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Barcos Hundidos: El Monarca

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Miércoles, 15 enero 2014

Volviendo a recuperar la serie de artículos sobre barcos hundidos en nuestras costas, ha llegado la hora de hablar de otra embarcación hundida tras la batalla de Trafalgar. En este caso se trata del navío de línea Monarca.
El Monarca, cuyo nombre “cristiano” (recordamos que todos los barcos de la Armada que no tenían un nombre religioso recibían un segundo nombre) era San Cayetano, fue un navío de línea de dos puentes y 74 cañones perteneciente a la serie llamada San Ildefonsinos.

Dentro de las grandes reformas llevadas a cabo por los Borbones  en el siglo XVIII destaca la renovación total de la Armada. Este gran proyecto tuvo varias fases y duró casi todo el siglo. Una de ellas fue encargada al marino, militar e ingeniero naval José Romero y Fernández de Landa. Nacido en Galaroza, este ingeniero escribió la obra Reglamento de maderas necesarias para la fábrica de los baxeles del Rey y ocupó el cargo de Ingeniero Director de la construcción naval a partir de 1782. Bajo su mando se construyeron algunos de los navíos más grandes y famosos de nuestra Armada, como los grandes navíos de 112 cañones: Santa Ana, Príncipe de Asturias y los tristemente célebres Real Carlos y San Hermenegildo, hundidos estos últimos tras confundirse mutuamente con enemigos.

El Monarca pertencía a una serie de navíos menores, de 74 cañones, iniciada en 1785 con la botadura del San Ildefonso, de ahí el nombre de San Ildefonsino. El Monarca fue el último de la serie,  construido en el astillero de El Ferrol y botado el 17 de marzo de 1794.

Plano de un navío de la serie de 74 cañones

Plano de un navío de la serie de 74 cañones (http://es.wikipedia.org/wiki/Monarca_(1794))

Al parecer era un barco bastante rápido, lo que le permitió romper el bloqueo de Cádiz en 1798 para realizar una misión diplomática en Norteamérica y escapar de un intento de bloqueo de dos barcos británicos en el canal de las Bahamas.

En 1805 fue asignado a la escuadra que posteriormente combatiría en Trafalgar bajo el mando del capitán Teodoro Argumosa y fue ampliado su armamento hasta llevar 88 cañones. Sobre las propiedades marineras del navío, su comandante dijo : “Sus propiedades marineras en todas posiciones son ventajosas a todos los buques con los que a navegado desde El Ferrol”.
Durante la batalla combatió  contra varios barcos enemigos a la vez (como casi todos los barcos de la escuadra franco-española) pertenecientes a la escuadra de Collingwood, en este caso contra el Mars (74 cañones) y el Tonnant (80 cañones), rindiéndose al Bellerophon (74 cañones) tras sufrir 250 bajas (100 muertos y 150 heridos) y encontrarse su comandante herido.

En cuanto el Monarca arrió la bandera, el comandante del Bellerophon envió una dotación de presa de 55 marinos británicos para capturar el navío con la intención de llevarlo a Gibraltar. Tras hacer las reparaciones de emergencia necesarias, el barco se puso de nuevo en camino con los marineros españoles supervivientes prisioneros. Por la noche, los prisioneros consiguen cortar los palos de las velas y echarlos por la borda, dejando el barco a la deriva. El temporal que se desató en las horas siguientes dañó aún más el barco. Una vez que el temporal amainó, los tripulantes decidieron reparar el timón para intentar llegar hasta Cádiz. El día 25 de octubre fue avistado por el navío inglés Leviathan, el cuál rescató a la tripulación de presa británica y a algunos marineros españoles e informó de que estaba en muy malas condiciones y navegaba en dirección a al costa. En vista de un recrudecimiento del temporal, el Monarca fue abandonado totalmente a la deriva y estuvo a merced de vientos y corrientes hasta que encalló en las playas de Arenas Gordas, entre las torres almenaras de la Higuera y el Asperillo, quedando tumbado sobre un costado. Era el 28 de octubre de 1805. El barco se mantuvo varios días en esta posición. Ante la posibilidad de que los españoles lo intentasen reflotar y recuperar, una fragata inglesa (las fragatas Naide y Phoebe habían salido en busca de los barcos que había arrastrado el temporal) lo incendió.

Desde entonces sus restos reposan en el fondo del mar, sin que actualmente se conozca su localización exacta. Existen algunos pecios candidatos a ser el Monarca y  es posible que el cañón que se encuentra en el depósito de la Guardia Civil en Mazagón pertenezca a este barco, pero actualmente no se ha hecho una investigación a fondo para conocer con exactitud el lugar donde reposan los restos de este barco.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Romero_y_Fern%C3%A1ndez_de_Landa

http://es.wikipedia.org/wiki/Monarca_(1794)

http://www.todoababor.es/listado/navio-monarca2.htm

http://www.todoababor.es/articulos/epilogo-partemonarca.htm

http://www.armada.mde.es

Fichas de barcos de Trafalgar. Catálogo de la exposición “Los Naufragios de Trafalgar”. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Año 2005.

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No hay Excusa para la Esclusa

Posted by www.LaHuelvaCateta.es en Martes, 4 enero 2011

Este estúpido pareado debe haber rondado las mentes de algunos señores de la política andaluza en los últimos días. Resulta que el puerto de Sevilla ha construido una nueva esclusa que permitirá el atraque de un mayor número de buques, y sobre todo de barcos más grandes (hasta el 90% de los barcos de la flota mercante mundial podrían utilizar el puerto de Sevilla). Esta inversión ha tenido un presupuesto de 170 millones de euros y promete dar un impulso al empleo muy importante.

Pero claro, no sólo basta con la nueva esclusa. Para que barcos más grandes, más pesados y con más calado puedan remontar el Guadalquivir, se necesita un dragado del río. En concreto una franja de unos 80 metros de ancho por 8.5 de profundidad (en bajamar).  Por supuesto, la obra fue aprobada tras un estudio de impacto ambiental en el año 2005, pero ahora un comité de científicos ha advertido de los peligros para la zona de realizarse un dragado y sus consecuentes labores de mantenimiento. El dictamen está elaborado a partir del informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) por una Comisión integrada por doce expertos, en cuestiones como hidrología, zoología o ingeniería, de universidades y centros de investigación, además de varios observadores, coordinados por Hermelindo Castro, de la Universidad de Almería.

En concreto, el dragado afectaría a la salinidad de los acuíferos, de las marismas y llanuras mareales del Parque Nacional y de las plantaciones de arrozales. Pero no sólo a patos, linces y arroceros puede afectar. La modificación del estuario en los últimos años debido a construcciones de presas en zonas más altas del río y a dragados ha provocado cambios en las corrientes que afectan al litoral de Doñana hasta llegar a la zona de Matalascañas, una zona de regresión del litoral (el ejemplo lo tenemos en la Torre de la Higuera semisumergida) y que en los últimos años tras la construcción de espigones en otras zonas de la costa de la Luz, ha visto cómo su playa desaparece todos los años.

Uno de los Cruceros que se prevé que lleguen a Sevilla. Fuente de la imagen: http://costasaludable.blogspot.com

Ahora surgen las preguntas. ¿Quién hizo la declaración de impacto ambiental? ¿alguien exagera las repercusiones del dragado? Desde luego, lo que está claro es que el dragado se va a hacer por narices y pase lo que pase porque si no, haber hecho la esclusa sería la obra más cateta de la historia. Resulta que no podemos hacer una carretera hasta Cádiz ni siquiera por la zona norte del parque porque afecta al “equilibrio natural”, pero sí se pueden sacar toneladas de sedimentos y modificar el río que cruza el espacio natural. Y siguen las preguntas: ¿necesita Sevilla realmente semejante puerto? ¿cuánto tarda un mercante en remontar el Guadalquivir? ¿no será que quieren que los cruceros lleguen hasta las mismas narices de la torre del Oro? Todavía recuerdo una “excusa” que se puso durante años para el aeropuerto de Huelva. Era algo así como la innecesaria presencia de un aeropuerto en una zona con aeropuertos como el de Faro o Sevilla a poco más de una hora en coche. ¿Con los puertos no pasa lo mismo? ¿Tanta necesidad hay de un puerto interior cuando a una hora en coche estan dos puertos de la capacidad del de Cádiz y el de Huelva? ¿Por qué para unos sí y para otros no? Luego vendrán algunos a decir que dejemos de meternos con Sevilla o que luchemos más por lo nuestro y dejemos de mirar de reojo a nuestros vecinos…

En fin, muchas preguntas. A veces yo me pregunto también si tal y como dice el famoso dicho/insulto:  “Huelva es un pueblo portugués”.

Até outra vez.

Fuentes: www.elpais.com, www.madrimasd.org, www.abcdesevilla.es, costasaludable.blogspot.com

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