de Herodoto, del sigloV a. C. que habla del rey Argantonio (significa Hombre de plata y se dice que gobernó cien años) y su incontable riqueza, sabiduría y generosidad.

A pesar de que hay numerosos restos arqueológicos en el sur de España, como el tesoro del Carambolo, que se consideran pertenecientes a la cultura tartésica, la ciudad de Tartessos aún no ha sido hallada. Su posible emplazamiento ha sido objeto de estudio por el arqueólogo e hispanista alemán Adolf Schulten (1870-1960), que murió sin ver cumplido su sueño de encontrar la ciudad. Su teoría sobre la ciudad de Tartessos fue muy polémica y muchos la tacharon de fantasiosa. Creyó que la ciudad podría estar en el coto de Doñana, siendo avalada esta tesis por el hallazgo de la Estela Tartésica de Villamanrique, ocurrido el 22 de marzo de 1978 en el paraje denominado Chillas (situado en Villamanrique de la Condesa, Sevilla, una localidad limítrofe con el Parque Nacional de Doñana) por dos de sus vecinos (D. Manuel Zurita Chacón y D. Manuel Carrasco Díaz). Esta inscripción arqueológica en piedra única, del s. VI a. C., que nos documenta sobre la escritura indígena, se conserva en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.

Siguiendo la hipótesis de Doñana, los investigadores del CSIC Sebastián Celestino y Juan Villarías Robles, el profesor de la Universidad de Huelva Antonio Rodríguez y el historiador Ángel León hicieron desde el verano de 2005 hasta el de 2008 una campaña geofísica, superficial y de fotografía aérea en la zona de la Marisma de Hinojos, donde fotografías satelitales y muestras del subsuelo sugieren que podrían haber restos antrópicos, desconociéndose por el momento su datación.

En el siglo VI a. C., Tartessos desaparece abruptamente de la historia, posiblemente barrida por Cartago y las demás colonias fenicias (Gadir, metrópolis fenicia, se encontraba en pleno reino tartessio) que, después de la batalla de Alalia, entre Cartago y Grecia, le hicieron pagar así su alianza con los griegos focenses. Otros dicen que fue refundada, sobre condiciones poco claras, con el nombre de Carpia. Los romanos llamaron a la amplia Bahía de Cádiz ‘Tartessius Sinus’, pero el reino ya no existía.

También se considera que el agotamiento de las vetas de minerales, fuente principal de su riqueza comercial, habría colapsado la economía tartésica y creado convulsiones sociales al perder las élites la fuente de su riqueza y poder, basado en el comercio exterior. Una vez desaparecidas las élites, habría desaparecido la unidad política y social de los núcleos tartésicos.

Otras teorías afirman que su desaparición pudo deberse a invasiones de los celtas e incluso se habla de que pudo haber un terremoto.

Más recientemente se ha planteado que esta civilización pudo ser barrida del mapa por la sucesión de desastres naturales en la zona.

El arqueólogo e historiador onubense de la Universidad de Huelva: Claudio Lozano Guerra-Librero formó parte de “Finding Atlantis”. Sigue con las investigaciones sobre este tema y declaró que aún habiendo algunos indicios, National Geographic se ha apresurado en sacar este documental. Os dejo una intervención suya en el programa radiofónico de Onda Cero “La Rosa de los Vientos”.Pinchad el siguiente enlace:

Entrevista a Claudio Lozano

Para terminar os dejo el pregón que el profesor Riquelme dio el pasado verano en las fiestas del barrio romano. Persona entrañable que tiene unos métodos muy curiosos de investigación. Dice haber encontrado la Atlántida o Tartessos y lo sitúa en la Isla Saltés. También habla de que localiza estructuras de la época romana, nosotros estuvimos en La Peguera y pudimos vislumbrar sitios dónde pudieran encontrarse, dentro de poco quizás tengáis noticias sobre este asunto.

Os dejo el video del pregón de Riquelme y perdonad el estado de la imagen y la falta de educación de la gente que no para de hablar:

En definitiva y para concluir podemos decir que la gente de National Geographic ha pecado de sensacionalista y ha actuado de forma poco científica, si bien hay algunos indicios remotos sobre la Atlántida no son nada concluyentes.

Hay que tener paciencia y dejar trabajar a los investigadores para que arrojen luz sobre este asunto tan apasionante e interesante. Seguramente que tendremos nuevas noticias dentro de no mucho tiempo y este tema tendrá una repercusión mundial tras el interés mostrado por National Geographic.

Mientras tanto nos quedamos con la idea de que se encontrará por fin la ciudad de Tartessos. Ya no sólo veremos este nombre rotulando peluquerías, hoteles y demás comercios en la provincia sino que podremos ubicarlo de una vez y podremos visitarlo. Quien sabe…

William Martin. (Publicado originalmente en la web www.foropuntaumbria.com)

Fuentes:

http://www.nationalgeographic.com.es/

http://es.wikipedia.org

http://periodismoymisterio.blogspot.com

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Ojos que no ven, corazón que no siente

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en miércoles, 21 abril 2010

La solución a los fosfoyesos es (redoble de tambores)… TAPARLOS. Ojos que no ven, corazón que no siente, qué sabio es el refranero español. Taparlos con varias capas, entre ellas escombros de obras (quizás esperando que en un futuro sean declarados zona arqueológica…).

Así lo explica el Huelva Información: “Para cubrir las balsas se emplearán suelos y residuos de los alrededores, como los desechos de construcción y demolición o de cantera. Un sistema ya empleado anteriormente en la cobertura de la zona 4 de las balsas (Marismas de Mendaña, de ahí la llegada de las cenizas de Acerinox), pero que “va más allá”, asegura la directora del proyecto, la profesora del grupo de investigación de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia María José Martínez Sánchez. El objetivo final del proyecto es dar con la técnica para que “no haya transferencia de contaminación desde los fosfoyesos que suponga un peligro para la salud de las personas o los ecosistemas”.

En Odiel Información podemos leer otras palabras de Martínez Sánchez: “hemos hecho pruebas de laboratorio, ensayando los materiales que se pueden utilizar para su recuperación, para que no exista ningún riesgo que no sea asumible en cuanto a la transferencia de contaminantes.

Como prueba y en un plazo de cuatro semanas, se llevará a cabo una experiencia piloto sobre un área de unos 900 m2. Ésta consiste en “cubrir las zonas más llanas de las balsas con capas múltiples con el objetivo de evitar la transferencia de contaminantes al suelo o la Ría (metales pesados o radionucleidos), mientras que en la zona de contacto de la balsa con la marisma se ejecutará una barrera permeable activa, monitorizada, para comprobar que la contaminación no sale al exterior.”

A nosotros nos llaman la atención las palabras marcadas en negrita: ¿peligro?, ¿salud?, ¿riesgo?, ¿barreras perimetrales?, ¿contaminación?, ¿metales pesados?, ¿radionucleidos?. En qué quedamos, ¿son o no son contaminantes? Si nos decían hace unos días que no hay riesgo de contaminación, ¿por qué ahora se pone tanto esmero en aislarlos para evitar riesgos contaminantes? Se nota que los encargados de “La Comisión” ven Los Simpsons: enterremos la basura, que ya si eso se encargarán las generaciones futuras de hacer algo.

Lo más molesto de todo este asunto, es que nos tomen por tontos. Lo tapamos, y listo, en 10 años (que esa es otra, ¿tanto tiempo?) ya podremos llevar a nuestros niños a correr por ahí, ya podremos irnos de merendola, ya se puede organizar un campeonato de Mountain Bike. No se enteran los políticos (y también los científicos) que lo que antes había ahí era una marisma, una marisma como las del Odiel o Doñana, y ahora hay esto, comparad:

Lo que quiere decir que si no se eliminan los fosfoyesos, esto es lo que aparece en el punto 1 (dedicado a la Reparación de daños a las aguas, a las especies silvestres y los hábitat y la ribera del mar y de las rías)  del Anexo II de la ley de responsabilidad Medioambiental: La finalidad de la reparación primaria es restituir o aproximar los recursos naturales o los servicios de recursos naturales dañados a su estado básico. Si los recursos naturales o los servicios de recursos naturales dañados no se restituyen a su estado básico, se efectuarán reparaciones complementarias. La finalidad de la reparación complementaria es proporcionar un nivel de recursos naturales o servicios de recursos naturales –inclusive, si procede, en un lugar alternativo similar al que se habría proporcionado si el lugar dañado se hubiera restituido a su estado básico. En la medida en que sea posible y adecuado, el lugar alternativo deberá estar vinculado geográficamente al lugar dañado, teniendo en cuenta los intereses de la población afectada. Además, la ley indica en el caso de daños a zonas de ribera y rías que Si la reparación primaria no da lugar a la restitución del medio ambiente a su estado básico, se efectuará una reparación complementaria. Además, se efectuará una reparación compensatoria para compensar las pérdidas provisionales. Es decir, una reparación complementaria que consistiría en una actuación para reparar el daño de los fosfoyesos a la marisma (podría ser su tapado con tierras) y una actuación compensatoria que consiste acciones para compensar el hecho de que los recursos naturales (en este caso una marisma) no puedan prestar sus funciones ecológicas. Por supuesto que sustituir una marisma por un monte de escombros y tierra no es ninguna “actuación compensatoria”.

La ex consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo recordó que “el presidente Chaves me encargó la creación de una comisión de expertos para hacer la mejor restauración posible”. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define restaurar como: “Reparar, renovar o volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía.” Evidentemente no tenemos el mismo concepto de restaurar, porque para “La Comisión”, restaurar es tapar: “Cubrir con algo, de modo que impida ver o ser visto” (la definición de experto nos la ahorraremos). En definitiva, hacer lo mismo que ya hicieron con esta zona, mirad en la imagen lo “verde y bonita” que se ve, mirad lo “frondoso” de su vegetación:

Lo peor es que ni aún tapándolos vamos a quedarnos tranquilos. ¿Qué tipo de “residuos de los alrededores” van a utilizar para tapar los fosfoyesos? ¿tierra? ¿tapar la mierda con más mierda? En las zonas ya “restauradas” en el pasado nos colaron de estraperlo las famosas cenizas de Acerinox (esas sí que se ha demostrado que son peligrosas) y aquí nadie se enteró de nada exceptuando alguno que se llevaría algún regalo por mirar para otro lado.

Sabiendo la altura que tienen a día de hoy los fosfoyesos, y sabiendo que su cobertura será de varios metros, llegamos a la conclusión que lo que quieren hacer es realmente construir un cabezo. Ya que se tiran los cabezos, pues montamos uno aquí y ya tenemos a los ecologistas contentos, además, tendremos otro lugar a donde ir a ver las puestas de sol. Dentro de 10 años ya podremos proponerle otra cosa que visitar a los turistas como Ana, el parque de los fosfoyesos, con sus merenderos, sus carrriles bicis, sus columpios, para el lago qué mejor que agua sulfurosa de color turquesa, hay que ser innovadores y tener algo que no se tiene en otras ciudades.

Sabemos que la retirada total de los fosfoyesos es imposible (porque nadie la va a pagar), pero esperamos que la “resturación” de la zona se lleve a cabo con las mejores condiciones de seguridad y no como una simple chapuza de esas a las que estamos acostumbrados por aquí. ¿Cómo va a responder el terreno de la marisma ante el incremento de peso que va a suponer los millones de toneladas de escombros para tapar los fosfoyesos? ¿Qué tipo de cobertura vegetal va a llevar la zona? ¿Se terminará convirtiendo en un bosque fantasma? ¿Se cerrará la zona al paso? Estas son algunas preguntas que nos podemos hacer y que esperamos tengan contestación en un futuro no muy lejano.

Constructores de toda España, construid sin miedo, todos vuestros escombros tienen ya donde ubicarse, serán usados para tapar otros residuos, los fosfoyesos de Huelva, para que todos podamos decir “aquí no ha pasao ná“.

Sr. Rubio y Northman.

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