La Huelva Cateta

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El Puerto de Huelva

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en lunes, 26 septiembre 2011

Ha llegado a nuestras manos (o más bien a nuestro correo electrónico) un interesantísimo PDF de anónima autoría y que es todo un documento gráfico de la historia del Puerto de Huelva y de los distintos muelles que lo componen. Es escueto en texto, pero rico en imágenes, y hace valer el célebre refán: una imagen vale más que mil palabras. Os recomendamos su visionado si es que no lo habéis recibido ya en vuestros emails:

El Puerto de Huelva

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1920, el año de las tristes despedidas

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en lunes, 21 septiembre 2009

Hoy te acercas a las minas de Riotinto y escuchas un silencio triste. Y no son las preocupantes voces calladas de hoy las que me ocupan ahora, si no los susurros de un pasado cada vez más lejano. Sonidos de máquinas envidiables y verdaderas chatarras, gritos de hombres admirables y también de auténticos maleantes. Todos forman parte de esta historia que no podemos perder.

En ese ruido, sobresale el del sufrimiento, físico y mental, sobre todo en momentos especialmente tensos como los de 1920. A partir del 2 de julio de ese año se inicia una huelga general que perduró en nuestro recuerdo minero. Un movimiento localista, dirigida por y para los trabajadores de la poderosa Riotinto Company. En ella, como muestra Arenas Posadas en su obra “Empresa, Mercados, Mina y Mineros. Río Tinto (1873-1936), los huelguistas “abominan de aquellos que, erigiéndose en directores de derechas o de izquierdas, quieren hacer de esta huelga un instrumento político”. Ideas que no podemos permitir caer en el olvido, frases de un pasado que nos ayuda a estar alerta y, por ello, debemos recordar y extender continuamente.

En ese año se intentaron derribar los cimientos del poder empresarial, entre los que se encontraban las jubilaciones, los traslados, la asistencia médica o la jornada laboral. Se luchaba contra el hambre: el hambre pasado, el hambre presente y el hambre futuro. Y es que a partir del 2 de julio, esa sensación era el Kalashnikov de la empresa.

Mi objetivo hoy no es detallar las características de dicha huelga, básicamente porque no estoy preparado, si no mostrar, aunque sea levemente, el poder y el sudor, el cinismo y el sufrimiento. Para ello, son de gran utilidad dos artículos publicados en el diario “La Provincia” en septiembre de 1920. En el primero, titulado “Huelva la Buena” de 25 de septiembre, Manuel Siurot reflexiona:

“Don Salvador Moreno, culto y simpático miembro del comité de la huelga de Río Tinto en nuestra capital, me invita (…) a poner en acción el propósito de dar de comer a los niños de los huelguistas de Huelva.(…).

Estos empleados y obreros de Huelva han dado un ejemplo de admirable fraternidad, preocupándose antes que nada de los niños de Río Tinto y Nerva.

Y ahora, (…), este trabajador onubense vuelve los ojos hacia su propio hogar, y al ver el hambre y la miseria retratadas en la pálida frente de sus hijitos, le nace en el alma un gesto, que tiene los divinos relieves de la razón herida por la desgracia, fundamento de su derecho a pedir que demos de comer a las pobres criaturitas.

(…) No me dejará sólo, por que no me dejó nunca, cuando le pedí para las grandes necesidades y esta de ahora es la más horrible que azotó nuestro pueblo.

Día llegará, no muy lejano, en que un viento de paz sustituya al huracán de la soberbia y entonces Huelva la buena, la trabajadora, la honrada, respirará a pulmón lleno la satisfacción de haber cumplido su deber.(…)”

Cuatro días más tarde, se publica un carta de Walter Browning, Director General de la Riotinto Company:

“Hecho cargo de su artículo (…), tengo el gusto, como particular, de remitir a usted la cantidad de 2000 pesetas, rogándole atentamente las reciba como donativo para la suscripción a que se dirige el antes mencionado artículo, cuya eficacia más completa deseo muy de veras (…)”

Esos niños a los que se refiere M. Siurot son los hijos de los obreros de la Cuenca Minera que, debido a la presión ejercida por la empresa, con el apoyo que recibe del gobierno de Dato (casualmente accionista de la compañía británica), se ven obligados a emigrar temporalmente a Madrid, Sevilla o Huelva y ser acogidos por compañeros y asociaciones. Y esa es la personalidad del conocido Mr. Browning, la forma de actuar del lobby económico más poderoso de su tiempo: la Riotinto Company Limited. Huelga decir que esas hipócritas dos mil pesetas no fueron aceptadas y que esta batalla se perdió.

Gritos rabiosos de muchos y caudalosos de algunos son los que aún colean. Cobos Wilkins comentó en una ocasión que de un pasado de dolor, nace un futuro de esperanza. La esperanza permanece, pero sólo respetando nuestro pasado y recordando nuestros sonidos podremos alzar la voz por lo que dimos, por lo que fuimos y por lo que somos y daremos, evitando así, un silencio sepulcral.

Juanma Gemio.

Este amable colaborador es un historiador nacido en Huelva y residente en Riotinto. Ya hemos  publicado otro interesante artículo que también nos ha mandado sobre Walter Browning, aunque si queréis saber más de Juanma Gemio os invitamos a que visitéis su blog y otros blogs de Ríotinto en los que participa:

http://elminerodigital.blogspot.com

http://catedraldelosesfuerzos.blogspot.com

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Walter Browning

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en sábado, 5 septiembre 2009

Los años que transcurren de 1908 a 1927 es el tiempo del Virrey de Huelva. Soberano sin corona, pero con todo su poder. Un auténtico monarca déspota, autoritario y que gustaba de trabajar sin ayuda. Con fama de jinete experto y protegido por su rifle Winchester, su guardaespaldas, el revólver mexicano y, casualidades, por una automática con su apellido.

Retrato que se encontraba en la Sala de Juntas de la antigua Casa Consejo. Fuente: http://catedraldelosesfuerzos.blogspot.com

Mucho se ha hablado de Walter Browning, hombre enérgico, apodado “El Terremoto” por los españoles y británicos que convivieron con él. Amigo de Fielding, presidente de la Rio Tinto Company, ocupó el cargo de director general de la Mazapil Copper Company, antes de aterrizar con su arrolladora personalidad, moldeada en su pasado como buscador de oro en México, en las minas de Riotinto. Allí, indica David Avery en “Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria” en la página 254: “…en los montes mexicanos probó a Walter Browning su capacidad de resistir hasta el límite, soportando con éxito una existencia solitaria con sus dificultades y peligros (…) Este proceso desarrolló en él una capacidad para pensar y actuar simultáneamente, así como un alto grado de confianza en sí mismo; características éstas que le acompañarían durante el resto de su vida”.

Esta característica se reflejó inmediatamente con la dirección de las operaciones de rescate de los primeros accidentes y derrumbes. Esa misma actitud mostró en “la catástrofe más espantosa…que jamás ocurriera en la historia de las minas” (Op. Cit. Pág. 257) en el accidente del pozo Alicia, estudiado por Pedro Real Valdés en su recomendada obra “Desastre del Pozo Alicia, 80 años después”, Diputación de Huelva, 1995.

Browning (con el círculo rojo) con el Staff de la Compañía. (Foto tomada del libro “Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria”, de David Avery) Fuente: http://catedraldelosesfuerzos.blogspot.com

Pero este hecho nos habla no sólo de su arrojo, de su fortaleza, sino, sobre todo del odio que despertaba en los mineros por ser un arrogante autócrata. No quedaban ya en Riotinto campesinos adscritos a la tierra manejados por ricos terratenientes, pero los obreros soportaban las órdenes del director general como si de su cacique se tratara. En momentos de “elecciones” publicaba un ORDENO Y MANDO con el listado de las personas que debían ser elegidas. Varios atentados sufrió, saliendo de todos ellos ileso y por supuesto, en un centro de movimiento obrero como eran las minas de Riotinto, algunas manifestaciones y huelgas, superadas con mano dura y sometidas por el hambre. Especialmente duras fueron las de 1913, para la que aconsejamos la obra de Juan Manuel Pérez López “La huelga de 1913 en Rio Tinto. Como paradigma de acción colectiva desde los órganos de representación obrera”, ADR Cuenca Minera de Riotinto, 2007 y la de 1920, en la cuál cientos de niños se vieron obligados a “exiliarse” y refugiarse en hogares obreros de Huelva, Sevilla o Madrid para poder alimentarse.

Poco importaba. Como muestra Cobos Wilkins en “La Huelva Británica”, Mr. Browning: “Estaba dispuesto a hacer rentable la mina para la Rio Tinto Company Limited a costa de lo que fuese”. De esa manera, cierto es también que bajo su “reinado” aumentó la productividad de las minas, corta Atalaya se convirtió en una de las más importantes del mundo (las palas de vapor que la excavaron se compraron a los constructores del canal de Panamá) y se introdujo la electricidad a gran escala.

Walter Browning, ya mayor, en su caballo. Fuente: http://elminerodigital.blogspot.com

Pero todo tiene su fin. El jacobino de este monarca fue Auckland Geddes, nuevo presidente de la empresa británica, que en 1927 descubrió que su vida palaciega lo había sido a costa de la Compañía. En agosto de ese año, encontrándose en Cornualles,  se le pide que dimita y que no vuelva a las minas. Además, se le informaba que la casa de Los Frailes regalada a su segunda esposa, pasaba a manos de la RTCL, siendo prontamente arrasada. Aunque volvió a Andalucía para crear una empresa de cultivos de arroz cerca de Sevilla que fracasó, nunca volvió a pisar las minas que adoró y dominó. Finalmente murió en Kent en 1943.

David Avery, (quizás por su profesión) comenta que se le recuerda en Riotinto con admiración y respeto. Con los estudios más recientes, se le deben añadir, además, los conceptos de miedo y dolor.

Juanma Gemio.

Este amable colaborador es un historiador nacido en Huelva y residente en Riotinto. En unos días publicaremos otro interesante artículo que también nos ha mandado, aunque si queréis saber más de Juanma Gemio os invitamos a que visitéis su blog y otros blogs de Ríotinto en los que participa:

http://elminerodigital.blogspot.com

http://catedraldelosesfuerzos.blogspot.com

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¿Necesita Huelva un museo?

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en sábado, 22 agosto 2009

Esta mañana he vuelto a ir al museo provincial de Huelva, como hago de vez en cuando, donde sólo hay una exposición permanente, la de arqueología, que en definitiva es la que me interesa más, y como siempre, hago la misma reflexión, 4500 años de historia de la ciudad y en que poco se queda. Esta datación esta basada en los últimos hallazgos arqueológicos que podéis ver en estos enlaces:

http://terraeantiqvae.blogia.com/2006/091204-un-equipo-de-arqueologos-halla-en-huelva-una-de-las-mayores-colecciones-de-arte-.php

http://historiayarqueologia.wordpress.com/2008/05/27/la-excavacion-del-seminario-lleva-a-huelva-a-finales-del-neolitico/

Sé que es un tema muy recurrente y que de vez en cuando se suele comentar: que si en el Banco de España, que si en el edificio de los juzgados… Ya sé que no es la primera vez que se habla de ello, pero en estos comentarios suele olvidarse que en un museo debe haber algo dentro y lo que haya debe interesar a la mayor cantidad de público posible de la ciudad y también de los posibles turistas que acudan, y no sólo a visitantes especializados.

Museo de Huelva

En la actualidad, como he dicho antes, el museo tiene una muestra de hallazgos arqueológicos, de la ciudad y la provincia, que a los “frikis” de la historia como yo, nos interesa mucho. Pero en cambio, para otra mucha gente no son más que piedrecillas, trozos de cerámica, atendiendo algo más al carro que apareció en la Joya o a la noria de Riotinto, no prestando mayor atención a lo demás. Sí, también se escucha que en los sótanos del museo hay abundantes restos que aún no se han expuesto, pero no nos engañemos, es más de los mismo, no esperemos que aparezca la piedra Rosseta de la lengua tartéssica, o un código de leyes turdetano. Además, también dependen de su restauración, del espacio para su exposición, y en definitiva del presupuesto, porque tengo la impresión de que no es por la falta de interés del personal del museo, ya que creo que hacen un buen trabajo y están dispuestos a ayudarte en las dudas que tengas o lo que necesites.

En el último año he ido a diversas exposiciones que con menos cantidad de historia que contar, resultaban muy interesantes a los visitantes, les gustase o no la Historia, por lo que me decidí a recopilar algunas ideas que podrían venir bien a un posible museo para una ciudad como Huelva, que como todos sabemos carece de referencias visuales de su historia, y tiene muchos problemas para la puesta en valor de los hallazgos de restos de edificios que se encuentran, ya que están bajo la ciudad actual, y lo mejor es mostrar algunos ejemplos.

Como primer ejemplo poner una de las exposiciones itinerantes de la Caixa, concretamente la dedicada a la cultura de los Millares en Almería, donde con unas pocas piedras, puntas de flechas y herramientas reproducen todo un poblado, incluido un par de tumbas, cabañas, zonas de trabajo, etc. Al verla no pude evitar imaginar una reproducción de ese tipo de la Huelva tartéssica, turdetana, romana o medieval.

Imágenes: http://www.losmillares.info/caixaex.html

También, de la fundación la Caixa no hace mucho podemos ver en Huelva la exposición “Cinco hitos de la evolución humana”, que igualmente puede servir como ejemplo de cómo reproducir hechos concretos haciéndolo interesante a todo tipo de visitantes.

Como ejemplo de museo, en nuestra misma provincia hay uno, que a mi parecer esta haciendo un buen trabajo por dar a conocer su historia, y no es otro que el museo minero de Riotinto, donde la fundación Riotinto se ha esforzado en hacer ver a sus visitantes cómo era la zona en distintas épocas y su peculiar historia. Allí podemos ver desde maquetas donde se aprecia la evolución del pueblo y la zona en poco más de un siglo, a una reproducción de la entrada a una mina, o una estupenda recreación de lo que era una galería de una mina de la época romana.

Museo minero Riotinto

Museo minero Riotinto2

Más información: http://www.parquemineroderiotinto.com/museo.html

Quizás el ejemplo mas radical pueda ser el de Teruel, donde aprovechando unos restos de dinosaurios han construido todo un parque temático, con reproducciones de todo tipo de saurios.

Un museo o centro de este tipo creo podría paliar la falta de lugares que visitar en la ciudad, y ayudaría entender su historia mejor a sus habitantes, a la vez que podría atraer visitantes de fuera. Igualmente sería un lugar donde aglutinar todos los restos e historias de la ciudad, y evitaríamos preguntas del tipo: ¿el edificio metálico cuadrado de la Av. Andalucía qué es?, o ¿el centro del Interpretación Puerta del Atlántico para qué sirve?, o ¿Dónde podemos ver cosas de la historia de Huelva?, que suelen ser habituales en la ciudad.

Este tipo de reproducciones están a la orden del día, recordemos que, por ejemplo las cuevas de Altamira ya no se visitan, lo que se visita es una reproducción de las mismas. ¿Por qué no hacer una reproducción de la tumba 17 de la Joya o de los lugares donde se trabajaba la metalurgia por ejemplo?

Todo esto no quita que pudiese albergar otro tipo de salas de arte o exposiciones provisionales.

Bueno todo esto son sólo unas ideas o elucubraciones de un aficionado a la Historia, pero creo que además sería bueno para la ciudad y como todo, es mejorable, se admiten ideas y soluciones que ayude a todo ello. Yo lanzo la idea por si acaso alguien me escucha. ¿El lugar? Cualquiera donde pueda desarrollarse todo, el Banco de España, un edificio de nueva construcción o cualquier otro que se crea oportuno.

Neoptolemo.

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La orilla de la basura II

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en miércoles, 19 agosto 2009

Uno de los muchos tópicos que escuchamos de nuestras bocas catetas onubenses es, “en huelva no hay monumentos”, sin embargo, a mi opinión, contamos con monumentos que si se potencian lo suficiente, pueden ser acogidos y disfrutados de buena manera.

Grato ejemplo de ello es el Cargadero de Mineral de la Rio Tinto Company Limited, situado en las aguas del Río Odiel, allí donde se llama Ría. En las calurosas tardes-noches de verano muchos huervanos, huervanas y forasteros en busca del fresquito o de la “mojarrita radioactiva”, se acercan a pasear por él y ver un precioso entorno, un monumento natural, las Marismas del Odiel y la Ría.

La pega es que el mencionado enclave se encuentra en su orilla con una gran cantidad de basura cada vez que baja la marea. Una bonita imagen ya no sólo para los visitantes sino para nosotros los patrios onubenses.

Basura junto al muelle del tinto

Basura junto al muelle del tinto 2

Mari Gangrena.

Fotos: Mari Gangrena.

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¿Se repite la Historia?

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en jueves, 21 mayo 2009

La finalidad de la historia es explicar el presente, decir por qué el mundo que nos rodea es como es. El futuro depende del pasado. Por tanto, la Historia es pasado, es presente y se proyecta hacia el futuro, hacia nuevas posibilidades. No obstante, esas nuevas posibilidades deben servir para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, sin excluir a ni uno sólo de nosotros.

Pero “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. ¿La Historia se repite? Una respuesta a ello la tenemos en lo que está ocurriendo con el Polo Químico e Industrial de Huelva. Me dí cuenta de ello, tras la lectura de un libro para un trabajo universitario: Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. La historia del año de los tiros. Libro que está basado esencialmente en Ríotinto entre los años 1873-1900. Trata sobre “el conflicto de los humos”, y está relacionado con las “teleras” o calcinaciones al aire. Relata también los hechos de El Año de los Tiros (4-2-1888), basándose en distintas versiones, y el tan polémico y ya mencionado conflicto de “los humos”, y los antihumistas. Mas, con esta reflexión, lo que pretendo es que cada cual saque sus propias conclusiones o posibles similitudes de estos acontecimientos pasados con lo que está ocurriendo hoy día en Huelva.

Teleras RioTintoTeleras de Ríotinto. Imagen: http://andresmarincejudo.blogspot.com

Son 2 los temas destacables que impregnan este periodo:

1) La lucha de los antihumistas para que se aplique el Decreto

En 1888 hubo un debate en las Cortes en el que se trató el tema de Los humos de Huelva. Y tras diversos estudios realizados, éstos dieron lugar a la promulgación del Decreto de Albareda mediante el cual se prohibía las calcinaciones al aire libre. El año 1889 transcurre entre reuniones y reticencias continuas de las autoridades y sin ninguna prueba que demuestre que el Decreto comenzara a aplicarse. Este mismo año vuelve el escepticismo, al quedar otro trabajador asfixiado en las minas y vuelve el descontento en el pueblo de Río Tinto por el plazo dado de 3 años para terminar con las teleras, ya que éste se consideraba excesivo. Acusan a Cánovas de no colaborar con la Causa de los Pueblos, por los intereses que tienen en las minas. Por su parte, Manuel de la Paliza propone la realización de un convenio cuyas propuestas serían: 1) Las empresas aceptarán constituir tribunales mixtos con representantes de empresas y pueblos. 2) Los pueblos y empresas designarán a sus representantes. 3) Los representantes de ambos fijarán las indemnizaciones.

Los vecinos de los pueblos afectados, no confiarían en esos tribunales mixtos y ven el Convenio como un capricho de la empresa para evitar el Decreto, ya que éste era incompatible con el Convenio. Asimismo, Ordóñez Ricón redactó una circular (que estuvo a punto de ser boicoteada por la empresa) convocando a una reunión a los representantes de cada pueblo para decidir qué se debería reivindicar. Esta reunión no agradó al Gobernador, que intentó que no se celebrara, mediante el envío de cartas a los alcaldes y a los propios convocantes. A raíz de estos acontecimientos comienza a surgir rumores que hablan de una posible derogación del Decreto. En el ámbito nacional, los contrarios a la prohibición de las calcinaciones, aconsejaban al Gobierno que no cumpliera el Decreto.

Teleras Riotinto 2Teleras. Imagen: http://zalamealareal.blogspot.com

2) La actitud de marcha atrás de los obreros ante la política de despidos de la Río Tinto Company.

A partir de 1890, se produce la aplicación del Decreto de Albareda para acabar con las teleras, pero esto a su vez supone el despido de muchos trabajadores. La empresa justifica los despidos por una reducción del sistema, y culpa a los antihumistas de la situación que viven los obreros en ese momento, consiguiendo así que se dé la vuelta a la actitud de los mineros, que comenzarán protestas para pedir trabajo y culparán a los antihumistas de su situación laboral. Una vez los obreros son despedidos, éstos empezarán a reunirse con políticos, dueños de otras empresas con el único fin de arreglar su situación, reuniones que no tienen éxito.

Los sectores que apoyaban a la empresa y la propia Río Tinto Company aprovecharían la situación de los obreros para realizar algunas maniobras como: 1) Sobornar a los políticos para que ayudasen a la empresa. 2) Cargar duramente contra los antihumistas, con el único fin de poner a los obreros en contra de éstos. 3) La compañía logró también convencer a la Academia de Medicina, con el fin de que  declarasen que el dióxido de azufre no era perjudicial para la salud.

A raíz de toda esta manipulación, los obreros comenzaron a manifestarse pidiendo trabajo y se formaron comisiones con el fin de convencer a los obreros que aún estuvieran a favor del Decreto. En febrero de 1890 se comienza el ataque más duro contra el Decreto de Albareda, que terminará con su derogación en diciembre de 1890. Este ataque se centró sobre todo, en la utilización de pruebas médicas que decían que las teleras no contaminaban tanto como decían los antihumistas y que no eran perjudiciales para la salud. En los años posteriores a la derogación del Decreto, volvieron a producirse manifestaciones exigiendo el cierre de las teleras, además, encontraron un método por el que el azufre de la pirita en vez de perderse en humo, se podía recuperar para los fabricantes de ácidos. Ante esto, las teleras se fueron cerrando poco a poco, cerrándose la última en 1907.

Con respecto a la mortalidad y morbilidad en las minas de Ríotinto, no hay referencias exactas sobre cómo influyó las teleras en la mortalidad, puesto que los propios médicos modificaban los informes para favorecer a la empresa. Si se realizara un estudio en profundidad sobre ese periodo, observaremos lo mucho que creció la mortalidad y morbilidad a causa de enfermedades que se contraían como consecuencia de la forma de trabajar en las minas. Las enfermedades más destacables desde 1873-1899 en la Cuenca Minera fueron: tuberculosis, traumatismos, enfermedades digestivas (destacando en el síndrome diarreico), epidemias, enfermedades cardiovasculares, enfermedades infecciosas, enfermedades de las vías respiratorias, enfermedades infecto-contagiosas, etc.

Por su parte, el Doctor Pulido (que había sido enviado para comprobar la insalubridad y lo que contaminaban las teleras), nos habla de unas sensaciones de opresión en el pecho, picor de ojos, hipersecreción mucosa y falta de aire en general, al situarse en la salida de humo de una telera. Hay que destacar el aumento de la mortalidad infantil debido a la contaminación y al trabajo en las minas, cosa que supuestamente estaba prohibida según la Ley Benot de 1873, que prohibía el trabajo en ellas a menores de 10 años. Pero no hay referencia alguna a que esta Ley se cumpliera, según nos cita Gil Varón. El periodo de mayor mortalidad fue desde 1873-1890, posteriormente hubo un débil descenso en general entre hombres y mujeres, pero aumentó el número de casos en los niños destacando, sobre todo, el síndrome diarreico.

Los trabajadores eran conscientes del impacto negativo (sobre la salud de ellos mismos y de sus propios familiares) de las calcinaciones al aire libre, pues veían cómo sus hijos morían masivamente como consecuencia de síndrome diarreico. Pero ellos estaban “entre dos aguas”, es decir, si eran despedidos morirían de hambre, si trabajaban alargaban un poco más sus tristes agonías. Naturalmente, optaron por esto último, recordemos que en estos años no existían las jubilaciones anticipadas, ni el subsidio por desempleo, ni el ERE (Expediente de Regulación de Empleo) y a quien era despedido sólo le esperaba el hambre y la miseria. Mientras tanto, en Madrid decían que “la gente de Huelva es muy belicosa”.

El Niño de la Ría.

Fuente: Ferrero Blanco, Mª D. (2006): Capitalismo minero y resistencia rural en el suroeste andaluz. La historia del año de los tiros. Servicio de Publicaciones de La Universidad de Huelva. Huelva.

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