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Un Tsunami en Méndez Núñez

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en viernes, 21 septiembre 2012

De todos es conocida la historia del terremoto de Lisboa y el posterior maremoto que azotó las costas onubenses en el año 1755. También es conocido que no ha sido el primero ni será el último fenómeno de este tipo que afectará a nuestras playas. Estudios recientes han determinado la existencia de tsunamis a través de las capas de sedimentos que estas olas depositan a su paso (llamadas “tsunamitas”). Se han detectado en la actual provincia de Huelva capas correspondientes a tsunamis en los años 1755, 1531, 949, 881, 395 antes de nuestra era,  y otros 8 anteriores al nacimiento de Cristo, entre ellos destacables los de 550 a.C. y 2500 a.C. correspondientes con las fechas aproximadas de declive de las culturas tartésica y megalítica.

Pero aparte de estas capas de sedimentos, se ha encontrado otro indicio que parece corresponder con los destrozos causados por un maremoto en un edificio.

Durante la excavación arqueológica de 1998 en la calle Méndez Núñez nº 7 y 8 de Huelva,  dirigida por Manuel Osuna y codirigida por Gustavo A. Rey, aparecieron una serie de estructuras de piedra que se correspondían con los cimientos de varios edificios, entre ellos un posible santuario de planta trapezoidal. Algunos de los muros de este santuario parecían haber sido derribados por fuerzas naturales y no por causa del hombre.

Al continuar la excavación, aparecieron conchas de moluscos marinos. De entre todos los tipos de moluscos encontrados destacaba una gran concentración de conchas procedentes de especies de alta mar, y no de zonas costeras. El resto correspondían a fósiles de conchas de los cabezos y acumulaciones (basureros ) procedentes del consumo humano. A estos indicios se le sumaba la aparición de un horno metalúrgico cuyo metal se habia solidificado de forma instantánea.

La fecha en la que se ha datado este evento es el siglo VII a.C. El tsunami conocido más cercano es el del 550 a.C.

En aquella época la ría de Huelva no era una zona de marismas, sino un estuario abierto que formaba una bahía. La protección de la barra de Punta Umbría y de las islas no existía (sólo Saltés emergía sobre las aguas). Todo esto provocaba que el impacto de un tsunami sobre la ciudad de Huelva fuese mucho mayor que en épocas más recientes.

Paleografia ría de Huelva

Paleografia ría de Huelva

El edificio del santuario fue desmontado y trasladado piedra a piedra al Museo de Huelva con la idea de ser reconstruido. Sin embargo, las piedras fueron almacenadas y continúan durmiendo en el limbo de las piedras.

Fuentes:

www.huelvainformacion.es

http://chocotoxico.blogspot.com

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El Limbo de las Piedras

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en viernes, 1 junio 2012

El limbo es el lugar en el que (según la tradición cristiana) quedaban en espera eterna las almas de los niños muertos antes de ser bautizados, así como otras almas con circunstancias especiales. No hace muchos años que el Vaticano ha abolido el limbo, pero se han equivocado totalmente. El limbo existe y lo tenemos en Huelva, pero no el limbo de las almas, sino el limbo de las piedras.

Huelva es una ciudad con un gran potencial arqueológico fruto de su larga y dilatada historia y, también hay que decirlo, porque se ha derribado a diestro y siniestro la ciudad y se ha podido excavar en numerosas zonas. En algunas excavaciones han aparecido restos de edificios y estructuras que, en poquísimas ocasiones, se han intentado recuperar y poner en valor para el disfrute de todos los onubenses. Actualmente podemos contemplar una conducción de agua romana en el edificio de Aguas de Huelva, los restos del Colegio Francés si te dejan entrar los vecinos, y lo que deja ver el cristal rayado de Sfera. Pero otras estructuras mucho más importantes se encuentran en ese limbo. ¿Dónde están los restos del santuario protohistórico aparecido en Méndez Núñez y trasladado piedra a piedra al Museo? ¿Dónde está la fuente romana aparecida en la calle Palos y que sufrió un accidente de película cómica durante su traslado al museo? ¿y otros restos parecidos dónde están? Pues en el limbo, durmiendo el sueño de los justos a la espera de que algo o alguien los rescate. Y ese limbo tiene lugar físico y se encuentra en la Alameda Sundheim. Si nos damos una vuelta por los jardines del museo (en la parte de atrás) podemos encontrarnos con una sorpresa:

Fuente romana

Este pedrolo es nada mas y nada menos que una de las fuentes romanas mejor conservada de España. Bueno, en realidad lo era puesto que estaba intacta hasta el camión grúa encargado de extraerla de la excavación se le cayó encima y provocó desperfectos. Aun así, la fuente estaba en muy buen estado y fue embalada y trasladada al museo a la espera de su restauración y puesta en valor. Corría el año del señor de 1998 y aquí podéis ver la noticia.

http://elpais.com/diario/1998/10/30/andalucia/909703325_850215.html

Una vez trasladada ha pasado a purgar sus pecados en el jardín trasero del museo a la espera de no sabemos qué.

En la zona trasera del museo podemos ver otros pedruscos diseminados. ¿Restos arqueológicos en el limbo? ¿Adornos del jardín? De todos modos la fuente no es la única pieza que se encuentra embalada en la zona.

Piedras

Otro caso es el del santuario protohistórico encontrado en las excavaciones de la calle Méndez Núñez en la época en la que en Huelva se excavaba y te dejaban visitar los restos. Los cimientos del edificio fueron desmontados, embalados y transportados al museo y hasta aquí podemos leer, puesto que nada mas se sabe de los mismos. Seguramente estén durmiendo en los sótanos del museo.

Por suerte, en el jardín delantero podemos disfrutar de algunos restos que por su tamaño no tienen espacio suficiente en el interior del museo. Actualmente, y tras años sin ningún tipo de información, se han colocado unos paneles explicativos para comprender el significado de cada pieza. Hasta hace poco tiempo había una estructura de piedras reconstruida en un lateral del jardín frontal de museo. Esta estructura tampoco tenía panel identificativo y con el tiempo y tras perder algunas piedras ha ido desaparecido tan misteriosamente como apareció.

¿Despertarán algún día estos durmientes?

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Huelva Begins. Nativos, Fenicios, Tartessos y Griegos

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en domingo, 13 diciembre 2009

Al hilo de los diversos artículos en diarios locales que frecuentemente vienen publicándose, que incluso algún colaborador ha hecho llegar al blog (el último gracias a Fran Pazos), relacionados con los hallazgos arqueológicos que se vienen produciendo en la ciudad y siguiendo un poco en la línea de mi otro artículo sobre la ciudad de Tartessos en Huelva capital, me ha parecido interesante realizar una narración en la que contar cómo apareció nuestra ciudad y cómo llegó al momento en que entró en la historia, posiblemente la época en la que la actual Huelva obtuvo una mayor relevancia en el ámbito Mediterráneo, para llegar a ser tenida muy presente por los escritores clásicos.

Con todo ello, como ya dije en el anterior artículo, no pretendo entrar en si fue Tartessos una civilización propia o no, o si todos los fenicios eran realmente fenicios, sólo hacer un pequeño análisis de la historia más antigua de la ciudad, dar a conocer algunos detalles que muchos pueden que desconozcan e intentar animar a que se continúe investigando sobre esta historia.

Primero situémonos en el tiempo, y vamos a hacerlo en el III milenio a.C. En esta época Sumerios y Egipcios ya disfrutaban de civilizaciones organizadas, con escritura, leyes y ciudades. Sin embargo, en Europa Occidental aún no se atisbaba nada parecido, las personas que la habitaban seguían siendo nómadas, seminómadas o en algunos casos empezaban a crear asentamientos.

Pues uno de esos grupos de personas encontró, en lo que hoy es nuestra ciudad y sus proximidades, un lugar ideal para asentarse. La situación geográfica no era exactamente la actual ya que en aquellos tiempos se encontraba rodeada de agua casi en su totalidad, formando un istmo unido al resto de la península ibérica por una estrecha franja de tierra, correspondiendo esta zona con lo que ahora vendría a ser la carretera del cementerio hasta la Ribera. Por ahí llegaron y se encontraron unas condiciones excepcionales, un clima templado, amplias tierras para el cultivo y acceso a los innumerables recursos marinos, además de encontrarse protegidos de este mar por la altitud de los cabezos. Con estas circunstancias se inició el poblamiento de la zona que permanecerá hasta hoy.

En este punto, la Arqueología nos indica el afianzamiento de estos poblados, encontrándose en la zona del Seminario restos de esta época de enorme valor como ídolos cilíndricos o la localización de zonas de cultivo dedicadas a la vid, muy significativo ya que esto último sólo se había dado en Grecia (¿acaso se cultivaba la vid aquí antes de la llegada de los fenicios o griegos?). Con estos hallazgos puede decirse que se reescribe parte de la historia de Europa ya que demuestra que nuestra ciudad lleva habitada ininterrumpidamente mucho antes que ningún otro lugar de la zona occidental del continente.

No tardarían en comenzar a trabajar el gran recurso de la provincia, los minerales, que con el paso del tiempo serían decisivos en la evolución y crecimiento de la ciudad. Quizás estos primeros nativos de la zona, darían origen a lo que muchos consideran el Tartessos anterior a la época orientalizante.

El tiempo sigue pasando. Ya desde mitad del II milenio a.C., o incluso antes, en el Mediterráneo oriental venían apareciendo civilizaciones que se lanzaron a la exploración de dicho mar, entre ellos los fenicios, que se lanzaron a la búsqueda de nuevos mercados donde comerciar y la fundación de diversas colonias. A esto fue ayudando las mejoras tecnológicas navales, como la invención de la quilla, lo que permitía un mejor manejo de las embarcaciones, lo que propició ampliar el margen para explorar, llegando a cruzar el Estrecho de Gibraltar alcanzando una zona desconocida, donde dejaban la embarcación a 10 m. de la playa, y horas después se encontraba a 100 m. y que prácticamente era el fin del mundo, ya que más al Oeste no había nada.

Nuevamente vamos a situar en el tiempo un acontecimiento fundamental para la ciudad, que no es otro que la llegada de estos fenicios, más concretamente “tirios”. Para ello vamos a tomar como referencia la fundación de Cádiz, hasta ahora considerada la ciudad más antigua de Europa Occidental. A ésta, el historiador romano Marco Veleyo Patérculo la sitúa en el año 1104 a.C. (dice 80 años después de la Guerra de Troya), fecha poco probable examinando los hallazgos arqueológicos de la ciudad que no lo sitúan antes del siglo IX a.C., y recurriremos a Estrabón en su geografía de Iberia III, 5, sobre esta fundación, que entre otras cosas dice lo siguiente:

“…Tiempo después, los enviados avanzaron más allá del estrecho en torno a los 1500 estadios, hacia una isla consagrada a Heracles (¿los restos del templo romano de la isla Saltés?), situada junto a la ciudad de Onuba de Iberia, consideraron que las columnas (de Heracles) se hallaban allí e hicieron un sacrificio al dios; pero como de nuevo las víctimas no resultaron favorables, regresaron a casa…” y al siguiente intento fundaron Gades en su ubicación actual.

Como vemos, los fenicios antes de fundar Gades venían “dando vueltas” y comerciando por la zona, y este comercio hizo que mereciese la pena fundar una ciudad donde gestionarlo.

Su llegada a nuestra ciudad fue fundamental. Rápidamente se dieron cuenta de la riqueza mineral de la zona y no tardaron en contactar con indígenas, iniciando un comercio que se convirtió en muy productivo para ambas partes. Pronto comenzó a verse los beneficios para esos nativos que por comodidad comenzaré a llamar Tartessos.

A los sistemas de tratamiento de los minerales -que ya usaban-, se unieron otros que enseñaron los fenicios y que ya hacía un tiempo que se venían utilizando en el Mediterráneo oriental y que mejoraría sustancialmente la producción, como por ejemplo, la copelación para la extracción de la plata, llegando a producir grandes cantidades de este metal, que daría fama a la ciudad en todo el Mediterráneo, llegando a dar nombre a un teórico rey, Argantonio, cuyo prefijo hace referencia a la gran cantidad de este metal.

La cultura de los Tartessos pronto comenzó a impregnarse de la fenicia. Joyas, utensilios, religión…, todo comenzó a tener un aspecto de Mediterráneo oriental. Esta intensa relación de dos siglos daría paso, muy posiblemente, a un mestizaje de culturas y personas que a su vez daría paso al Tartessos más conocido, ese que durante siglos ha alimentado la imaginación de numerosos escritores.

Como resto de esa relación, podemos ver en la ciudad el muro fenicio del cabezo de San Pedro, que aunque en terrenos privados (en vías de expropiación según creo), suelen surgir ocasiones en la que poder visitarlo. Quizás gracias a esta circunstancia y a la preocupación del propietario del terreno, que hizo una pequeña construcción que lo protege, se encuentra en bastante buen estado. Este muro hasta ahora se consideraba que se trataba de un muro de contención, pero en los últimos tiempos cada vez son más las voces que lo ponen en duda, considerando que pudiera tratarse de un muro con carácter defensivo. Particularidades, como que carezca de zanja de cimentación, parecen avalar esta teoría. Pero volveremos a este cabezo más adelante.

Según el profesor Juan Pedro Garrido Roiz (cuyas ideas usaré en adelante), el producto del mestizaje tartesso-fenicio fue lo que más adelante se encontraron los primeros griegos que llegaron a la zona, que a la vista de la ya mencionada riqueza en metales eligieron el nombre para denominarla, Tartessos, que, sin profundizar mucho en su etimología, viene a significar “lugar de los metales”. Interesa identificar el origen de esos griegos, al igual que hicimos con los Tirios, ya que será de interés al final del artículo, y que no era otro que las ciudades griegas de Focea y Samos. Esta última ciudad fue también origen del que dicen que fue el primer griego que cruzó el estrecho, Kolaios de Samos que entabló amistad con el rey tartesio Argantonio, origen de las leyendas que le siguieron.

Este hecho ya fue el despegue definitivo. El inicio del comercio con el mundo griego hizo entrar definitivamente a nuestra ciudad en la historia, y digo nuestra ciudad porque considero que se trata de la renombrada ciudad de Tartessos, basándome en los hechos que ya menciono en el artículo al respecto que publiqué en este blog, además de la entidad, calidad y cantidad de restos arqueológicos hallados, y no igualados por ningún otro yacimiento de la época. Como dice el profesor Garrido “en la Joya se encontraron más bronces que en Cartago”, y él lo sabe mejor que nadie, ya que fue quien realizó la excavación. Además, hablar de la relación greco-tartesia, es hablar de metales, y los metales de Tartessos estaban en Huelva.

Pero el mundo griego en Huelva, cada vez da más sorpresas y lo que en principio parecía un asentamiento comercial, los hallazgos arqueológicos dejan ver la existencia de una colonia griega en nuestra ciudad, que pudiera tratarse de Olbia (nuevamente cito al profesor Garrido).

Para ello no hay más que fijarse en la cantidad de restos griegos que salen en los últimos hallazgos, vislumbrándose la situación de la misma en las calles Concepción, Puerto y Méndez Núñez, donde se han hallado gran cantidad de cerámicas, muchas de ellas de gran calidad, las últimas en Concepción, nº 3. Además, para reforzar la teoría de la ciudad griega, entre otros, se han hallado restos de culto a una diosa griega muy particular, Hestia, que suele identificarse con la Vesta romana, aunque a ésta se le había dado alguna atribución más. Para quienes no la conozcan, diré que se trata de una diosa de culto muy extendido en Grecia, que según la mitología es hermana de Zeus, Poseidón, Hades, Demeter y Hera, y formaba parte del panteón olímpico, hasta que -según algunos autores-, cedió el lugar a Dionisos. Pero esta diosa tenía una particularidad, era la única que no aparecía interviniendo en ningún mito griego y tiene su explicación. A muchos dioses se le rendían culto para viajar, comerciar, guerrear, explorar, etc., pero a Hestia sólo se le rendía culto en el hogar, única y exclusivamente (se le representaba con el fuego del hogar), lo que deja ver la existencia de que muchos griegos tenían su hogar en la calle Puerto, por ejemplo.

Todas estas circunstancias llevaron a la ciudad a su máximo esplendor, alcanzando una dimensión mayor que la Huelva de principios del siglo XX.

Estos foceos y samios, prácticamente monopolizan el comercio de Tartessos, hasta que éstos entre los años 540 y 535 a.C., sufrieron una estrepitosa derrota marítima en la batalla de Alalia contra cartagineses y etruscos, destruyendo gran parte de su flota, desapareciendo el comercio con los tartesios, y en definitiva, provocando la disipación de esta civilización como tal, ya que los cartagineses tenían orientado su comercio hacia otros lugares (esta es la hipótesis más probable de la desaparición del mundo tartesio). Esto daría paso los turdetanos, considerados herederos de los Tartessos, pero la huella permanecería, y signo de ello es lo que dice Estrabón sobre estos turdetanos: “…Los turdetanos están considerados como los más cultos de todos los iberos. Conocen la escritura y poseen, incluso, testimonios de su antiguo pasado: crónicas históricas, poemas y leyes en verso, que dicen ser de una antigüedad de seis mil años…” lo que deja ver lo evolucionada que estaba la civilización anterior a estos iberos.

Pero es interesante volver a hablar del Cabezo de San Pedro, como ya indiqué antes, ya que el Profesor Garrido Roiz defiende una interesante teoría, que no tiene nada de descabellada. Este cabezo reúne todas las condiciones para que en él se encontrase una acrópolis que dominase la ciudad tartesia. En su dominante posición albergaría los centros de poder y religiosos, que normalmente se van sustituyendo, con el paso del tiempo, con nuevas edificaciones con el mismo carácter, como por ejemplo el Castillo de los duques de Medina-Sidonia junto a la iglesia de San Pedro.

Pero como siempre, en estos casos sólo hay una forma de averiguarlo, y no es otra que excavando. Quizás sería una buena oportunidad, hacerlo cuando esos terrenos vuelvan a ser propiedad de la ciudad en lo que presumiblemente resultase un estudio muy fructífero, que quizás vuelva a rescribir la historia de la ciudad y de Europa Occidental. Mas como es habitual, dudo mucho que la administración local tenga interés en un estudio realmente serio del lugar, y mucho menos profundizando en los distintos estratos del subsuelo (que son muchos en Huelva) y quedándose, como siempre, en la primera piedra que se encuentren. Además, parecen más interesados, no sé con qué justificación, en la reconstrucción del castillo, cuando, quizás bajo tierra se encuentren restos suficientes para una posible utilización turística del lugar.

Esta idea podría trasladarse a otros lugares de la ciudad, como por ejemplo, la plaza situada en la unión de las calles Méndez Núñez y Puerto, considerada una reserva arqueológica, ya que nunca se ha construido nada en ese lugar, por lo que los restos, que a buen seguro se encuentran bajo ella, estarán intactos para su estudio, y deben ser numerosos e importantes a tenor del lugar en que se encuentra. Pero como siempre, parece destinado a ser una eterna reserva arqueológica, y encima le colocan unos jardines encima que hay que regar con la consiguiente filtración del agua, dañando posiblemente estos restos. En definitiva, sería de agradecer el profundizar más en los lugares donde se encuentran restos arqueológicos y dejar de poner excusas para no seguir excavando (esto también lo opina el profesor Garrido Roiz), que a buen seguro daría grandes sorpresas sobre la antigua ciudad de Tartessos y su repercusión. Recordar que, por ejemplo, del muro fenicio sólo hay descubierto unos 6 m. y en la necrópolis de la Joya aún hay tumbas por descubrir.

Neoptolemo.

Fuentes:

– Geografía de Iberia. Estrabón.

– Revista Historia de Nacional Geographic nº 50.

– Apuntes de las XII Jornadas de Arqueología y Territorio de Aljaraque.

www.huelvainformacion.es

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